La Cuerda granadina fue una sociedad artístico‑literaria de carácter bohemio y festivo que se desarrolló en la ciudad de Granada (España) entre aproximadamente 1850 y 1854. Integrada por jóvenes escritores, músicos y artistas vinculados al ambiente cultural del posromanticismo, ha sido considerada una de las tertulias más representativas de la vida intelectual granadina de mediados del siglo XIX.Gallego Roca 1991.

Historia y origen del nombre La sociedad surgió hacia 1850 como un grupo informal de amigos con intereses literarios y musicales. Según la tradición, el nombre procede de un episodio ocurrido en el Teatro Cervantes (o Teatro Principal) de Granada: los miembros entraron en fila, avanzando a oscuras y sujetándose unos a otros, lo que motivó que desde un palco alguien exclamara «¡Ahí va la cuerda!». El grupo adoptó posteriormente esta denominación.

Los integrantes se llamaban entre sí «nudos», mientras que a quienes abandonaban la ciudad se les denominaba «cabos». En algunas fuentes también aparecen los términos «bordoneros» para referirse a los vagabundos o acompañantes ocasionales del grupo.

Identidad y actividades La Cuerda granadina combinó la sociabilidad festiva con el cultivo de la música y la literatura. Sus reuniones incluían:

Veladas musicales y literarias celebradas en distintos cármenes granadinos, entre ellos el Carmen de Buenavista, así como en otros espacios de sociabilidad, como la Fonda de San Francisco, en la Alhambra, el café de Juan de Dios Hidalgo —conocido como Café Alameda— y diversos domicilios particulares. Lecturas poéticas, epigramas y composiciones satíricas. Interpretaciones musicales, con especial interés por repertorio centroeuropeo (como Beethoven, Mozart, Schubert o Gluck).Lara Ramos 1991. Participación en la prensa local, ya que varios de sus miembros dirigieron o colaboraron en periódicos granadinos. Composiciones musicales propias, entre ellas la polca La guasa grande, vinculada al espíritu festivo del grupo.Vargas Liñán 2015.

Aunque la sociedad era conocida por su humor y su inclinación a la «guasa», sus reuniones también funcionaron como espacios de formación artística y crítica literaria.

Los álbumes de la Cuerda El principal testimonio documental de la sociedad son los dos álbumes manuscritos correspondientes a los años 1853 y 1854, conservados en el Museo Casa de los Tiros de Granada. Estos cuadernos contienen:

poemas y epigramas, caricaturas y dibujos, partituras musicales, textos humorísticos y anotaciones diversas.Gallego Roca 1991; Lara Ramos 1991; Pozo Felguera 2024.

Durante la Guerra Civil Española, los álbumes fueron incautados en Guadix y posteriormente pasaron a manos del historiador Antonio Gallego Burín, lo que permitió su preservación.Museo Casa de los Titros 2024.

Miembros La Cuerda Granadina llegó a reunir varias decenas de participantes habituales. Entre los más citados se encuentran:

Pedro Antonio de Alarcón, escritor. Giorgio Ronconi, barítono italiano afincado en Granada. Pablo Notbeck, arquitecto ruso comisionado para copiar la Alhambra. Eduardo Sorokin, pintor ruso. Manuel del Palacio, periodista y poeta satírico. Mariano Vázquez, músico. Rafael Contreras, restaurador de la Alhambra. Juan Facundo Riaño, arabista e historiador del arte. Partitura manuscrita de La guasa grande. Polka. (1853), obra del Maestro Timbales de 1953.|miniaturadeimagen|izquierda Muchos de ellos utilizaban apodos dentro del grupo, práctica habitual en la sociabilidad bohemia del periodo.

Anécdotas documentadas Diversas fuentes recogen episodios asociados a la actividad del grupo, entre ellos:

Los ladrillos de visita: ante la petición de tarjetas de visita por parte de Notbeck, los miembros le enviaron ladrillos de Fajalauza con sus nombres.Pozo Felguera 2024. Trineos en la Alhambra: durante la nevada de 1854, algunos integrantes fabricaron trineos para deslizar a jóvenes de la sociedad granadina por las cuestas del bosque de la Alhambra. La excomunión: la composición satírica La Creación, atribuida a Manuel del Palacio, habría motivado una censura eclesiástica contra los miembros de la sociedad.

Disolución y proyección posterior La sociedad dejó de reunirse hacia 1854, coincidiendo con los acontecimientos políticos de la Revolución de 1854 (o Vicalvarada), en la que participaron activamente algunos de sus integrantes. Tras la disolución, varios miembros se trasladaron a Madrid, donde mantuvieron vínculos personales y profesionales que dieron lugar a la denominada «colonia granadina».Gallego Roca 1991: 16 y 29; Lara Ramos 1991: 34.

Aunque en la capital intentaron reproducir el espíritu de la tertulia, la cohesión original se fue diluyendo a medida que sus miembros desarrollaban carreras literarias, artísticas o administrativas. La Cuerda granadina permanece como un ejemplo destacado de la bohemia intelectual granadina del siglo XIX.Lara Ramos 1991: 31 y 35; Gallego Roca 1991: 14 y 48.

Referencias

Bibliografía

. Exposición temporal «La Cuerda Granadina: una tertulia con mucha guasa». Granada, 25 de marzo–21 de junio de 2026. Paneles informativos, ilustraciones y material documental sobre los «nudos», los álbumes manuscritos, la música festiva y la actividad de la sociedad.

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