Glaciares de Bolivia es el nombre con el que se conocen, de manera general, los glaciares tropicales dentro del territorio boliviano que constituyen el 22% del total de los glaciares andinos.

Cordilleras miniaturadeimagen|314x314px|Los nevados y glaciares más importantes de la Cordillera Real Los glaciares andinos se encuentran en la Cordillera de Los Andes, que se ubica entre el Trópico de Cáncer y el de Capricornio y representan el 95% de los glaciares tropicales del mundo. Su presencia es posible dada su altitud, ya que se encuentran por encima de los 4.500 msnm. El 71% de estos nevados se encuentran en Perú, el 22% en Bolivia, el 4% en Ecuador y el 3% en Colombia.

La Cordillera Real es parte de la Cordillera de Los Andes y recorre Bolivia a lo largo de 1200 kilómetros, de norte a sur. Es una muralla que separa las tierras bajas del este de las altas mesetas del oeste boliviano. La Cordillera Real está compuesta por seis ramales cordilleranos: 1) La Paz (con los picos más altos); 2) Cordillera de las Tres Cruces; 3) Cordillera de los Azanaques; 4) Cordillera de los Frailes; 5) Cordillera de los Chichas; y 6) Cordillera de los Lípez, que se extienden hacia el suroeste para conectar la Cordillera Occidental, el otro sistema montañoso de Bolivia.

Amenazas miniaturadeimagen|221x221px|Estado actual de Chacaltaya, luego del derretimiento total del glaciar Los glaciares bolivianos se encuentran amenazados por el cambio climático, la explotación minera indiscriminada y la tala de bosques destinada a expandir la frontera agrícola. En los últimos años los glaciares han retrocedido considerablemente, lo que pone en peligro no solo los reservorios de agua dulce para el altiplano y las ciudades de La Paz y El Alto, que se encuentran entre las más pobladas de Bolivia, sino que impacta de manera negativa en la manera de vivir de la sociedad boliviana y andina en general.

El aumento de temperatura y los cambios en los ciclos hidrológicos de precipitación impactan en la reducción de los glaciares, ya que estos son muy sensibles a la radiación solar y a los cambios térmicos (como, por ejemplo, los ocasionados por los fenómenos climáticos El Niño y La Niña). Esto conlleva a un aumento temporal del caudal de ríos y lagunas, lo que produce un incremento de aludes y desbordes hídricos, generando “efectos dramáticos en las sociedades de altura".

De igual manera, el retroceso de los glaciares supone una reducción de la disponibilidad de agua para consumo humano y un problema con el abastecimiento de agua para la producción de energía eléctrica. De acuerdo a datos del Censo Nacional de 2024, realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), se estima que casi dos millones de personas, en su mayoría concentradas en las ciudades de La Paz y El Alto, subsisten gracias a estos glaciares, que suministran agua para el consumo humano, para los sistemas de electricidad y para la subsistencia alimentaria.

Según el investigador Carlos Quezada, el retroceso de los hielos glaciares de la Cordillera Real entre 1985 y 2024 alcanzó un 52%, lo que significa una pérdida de 16.845 hectáreas de glaciares. Como consecuencia de esto, en el año 2009 el Nevado Chacaltaya terminó de deshielarse y dejó de ser una de las pistas de esquí más altas del mundo y el único glaciar de la Cordillera Real con esas condiciones y características.

Véase también

Cordillera de Los Andes Calentamiento global

Referencias