thumb |El hombre transmite la cultura al niño.
La Educación Infantil es el primer nivel en el sistema educativo español. Precede a la Educación Primaria, también llamada educación básica. Se legislan sus enseñanzas a partir de la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, conocida popularmente como LOE.
Surgió en la década de 1990, cuando las nuevas reformas de la LOGSE establecieron la necesidad de ampliar la educación formal a la población de hasta seis años de edad, aunque esta no fuese de carácter obligatorio. Para ello, se sustentó en la pedagogía progresista de autores como Célestin Freinet u Ovide Decroly conocida como Escuela Nueva. Su objetivo principal es «contribuir al desarrollo físico, afectivo, social e intelectual de los niños» (LOE Art. 12.2) y parte de una serie de principios elementales, cuya importancia queda señalada en el Artículo 14 de LOE. El enfoque globalizador. Este se convierte en eje vertebrador de esta etapa por adaptarse a la manera en que descubre y conoce el alumnado de estas edades la realidad circundante. El niño conoce el mundo que le rodea de manera global, por lo que la etapa de Educación Infantil partirá de esta premisa para ayudarle en su desarrollo integral. Las actividades lúdicas como motor de desarrollo humano. Se propone no separar juego de trabajo porque el juego en sí mismo es una de las mejores formas que tiene el niño de aprender. El principio de actividad. Se partirá de la propia acción del niño tanto física como mental para así contribuir a la construcción de aprendizajes. El niño aprende haciendo, por lo que se le deberá dotar de situaciones variadas en las que este tenga que actuar. El principio de afectividad. El niño en esta etapa educativa se encuentra en pleno desarrollo de su autoestima y afectividad por lo que será necesario dotarle de un clima de bajo riesgo afectivo y con un alto grado de seguridad para así, ayudarle en su desarrollo. Los espacios y tiempos dentro del escenario educativo. La acción educativa se puede producir en cualquier momento o espacio, por lo que será muy importante tener en cuenta estos dos parámetros y realizar una buena planificación de estos, para así realizar una buena intervención educativa. La motivación. Será un aspecto fundamental para conseguir el aprendizaje significativo de los discentes. El aprendizaje se producirá cuando exista una motivación por aprender, por lo que será fundamental despertar en los niños el interés a través de diferentes actividades, juegos, etc. La socialización. La escuela deberá ser un espacio en el que el niño conviva, aprenda con los demás y a través de los demás. Promover aprendizajes significativos en el alumnado y partiendo de las ideas que ya poseen. Por ello es esencial conocer el pasado pedagógico de cada alumno y saber cómo va a enfrentarse a cada nuevo aprendizaje. La importancia de la atención a la diversidad (sobre todo en sociedades como las actuales) y la coordinación con las familias.
Con la promulgación de la siguiente ley a la LOGSE, la Ley Orgánica de Calidad de la Educación, esta etapa no sufriría cambios significativos exceptuando en el primer ciclo (que perdía gran parte de su carácter educativo primando lo asistencial y denominándose "Educación preescolar"). La Educación Infantil pasaría a ser una etapa de ciclo único en la que se enfatiza el aprendizaje de la lectoescritura, las destrezas matemáticas, el uso de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación y la iniciación a partir de los cinco años en lengua extranjera. Tras su derogación, la LOE retomó la estructura original de la etapa pero se mantuvo el énfasis en la lectoescritura y las competencias en TIC y lengua extranjera.
Estructura Se legislan sus enseñanzas a partir de la Ley Orgánica de Educación (LOE) en los siguientes títulos y artículos: Título I capítulo I, artículos 12, 13, 14 y 15. Título III, capítulo II, artículo 92 (sobre el profesorado especialista en las enseñanzas de la Educación infantil).
A partir de la LOE el Real Decreto 1630/06 de 29 de diciembre regula las enseñanzas mínimas del segundo ciclo de infantil en todo el Estado y es completado por los distintos decretos de educación infantil de las comunidades autónomas con competencias en educación. El Real Decreto 1630/06 deroga el Real Decreto 1330/91, el Real Decreto 828/2003, el Real Decreto 2438/1994 y todas las leyes de igual o inferior rango. Se está desarrollando una nueva propuesta de Real Decreto para el primer ciclo.
La Educación Infantil considera al niño como un ser con características especiales y propias en una etapa particular de desarrollo siguiendo dos estadios: el sensoriomotor (0-2 años de edad) y el preoperacional (2- 6/7 años de edad). Así lo ponen en valor como un ser unitario biológica, psíquica y socialmente, diferente e irrepetible, que está en veloz y continuo desarrollo, que dentro de su desarrollo construye de manera activa y que es sexuado. Todo ello contrasta con las consideraciones tradicionales que se hacían del niño pequeño. Propósitos: 1) Ser persona y sujeto social. 2) Saber respetar y valorar el orden constitucional y la vida democrática. 3) Saber respetar los derechos humanos y conservar el medio ambiente. 4) Saber razonar y actuar normalmente.
Estos contenidos están orientados a los alumnos para que construyan activamente las capacidades intelectuales para operar sobre símbolos, ideas, imágenes, representaciones, conceptos y otras abstracciones que constituyan en el campo del saber y del saber razonar. También se ha tenido en cuenta el saber hacer, es decir aquellas capacidades que apoyándose en conocimientos intelectuales y valorativos se despliegan en habilidades comunicativas, tecnológicas y de organización. Y como base de todo ello los contenidos que promueven el desarrollo de los valores y actitudes, lo que podemos denominar «el saber del ser».
De esta manera el saber, saber razonar y saber ser, organizan la propuesta de los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales para el desarrollo de las capacidades personales y sociales que la escuela debe promover para permitir a los jóvenes participar como miembros plenos de una sociedad que, junto con ellos, recupera y mejora la calidad de vida de todos sus miembros.
Aprendizaje infantil
Las personas cuentan con dos sistemas para reunir o sintetizar la información que recibe de su entorno. El primero se ocupa de los rasgos universales la sociedad, el mundo y la ecología; el segundo consiste en la manera de solucionar los problemas, de su vida cotidiana, de forma consciente y que permite apreciar muchos de los cambios sutiles de ambiente. Enfocado en esto, los sistemas educativos pueden solventar la brecha que existe entre la predisposición cognitiva innata de los alumnos y los objetivos de la institución educativa o los tutores responsables de los infantes.
Desde el nacimiento, los bebés poseen una predisposición a atender de manera más eficaz a los estímulos visuales simples, con semejanzas al rostro humano. Estos rasgos físicos captan su atención, lo cual desarrolla más fácilmente el vínculo materno y paterno filial. Estos elementos resultan de crucial importancia para la supervivencia y a lo largo de miles de generaciones se mantienen inalterados y son un punto de anclaje para la cognición humana; pues se encargan de mantener expectantes a los niños hacia los aspectos predecibles de la vida y permiten sintetizar y procesar la información de manera automática.
Los humanos necesitan enfrentarse a los cambios repentinos del medio (cuando las perspectivas reproductivas o de supervivencia del individuo corren peligro) de manera creativa, es entonces cuando el sistema automático puede transformarse en un obstáculo y el individuo se ve obligado a resolver estas problemáticas de manera consiente.
El niño del periodo de 0-6 años
left|thumb|El bebé nace dotado de reflejos innatos que le ayudan a sobrevivir. Con el paso del tiempo los movimientos se convertirán en conscientes. La especificidad de la infancia como etapa de la vida del ser humano ha puesto de manifiesto la necesidad de estudiarla. Así, se ha establecido al niño en su primera infancia como una persona con una serie de capacidades encaminadas al desarrollo y, por lo tanto, con un altísimo valor desde el punto de vista de la psicopedagogía. Si bien es esencial entender este desarrollo como un proceso constructivo en el que el papel del niño es activo no se puede olvidar que la estimulación física y social de adultos e iguales va a promover este desarrollo.
Al nacer, la cría humana se encuentra más desvalida y menos desarrollada que en el resto de los mamíferos. La herencia y el calendario evolutivo de nuestra especie es el punto de partida que posibilita el desarrollo humano. Así, el bebé nace dotado de reflejos innatos que el tiempo, y sobre todo, la estimulación e interacciones con los demás va a convertir poco a poco en movimientos voluntarios. Muchas serán las capacidades que se desarrollarán a lo largo de estos primeros años y algunas serán esenciales como el lenguaje y la capacidad de simbolización. Estas comenzarán a aparecer cuando el niño vive exclusivamente en familia y continuarán afianzándose o ampliándose a lo largo de la primera escolaridad del niño.
Por ello, la estimulación que puedan dar los padres, los iguales y los educadores en estas edades va a mediatizar el correcto asentamiento de las capacidades. Numerosos estudios demuestran que las experiencias de los primeros cinco años de vida son las que marcan el desarrollo cognitivo e intelectual a lo largo de la vida.
A partir de ello, psicólogos y educadores han caracterizado al niño como persona que constituye una unidad integrada en todas sus facetas. Pero más allá de ello se le considera como un ser único y diferente de los demás, que a lo largo de su infancia va a estar en desarrollo continuo, con capacidad para intervenir en su entorno físico y social y por lo tanto para construir. Su dimensión sexual también es contemplada.
En los últimos años, ha habido un incremento enorme en el conocimiento científico sobre los niños y en la forma en lo que estos aprenden. Este nuevo conocimiento anima a los profesionales de la educación a ver a los niños de forma diferente y al darse cuenta de que son más capaces de aprender a una edad temprana. Con esto, el público reconoce cada vez más la necesidad de fomentar el aprendizaje y el desarrollo integral desde temprana edad. En esta misma línea, hoy en día se está comenzando a dar gran importancia a la aplicación de programas de Estimulación temprana para estimular el desarrollo de capacidades en los más pequeños desde los primeros meses de vida. Se considera que la estimulación puede comenzar a fomentarse incluso antes de que el bebé nazca, lo cual se conoce como Estimulación prenatal.
En España, se divide la educación infantil en dos ciclos. Las características principales del alumnado son:
Primer ciclo (0-3 años) Este periodo es fundamental para el desarrollo de los niños, puesto que en él se producen hitos muy importantes en su desarrollo (comienza a andar, tienen lugar sus primeras palabras, se crea apego...).
El niño comienza a adquirir una importante autonomía motora sobre todo al finalizar el ciclo. El incremento del tono muscular y la maduración del cerebro permiten la maduración de la conducta, que se manifiesta en el inicio de la locomoción. Domina las reglas de comunicación verbal pues ha desarrollado su capacidad simbólica. El lenguaje permite que las relaciones con los demás niños y adultos se amplíen sustancialmente. Los hábitos adquiridos en casa y en el centro se van afianzando.
El logro más claro de este momento es, el pasaje de los reflejos innatos a la conducta intencional. También se registra una progresiva construcción de esquemas de acción y su aplicación a la resolución de situaciones nuevas.
Segundo ciclo (3-6 años)