El Botadero de Haquira, también conocido como Botadero de Jaquira, es un vertedero y área degradada por residuos sólidos municipales ubicada en la comunidad campesina de Jaquira Grande, en el distrito de Santiago, provincia y departamento del Cusco en Perú. Con 6,38 hectáreas de extensión, constituyó durante más de dos décadas el principal sitio de disposición final de residuos de la provincia del Cusco, recibiendo los desechos generados por los distritos de Cusco, Santiago, Wánchaq, San Sebastián, San Jerónimo, Saylla, Ccorca y Poroy.
Operado por la Municipalidad Provincial del Cusco desde su apertura en 2002, el botadero acumuló más de dos millones de toneladas de residuos a lo largo de su vida útil. En febrero de 2024, el Ministerio del Ambiente declaró en emergencia la gestión de residuos sólidos en la provincia del Cusco mediante la Resolución Ministerial N° 024-2024-MINAM, en respuesta a la afectación de cuerpos de agua por los lixiviados. De acuerdo al Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), en 2024 se trasladaban 500 toneladas de residuos sólidos por día.
Historia
Antecedentes Antes de la apertura del botadero de Haquira, la disposición final de residuos sólidos de la ciudad del Cusco se realizaba en el botadero de San Antonio (utilizado por más de 40 años hoy abandonado), que dejó de funcionar en 2002. En ese año, la Municipalidad Provincial del Cusco habilitó el nuevo sitio en la microcuenca de Haquira como área de disposición final, sin que este contara desde su inicio con los parámetros mínimos técnicos exigidos: impermeabilización del suelo, tratamiento de lixiviados, respiraderos ni tratamiento de gases generados en el proceso de descomposición.
Operación y supervisión (2002–2022) En sus primeros años de operación, el botadero recibió residuos de los principales distritos de la provincia. Al incrementarse progresivamente el volumen de residuos, pasó de recibir 195 toneladas diarias a 300 toneladas diarias en el período 2002–2010, llegando a más de 395 toneladas por día en 2016, provenientes de una población proyectada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) de 450 095 habitantes.
El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) supervisó el botadero desde 2011. En 2015 emitió recomendaciones técnicas para mitigar sus impactos ambientales, y en la supervisión de 2016 constató avances en su implementación: instalación de cerco perimétrico, soterramiento y compactación de residuos expuestos, cobertura con geomembrana, instalación de tuberías para el manejo de lixiviados y chimeneas para el drenaje de gases. Estas mejoras fueron ejecutadas en el marco del proyecto Mejoramiento y Ampliación de la Disposición Final de Residuos Sólidos Urbanos de la Ciudad de Cusco en la localidad de Haquira, con un presupuesto de S/ 13 616 955,63, que incluyó la construcción de un pequeño relleno sanitario auxiliar con vida útil de cuatro años. Como resultado, el OEFA calificó al botadero de Haquira como el primer botadero mecanizado controlado del Perú.
Los comuneros de Jaquira Grande cedieron terrenos a la Municipalidad Provincial del Cusco a título gratuito para el proyecto de conversión del botadero a relleno sanitario, con un plazo de ampliación de 15 años y 5 años adicionales para el cierre y posclausura, convenio que venció en 2021.
En el informe de visita de control N° 027-2023-OCI/0385-SVC, la Contraloría General de la República advirtió cuatro deficiencias que ponían en riesgo la continuidad del servicio: maquinaria pesada insuficiente (un solo tractor oruga operativo y sin combustible), ausencia de presupuesto para la División de Disposición Final, filtración de lixiviados a través del talud, y lotización de terrenos aledaños que comprometía la operatividad futura del sitio.
Colapso y declaratoria de emergencia (2022–2024) En 2022 el botadero alcanzó su límite de capacidad, con un volumen total disponible de 154 157 m3 y un volumen de ingreso mensual de 22 500 m3. Las comunidades circundantes bloquearon en reiteradas ocasiones el acceso al botadero, paralizando el servicio de recolección de residuos en la ciudad y provocando la acumulación de basura en calles y mercados como Monjaspata y San Pedro.
En febrero de 2024, tras la supervisión realizada por el OEFA (informe N° 00383-2023-OEFA/DEAM-STEC), el Ministerio del Ambiente emitió la Resolución Ministerial N° 024-2024-MINAM declarando en emergencia la gestión y manejo de los residuos sólidos en la provincia del Cusco por un período de 60 días calendario. La ministra del Ambiente, Albina Ruiz, junto al gobernador regional Werner Salcedo y el alcalde provincial Luis Pantoja, acordaron el cierre progresivo del botadero y la construcción de una planta de tratamiento de residuos sólidos con estándares internacionales, con el objetivo de transformar el área clausurada en un bosque.
Impactos ambientales Sobre el particular, desde 2002 el vertedero ha reunido más de dos millones de toneladas de desechos en un espacio de alrededor de cinco a seis hectáreas, causando una grave saturación que afecta de manera adversa el terreno, las fuentes hídricas y la calidad del aire. Asimismo, la descomposición de los desechos produce vapores nocivos, olores desagradables y líquidos contaminantes que se infiltran en el suelo, aumentando así las enfermedades gastrointestinales, tanto de la piel como respiratorias en las poblaciones cercanas.
Véase también
Ley de gestión integral de residuos sólidos (Perú) Residuos sólidos urbanos en Perú
Notas
Referencias
Categoría:Vertederos Categoría:Gestión de residuos en Perú Categoría:Provincia del Cusco