Los sítidos (Sittidae), conocidos vulgarmente como trepadores o sitas, son una familia de aves paseriformes que contiene un único género, Sitta, formado por veintiocho especies. Se caracterizan por tener cabeza grande, cola corta, pico puntiagudo y patas fuertes. La mayoría de las especies tienen las partes dorsales grises o azuladas y una lista ocular negra, que contrastan con las partes inferiores claras, aunque algunas especies del Sudeste Asiático, como S. azurea o S. formosa, tienen plumajes más complejos y coloridos.
La mayoría de los trepadores habita en bosques templados o de montaña de las regiones holárticas e indomalayas, pero dos de sus especies se han adaptado a ambientes rocosos de zonas más cálidas y secas en Eurasia. No obstante, la mayor diversidad se encuentra en el sur de Asia y las similitudes entre especies hacen difícil la identificación. La mayoría son aves sedentarias y viven en la misma zona todo el año; sin embargo, la especie norteamericana S. canadensis migra hacia climas templados durante el invierno. Algunas especies tienen distribución restringida y están amenazadas por la deforestación.
Son pájaros omnívoros: aunque se alimentan principalmente de insectos, complementan su dieta con nueces y semillas, especialmente en invierno. Buscan insectos ocultos entre la corteza en sus escaladas por los troncos y ramas —en ocasiones boca abajo— y rara vez se posan en los matorrales o el suelo. Suelen alimentarse en solitario en su territorio durante la temporada de reproducción y cría, marcándolo con fuertes gritos y cantos sencillos; pero pueden unirse a bandadas para conseguir alimento durante el resto del año. Tienen la costumbre de almacenar alimento entre las hendiduras de la corteza. Viven y anidan en agujeros o grietas; las especies más pequeñas pueden horadar su propio agujero, pero las demás reutilizan de forma sistemática las cavidades existentes. Muchos trepadores estrechan la entrada a su nido con barro, con el propósito de reducir el diámetro y limitar la depredación o la competencia.
Descripción
miniatura|izquierda|Un trepador azul (S. europaea caesia) en pleno vuelo. Esta especie presenta la mayoría de las características comunes de los trepadores, como un pico largo y puntiagudo, partes superiores color azul grisáceo y partes inferiores claras. Se aprecia también el menor tamaño longitudinal de la primera pluma primaria. miniatura|Gracias a sus fuertes garras pueden trepar y permanecer colgados, como este trepador pechiblanco en Ontario. miniatura|alt=Une sittelle en gros plan, sur une branche.|El macho del trepador canadiense (Sitta canadensis) se reconoce, como otros trepadores, por su píleo y lista ocular de color negro intenso. Los trepadores forman una familia relativamente homogénea morfológicamente. Son aves rechonchas con alas cortas redondeadas y cola corta, cuadrada y con doce plumas. Cada ala tiene diez plumas primarias, la primera de ellas más corta. El pico es robusto, largo y puntiagudo; las patas son cortas y con dedos anisodáctilos que poseen garras fuertes. En general, sus partes superiores son de color azul grisáceo, aunque algunas especies asiáticas tienen el plumaje azul violáceo (estas especies tienen picos amarillos o rojizos). En cambio, sus partes inferiores son de coloraciones claras y cálidas, que oscilan del color blanquecino a diversos tonos en beige, amarillo, naranja, rojo o lila, especialmente vivos en la zona pectoral. Estos colores contrastan con los tonos verdes y marrones de los bosques, pero su plumaje dorsal es lo suficientemente oscuro como para que estos pájaros pasen desapercibidos.
Los patrones de la cabeza varían según la especie. En su mayoría consisten en una larga lista ocular negra y un píleo total o parcialmente oscuro que contrasta con una lista superciliar o la brida, casi siempre presentes. Apenas presentan dimorfismo sexual, pero machos y hembras pueden diferir en el color de la zona inferior, sobre todo en los flancos y debajo de la cola. En especies con lista ocular o píleo oscuros, los machos suelen ser más pálidos y más claros que las hembras. Los ejemplares jóvenes o aves de menos de un año son casi indistinguibles de los adultos. Todas las especies realizan, al menos, una muda después de la temporada de reproducción y algunos, incluso, una muda prenupcial. Los individuos más jóvenes experimentan durante el verano su primera muda posjuvenil, excepto la de las plumas de vuelo.
El tamaño varía entre las distintas especies y subespecies, aunque todas son aves pequeñas. Los trepadores que habitan en los bosques de coníferas suelen ser más pequeños (como tendencia general); un ejemplo es el reducido tamaño de las subespecies asiáticas del trepador azul (S. europaea) en comparación con la subespecie nominal. El trepador gigante (S. magna), la especie más grande del género, alcanza los 19.5 cm de longitud y pesa entre 36 y 47 gramos. En el otro extremo están S. canadensis, S. pusilla y S. pygmaea, que llegan a medir 10 cm de largo y pesar alrededor de 10 gramos. La longitud del ala varía entre 60 a 120 mm dentro de cada especie, pero con una variabilidad geográfica significativa y con muchas similitudes entre ellas. Por ejemplo, para especies que no se parecen, como el trepador rupestre oriental (S. tephronota) y el trepador rupestre occidental (S. neumayer), cuyas alas tienen la misma longitud, poco más de 80 mm, pero la primera especie es de mayor tamaño que la segunda, aun cuando las dos son simpátricas.
Ecología y comportamiento
Vocalizaciones
Son aves ruidosas y emiten diferentes tipos de silbidos, gorjeos y alaridos en sus llamados. Los cantos de cortejo suelen ser idénticos a sus llamados de contacto, aunque más prolongados. Algunas especies defienden su territorio durante la temporada de reproducción con cantos y llamados fuertes, con tonos de manera desafiante o en preparación para el combate. En América del Norte, el trepador canadiense (S. canadensis), que comparte en gran medida su área de distribución con el carbonero cabecinegro (Poecile atricapillus), es capaz de reconocer los gritos de este último. El carbonero emite sutiles variaciones en sus llamados de alarma que informan sobre el riesgo y tamaño de posibles depredadores. Aunque la mayoría de las aves reconocen los llamados de alarma de otras especies, el trepador es capaz de interpretar tales variaciones en los gritos de los carboneros y responder apropiadamente.
Se considera que el canto del trepador azul es el más variado y audible de la familia y consiste en una serie de silbidos claros, lentos y ligeramente ascendentes o descendentes. Se ha descrito como «vuih, vuih, vuih, vuih… o viiu, viiu, viiu, viiu… o en variaciones rápidas, vivivivivivivi, con clara sonoridad». Algunos sonogramas de llamados y cantos de S. e. arctica fueron publicados en 1996, y en ellos la voz fue descrita como «diferentemente significativa» a la del trepador azul, pero no ha habido una investigación definitiva del tema.
Reproducción
miniatura|izquierda|alt=Un trepador camina a lo largo de un tronco, con un insecto en su pico y colocando su cabeza en un agujero circular.|Un trepador pechiblanco (S. carolinensis) alimentando a sus polluelos desde la entrada al nido en el hueco de un árbol.miniatura|izquierda|Corte transversal del nido de un trepador rupestre occidental en un acantilado, donde se observa la pared (parte oscura) hecha con barro. Todos los trepadores construyen su nido en las cavidades de los árboles, con la excepción de dos trepadores que anidan en ambientes rocosos —el trepador rupestre occidental (S. neumayer) y el trepador rupestre oriental (S. tephronota)—, y hacen sus nidos en cuevas preexistentes o huecos de picos picacaminos (Dendrocopos major) en árboles viejos. Un simple agujero relleno con materiales blandos puede acomodar la puesta. Algunas especies incorporan a su nido musgo, hierba, pelos y plumas, como hacen el resto de paseriformes; otros, en cambio, utilizan trozos de cortezas y cáscaras de semillas.
Los miembros de la superespecie del trepador canadiense (S. canadensis) horadan sus propios agujeros en los árboles, pero las sitas en su mayoría utilizan orificios naturales o viejos nidos de pájaros carpinteros. Varias especies recubren con barro las cavidades, sellando las grietas y reduciendo el tamaño de la entrada del agujero; esto evitaría que los competidores ingresen a la cueva. El trepador canadiense asegura la entrada del nido con un material compuesto que elabora a partir de resinas pegajosas de coníferas y barro; el macho la aplica en el exterior y la hembra en el interior. Esta resina serviría para disuadir a los depredadores o competidores y los dueños del nido la evitan adentrándose directamente por el orificio de entrada. El trepador pechiblanco (S. carolinensis) esparce la esencia de meloidos (coleópteros) alrededor de la entrada de su nido, cuyo olor desagradable puede disuadir a las ardillas, sus principales competidores por las cavidades naturales.
El trepador rupestre occidental construye un nido en forma de calabaza usando barro, heces y pelos (o plumas) y decora el exterior y cierra grietas colindantes con plumas y alas de insectos. Los nidos se encuentran en grietas de rocas, cuevas y debajo de salientes en acantilados o edificios. El trepador rupestre oriental construye una estructura similar, pero menos compleja y situada en la entrada de una cavidad. Los nidos pueden ser pequeños de tamaño, pero llegar a pesar hasta 32kg. Esta especie también anida ocasionalmente en márgenes escarpados o huecos de árboles y puede agrandar el agujero si la cavidad es demasiado pequeña. Sin embargo, estos métodos de protección no son plenamente efectivos: en Asia se observó a un miná ocupando un nido de un trepador indio cuyas paredes no estaban completamente terminadas; en un caso similar, el miná había intentado derrumbar sin éxito dichas paredes.
miniatura|alt=Huevo de dos centímetros de largo, color crema moteado con marrón claro.|Un huevo de un trepador azul (S. europaea). Los trepadores son monógamos. Los huevos que ponen son de color blanco, con manchas rojizas o amarillas. El tamaño de la puesta varía de una especie a otra y suele ser mayor para las especies que habitan en latitudes más septentrionales. La incubación dura de 12 a 18 días y la realiza solo la hembra o ambos progenitores, según la especie. Los polluelos son altriciales (desnudos y dependientes) y la crianza dura de 21 a 27 días. El macho y la hembra cuidan de su alimentación y solo en las dos especies más pequeñas de América del Norte —el trepador enano (S. pygmaea) y el trepador cabecipardo (S. pusilla)— los machos de la nidada anterior pueden incluso ayudar a los padres con la alimentación.
Demografía y predadores
miniatura|El pico picapinos, que proporciona huecos para la anidación a los trepadores, también puede ser un importante depredador de nidos de algunas especies, como el trepador azul o el trepador corso. Para algunas especies de las que se dispone de datos, el promedio de vida de un trepador varía de dos a tres años y medio, aunque se han reportado especímenes mayores de diez años. La tasa de supervivencia anual (el cociente entre el número de individuos vivos al terminar el año y el número de individuos vivos al comenzar el año) varía según la especie y región: mientras que es el 61.6 % para los machos del trepador corso (S. whiteheadi), en el trepador pechiblanco (S. carolinensis) oscila entre el 35 % en Maryland y el 12 % en Arizona; para trepador azul (S. europaea), es del 42 a 47 % en Suecia, 51-59 % en Bélgica, 67 % en Siberia, y 53 % a nivel general.