En enero de 2026 surgió un conflicto diplomático entre Estados Unidos y la Santa Sede, la institución que gobierna la Ciudad del Vaticano y también a la Iglesia católica. Las tensiones se desencadenaron por las condenas del papa León XIV, inicialmente con un tono indirecto, a las acciones militares y a la política exterior de Estados Unidos bajo el mandato del presidente Donald Trump, y se intensificaron significativamente con el inicio de la guerra con Irán en 2026.

Antecedentes Los católicos estadounidenses apoyaron mayoritariamente a Trump durante las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2024. León XIV es el primer papa estadounidense, elegido en mayo de 2025 tras el cónclave de dicho año; Trump reaccionó positivamente a la elección y declaró que contar con un papa estadounidense era un gran honor. Antes de la ruptura, León no era conocido por tener un tono de confrontación política, a diferencia de su predecesor, el papa Francisco; sin embargo, a finales de 2025, había comenzado a criticar el trato de la administración Trump hacia los inmigrantes indocumentados y a los comentarios hostiles de Trump hacia los países europeos.

Eventos Tras la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela el 3 de enero, el papa León XIV y funcionarios del Vaticano expresaron su preocupación por las acciones de la administración Trump. El papa criticó indirectamente la intervención por primera vez el 9 de enero, cuando dijo que una «diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todas las partes está siendo reemplazada por una diplomacia basada en la fuerza» durante el rezo del Ángelus de ese domingo. El 22 de enero, funcionarios del Departamento de Defensa de Estados Unidos recibieron al cardenal Christophe Pierre, quien en ese momento era el embajador de la Santa Sede en Estados Unidos; el medio de comunicación The Washington Post describió la reunión como «atípica», señalando que los funcionarios de la Iglesia rara vez se reúnen con el Departamento de Defensa.

Un informe de abril de 2026 de la editorial The Free Press informó que el subsecretario de Guerra para Política de los Estados Unidos, Elbridge Colby, había convocado a Pierre a una «conferencia» a puerta cerrada y «sin precedentes» en El Pentágono. Según el informe, Colby, junto con varios compañeros, aprovechó la reunión para criticar las declaraciones previas del papa del 9 de enero y le dijo a Pierre que Estados Unidos «tiene el poder militar para hacer lo que quiera, y que la Iglesia haría bien en ponerse de su lado». Otro funcionario supuestamente invocó el papado de Aviñón, un período durante en el que la monarquía francesa utilizó su poder militar para controlar al papado, comenzando con el arresto del papa Bonifacio VIII. El informe también señaló que el papa León XIV podría no visitar Estados Unidos durante el segundo mandato de Donald Trump.

Durante el mes de abril, tanto el Departamento de Defensa como varios organismos del Vaticano emitieron comunicados afirmando que los informes que alegaban una reunión con enfrentamientos eran falsos. El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, católico, dijo que no estaba seguro de lo que realmente ocurrió durante la reunión y expresó su deseo de hablar con Pierre al respecto. Un funcionario del Vaticano la había calificado previamente como una reunión «inusual», «donde la distancia entre el Vaticano y los Estados Unidos es evidente y clara»; otro funcionario de la Iglesia dijo que la conversación no había involucrado amenazas contra el Vaticano ni una mención del papado de Aviñón, y que simplemente consistió en que el Vaticano expresara sus propios puntos de vista a la parte estadounidense.

Guerra de Irán de 2026 derecha|miniaturadeimagen|Publicación de Trump en Truth Social del 12 de abril de 2026 condenando a León XIV El papa ha condenado la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán desde que comenzó el 28 de febrero de 2026, intensificando la brecha entre el gobierno estadounidense y la Santa Sede. El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha presentado repetidamente el esfuerzo bélico como divinamente ordenado, a lo que el papa se habría opuesto repetidamente.

El Domingo de Ramos, 29 de marzo, el papa afirmó que Dios «no escucha las oraciones de los que hacen la guerra», citando al versículo Isaías 1,15: «Aunque muchas oraciones eleves, no te escucharé; tus manos están llenas de sangre». Luego, el Domingo de Pascua, durante la bendición Urbi et orbi del día 5 de abril, declaró: «¡Que los que tienen armas las depongan! ¡Que los que tienen el poder de desatar guerras elijan la paz! ¡No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo! ¡No con el deseo de dominar a los demás, sino de encontrarnos con ellos!».

El 7 de abril, Trump lanzó una amenaza contra Irán, afirmando que «toda la civilización [iraní] morirá esta noche y jamás volverá», a menos que Irán reabriera el estrecho de Ormuz. Fue el papa quien condenó la amenaza como «inaceptable». El 11 de abril, durante una vigilia por la paz en la Ciudad del Vaticano convocada por el propio papa,el pontífice declaró que una «ilusión de omnipotencia» estaba impulsando la inestabilidad global y pidió que se priorizara la diplomacia sobre la escalada militar. miniaturadeimagen|Imagen generada por IA de Trump como Jesús publicada en Truth Social, que fue eliminada poco después. Al día siguiente, 12 de abril, Trump condenó a León, acusándolo de ponerse del lado de Irán y que estaba a favor del uso de bombas nucleares por parte del estado iraní, exigiéndole que dejara de criticar la política estadounidense y afirmando que debería de involucrarse en insultos religiosos y no en asuntos políticos. También sugirió que León había sido elegido ilegítimamente y que la Iglesia Católica solo lo había instalado como contrapeso estadounidense. En respuesta, el sacerdote Antonio Spadaro, subsecretario del Dicasterio de Cultura y Educación del Vaticano, dijo que las declaraciones de Trump reflejaban su «impotencia» frente a la «voz moral» del Vaticano contra la guerra. Al mismo tiempo, tres cardenales estadounidenses aparecieron juntos en televisión para manifestarse en contra de la guerra, afirmando que no estaba justificada por la doctrina católica. Además, Trump también publicó una imagen generada por IA de sí mismo como Jesús, lo que generó una fuerte reacción negativa de muchas organizaciones católicas estadounidenses e incluso de algunos grupos evangélicos.

El 13 de abril, cuando se dirigía de visita a Argelia, el papa afirmó que no tenía «ningún temor a la administración Trump» y que no quería entrar en un debate con él, pero más tarde agregó: «No creo que el mensaje del Evangelio deba ser malinterpretado como lo están haciendo algunas personas». Mientras tanto, Vance declaró que León debería mantenerse al margen de los asuntos estadounidenses, pero también dijo que no le preocupaba la disputa y que era natural que ambas partes «discreparan en cuestiones sustantivas de vez en cuando».

El 14 de abril, Trump condenó a la primera ministra italiana Giorgia Meloni después de que esta defendiera al papa y calificara los comentarios de Trump de «inaceptables», diciendo: «Pensé que era valiente; me equivoqué». Por otra parte, Trump continuó insistiendo sobre sus críticas al pontífice afirmando que «¿Le pueden decir que Irán ha matado a inocentes?» refiriéndose a las protestas que acontecieron en enero.

El 16 de abril, la administración Trump recortó la financiación de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Miami, en particular cerrando un programa que ayudaba a los hijos de inmigrantes indocumentados como parte de una reducción más amplia de la financiación federal para dichos programas. Mientras tanto, los obispos estadounidenses emitieron un comunicado afirmando que León hablaba como representante de Jesús y que sus comentarios están en línea con la enseñanza católica sobre que la guerra solo se justifica «en legítima defensa, una vez que han fracasado todos los esfuerzos de paz». Además, una persona no identificada hizo una falsa amenaza de bomba a la casa del hermano de León, John Prevost, en New Lenox, Illinois . Trump le afirmó a varios periodistas que era necesario que León entendiera que Irán era una «amenaza para el mundo», pero también señaló «quiero que diga lo que quiera, pero puedo estar en desacuerdo». También dijo que «no tengo nada en contra del papa. Su hermano es MAGA hasta el final».

El pontífice en una homilía durante una visita a Camerún, afirmó que el mundo estaba siendo «asolado por un puñado de tiranos» y por aquellos que manipulaban «el mismísimo nombre de Dios» para su propio beneficio, «arrastrando lo sagrado a la oscuridad y la inmundicia». Posteriormente, León señaló que su discurso había sido escrito dos semanas antes, «mucho antes de que el presidente comentara sobre mí y sobre el mensaje de paz que estoy promoviendo».

El 18 de abril, tanto el papa como JD Vance argumentaron que los medios de comunicación habían malinterpretado la ruptura. León declaró a los medios que «Ha habido una narrativa que no ha sido precisa en todos sus aspectos… Gran parte de lo que se ha escrito desde entonces ha sido más bien un comentario sobre comentarios, tratando de interpretar lo que se ha dicho». León añadió que no le interesaba en absoluto debatir con Trump.Vance respondió poco después, escribiendo en X: «Agradezco al Papa León que haya dicho esto. Si bien la narrativa de los medios constantemente fomenta el conflicto —y sí, ha habido y habrá desacuerdos reales— la realidad suele ser mucho más compleja… Él estará en nuestras oraciones, y espero que nosotros estemos en las suyas».

Análisis Marco Politi, observador y autor de larga trayectoria en el Vaticano, afirmó que: «Hay que remontarse a la Edad Media, cuando reyes y emperadores clamaban contra el papa en Roma y lo tildaban de falsos. No existe ningún otro ejemplo reciente similar».

Algunos observadores han afirmado que los blancos estadounidenses conservadores católicos, un grupo clave de votantes del Partido Republicano, podrían sentirse alienados por el enfrentamiento de Trump con el papa. Elise Ann Allen, autora de una biografía del papa, declaró: «[Trump] se está dando cuenta de que León está emergiendo como una figura global más fuerte, y está tratando de recordar a los católicos moderados por qué votaron por él. Pero arrebatos como este podrían ser contraproducentes, ya que podrían alienar aún más a los católicos moderados indecisos sobre él. Si está tratando de recuperar a los votantes católicos, esto solo ayudará a la causa de el propio papa, no a la suya».

Reacciones Dentro de los Estados Unidos

USCCB: El presidente de la conferencia, el arzobispo Paul Coakley de Oklahoma City, dijo estar «desalentado» por los comentarios de Donald Trump hacia Leon XIV, y afirmó: «El papa Leon no es rival de Trump; tampoco es político. Es el Vicario de Cristo que habla desde la verdad del Evangelio y por el cuidado de las almas». El obispo Robert Barron, un destacado prelado y teólogo católico que formó parte de la Comisión de Libertad Religiosa de Trump, dijo que las declaraciones de Trump eran irrespetuosas, pero también pidió que ambas partes optaran por un diálogo estructurado en lugar de la confrontación pública. Partido Demócrata: El partido emitió un comunicado en el que afirmaba que Trump estaba «buscando peleas con la Iglesia Católica y el papa en lugar de hacer algo para mejorar sus vidas, reducir el costo de vida o traer a nuestras tropas de vuelta a casa. Estados Unidos se merece algo mejor».