El infrarrealismo es un movimiento poético fundado en México, D. F. en 1975 por un grupo de veinte poetas jóvenes, entre los que se encontraban Roberto Bolaño, Mario Santiago Papasquiaro, José Vicente Anaya, Rubén Medina, Ramón Méndez Estrada, José Rosas Ribeyro, Claudia Kerik y Darío Galicia.Otros de sus miembros fundadores fueron Bruno Montané, Juan Esteban Harrigton, Mara Larrosa, Gelles Lebrija, José Peguero, Guadalupe Ochoa y Jorge Hernández. La mayoría de ellos eran mexicanos.
Los infrarrealistas, también conocidos simplemente como «infras», tomaron como consigna la frase de Matta «volarle la tapa de los sesos a la cultura oficial». Más que por un estilo definido, el movimiento se caracterizó por la búsqueda de una poesía libre y personal, que representara la postura de sus miembros ante la vida, al margen de las convenciones sociales, de manera parecida a lo que hicieron los poetas de la Generación beat de los años 1950.
El origen del término es francés. El intelectual Emmanuel Berl lo atribuye a uno de los fundadores del surrealismo, el escritor y político Philippe Soupault (1897-1990), quien fue también uno de los impulsores del dadaísmo. Según Bolaño, no obstante, el nombre surgió inicialmente de la mano del artista chileno Roberto Matta (1911-2002), quien acuñó el término en la década de 1940, luego de que André Breton lo expulsara del surrealismo; así, Matta fue el único «infrarrealista» hasta que el nombre del movimiento fue recuperado como corriente literaria. Un tercer antecedente del nombre es proporcionado por el cuento «La infra del dragón», del escritor ruso Georgij I. Gurevich, originalmente publicado en 1959, el cual es mencionado por Bolaño en el primer manifiesto infrarrealista.
El infrarrealismo está emparentado con el dadaísmo, y su etapa inicial, la más importante, duró hasta 1977, con la partida de Papasquiaro y Bolaño a Europa. Sin embargo, luego del retorno del primero a Ciudad de México en 1979, el movimiento continuó liderado por este, hasta su fallecimiento en 1998. En la actualidad, el movimiento es mantenido por algunos de sus miembros originales, así como por otros nuevos.
Historia
Contexto histórico
En 1968, época en que los futuros poetas infrarrealistas eran sólo niños y adolescentes, durante el mandato del presidente mexicano Gustavo Díaz Ordaz (PRI, 1964-1970) se comenzó a gestar la llamada Guerra sucia en México, entre cuyas principales consecuencias está la sanguinaria represión militar al Movimiento estudiantil de 1968 en la Ciudad Universitaria de la UNAM, conocida como la Matanza en la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Roberto Bolaño llegó con su familia ese mismo año a México, D. F. desde Chile, con quince años de edad.
En 1970 asumió la presidencia de México Luis Echeverría Álvarez (PRI, 1970-1976), antiguo Secretario de Gobernación de Díaz Ordaz, considerado por la mayoría de la población mexicana como uno de los principales responsables de la Guerra Sucia. Independientemente de la veracidad o no de lo anterior —hasta la fecha su supuesta responsabilidad no ha podido ser demostrada—, como forma de reconquistar a la juventud mexicana, el nuevo gobierno impulsó una serie de becas culturales, además de la creación de talleres artísticos y culturales en universidades e instituciones públicas, algunos de los cuales fueron dictados por reconocidos escritores tales como Augusto Monterroso o Alejandro Aura. Así, por ejemplo, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) organizaba talleres de narrativa y poesía, además de publicar la revista Punto de Partida a través del Departamento de Difusión Cultural, que también promovía talleres de poesía, narrativa, teatro y ensayo. También se dictaban talleres en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), se realizaban cursos en la Casa del Lago y el Instituto de Bellas Artes otorgaba becas para cursar talleres literarios.
El infrarrealismo surgió a fines del gobierno de Luis Echeverría, en medio de esta efervescencia de talleres literarios en Ciudad de México, que permitieron a muchos jóvenes comenzar a desarrollarse como poetas y novelistas.
Fundación del movimiento
El grupo se comenzó a conformar principalmente por iniciativa del chileno Roberto Bolaño y del mexicano Mario Santiago Papasquiaro. Ambos poetas se conocieron en el Café La Habana de la ciudad capital, poco después de que Bolaño regresara de Chile, adonde fue con el propósito de apoyar el gobierno de Salvador Allende y de la Unidad Popular, que finalmente fue derrotado por el Golpe de Estado que dio comienzo a la dictadura militar. Desde entonces iniciaron una estrecha y prolongada amistad. Decididos a crear un nuevo movimiento literario, fundamentado en la libertad expresiva, la viveza del lenguaje y el quiebre de los convencionalismos, comenzaron a reunirse con otros amigos y a contactar con poetas conocidos que consideraban aptos para el proyecto.
Luego de algunas reuniones previas, varias de ellas en la casa de José Vicente Anaya, el movimiento se fundó formalmente en 1975 en la casa del chileno Bruno Montané Krebs, en una oscura sala sin ventanas ubicada en la calle Argentina del sector de El Zócalo, en pleno centro histórico de la ciudad. Esta reunión, a la que asistieron unas cuarenta personas, fue dirigida por Bolaño. Entre los asistentes, además de los futuros infrarrealistas que conformarían a partir de entonces el movimiento, se encontraban algunos amigos cercanos y simpatizantes como Carla Rippey o los hermanos Ricardo y Juan Pascoe, además de algunos curiosos.
De acuerdo con una lista confeccionada por José Vicente Anaya sobre los «Poetas fundadores del Infrarrealismo», el grupo quedó inicialmente conformado por los siguientes veinte poetas:
Además de todos ellos se encontraba Darío Galicia, amigo de la adolescencia de Bolaño, quien no quiso pertenecer oficialmente al movimiento, a pesar de que informalmente fue reconocido como un infrarrealista más.
Todos eran mexicanos, salvo los chilenos Bolaño, Harrington y Montané, y el peruano Ribeyro. En cuanto a su parentesco, tanto los Méndez como las Larrosa eran hermanos, mientras que Lebrija era prima de estas últimas. Ochoa y Peguero eran entonces pareja y lo continuaron siendo. Lisa Johnson fue el mayor amor de Bolaño en México, y el quiebre de esta relación fue una de las principales razones de que este dejara más tarde dicho país para siempre.
La mayoría provenía del taller de poesía de Juan Bañuelos de la UNAM y del taller de Alejandro Aura en Casa del Lago. En este último coincidieron Roberto Bolaño, Mario Santiago, Rubén Medina y Claudia Kerik. Los restantes eran amigos de algunos de ellos, como el caso de Piel Divina, compañero de Universidad de Rubén Medina en la carrera de filosofía. La mayoría tenía 22 años como Bolaño; el más joven era Harrington, con 15 años, y el mayor Anaya con 28. Algunos de ellos estudiaban, mientras que otros habían dejado sus estudios o bien no habían continuado estudios superiores.
Primeras lecturas thumb|150px|Carla Rippey, artista plástica estadounidense, presenció la fundación del infrarrealismo y fue amiga cercana de sus integrantes. La primera lectura poética de los infrarrealistas se realizó a fines de 1975 en el segundo piso de la Librería Gandhi, ubicada en la calle Miguel Ángel de Quevedo junto al parque Tagle, gracias a gestiones de Anaya, quien se consiguió el espacio para realizar lecturas todos los viernes durante dos meses. Esta primera lectura estuvo llena y se consideró un éxito. Leyeron Anaya y Bolaño, quien dio algunas ideas de lo que más tarde aparecería en el primer manifiesto infrarrealista. La lectura estuvo acompañada de música en vivo interpretada por Mara Larrosa, Lorena de la Rocha y Darío Galicia, amigo de los infras. Además participaron otros amigos cercanos tales como los artistas plásticos Carla Rippey y Rodolfo Sanabria. El debut buscó de alguna manera asemejarse a lo que fue el de los beats en 1955, liderado por Jack Kerouac.
Los infrarrealistas también hicieron dos lecturas de poemas en la Casa del Lago, que entre 1974 y 1976 fue dirigida por Hugo Gutiérrez Vega, poeta, escritor y académico mexicano, presidente del Comité de Apoyo a la Unidad Popular de Chile, que se llevaba bien con los miembros del grupo. En uno de estos recitales los infrarrealistas se tomaron las fotografías que figuran en el único número de su primera revista literaria, Correspondencia infra, revista menstrual del movimiento infrarrealista.
Sabotajes thumb|150px|left|Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura de 1990, era para Bolaño y los demás «infras» el líder absoluto de la cultura oficial mexicana, y por ello fue repudiado por el movimiento. Según el escritor mexicano Carlos Chimal, las medidas del presidente Luis Echeverría para potenciar la actividad cultural del país polarizaron a la sociedad artística mexicana en «dos mundos: la gran cultura y la cultura popular, y no había manera de que se tocaran». El primero de estos mundos se refiere a los artistas que estaban becados o beneficiados de alguna manera por el gobierno del PRI, entre los que se contaban por ejemplo José Luis Cuevas o Fernando Benítez. En opinión de los infrarrealistas, en este grupo también cabían escritores e intelectuales de reconocimiento mundial, tales como Octavio Paz o Carlos Monsiváis, que a pesar de no necesitar el apoyo directo de Echeverría, cultivaban discípulos, eran dueños de importantes revistas literarias y también se beneficiaban de los ingresos fiscales. En el otro extremo se encontraba el mundo de la cultura popular, que para los infrarrealistas estaba asociada a una revolución izquierdista y estaba compuesta por aquellos artistas que se oponían a la compra y venta de talento. Mientras que los miembros del primer bando buscaban identificarse con Octavio Paz, los miembros del segundo bando eran más cercanos al poeta Efraín Huerta. La escritora mexicana Carmen Boullosa, contemporánea a los infrarrealistas, concuerda con que ambos bandos eran excluyentes, aunque también afirmó que tampoco diferían demasiado. Boullosa recuerda que los únicos poetas del medio que convivían con ambas partes eran Juan Pascoe y Verónica Volkow, amiga de Bolaño y bisnieta de Trotski.
Así, más que por sus propias lecturas, los infrarrealistas se caracterizaban por sabotear lecturas de otros, presentaciones de libros, entregas de premios u otras actividades literarias de otros poetas pertenecientes a este primer mundo de la «gran cultura». El primero de estos sabotajes fue incluso anterior a la fundación del movimiento. Fue protagonizado a fines de 1973 por Mario Santiago en el taller de poesía de Juan Bañuelos dictado en el Departamento de Difusión Cultural de la UNAM. Allí Papasquiaro, junto con su amigo Ramón Méndez, intentaron despedir a Bañuelos del taller mediante la adquisición de firmas de los participantes; sin embargo, los expulsados fueron ellos.
thumb|150px|David Huerta en 2009. Hijo de Efraín Huerta, fue víctima de un sabotaje por parte de los infrarrealistas en una lectura de 1976. Como movimiento, los infrarrealistas planeaban estas prácticas en reuniones. Sabotearon eventos de distintos escritores, incluido el mismo Octavio Paz. A comienzos de 1976, sabotearon una lectura de David Huerta, hijo de Efraín Huerta. Si bien se llevaban muy bien con su padre, a David lo consideraban un autor privilegiado que estaba destinado a tener éxito cobijado al amparo de su apellido paterno. Bolaño únicamente participó en el sabotaje de Huerta. Posteriormente se distanció de estas prácticas, si bien luego de que se llevaban a cabo preguntaba a sus amigos por los detalles de estas. Años más tarde, Carmen Boullosa confesó haber temido de que los infrarrealistas sabotearan el acto de premiación por su obtención de la beca Salvador Novo, para menores de 21 años, la cual también había conseguido Darío Galicia el año anterior.