El Jardín Botánico «San Fernando» de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, también referido históricamente como Jardín Botánico de Lima, es el principal jardín botánico de dicha universidad, ubicado en el campus «San Fernando» donde se localizan tanto su Facultad de Medicina «San Fernando» como su Facultad de Farmacia y Bioquímica, en Lima. Sus orígenes se remontan al periodo virreinal y se vinculan con la implantación de la enseñanza científica de la botánica, la farmacia y la medicina en la capital peruana.

Historia

Siglo XVIII En la historiografía institucional y en diversas fuentes de divulgación universitaria se señala como fecha fundacional el 18 de marzo de 1787, en el marco de las reformas ilustradas promovidas durante el reinado de Carlos III de España. No obstante, estudios especializados sobre Juan José Tafalla Navascués indican que, aunque la creación del jardín fue aprobada en varias ocasiones desde fines del , su organización efectiva tomó forma sobre todo a partir de 1808, cuando se encargó a Tafalla su establecimiento con recursos excedentes de la construcción del Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Fernando.

Desde sus inicios, el jardín estuvo ligado a la enseñanza médica y farmacéutica. La creación del colegio fernandino y de la cátedra de botánica formó parte del mismo impulso reformista que buscaba dotar a Lima de instituciones científicas modernas, a semejanza del Real Jardín Botánico de Madrid. En ese proceso reformista, el jardín no fue concebido únicamente como un espacio ornamental, sino como una herramienta para la observación, clasificación y aprovechamiento científico de especies vegetales útiles para la medicina y la farmacia. Esa función docente y científica se mantendría como uno de los rasgos más persistentes de su trayectoria histórica.

Siglo XIX Hacia el , el jardín quedó asociado a la formación médica sanmarquina. El proceso de traslado y consolidación en la zona de la Huerta de Mestas, en Barrios Altos, se vinculó al desarrollo de la Facultad de Medicina de San Marcos y a la expansión de la enseñanza científica en el Perú republicano. En ese periodo, la organización del jardín fue continuada por figuras como Miguel de los Ríos y, posteriormente, por Antonio Raimondi, naturalista cuya labor contribuyó al desarrollo de las ciencias naturales en el Perú. De acuerdo con la tradición institucional, durante la segunda mitad del el jardín llegó a albergar una colección vegetal considerable, empleada como apoyo para la enseñanza y el estudio sistemático de plantas.

En 1856, el Reglamento Orgánico de la Facultad de Medicina dispuso que el profesor de Historia Natural tuviera también a su cargo la dirección del Jardín Botánico, lo que refuerza la estrecha relación histórica entre este espacio y la enseñanza médica sanmarquina. Esta vinculación no fue meramente administrativa, sino que reflejaba la importancia de la botánica médica en la formación profesional de la época, en un contexto en el que la clasificación de especies, el conocimiento de plantas útiles y la circulación de saberes naturalistas formaban parte del núcleo de la educación superior en salud.

Siglo XX 200px|thumb|left|Jardín Botánico «San Fernando» de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, hacia la década de 1910.

El predio de la antigua Huerta de Mestas, donde se encontraba el jardín botánico, fue incorporado al desarrollo arquitectónico del conjunto fernandino cuando se eligió dicho espacio para edificar la nueva sede de la Facultad de Medicina, obra culminada en 1903. La cercanía entre la nueva sede universitaria y el jardín reforzó su función como espacio complementario de la enseñanza médica y de las actividades vinculadas a la historia natural, además de consolidar su valor patrimonial dentro de uno de los núcleos históricos de la educación médica peruana.

Durante el , el jardín atravesó etapas de deterioro y recuperación. Según la tradición institucional, en 1942 su restauración fue impulsada por Godofredo García Díaz y el decano Carlos Monge Medrano, con el asesoramiento de especialistas como Thomas Harper Goodspeed, Augusto Weberbauer y Félix Woytkowsky. Augusto Weberbauer se vinculó asimismo al desarrollo de la botánica en San Marcos a través de su docencia en la entonces Escuela de Farmacia, y posteriormente ejerció la dirección del jardín; más tarde, dicha responsabilidad recayó en el botánico Ramón Ferreyra, fundador en 1948 del Herbario San Marcos.

Siglo XXI

La trayectoria contemporánea del jardín ha estado marcada por tensiones entre su importancia histórica y científica y las dificultades de conservación, mantenimiento y puesta en valor. En documentación universitaria reciente, el espacio aparece mencionado expresamente como «Jardín Botánico San Fernando» y como un ámbito que requiere acciones de recuperación, preservación e integración a las actividades académicas y patrimoniales de la universidad. En el 2012 el rectorado asignó el jardín a la Facultad de Farmacia y Bioquímica, aunque dicha decisión no estuvo acompañada de una asignación presupuestaria específica. Pese a cualquier posible dificultad, el jardín ha continuado siendo citado en tesis, proyectos de investigación y documentos institucionales de la universidad, lo que evidencia su permanencia como colección viva, espacio de estudio y componente del patrimonio histórico sanmarquino.

Organización El jardín botánico forma parte del entorno histórico y académico de San Fernando, vinculado a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y a las actividades docentes y científicas desarrolladas en sus facultades del área de ciencias de la salud y ciencias farmacéuticas. Su localización histórica corresponde al sector de Jirón Puno y al entorno inmediato del campus de San Fernando, en Barrios Altos, dentro del Cercado de Lima. A diferencia de otros jardines botánicos de mayor escala o con una institucionalidad autónoma plenamente consolidada, el Jardín Botánico «San Fernando» ha funcionado históricamente en estrecha relación con las necesidades de la docencia universitaria, la investigación aplicada y la conservación de especies de interés médico, farmacéutico y botánico.

En documentos recientes de la universidad se le reconoce no solo como un espacio físico, sino también como parte del patrimonio histórico y académico del conjunto de San Fernando. Esa condición explica que su recuperación haya sido discutida en órganos de gobierno universitario y que siga siendo considerado un lugar susceptible de puesta en valor para fines científicos, educativos y patrimoniales. La persistencia del nombre «Jardín Botánico San Fernando» en documentación oficial y académica contemporánea muestra, además, una continuidad simbólica con su larga trayectoria histórica, pese a los cambios institucionales y a los periodos de abandono o uso restringido que ha atravesado.

Colecciones El jardín ha cumplido históricamente funciones de apoyo a la enseñanza, la investigación y la conservación botánica. Desde sus orígenes, su existencia estuvo ligada al estudio de plantas útiles para la medicina y la farmacia, y posteriormente a la formación científica en el ámbito universitario sanmarquino.

En publicaciones y trabajos recientes se le describe como un espacio con colección ex situ de especies vegetales nativas e introducidas, empleadas en estudios fitoquímicos, toxicológicos y de aclimatación. La tesis de Mónica Lucero Hinostroza Lorenzo señala explícitamente que en el Perú existen colecciones ex situ ubicadas en el Jardín Botánico «San Fernando» y destaca su valor como fuente para la enseñanza, la investigación y la conservación de especies vegetales. Entre las especies investigadas a partir de materiales procedentes de la colección del jardín figuran Piper aduncum, Croton lechleri y Tara spinosa, cuya evaluación fitoquímica y citotóxica fue objeto de estudio en 2025. De esta manera, el jardín no solo conserva ejemplares, sino que actúa como soporte de trabajos orientados a explorar el potencial químico y farmacológico de especies vegetales de interés.

Más allá de esa función investigativa, el jardín mantiene una dimensión didáctica y patrimonial. Como colección viva inserta en el histórico entorno de San Fernando, constituye un espacio de contacto directo con especies vegetales para fines de observación, clasificación, estudio y sensibilización sobre la conservación botánica.

Investigación En años recientes, el Jardín Botánico «San Fernando» ha servido como espacio de apoyo para investigaciones vinculadas al estudio de su colección vegetal y al manejo de especies en condiciones de cultivo y aclimatación. Aunque no corresponde a una unidad de investigación autónoma, sí resulta de manera consistente como un escenario de proyectos y trabajos académicos desarrollados en el ámbito de la universidad.

La convergencia de estudios fitoquímicos, proyectos de manejo agronómico y propuestas de georreferenciación sugiere una reactivación del interés universitario por el jardín en tanto infraestructura científica y patrimonial. En ese sentido, la investigación asociada al Jardín Botánico «San Fernando» no solo se orienta al análisis de especies concretas, sino también a la mejora de las condiciones de conservación, documentación y uso académico de su colección viva.

Publicaciones y proyectos Entre las más recientes publicaciones y proyectos científicos en desarrollo vinculados con el Jardín Botánico «San Fernando» se pueden mencionar:

Véase también Facultad de Medicina «San Fernando» (Universidad Nacional Mayor de San Marcos) Facultad de Farmacia y Bioquímica (Universidad Nacional Mayor de San Marcos) Juan José Tafalla Navascués Antonio Raimondi Augusto Weberbauer Ramón Ferreyra

Referencias

Bibliografía

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