La rebelión de Tipu fue una sublevación generalizada de los habitantes mayas del municipio o distrito de Bacalar en la segunda mitad de 1638. Encabezada por Tipu —un poblado precolombino y la reducción o asentamiento de encomienda más importante del distrito—, derivó en la retirada de Bacalar y en el subsiguiente colapso del poder español en la región, lo que dio paso a un renacimiento de cincuenta y siete años del estado posclásico de Dzuluinicob, del cual Tipu había sido capital.La ortografía del maya yucateco empleada aquí sigue la de . Existen al menos otros dos sistemas ortográficos , ninguno de los cuales se utiliza aquí. En consecuencia, se prefieren las grafías k'atun y ahaw frente a sus distintas variantes, conforme a .Los detalles de la rebelión y de sus secuelas siguen siendo poco claros, pues los registros conservados son escasos y no se han preservado (ni descubierto) documentos relativos a Bacalar entre el 6 de noviembre de 1638 y el 4 de marzo de 1643 .
Antecedentes
Profecía
El k'atun 1 ahaw, sexto k'atun de la cuenta corta de 1539–1796 (que abarca trece k'atuno'ob), comenzó el 6 de junio de 1638. Los chilamo'ob (sacerdotes) mayas profetizaron que el k'atun traería catástrofes naturales y rebelión.Los k'atuno'ob de la cuenta corta fueron:
+ N.º k'atun Inicio Final 1 k'atun 11 ahaw 13 de noviembre de 1539 30 de julio de 1559 2 k'atun 9 ahaw 31 de julio de 1559 17 de abril de 1579 3 k'atun 7 ahaw 18 de abril de 1579 1 de enero de 1599 4 k'atun 5 ahaw 2 de enero de 1599 18 de septiembre de 1618 5 k'atun 3 ahaw 19 de septiembre de 1618 5 de junio de 1638 6 k'atun 1 ahaw 6 de junio de 1638 20 de febrero de 1658 7 k'atun 12 ahaw 21 de febrero de 1658 7 de noviembre de 1677 8 k'atun 10 ahaw 8 de noviembre de 1677 25 de julio de 1697 9 k'atun 8 ahaw 26 de julio de 1697 12 de abril de 1717 10 k'atun 6 ahaw 13 de abril de 1717 28 de diciembre de 1736 11 k'atun 4 ahaw 29 de diciembre de 1736 14 de octubre de 1756 12 k'atun 2 ahaw 15 de octubre de 1756 1 de junio de 1776 13 k'atun 13 ahaw 2 de junio de 1776 17 de febrero de 1796
.
La profecía incluía el siguiente pasaje:
En castellano: «Katun 1 Ahau / [...] / Y este será el fin de las palabras: / La gran guerra. / Se levantará el Chan / Y la llanura de Tihosuco, / Que combatirán / La guerra del Chan / Del 1 Ahau / Katun. / Fuegos / Y lluvias huracanadas son la carga del katun».El pasaje también puede traducirse como sigue: «Katun 1 Ahau [...] Este será el fin de su profecía: hay una gran guerra. Los Chan[s] se levantarán en guerra con las cinco divisiones de Chakan, un ejército de Chan[s] en el Katun 1 Ahau. Una abrasadora tormenta huracanada es la carga del katun», traducción al inglés de R. L. Roys (; ).Se ha sugerido que: la guerra profetizada del Chan habría de centrarse cerca de Tihosuco ; Chakan debe entenderse como «llanura» ; Chakan alude al ch'ibal o casa noble del mismo nombre en el reino itzá ; Chan alude al ch'ibal o casa noble del mismo nombre en el reino itzá .
«Idolatría»
Durante una misión de 1619 a Petén Itzá, los frailes franciscanos Juan de Orbita y Bartolomé de Fuensalida descubrieron que los habitantes de Tipu habían vuelto al politeísmo precolombino, hecho que castigaron con prontitud destruyendo los objetos religiosos de los pobladores.
Hostilidades
Las encomiendas del distrito se reconsolidaron en 1622, lo que conllevó una tributación significativamente más gravosa para sus habitantes mayas.
Las hostilidades hispano-mayas del siglo comenzaron en 1623, con las matanzas de soldados, frailes y de sus sirvientes y guías mayas en Nojpetén y Sacalum. Esto se ha caracterizado como una marcada ruptura con la práctica maya, pues «no se había visto en Yucatán una ejecución como instrumento de rebelión [maya] a tan gran escala desde 1546».
En 1637, Tipu envió una embajada al defensor de naturales en Mérida para denunciar el «maltrato» que sufrían a manos de su sacerdote secular residente (Gregorio Marín de Aguilar) y de los vecinos de Bacalar. El defensor informó al gobernador, quien relevó al sacerdote residente de Tipu y reprendió al cabildo de Bacalar.Marín de Aguilar había servido como sacerdote secular del distrito desde 1632 .
En algún momento entre el 17 de mayo de 1636 y el 10 de julio de 1638, Diego Zapata de Cárdenas, gobernador del Yucatán colonial, a petición del defensor de naturales, envió a dos investigadores a Bacalar para indagar las acusaciones de extorsión —presentadas por los habitantes mayas del distrito contra los vecinos de la villa— y para sancionar a los responsables. Los investigadores, sin embargo, no pudieron llevar a cabo su cometido, ya que los vecinos los apresaron e intentaron ahorcarlos en una horca improvisada levantada en la plaza de la villa. Los investigadores huyeron antes de ser ejecutados, lo que dio por concluida toda posible investigación de la villa por parte del gobernador provincial.
En 1637, casi todos los habitantes de Tipu —el mayor asentamiento de reducción del distrito— desertaron (de manera ilícita) de su pueblo, supuestamente por temor a una inminente campaña agresiva desde Bacalar.En 1637, Bacalar comunicó al gobernador que los habitantes de Tipu se habían rebelado, repudiando la obediencia a la Corona española. Como en aquel momento se encontraba en Mérida una embajada tipuana, el gobernador la envió a Tipu con una advertencia al batab y a los principales habitantes acerca de las graves consecuencias de tal rebelión. En 1637 o 1638, Tipu respondió «con gran sumisión», informando al gobernador de que sus habitantes habían huido por temor a una agresión desde Bacalar, pero que el batab, su lugarteniente y un alcalde habían permanecido en el pueblo y procurarían persuadir a los desertores para que regresaran .
Piratería
Se ha sugerido que las incursiones anglo-neerlandesas en el distrito de Bacalar probablemente alentaron la deserción (ilícita) de los asentamientos costeros de reducción en favor de emplazamientos más seguros tierra adentro.
Se cree que los piratas entraron por primera vez en el distrito en 1617, cuando una tripulación inglesa atacó Bacalar y secuestró o reclutó por la fuerza a cuatro vecinos. En la década de 1630, los habitantes de la Honduras colonial comenzaron a comerciar (de manera ilícita) con barcos neerlandeses e ingleses con creciente intensidad, y los piratas comenzaron a reclutar por la fuerza o esclavizar a los habitantes amerindios de la Península de Yucatán y de la Bahía de Honduras. En 1637 y 1638, se avistaron diversos piratas anglo-neerlandeses cruzando la bahía de Honduras, y posiblemente alcanzaron las aguas del distrito.
Suceso
miniaturadeimagen|upright=1.5|Ruinas de Lamanai, aldea precolombina de reducción desertada e incendiada durante la rebelión de Tipu de 1638 (fotografía de M. Falbisoner, 2016, vía Wikimedia Commons).
1638
En el tercer trimestre de 1638, las autoridades mayas de Tipu alentaron (o amenazaron) a los habitantes de varias aldeas de reducción o de encomienda del distrito de Bacalar a desertar (ilícitamente) de sus asentamientos para sumarse a una resistencia (posiblemente armada) contra Bacalar, organizada desde Tipu.El 10 de julio de 1638, Diego Zapata de Cárdenas, marqués de Santo Floro y gobernador del Yucatán colonial, informó a Felipe IV de España de que «desde que asumió el cargo [el 17 de mayo de 1636] había recibido peticiones del defensor de naturales en nombre de los indios del [distrito de la] villa de Bacalar, en las que se quejaban de los españoles, mulatos y mestizos [que con frecuencia] extorsionaban a los indios». .
El 20 de septiembre de 1638, Luis Sánchez de Aguilar, miembro del cabildo de Salamanca de Bacalar, informó de estos hechos a Diego Zapata de Cárdenas, gobernador del Yucatán colonial, en los siguientes términos:
El consejo (o las amenazas) de Tipu resultaron eficaces, pues una cuarta parte de los habitantes mayas de las aldeas cercanas a Tipu había huido (ilícitamente) hacia el 20 de septiembre de 1638. Para el 5 de noviembre de 1638, algo menos de doscientos de los aproximadamente trescientos tributarios del distrito se habían aliado con Tipu, tras haber huido hacia allí.
En la tercera semana de septiembre de 1638, Luis Sánchez de Aguilar, alcalde, con el procurador y dieciséis vecinos, constató que Chinam, Manan y Zacatan —asentamientos costeros de reducción— habían sido desertados. Capturaron a cuatro fugitivos de Chinam y a la totalidad de los fugitivos de Manan. Estos fueron detenidos —y azotados, pese a lo que se les había prometido— en Bacalar. Todos fueron reasentados (por la fuerza) en Tamalcab, asentamiento de reducción situado más cerca de Bacalar que Manan.
Para la cuarta semana de septiembre de 1638, el cabildo y los vecinos de Bacalar, con la ayuda de los habitantes mayas de San Juan de Extramuros, intentaban reasentar Pacha, Yumpetén, Soite, Manan y Xibun, todos ellos igualmente desertados.
En el cuarto trimestre de 1638, el gobernador suministró a Bacalar pólvora y munición, pero no tropas, pese a la solicitud del cabildo. Asimismo, pidió a las autoridades franciscanas que enviaran tres o cuatro frailes al distrito para sofocar pacíficamente la rebelión. La misión franciscana, sin embargo, no partió hasta 1642 y no logró ningún éxito.Se ha sugerido que el gobernador no quiso aplicar una solución militar a lo que la Corona española consideraba un problema que debía resolverse mediante la persuasión religiosa pacífica .
El 5 de noviembre de 1638, Luis Sánchez de Aguilar informó de que sus esfuerzos no habían tenido mucho éxito y añadió que «en este momento los indios están muy belicosos».
Consecuencias
1639
Antes del 15 de febrero de 1639, Francisco de Cárdenas Valencia, fraile secular, vicario del obispo y beneficiado en Sotuta, informó:
El manuscrito de Cárdenas Valencia (en ) fue redactado entre el 8 de febrero de 1638 y el 15 de febrero de 1639 .
Ese mismo año, el gobernador y el cabildo eclesiástico de Mérida enviaron a Ambrosio de Figueroa, fraile secular, al distrito de Bacalar, con el fin de persuadir a los habitantes mayas de abandonar su resistencia y reasentarse en sus pueblos de reducción asignados. Figueroa hizo llegar a Tipu y a sus aliados aviso de su próxima visita y de sus intenciones pacíficas, «pero los rebeldes se mofaron de [los mensajeros de Figueroa] y los amenazaron con matarlos si volvían», lo que impidió al fraile llegar al distrito. No obstante, Tipu indicó que recibiría a los frailes franciscanos a condición de que el sacerdote secular de Bacalar fuera reemplazado por uno franciscano.
1641
El 24 de abril de 1641, el gobernador y el obispo enviaron a Bartolomé de Fuensalida, Juan de Estrada, Bartolomé de Becerril y Martín Tejero —todos franciscanos— con quinientos pesos para una reducción pacífica de seis meses y con instrucciones de relevar al sacerdote secular de Bacalar de su cargo. En Bacalar se decidió que Fuensalida y Estrada continuasen hasta Tipu, que Becerril se ocupase de los asentamientos costeros y que Tejero permaneciese en la villa.