El Antiguo Testamento (AT) es la primera parte de la Biblia cristiana. La segunda parte de la Biblia cristiana es el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento se compone del Pentateuco, y otras series de libros históricos, sapienciales y proféticos. En total se enumeran en el Antiguo Testamento 39 libros en la versión protestante, 46 libros en la versión de la Iglesia católica y 49 libros en la de la Iglesia ortodoxa.

Los judíos dividen los 24 libros del Tanaj en tres grupos distintos: Torá (la Ley), Neviim (los Profetas) y Ketuvim (los escritos o sapienciales).

Judaísmo El Tanaj, un acrónimo para Torá, Neviim y Ketuvim (Ley, Profetas y Escritos), de los judíos es adaptado en la religión cristiana como el Antiguo Testamento, añadiendo los católicos y algunos protestantes los libros Deuterocanónicos, no aprobados por los jajamim (sabios judíos). El Tanaj consiste en la Torá de Moisés, el único libro considerado como dictado y escrito por Dios mismo y entregado a Moisés en el Monte Sinaí; los Profetas, que son los libros que se consideran como inspirados por Revelación Profética; y los Escritos, que son una colección de escritos poéticos e históricos que se consideran inspirados por el Ruaj haKodesh (Inspiración Divina o, en el cristianismo, Espíritu Santo).

Puesto que Dios en su Torá manda no añadir ni quitar nada del texto recibido por Moisés, toda escritura que viniese después es medida a la luz de la Torá. Así, los libros que menos se acoplan a la Torá son considerados menos inspirados y, por tanto, menos importantes. Sin embargo, al contrario de la creencia común, no es por este motivo que el judaísmo no considera los Escritos de los discípulos de Jesús como inspiración divina, sino porque Jesús no coincide con la descripción del Mesías del Tanaj, tanto físicamente como en los hechos históricos que ocurrieron en su vida y la época en que vivió; por tanto, la Biblia judía solo se compone del Tanaj y espera un mesías diferente (véase judaísmo mesiánico). Algunos grupos, entre ellos los judíos nazarenos y judíos mesiánicos consideran el llamado «Nuevo Testamento» como material importante de aprendizaje, al mismo nivel que el Zohar de los místicos cabalistas o el Talmud, pero nunca al mismo nivel que la Torá de Moisés, la cual es considerada «Ley perfecta» (Salmo XIX: 7), «para los hijos de nuestros hijos» (Deuteronomio IV: 8-9), y como Jesús mismo enseñaría, la Torá sigue vigente «hasta que pasen los cielos y la Tierra» (Evangelio de Mateo V: 18).

Géneros literarios El Antiguo Testamento es un texto muy complejo por estar compuesto por libros escritos en múltiples géneros, reescritos o retocados en distintas épocas históricas del pueblo hebreo.

En cuanto a la mayoría de los libros, se pueden reconocer cuatro tradiciones literarias que los componen (de acuerdo con la hipótesis documentaria): Yahvista, que hace uso del término Yahveh para referirse a Dios, al que presenta antropomórfico, manifestado de forma humana. Este género es probablemente propio del reino hebreo del sur o de Judá. Elohísta, que hace uso del término Elohim (dioses, en plural) para referirse a Dios, al que presenta más intrascendente. Este género es probablemente propio del reino hebreo del norte o de Israel. Sacerdotal, que se centra en cuestiones del culto judaico, y que incluye el relato que se encuentra al principio de todo el Antiguo Testamento: la primera versión de la Creación en el libro del Génesis (la segunda versión de la Creación viene inmediatamente después y es de tradición yahvista). Deuteronómica, que se centra en el cumplimiento de la Ley, por haber sido escrita en lo que algunos han identificado como el "hallazgo" de más libros inspirados en tiempos del rey Josías, quien pretendía unificar el culto en Jerusalén haciéndolo monoteísta y suprimiendo los restos del paganismo semítico politeísta anterior. Precisamente el libro del Deuteronomio pertenece a este género.Un resumen de la teoría, desarrollo y crítica que ha recibido esta hipótesis se puede encontrar en el libro de Soggin que se cita en la bibliografía.

Se pueden reconocer los siguientes géneros literarios en el Antiguo Testamento: Histórico: Abarca todos los textos en forma de relato. Incluye: historias reales, noveladas y ficticias; relatos populares (mitos, leyendas, sagas, cuentos); datos informativos, y biográficos; relatos que anuncian la venida del Mesías. Ley: Colecciones de normas y preceptos por los que se regía el pueblo hebreo, tanto en lo civil como en lo religioso. Profecía: Dichos y discursos en verso hebreo (paralelístico) pronunciados por un profeta (mensajero inspirado por Dios que habla en Su nombre). Incluye oráculos, relatos biográficos, visiones, alegorías y acciones simbólicas. Lírica: Textos poéticos, generalmente en verso paralelístico hebreo, que expresan sentimientos y vivencias profundos. Incluye salmos o cantos de amor o himnos de exaltación de Dios, y salmos o elegías de perdida, de dolor o penitenciales, junto a poemas de oración. Sabiduría: Colecciones de sentencias, proverbios, alegorías y refranes que expresan de forma popular y razonada la experiencia de vida propia del sabio.El desarrollo de los géneros literarios que se suponen incluidos en los textos del Antiguo Testamento así como su relación con los géneros literarios usados en aquel entonces en Oriente se puede consultar en la obra de Robert y Feuillet que aparece en la bibliografía, pág, 137ss.

Libros del Antiguo Testamento thumb|250px|Moisés con las Tablas de la Ley, de Rembrandt.

Pentateuco o Torá

Génesis: El libro del Génesis relata la historia de la creación del mundo, el relato de la caída de Adán y Eva del jardín del Edén, la narración del Diluvio Universal, la historia de la Torre de Babel, el llamado del patriarca Abraham y la aparición de las 12 tribus de Israel que terminarían viviendo en Egipto. Éxodo: Los principales hechos del libro giran alrededor de la partida de los esclavos hebreos de Egipto, bajo el liderazgo de Moisés, y culmina fervorosamente con la entrega de la Sagrada Torá en el monte Sinaí. Levítico: Este libro trata los temas de las leyes referidas a los sacrificios, la consagración de los sacerdotes y las leyes referidas a la pureza y santidad; mayormente mandamientos para los grupos levitas y sacerdotales. Números: Este libro narra los mandamientos dados durante las estancias en el Sinaí, el desierto de Qades-Barnea y los llanos de Moab. Deuteronomio: Este libro relata lo que sucedió desde la entrega de las Tablas de la Ley hasta la llegada a los llanos de Moab. Es considerado el discurso final de Moisés antes de morir.

Libros Históricos

Libro de Josué: Este libro narra la conquista de la Tierra Prometida y el reparto que Josué efectúa entre las diversas tribus. Luego trata algunos temas de la Asamblea de Siquem y de las disposiciones de Josué. Es considerado libro profético en el canon judío. Libro de los Jueces: Narra el período que va desde la muerte de Josué hasta el nacimiento de Samuel, un tiempo en que el pueblo de Israel ha abandonado su vida nómada y acaba de instalarse como semisedentarios primero y agricultores luego, habitando en casas de material o chozas de adobe. Es considerado libro profético en el canon judío. Libro de Rut: El libro narra la historia de Elimélec, un efrateo de Belén de Judá que emigró con su familia al país de Moab. Su mujer se llamaba Noemí y sus hijos, Majlón y Quilión. Al morir Elimélec, sus dos hijos se casaron con Orpá y Rut de Moab, respectivamente. Primer Libro de Samuel: Este libro cuenta la historia de Samuel y del reinado del rey Saúl hasta su muerte, incluyendo la guerra de los israelitas contra los filisteos y la gran hazaña del joven pastor David al derrotar al gigante Goliat. Es considerado libro profético en el canon judío. Segundo Libro de Samuel: siendo la continuación de I Samuel, cuenta la historia de Israel a partir de la muerte del rey Saúl y el subsiguiente reinado de David, con un suplemento al final. Primer Libro de los Reyes: Este libro cuenta la historia del reinado de Salomón, hijo de David y de los reinos de Judá e Israel. También se cuenta la historia del profeta Elías. Segundo Libro de los Reyes: En este libro continúa la historia de los reinos de Judá e Israel desde la muerte de Salomón hasta la caída de Samaria y de Jerusalén, cabe resaltar que todos los reyes israelitas hicieron lo malo a los ojos de Dios, entre ellos, Jeroboam, Omrí, Ahab y Jezabel, Oseas y Joacaz. También relata los milagros del profeta Eliseo y al final del libro se continúa la historia para culminar en el Exilio de Babilonia. I Crónicas o I Paralipómenos: Este libro en particular narra el período comprendido desde los orígenes hasta la muerte de David. Cuenta la historia desde Adán hasta Saúl en su primera mitad y luego la de David. II Crónicas o II Paralipómenos: Este libro en particular narra el período comprendido entre la muerte de David y la liberación final. Cuenta la historia de cada rey de manera muy esquemática y no exhaustiva, indicando en general: nombre del padre, nombre de la madre, duración del reinado, sucesor, lugar de la sepultura, principales acontecimientos y sincronía de cada uno de los reyes de Israel. Libro de Esdras: Esdras trata especialmente de la reconstrucción del Templo y de la organización legal del judaísmo. Libro de Nehemías: este libro narra la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, el arreglo del templo y las reformas llevadas a cabo por Nehemías. Libro de Tobías: Es parte del canon católico y ortodoxo pero no del de la mayoría de las iglesias protestantes y la religión judía. Este libro relata el acompañamiento que el arcángel Rafael hace a un joven lleno de fe, que va a buscar esposa y finalmente se casa luego de sortear enormes dificultades con la ayuda del ángel enviado por Dios. Es una apología de los valores familiares y humanos. Libro de Judit: Es parte del canon católico y ortodoxo, el libro cuenta la historia de Judit, hija de Merari en plena guerra de Israel contra el ejército asirio. Libro de Ester: Es de gran valor entre el pueblo judío, ya que narra la salvación de los judíos de un exterminio inminente preparado por Haman el amalecita. Dicha salvación se conmemora con la fiesta de Purim. I Macabeos: Forma parte del canon católico y ortodoxo pero no del canon protestante y judío. Macabeos narra el intento de helenizar por la fuerza a los judíos por parte de Antíoco IV Epífanes. II Macabeos: El libro se centra en dos fiestas religiosas: la Dedicación del Templo luego de su reconstrucción (Jánuca), y el día en que Nicanor asedia el templo. También cuenta la historia de Heliodoro, y el martirio de Eléazaro, y de los siete hermanos y su madre. Las Iglesias que lo integran en el canon, encuentran afirmaciones de importancia, tales como el purgatorio, la existencia de los poderes angélicos, la  resurrección de los muertos, la oración por los difuntos, el mérito de los mártires, la comunión de los Santos y su intercesión, entre otras. Al igual que I Macabeos, es parte del canon católico y ortodoxo pero no de los protestantes y los judíos.

Libros Sapienciales Libro de Job: Este libro; cuenta la historia de Job, un hombre justo y temeroso de Dios que es probado duramente para ver si negaba a Dios y se apartaba de él. Libro de los Salmos: Este libro contiene unos 150 salmos y oraciones, la mitad del rey David y el resto de otros poetas (Asaf, los hijos de Coré, Salomón, Moisés, Hemán y Etán...). Proverbios: Son las enseñanzas de la filosofía teológica que enseñan al hombre a ser como los sabios y a vivir en consecuencia. Eclesiastés: Es un compendio de meditaciones filosóficas anónimo y atribuido, como todo lo sabio, a Salomón. Tras investigar la vida y ver que todo lo positivo se suma a lo negativo y por tanto el resultado es vanidad, discurre que lo único importante es guardar la Palabra de Dios, por la cual seremos juzgados.