El poni de Assateague, también conocido como caballo de Chincoteague, es una manada salvaje estadounidense que habita en la isla Assateague, entre los estados estadounidenses de Virginia y Maryland. La raza se hizo famosa gracias a las novelas Misty de Chincoteague, escritas por Marguerite Henry y publicadas por primera vez en 1947. Aunque se les conoce popularmente como ponis de Chincoteague, estos ponis salvajes viven en la isla de Assateague, propiedad del gobierno estadounidense y dividida por una valla en la frontera entre Maryland y Virginia. Una manada de unos 150 ponis se mantiene en el lado de Virginia de la valla, y 80 en el lado de Maryland.

Las dos manadas son gestionadas por agencias distintas. La manada de Maryland (conocida en la documentación del Servicio de Parques Nacionales como caballos de Assateague) vive en la Reserva Nacional Costera de la Isla Assateague. Generalmente se les trata como animales salvajes, sin recibir más ni menos asistencia que a cualquier otra especie de la isla, salvo tratamientos anticonceptivos para controlar la sobrepoblación. Por su parte, la manada presente en el lado de Virginia (conocida como ponis de Chincoteague) vive en el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Chincoteague y pertenece a la Compañía de Bomberos Voluntarios de Chincoteague. Los ponis de Virginia reciben inspecciones veterinarias dos veces al año, que los preparan para convivir con la población equina doméstica en el caso que se vendieren en subastas. Si bien solo unos 300 ponis salvajes viven en la Isla Assateague, ortos 1000 aproximadamente viven fuera de la isla, habiendo sido comprados o criados por propietarios privados.

Características Los chincoteagues tienen un promedio de alrededor de 13.2 manos en su estado salvaje, pero crecen hasta al menos 14.2 manos (58 pulgadas, 147 cm) al ser domesticados y proporcionados de una mejor nutrición. Generalmente pesan alrededor de . En la raza se encuentran todos los colores sólidos, así como los patrones pintos. Los caballos con coloración pinto tienden a venderse por más dinero en las subastas anuales.

Los poni chincoteagues de la isla se alimentan de plantas y arbustos de marisma salina. Esta fuente de alimento de baja calidad (y a menudo escasa estacionalmente), combinada con la endogamia descontrolada, creó una propensión a defectos de conformación entre las nuevas generaciones de los chincoteagues; a finales del siglo XIX y principios del XX se empezaron a introducir nuevas líneas de sangre. Debido a la incorporación de líneas de sangre externas a la manada de Chincoteagues, existe cierta variación en sus características físicas. En general, la raza tiende a tener un perfil facial recto o ligeramente cóncavo, con una frente ancha y garganta y cuello refinados. Los hombros están bien angulados, las costillas bien arqueadas, el pecho ancho y la espalda corta con lomos anchos. La grupa es redondeada, con una cola gruesa y de inserción baja. Las patas de la raza tienden a ser rectas, con huesos buenos y densos que las hacen sólidas y robustas.

Los chincoteagues domesticados se consideran animales inteligentes y complacientes. Se les considera fáciles de entrenar y se utilizan como ponis de caza, de tiro y de paseo. En términos de salud, generalmente son resistentes y fáciles de mantener (capaces de vivir con poca comida). A finales del siglo XIX, un autor elogió sus "buenos modales y disposición gentil" al relatar la historia de un poni que fue montado una distancia de alrededor de en 34 días por un hombre con equipo, una carga que pesaba alrededor de —el poni pesaba aproximadamente .

Historia derecha|miniaturadeimagen|Caballos españoles, representados aquí como la raza de caballo andaluza, tal como la representó el artista Carl Rakeman en su pintura de 1539 La llegada del caballo . Según la leyenda, los ponis de Assateague descienden de caballos españoles que naufragaron frente a la costa de Virginia en América del Norte, en su camino a Perú en el siglo XVI. Otra versión sostiene que descienden de caballos abandonados en la isla por piratas en su paso por el Atlántico. Otras pruebas apuntan a que sus antepasados fueron caballos traídos a las islas en el siglo XVII por agricultores procedentes del continente. El ganado en las islas no estaba sujeto a impuestos ni a leyes de cercado, por lo que muchos animales, incluidos cerdos, ovejas, vacas y caballos, fueron traídos a las islas.

Mientras que el Servicio de Parques Nacionales sostiene la teoría de que los caballos fueron traídos a la isla en el siglo XVII, la Compañía de Bomberos Voluntarios de Chincoteague, propietaria de los ponis en el lado de Virginia de Assateague, argumenta que la teoría del naufragio español es la correcta. Establecen que los caballos eran demasiado valiosos en el siglo XVII como para haber sido dejados en libertad en la isla, y afirman que hay dos galeones españoles hundidos frente a la costa de Virginia que respaldan la teoría. La Asociación Nacional de Ponis de Chincoteague también promueve la teoría del naufragio. Según esta teoría, cien ponis fueron embarcados en un navío procedente de la región de Panamá. Las minas de la zona estaban siendo clausuradas debido a una rebelión entre los indígenas nativos, y los ponis regresaban por mar a su lugar de origen para trabajar en las minas de España. Los ponis trabajaban junto con esclavos españoles en la extracción de oro y plata. Para evitar que entraran en pánico mientras eran descendidos al interior de las minas, los ponis fueron cegados. El barco naufragó durante una tormenta frente a las costas de Maryland. Con el mar rompiendo sobre ellos, los ponis ciegos lograron de algún modo abrirse paso fuera del navío siniestrado y nadaron instintivamente, impulsados por el oleaje, hacia la orilla.

En 2022, un estudio de ADN de un diente de caballo español de 500 años de antigüedad de Puerto Real (Vieques), Puerto Rico, indicó que su pariente genético más cercano era el poni de Chincoteague, lo que podría respaldar la teoría de que los ponis descienden de la raza española colonial. miniaturadeimagen|Una postal de principios de siglo que anuncia la isla de Chincoteague, basada en una pintura al óleo del artista virginiano Jack Woodson (c. 1920), que representa a los ponis de Chincoteague como descendientes de "caballos árabes... [que fueron] los únicos supervivientes de un galeón español naufragado ". A principios del siglo XX, se decía que los ponis de Assateague habían estado en las islas desde mucho antes de la Revolución Americana, y en ese entonces se les describía como diminutos, pero muchas de ellas de perfecta simetría y extraordinarias capacidades de acción y resistencia. A principios del siglo XIX, el gobernador de Virginia, Henry A. Wise, publicó lo que un autor llamó el "primer testimonio impreso" sobre los caballos de Chincoteague. En 1835, comenzó la práctica de la captura de ponis, cuando residentes de la localidad reunieron a varios ponis y los trasladaron al continente. En 1924, la Compañía de Bomberos Voluntarios de Chincoteague celebró el primer "Día de la Captura de Ponis" oficial, donde se subastaron ponis para recaudar fondos para equipos contra incendios. Algunos ponis jóvenes se mantienen para su domesticación, como entrenamiento, monta y trabajo general de doma, y muchos ponis terminan convirtiéndose en animales amados y obedientes. El evento anual ha continuado de la misma manera casi ininterrumpida hasta el presente.

Durante la década de 1920, antes de que los rebaños fueran gestionados por diversas agencias, se encontraron muchos defectos de conformación, consecuencia de la endogamia descontrolada. Algunos de los síndromes incluían patas deformes, pechos estrechos, huesos débiles y falta de peso que aquejaban a la raza, con muchos animales atrofiados que no crecían más de 12 manos. Esto se debió en parte a la escasez y mala calidad del alimento disponible en las islas, aunque este hábitat hostil también permitió que solo sobrevivieran los ponis más resistentes y adaptables. Se añadió sangre de poni galés y poni de Shetland para mejorar la raza. Se introdujeron caballos con pelaje pinto para dar a la manada sus patrones distintivos comunes y contribuir al fenotipo más equino de la raza. En 1939 se incorporaron veinte Mustangs propiedad de la Oficina de Administración de Tierras. Se añadió sangre árabe con la esperanza de aportar refinamiento y altura a la raza, así como aumentar la longitud de sus patas.

El poni de Assateague tiene una historia similar a la del caballo Shackleford Banker, que proviene de los bancos de Shackleford, frente a la costa de Carolina del Norte. Sin embargo, la población de Shackleford es más aislada, sin que se haya añadido sangre externa a la manada.

La isla misma también ha sufrido cambios. En un tiempo, la isla estaba conectada al punto más meridional de Fenwick Island. En agosto de 1933, el huracán Chesapeake-Potomac de 1933 creó una ensenada al sur de Ocean City, Maryland, separando las dos masas de tierra. Después de la tormenta, se construyó un sistema permanente de espigones artificiales para preservar la ensenada como canal de navegación. Como resultado de que los espigones interrumpieran el movimiento de arena en la zona, la isla se ha desplazado hacia el oeste, y las dos masas de tierra ahora están a más de aparte.

Corral de ponis y subasta derecha|miniaturadeimagen|Corral de ponis, 2007 En 1835 apareció la primera descripción escrita del «pony penning» (la redada de ponis), aunque la práctica de reunir el ganado en la isla ya existía desde muchos años antes. Inicialmente, los animales sin dueño eran marcados para acreditar su propiedad por parte de grupos de colonos. Para 1885, el evento se había convertido en un día festivo, y se celebraban dos jornadas de redadas de caballos y ovejas en las islas de Assateague y Chincoteague. Si bien la población de ovejas disminuyó con el paso del tiempo, la población de ponis aumentó.: 287–290

En 1909, el último miércoles y jueves de julio fueron designados como los días anuales para el encierro de ponis en las islas Assateague y Chincoteague. Sin embargo, a principios de los años 1920, gran parte de la isla Assateague fue adquirida por un agricultor adinerado, lo que obligó a muchos colonos a trasladarse a la isla Chincoteague y requirió un cambio en el formato del encierro de ponis.

Para 1923, todas los sectores del encierro de ponis, excepto la propia recogida, se habían trasladado a la isla de Chincoteague, y los ponis fueron transportados en camión durante los dos primeros años antes de que comenzara la travesía anual a nado.Moira C. Harris, Bob Langrish (2006). America's Horses: A Celebration of the Horse Breeds Born in the U.S.A. Guilford, Connecticut: The Lyons Press, page 80. A principios del siglo XX, la isla de Chincoteague se había consolidado como un paraíso turístico y deportivo, y en 1922 se completó una calzada que la conectaba con la parte continental de Virginia. Tras dos incendios que asolaron la isla de Chincoteague ese mismo año, se fundó la Compañía de Bomberos Voluntarios de Chincoteague. Posteriormente, en 1924, se celebró el primer Día Oficial del Encierro de Ponis, donde los potros fueron subastados a un precio de entre 25 y 50 dólares cada uno para recaudar fondos para equipos contra incendios. El Día del Encierro de Ponis se ha celebrado anualmente desde entonces, con la excepción de 1942, 1943 y 2020 por la pandemia de COVID-19.