El brote de hantavirus en el MV Hondius se produjo en abril de 2026 durante una expedición por el Atlántico Sur. El buque había partido el 1 de abril de 2026 desde Ushuaia, en Tierra del Fuego (Argentina), con pasajeros y tripulación de diversas nacionalidades a bordo.

Durante la travesía se detectaron los primeros casos de infección por virus Andes, la única especie de hantavirus con transmisión interhumana documentada, si bien esta es infrecuente y se produce generalmente en contextos de contacto estrecho. El 11 de abril falleció un pasajero neerlandés a bordo del buque; su cuerpo fue desembarcado el 24 de abril en la isla Santa Elena, donde también desembarcó su esposa, que falleció posteriormente en un hospital de Johannesburgo (Sudáfrica). El 27 de abril, otro pasajero en estado crítico fue evacuado a Johannesburgo para recibir atención médica. El 2 de mayo se produjo un nuevo fallecimiento a bordo.

Posteriormente, el buque arribó a Canarias (España), donde se completó el operativo de desembarco y evacuación de los pasajeros bajo coordinación sanitaria internacional.

Antecedentes Epidemiología de los hantavirus

Los hantavirus son virus del género Orthohantavirus, familia Hantaviridae, orden Bunyavirales, del que se han identificado más de 20 especies. Se trata de enfermedades zoonóticas agudas transmitidas principalmente por roedores, que en estos animales suelen cursar de forma persistente y asintomática. La transmisión a humanos se produce por contacto con la orina, heces o saliva de roedores infectados, o mediante la inhalación de aerosoles generados a partir de estos fluidos, así como por contacto con superficies contaminadas. La exposición suele darse en entornos rurales o mal ventilados, como bosques, campos o edificios infestados.

En humanos, la infección por hantavirus puede evolucionar hacia dos cuadros clínicos principales: la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR) y el síndrome pulmonar por hantavirus (SCPH), también denominado síndrome pulmonar por hantavirus (SPH). Este último se caracteriza por fiebre, mialgias, astenia, cefalea y síntomas gastrointestinales, con progresión rápida a insuficiencia respiratoria aguda e hipotensión. El periodo de incubación oscila habitualmente entre varios días y seis semanas tras la exposición. La tasa de letalidad del SCPH se sitúa aproximadamente entre el 10 % y el 32 %, dependiendo del acceso temprano al diagnóstico y a cuidados intensivos. No existen tratamientos antivirales específicos ni vacunas de uso clínico aprobado.

A nivel epidemiológico, los casos humanos son poco frecuentes a escala global. En 2025, en la Región de las Américas, ocho países notificaron 229 casos de síndrome pulmonar por hantavirus y 59 fallecimientos, con una tasa de letalidad del 25,7 %.

En el Cono Sur de América (especialmente Argentina y Chile) se ha documentado la transmisión interhumana del virus Andes, generalmente asociada a contactos estrechos y prolongados. Este tipo de transmisión suele producir cadenas cortas, aunque en ocasiones se han descrito brotes con múltiples eslabones. El primer brote con transmisión persona a persona se identificó en El Bolsón (Argentina) en 1996 (cepa Epilink/96). Posteriormente, el brote de Epuyén (2018-2019), con 34 casos confirmados y 11 fallecidos, constituyó el mayor episodio documentado de transmisión interhumana, asociado a eventos de alta interacción social como reuniones familiares y velatorios, sin que se identificaran mutaciones virales que explicaran una mayor transmisibilidad.

En este contexto, el 6 de mayo de 2026 se confirmó que la cepa detectada en el MV Hondius correspondía al virus Andes, una especie endémica de América del Sur. Aunque los hantavirus se transmiten habitualmente de roedores a humanos por vía zoonótica, el virus Andes es la única especie con transmisión interhumana documentada, si bien esta es infrecuente y requiere contacto estrecho.

Un elemento epidemiológico clave es que las cadenas de transmisión interpersonal del virus Andes se originan siempre a partir de un caso índice previamente infectado por exposición zoonótica a roedores del género Oligoryzomys. La investigación del brote del MV Hondius no había identificado aún el origen del caso índice, manteniéndose abiertos los análisis de roedores capturados en las zonas vinculadas a su exposición previa.

El 7 de mayo de 2026 se informó de que un grupo internacional de investigadores del Reino Unido, Sudáfrica y Estados Unidos, liderado por científicos de la Universidad de Bath, trabajaba desde hacía dos años en el desarrollo de una vacuna experimental contra el virus Andes. Con previsión de ensayos clínicos en un plazo estimado de tres a cinco años.

Hantavirus en Argentina

En Argentina la enfermedad se ha registrado de forma endémica desde hace décadas. Entre 2013 y 2018 se notificaron 111 fallecimientos asociados a hantavirus. El virus adquirió especial relevancia pública tras el brote ocurrido en Epuyén (Patagonia argentina) a finales de 2018, que dejó 11 fallecidos y se asoció a un evento de transmisión en un intervalo de exposición reducido. Con anterioridad, ya se había registrado un brote en El Bolsón (1996).

Entre 2025 y 2026 se notificaron 86 casos con 28 fallecimientos, lo que supone una letalidad del 33,6 %, con presencia de casos no solo en la Patagonia, sino también en la Región Centro y en el área metropolitana de Buenos Aires. Asimismo, se documentó un aumento de notificaciones en zonas como el delta del Paraná y la bahía de Samborombón. La provincia de Tierra del Fuego se considera históricamente exenta de las principales áreas endémicas de hantavirus en el país.

Desde el puerto de Ushuaia parten durante el verano austral numerosos cruceros con destino a la Antártida, en los que se aplican medidas sanitarias preventivas. Las compañías navieras suelen exigir a los pasajeros formularios médicos previos al embarque, condiciones físicas adecuadas y disponibilidad de medicación personal, además de recomendar la contratación de seguros que cubran posibles evacuaciones sanitarias en ruta.

Antecedentes del MV Hondius

El MV Hondius es un buque de expedición propiedad de la empresa neerlandesa Oceanwide Expeditions. Debe su nombre al geógrafo y cartógrafo neerlandés Jodocus Hondius. El buque tiene capacidad para 196 pasajeros y una tripulación de 72 personas.

El 1 de abril de 2026 zarpó desde Argentina en una expedición con destino previsto a la Antártida y a diversas islas aisladas del Atlántico Sur.A bordo viajaban aproximadamente 150 pasajeros de 23 nacionalidades distintas, procedentes principalmente de España, Reino Unido y Estados Unidos, mientras que la mayor parte de la tripulación era de origen filipino.

Los precios de los camarotes oscilaban entre los 14 000 y los 22 000 euros.

Brote

6 de abril - 5 de mayo

El 6 de abril, un neerlandés de 70 años comenzó a mostrar síntomas. Luego se convirtió en el primero en morir a bordo del barco el 11 de abril. En ese momento, la muerte se atribuyó a causas naturales, y el barco se detuvo en Tristán de Acuña del 13 al 15 de abril. El 24 de abril, el cuerpo del neerlandés fue retirado del barco, dos semanas después de su muerte, a la llegada del barco a Santa Elena, un territorio británico de ultramar. En ese momento, los pasajeros desembarcaron del barco, entre ellos la viuda del hombre de 69 años, quien posteriormente tomó un vuelo a Sudáfrica. Oceanwide Expeditions informó que el número de pasajeros desembarcados fue de 30, mientras que el gobierno neerlandés informó que el número fue de aproximadamente 40. Los pasajeros desembarcados provenían de doce países y regresaron a casa antes de que comenzara el rastreo de contactos.

El 26 de abril, la viuda abordó el vuelo KL592 de KLM de Johannesburgo a Ámsterdam, pero fue retirada del avión antes del despegue debido a su estado de salud, y murió en un hospital en Sudáfrica ese mismo día. La viuda permaneció en el avión durante 45 minutos. Después de hacer escala en Santa Elena, el barco continuó hacia la isla Ascensión, donde un pasajero británico enfermo fue evacuado y trasladado en un vuelo a Sudáfrica para atención hospitalaria. El 27 de abril, el Hondius partió de la isla Ascensión. El 2 de mayo, una mujer alemana murió a bordo y, al 7 de mayo, su cuerpo permanece a bordo del barco. Tras la identificación del brote, se les indicó a los pasajeros que limitaran el contacto cercano y usaran desinfectante para manos con frecuencia.

El 3 de mayo, el barco atracó en Praia, la capital de Cabo Verde. Las autoridades dijeron que estaban enviando suministros médicos y funcionarios para apoyar al barco, y los funcionarios en Praia también ampliaron los protocolos de seguridad cerca del puerto como medida de precaución. El gobierno caboverdiano anunció la creación de un área de aislamiento y la coordinación de un equipo multidisciplinario para brindar asistencia a los pasajeros o la tripulación del barco. Casi al mismo tiempo, los funcionarios sudafricanos comenzaron el rastreo de contactos de precaución. Para el 4 de mayo, la secuenciación genética había determinado que el virus Andes estaba presente en al menos una persona infectada.

Investigación del origen del caso índice La investigación epidemiológica sobre el origen del brote no ha concluido. El caso índice completó un extenso recorrido terrestre por zonas endémicas de Chile y Argentina en los meses previos al embarque — regiones donde Oligoryzomys longicaudatus, reservorio principal del virus Andes, presenta distribución amplia entre los 35° y 51°S de latitud. Las autoridades sanitarias argentinas están capturando y analizando roedores a lo largo de ese itinerario, aunque los resultados están pendientes: la presencia del virus en dichos animales y la coincidencia de cepa con los casos humanos no ha sido establecida. Sin secuenciación filogenética comparativa entre el material viral humano y el animal, la cadena de transmisión no puede determinarse con rigor científico. Una revisión sistemática de 22 estudios concluye explícitamente que la evidencia existente no permite descartar la coexposición a roedores como factor de confusión, incluso en los casos atribuidos a transmisión interpersonal.

El período de incubación del virus Andes, establecido en 7–39 días con una mediana de 18 días, implica que una exposición zoonótica producida semanas antes del embarque es temporalmente compatible con el inicio de síntomas a bordo, por lo que la hipótesis de exposición terrestre previa no puede descartarse sobre la base de los tiempos clínicos observados. La revisión clínica de referencia publicada en The Lancet Infectious Diseases (2023) señala que la caracterización definitiva de la cadena de transmisión requiere datos de vigilancia ecológica del reservorio animal y secuenciación filogenética comparativa en los focos de exposición identificados.

5 de mayo El 5 de mayo de 2026, la Organización Mundial de la Salud solicitó formalmente al Gobierno de España autorizar el desembarco del buque en las Islas Canarias para facilitar la atención sanitaria de los pasajeros y la gestión del brote. La petición se produjo ante la falta de capacidad de Cabo Verde para llevar a cabo una respuesta sanitaria adecuada. El 6 de mayo de 2026, el Ministerio de Sanidad anunció que el Gobierno de España había autorizado el desembarco del buque en las Islas Canarias por motivos humanitarios y en coordinación con organismos internacionales, tras la solicitud de la Organización Mundial de la Salud.

Según el plan coordinado por la OMS y las autoridades sanitarias, el buque se dirigiría a Canarias tras la evacuación de varios afectados en estado grave a otros países. La llegada al archipiélago, previsiblemente a Tenerife, se estimó en un plazo de tres a cuatro días, donde se activarían protocolos de evaluación epidemiológica, aislamiento y eventual repatriación de pasajeros y tripulación.

6 de mayo