El Museo de la Farmacia Habanera, también conocido como Drogueria Farmacia Sarrá o por su nombre original La Reunión, es una institución museística situada en La Habana Vieja. Ocupa el edificio de una farmacia fundada en 1853, que alcanzó relevancia en el contexto farmacéutico cubano y fue considerada entre las de mayor escala en su época.

Constituye un referente del patrimonio farmacéutico en Cuba por la conservación de su mobiliario original, sus colecciones históricas y la integridad del inmueble. Documenta la evolución de la práctica farmacéutica en La Habana entre los siglos y .

Historia La farmacia fue fundada en 1853 bajo el nombre de La Reunión por la sociedad Sarrá Catalá y Compañía, integrada por empresarios de origen catalán. Su denominación aludía a la venta conjunta de medicamentos alopáticos y homeopáticos, una práctica poco frecuente en la época.

Desde su sede inicial en la calle Teniente Rey, el establecimiento se amplió progresivamente hasta ocupar una manzana completa. A finales del se había consolidado como una de las principales farmacias del país y comenzó a ser conocida como “Sarrá”, en referencia a la familia de uno de sus fundadores, José Sarrá Valdés Ulí.

En 1880, Sarrá Valdés Ulí fue nombrado primer presidente del Colegio de Farmacéuticos de La Habana. Posteriormente, recibió del rey Alfonso XII el título honorífico de Farmacéutico y Droguero de la Real Casa, junto con la autorización para emplear el escudo real en la documentación del establecimiento.

Durante las primeras décadas del , la farmacia continuó su desarrollo bajo gestión familiar, incorporando nuevas estructuras y ampliando su capacidad. Tras la nacionalización de empresas privadas en 1960, el inmueble pasó a manos del Estado.

El edificio El inmueble conserva elementos originales de la antigua farmacia, como pisos de mármol, vitrales, luminarias y estanterías de madera. Destaca el mobiliario farmacéutico de estilo neogótico con influencias moriscas, representativo de la decoración comercial de la época.

Transformación en museo El edificio fue restaurado entre 1999 y 2004 por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. El museo fue inaugurado el 30 de julio de 2004 con el objetivo de preservar la historia de la actividad farmacéutica en la ciudad.

En 2006 recibió el Premio Nacional de Restauración por la calidad del proceso de rehabilitación.

El museo combina funciones expositivas con la comercialización de productos naturales y plantas medicinales, en continuidad con las prácticas históricas del establecimiento.

Colecciones El museo cuenta con varias salas:

Sala principal (antigua botica): conserva el mobiliario original y utensilios empleados en la elaboración de medicamentos, como morteros, balanzas y microscopios. Sala arqueológica: reúne objetos recuperados en excavaciones, incluyendo frascos, instrumentos médicos y documentos con fórmulas de la farmacopea cubana. Sala de plantas medicinales: dedicada a la exhibición de plantas secas, especias y productos naturales asociados a prácticas terapéuticas tradicionales.

Tradiciones Una tradición popular sostiene que la calidad de los preparados farmacéuticos se debía a un manantial de aguas medicinales situado bajo el edificio. Esta afirmación forma parte del imaginario local y no cuenta con confirmación documental.

Referencias

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