Valdecasa es un municipio de España perteneciente a la provincia de Ávila, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Cuenta con una población de .
Toponimia El origen euskera y del norte de Castilla de algún topónimo nos ofrece pistas sobre la procedencia de los colonos repobladores de estas tierras, así por ejemplo Gorría (del euskera roja, posiblemente debido al color que tomaban las laderas en invierno al estar cubiertas de robles Quercus pyrenaica que como todo el mundo sabe se vuelven rojizos en invierno pues no llegan a perder la hoja para proteger las yemas de sus futuros brotes de los fríos intensos y con mayor motivo si se contemplan al atardecer. Pudiera ser que también quedase algún bosquete de hayas que, según análisis polínicos de estudios arqueológicos llevados a cabo en zonas circundantes, parece ser una especie que crecía en diversas zonas de la sierra de Ávila). Lugares como Canchilla Duero, por ejemplo, hacen clara referencia al río que atraviesa Castilla y Portugal, Navillas de Brieva, como el pueblo de La Rioja... Otros topónimos nos derivan a la presencia musulmana, sobre todo el del río Almar ya que una de sus dos fuentes nace en este término, en la fuente del Valle, y la otra surge en la misma ermita de Las Fuentes. Otros como Valle Jarmó o Jalmín pudieran corresponderse también con derivaciones del árabe, aunque recientemente este topónimo aparece en un documento de pago de contribución como Valle Jalmundo que podría tener connotaciones visigóticas. Esto tampoco resultaría extraño ya que relativamente cerca se encuentra la necrópolis de La Coba, perteneciente a este período. Quizá, incluso pudiese haberse producido la existencia de algún colectivo hebreo, pues aparte de las costumbres que se conservan en Castilla procedentes de sus judíos y que en Valdecasa se podían observar como en cualquier otro pueblo, existen topónimos como la Cueva de Marranos (palabra de origen árabe con la que se nombraba a aquellas personas que practicaban el judaísmo) o las diferentes navas y navillas que se extienden por todo el término y que según las últimas investigaciones también pueden proceder de esa lengua. Otros describen simplemente el lugar al que nombran El Agallarejo, La Piedra del Pozo, El Egido, El Colladillo, La Cabeza, El Berrocalejo...
Geografía
La localidad está situada a una altitud de 1366 m sobre el nivel del mar. Valdecasa se sitúa al abrigo de los cerros de la sierra de Ávila; está orientado al suroeste. El paisaje es un magnífico ejemplo del batolito del Sistema Central, entre las cuales, a lo lejos, emerge Serrota y a la que estos paisanos conocen como Salrota que es como parecía llamarse hacia 1833 según consta en el "Diccionario Geográfico Universal dedicado a la Reina Nuestra Señora" que fue editado en esa fecha. Según los historiadores se denominó "sierra errota" o sierra de molinos por los muchos ingenios hidráulicos que se asentaban en las laderas del Corneja, Adaja, Tejos y otras gargantas, fábricas que se abastecían de sus ruedas en las canteras de Villatoro, conocidas como los Rondales, nombre que evoca las piedras volanderas de los molinos. A modo de curiosidad, por la zona de la sierra de Ávila, en pueblos como Muñogalindo o Balbarda, además de Valdecasa, se conoce también a la Serrota como "Salrota". Otra perspectiva es la que se extiende al infinito morañego que se convierte en mar cuando el sol se encuentra cada tarde con el horizonte desde "El horst de la Sierra de Ávila".
Noroeste: Muñico Norte: Cillán Noreste: Cillán Oeste: Manjabálago y Ortigosa de Rioalmar 75px Este: Narrillos del Rebollar Suroeste: San Juan del Olmo Sur: La Torre Sureste: La Torre
A Valdecasa se llega por una estrecha y tortuosa carretera que parte de Cillán. A mitad de camino se pasa por el único lugar anejo de Valdecasa: Pasarilla del Rebollar que aparece mencionado en un antiguo documento como Casas de la Paxara y que se incluye en el término de Valdecasa en el censo de 1857. Barrios la identifica con la antigua Palenciana. Más adelante, cuando se llega al Alto de las Navillas (Navillas de Brieva), ya se divisa alguna de sus casas y naves. Hasta hace poco su visión desde este punto era casi inapreciable al confundirse las escasas construcciones que se podían divisar, todas ellas de piedra berroqueña, con el mismo pétreo paisaje. Así, escondido y vigilante, a mano y a trasmano, guardó este municipio su sencilla historia.
En el tomo IX del Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal (1826) aparece "Val de Casa" como anejo de Grajos y se detalla la extensión del término y los cultivos que en él se llevaban a cabo. En la página 106 del tomo III del mismo, en el apartado dedicado a Cillán, aparece la siguiente cita: "...y rodeado de montes en la llamada sierra de Gorría, hacia la parte del N. mirando a la tierra de Moraña, y próximo a un hermoso valle muy abundante en trigo, cebada y garbanzos. Se llama de Río Almar este valle, por bañarle un riachuelo de este nombre que tiene su origen en la mencionada sierra, junto al pueblo de Valdecasa, corta al valle por su mitad, y se dirige por tierra de Peñaranda a desaguar en el Tormes, pasando por los pueblos de Solana del Río Almar, Muñico y otros."
Orografía En el término municipal hay un vértice geodésico instalado y conocido popularmente como "El Tío Blanco".
+ Vértices geodésicos de ValdecasaTérmino municipalPunto geodésicoAltitud ()NúmeroFecha de construcciónHoja MTNCoordenadasValdecasaNavas1725,44153 0591 de enero de 1983530
Historia Aparte de los restos arqueológicos que se han encontrado en los pueblos circundantes como San Juan del Olmo, Cillán, Chamartín de la Sierra, Balbarda, Muñico, etc., de origen vetón, romano, visigodo y alto medieval, además de las referencias históricas de las que posteriormente se tiene constancia, parece que existen en el término municipal de Valdecasa, en la zona de la Dehesa de Rehollo, tumbas excavadas en piedra que parecen ser visigodas. Se habla también de que el viejo escudo del pueblo lucía una gran encina cuyas ramas colgaban hasta el suelo… quizá se trate de una vieja historia sin fundamento.
Esta zona es de las denominadas por los historiadores de la provincia de Ávila como de repoblación tardía. Según puede leerse en el tomo II de la Historia de Ávila de Ángel Barrios, una vez consolidado el mapa de poblamiento en el que en el "cabildo" de Rioalmar constan 34 pueblos (entre ellos Graios, Palenciana, Pasariella, Ortigosa, Maniavalago, Narros, Muñicoblasco...) y como consecuencia del propio incremento vegetativo, crecimiento general de tipo extensivo, durante la segunda mitad del , surgieron nuevas aldeas a donde se desplazaron familias de campesinos que se asentaron en los intersticios que la colonización anterior, a partir de los viejos pueblos había dejado vacantes. Nuevamente Ángel Barrios nos informa de que en el "Cabildo" de Riolamar se crearon hasta once nuevas aldeas que fueron: Robledillo, Viniegra, Quemada, Aldeyela, Cillán, Echamartín, Orihuelos, El Prior, Tiamuña, Zan y Valdecasa, varias de ellas hoy desaparecidas. Y en la publicación de Gil Robles del año 1250 pueden leerse Nafarriellos (Narrillos del Rebollar), Barbaharda (Balbarda), Pasariella, Graios, Munnicos, Ortigosa... por lo que es muy probable que por esas fechas ya existiese también pobladores de la actual Valdecasa. Con fecha de 9 de enero del año 1312 una denuncia alude a que hubo incursiones ilegales por estas tierras para cortar leña, roturar tierras y rebaños de ganados por parte de vecinos del cercano Vadillo. Los Concejos de Aldea se agrupaban en sexmos y se asocian a los procesos de repoblación desde el . Valdecasa aparece como aldea independiente perteneciente al Sexmo de San Pedro con su anejo Pasarilla.
Eclesiásticamente, Valdecasa siempre perteneció a la parroquia de Grajos (hoy conocido como San Juan del Olmo aunque para sus vecinos Valdecaseros, de donde baja el helado viento escorna cabras, siempre serán “los de Grajos”). Valdecasa perteneció al denominado "Benficio de Grajos" desde que este se fundó, propiedad del convento de la Encarnación de Ávila. Por lo que en este sentido y en muchos otros, siempre dependió de este pueblo ya que siempre fue más grande, mejor comunicado y disponía de un buen comercio, tahona, médico, cura… Y no faltaban ni faltan hoy los vecinos de Valdecasa en la romería de la Virgen de las Fuentes. Hasta la desamortización, los parroquianos dependieron de las monjas del convento de la Encarnación de Ávila, según consta en diferentes archivos y a las que les pagaban sus tributos.
A mediados del , el lugar tenía contabilizada una población de 57 habitantes. Aparece descrito en el decimoquinto volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:
Economía Sus gentes siempre vivieron de la ganadería y de una pequeña y humilde agricultura de subsistencia. Esto era normal, ya que se trata de un paisaje montañoso y rico en pastos, en su mayor parte comunales, como es común en Castilla y más aún en los paisajes serranos. Esta práctica de la ganadería marcó siempre y aún sigue marcando de algún modo, el ritmo vital de Valdecasa. Todavía hoy, familias enteras practican la trashumancia, desplazándose todos los inviernos en busca de pastos a las dehesas de Extremadura, costumbres que evocan un pasado nómada que, en tiempos remotos, practicaban ya los vettones.
Se conoce por tradición oral la costumbre de alguna de estas familias que después de regresar de Extremadura bien avanzada ya la primavera, se desplazaban de nuevo en verano a las montañas de León con sus ganados. De épocas remotas se conserva además del uso común de los pastos y el pastoreo común de cabras, vacas y, en el pasado, incluso de cerdos. Las ovejas, al formar rebaños más numerosos, no participaban en este sistema de pastoreo. Tantas cabezas de ganado se llevaban a pastar, tantos días que la familia ponía pastor para cuidar el rebaño de todo el pueblo. Para pasar el relevo de familia en familia se utilizaba como testigo un cuerno hueco de vaca. Este, a su vez, tenía la utilidad de servir para convocar al rebaño comunal soplando por uno de sus dos orificios y haciéndolo sonar. En una población como esta, sin una casa consistorial mencionable y sin una gran torre de iglesia de la que pudiera asomar un reloj, el sonido de "el cuerno" marcaba irremediablemente el latido vital de gentes y ganado. Otra curiosa referencia para medir las horas eran las luces y sombras que el correr del día dibujaba en los cerros y en la espadaña de la iglesia.
La agricultura de secano se organizaba con un sistema de rotación que también seguía todo el pueblo. Se cultivaba en zonas alternas (hojas) que quedaban exentas de animales hasta que, una vez finalizada la cosecha, los rastrojos quedaban libres al soltarse la hoja y hasta allí eran llevados los animales para aprovechar este festín de paja seca y aún vertical. La imagen provocaba admiración sobre todo entre los más ancianos que siempre se asomaban desde el Canto del Calvario o desde las Lanchas de las Eras para contemplar dicha concentración pecuaria. Recientemente se ha encontrado una piedra de molino granítica, parece que no fue terminada pues no se aprecian las muescas típicas ni se aprecian señales de haber sido usada. Por su ubicación, más bien parece que se encontró en su lugar de fábrica: "El Lancharón". Este hallazgo nos da pistas de que probablemente existiese algún pequeño molino en la zona. Está totalmente cubierta por líquenes, por lo que parece bastante antigua.