Fray Antonio de Aguilar, (Zapotlán el Grande, Xalisco, 1711 - Madrid España, 12 de julio de 1781) bautizado como Diego Fernando, fue un apóstol mexicano entre los apaches de 1756 a 1762 en la Nueva España, denominado también “Apóstol de los Apaches, al igual que fray Alonso Giraldo de Terreros (1699-1758).
Primeros años Nació en Zapotlán el Grande en 1718, hijo de Sebastián y Antonia del Ribero y Sáyago, padres “calificados por la nobleza de su sangre y acreditados por la honradez y bondad de cristiana conducta”. Fue bautizado y acudió a las primeras leras en su pueblo natal. Luego fue enviado a seguir sus estudios en el convento franciscano de Sayula. Vivió en casa de un conocido y no con los frailes. Tomó el hábito y sus votos menores. Fue enviado al convento de San Francisco en Guadalajara a la edad de 17 años, donde tomó el nombre de Antonio. Continuó sus estudios de filosofía y teología, destacando y “adquiriendo fama de sabio por sus amplísimos conocimientos en ciencias sagradas y profanas; también se distinguió por su elocuencia, santidad y atención por los pobres e indios, por los que tenía especial predilección sirviéndoles en los oficios más humildes”, como lo afirmó Juan Joseph Aguiar.
En Europa Ocupó el cargo de custodio de la provincia por lo que fue enviado a Roma, al capítulo general de la orden. Viajó a Europa por 5 años acompañado de un hermano donado, caminando siempre a pie “sin viático, ni providencia humana alguna”, destacando su humildad y caridad.
Ocupó el cargo de lector jubilado y pro-ministro por lo que asistió al Capítulo General celebrado en Roma en 1750, el cual presidió el papa Benedicto XIV.
Regresó y solicitó y luchó para ser enviado para la conversión de los gentiles, como “su única pretensión en el mundo”, solicitud que fue aceptada cuando residía en Amacueca, por lo que partió para las misiones de Coahuila el 6 de marzo de 1755 acompañado de fray Francisco Solano y un burrito cargado con los paramentos para el culto, en un viaje a pie y descalzo, de 300 leguas españolas, acompañado por “su báculo en la mano y la fe en el corazón”.
Con los Apaches Llegó a San Fernando de Austria, encontrando escasos recursos, frailes semiderruidos, objetos para el culto faltantes, por lo que se comunicó a fray Juan Vecino, el provincial de Xalisco, el 28 de mayo de 1755, informando sobre su atención “cerca más de mil apaches” con arco y flecha y se metió entre ellos. Estuvo en la misión asistido por fray Juan Rubio de Monroy, fundador de San Fernando. En la Misión Dulce Nombre de Jesús de Peyotes había pocos indios. Obtuvo apoyo del teniente del destacamento de san Fernando “logrando predicarles hasta 2,000 apaches con arco y flecha”, adicionales al interior de la apachería.
La efectividad de su predicación, despertó celo y controversia en Querétaro con fray Diego Martín García, quien pidió al gobernador Miguel de Sesma y Escudero prohibiera la entrada y predicación en aquellos lugares a padre Aguilar. El asunto llegó y lo resolvió a favor de Aguilar, el comisario general fray Antonio de Oliva, por respuesta en carta al gobernador Sesma del 25 de diciembre de 1756, “que no impidan de ninguna manera ni a Aguilar ni a los demás misioneros, la reducción de los infieles.”
María Sánchez Navarro criada por una india, se hizo bilingüe, y fungió como intérprete ara Aguilar por lo que le facilitaba la labor de cristianización con su predicación, curación y bautizos y pacificación ante sus temores contra los españoles, de que “no entrarían nunca en guerra”, lo cual así sucedió.
Una epidemia de viruela asoló la región, para lo que fray Antonio, de tiempo completo se convirtió en enfermero y curador de los indios con sus propias manos “no corría, sino volaba para atenderlos”, por lo que ya se le tenía como un santo, pues sanaba de enfermedades incurables y poseía el don de profecía Esto hizo confiar mar a los apaches por lo que se propusieron fundar tres barrios en las afueras de San Fernando: uno con lipanes, otro con natagees y el tercero con apaches por el idioma. Francisco del Norte, indio e intérprete falleció y abrumó a ya que ayudaba mucho a Fray Antonio. Aguilar fue reprendido por su superior el obispo Francisco Martínez de Texada, por comer de manera miserable y no cuidar su persona.
9 años llevaba de trabajo intenso, cuando los superiores decidieron enviarlo a España como procurador de la Provincia de Jalisco en la Corte de Madrid. Cumplió la orden, pero con gran pesar al abandonar a los apaches, caminando hasta Guadalajara.
En Madrid Se estableció en Madrid desde 1764, para arreglar asuntos y litigios de su provincia, procurando aliviar el estado crítico por la secularización ordenada por el obispo. Se entrevistó con Carlos III, de quien recibió muchas atenciones en los 17 años que duró en la corte.
Falleció después de una enfermedad de 8 días y fue sepultado en la iglesia del convento de San Francisco en Madrid.
Canonización
Fray Miguel María Valcárcel, ordenó al ministro apostólico del Colegio de Propaganda Fide de San Francisco de Pachuca levantar información en villa de San Fernando sobre virtudes y milagros y favores celestiales de Fray Antonio de Aguilar.
Referencias
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