El Edificio Histórico de Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México, también llamado Casa del Estudiante, Edificio Central de Rectoría o simplemente Rectoría de la UAEMéx, es el principal edificio administrativo y cultural de la máxima casa de estudios del Estado de México. El edificio posee un estilo neoclásico, con 2 patios y 2 plantas en su estructura principal, pero posee plantas adicionales en sus 4 torreones.

El edificio fue originalmente un beaterio a cargo de monjas carmelitas, posteriormente fue destinado como colegio de niñas y finalmente se convirtió sede del Instituto Literario del Estado de México. Ha sido testigo de las transformaciones por las que ha pasado la Universidad Autónoma del Estado de México a lo largo de su historia, siendo utilizadas sus salas durante mucho tiempo como aulas donde se formaron múltiples estudiantes, en la actualidad es sede de varios museos, espacios culturales y oficinas administrativas de la universidad.

Historia

Beaterio carmelita

La historia del edificio se remonta al 7 de agosto de 1736, fecha en la cual la superiora Juana Antonia de Santa Teresa y ocho monjas pertenecientes a la Orden de los Carmelitas Descalzos solicitaron licencia a las autoridades virreinales para establecer el Beaterio de Nuestra Señora de El Carmen en Toluca como una casa de recogimiento para auxiliar a mujeres solas. El 2 de enero de 1737 Domingo Serrano y Calvillo, un rico terrateniente de la Villa de San José (nombre anterior de Toluca de Lerdo), y su esposa Francisca Bruna Muñoz se dijeron dispuestos a apoyar el proyecto de las religiosas cediendo una de sus casonas en el sur de la ciudad y declararon estar dispuestos a sufragar los gastos del beaterio.

La solicitud de la superiora Juana Antonia de Santa Teresa tuvo que pasar por varios filtros administrativos, llegando primero al virrey Juan Antonio Vizarrón y Eguiarreta y posteriormente, por consideración de miembros de la Real Audiencia de México, ser enviada al Rey de España para su aprobación final. La solicitud fue aprobada por el rey Felipe V el 16 de noviembre de 1738, pero la cédula real con la aprobación nunca llegó a los implicados en la creación del beaterio. Ante esta situación, las carmelitas decidieron establecer el beaterio en la casona donada por Domingo Serrano en 1753 sin saber de la aprobación del rey, con la intención de recoger y rehabilitar a mujeres «de conducta desviada», pero las malas condiciones del inmueble y el poco financiamiento limitaron su funcionamiento y la construcción de nuevos espacios.

El beaterio continuó funcionando hasta 1770, año en que su principal benefactor, Domingo Serrano, falleció y sus hijos reclamaron la devolución de la casona, sumiendo al beaterio en la incertidumbre. Al ser consultado Francisco de Lorenzana, Arzobispo de México, dispuso que las carmelitas podían conservar la posesión del inmueble, pero señaló que debía fundarse un colegio de niñas ya que lo consideraba más necesario que un beaterio. El virrey Carlos Francisco de Croix respaldó la propuesta del arzobispo y convenció a los herederos de Domingo Serrano sobre la conveniencia de fundar 2 colegios para niñas en la casona, uno para españolas doncellas y otro para indias educandas. Tras tomar la decisión, Miguel Jerónimo Serrano, hijo de Domingo Serrano, retomó el financiamiento a la obra, ordenó la construcción de una capilla consagrada a la Divina Infantita para el uso de los colegios y reanudó la construcción del edificio principal.

Colegio para niñas

Para 1771 la madre Juana Antonia y sus compañeras carmelitas desistieron en su propósito de continuar con el beaterio y lo convirtieron en el Colegio de Niñas de Toluca, las religiosas continuaron habitando en el edificio. El 18 de febrero de 1783 el doctor Marcos Ibarra, apoderado de Miguel Jerónimo Serrano, logró la aprobación formal para el establecimiento de dos colegios: el del Sagrado Corazón de Jesús, para niñas españolas, y el de los Dulcísimos nombres de Jesús y María, para niñas indígenas. Se hicieron trabajos de adecuación hasta 1791, año en el que los colegios comenzaron a funcionar formalmente, siendo de los primeros colegios para niñas en Toluca.

Los colegios continuaron funcionando hasta 1808 año en, que ante la inestabilidad social que se vivía en la Nueva España, los colegios fueron clausurados y las monjas carmelitas se vieron obligadas a abandonar el inmueble. El edificio permaneció abandonado y en ruinas durante toda la guerra de Independencia de México y los primeros años del México independiente, pero la gente de Toluca continuó llamándole El Beaterio.

Corazón del Instituto Literario

El 15 de junio de 1827 la capital del Estado de México se trasladó de Texcoco a San Agustín de las Cuevas (hoy Tlalpan), lugar donde el 4 de septiembre de 1827 se instaló de manera provisional el Instituto Literario del Estado Libre y Soberano de México. Pero la fundación legal del Instituto Literario ocurrió hasta el 3 de marzo de 1828, acatando el artículo 228 de la Primera Constitución del Estado de México, donde se disponía que «En el lugar de la residencia de los supremos poderes habrá un Instituto Literario para la enseñanza de todos los ramos de instrucción pública», siendo instalado en la Casa de las Piedras Miyeras y posteriormente en las Casas de la Piedad.

Sin embargo, las actividades del Instituto Literario cesaron el 29 de mayo de 1830 ante el inminente traslado de la capital del Estado de México de San Agustín de las Cuevas a la Ciudad de Toluca, hecho que se concretó el 24 de julio de 1830. En octubre de 1830 se aprobó que Instituto Literario se instalara en Toluca, en los conventos de La Merced y San Juan de Dios (hoy llamado Templo de Santa María de Guadalupe) mientras se encontraba un recinto apropiado para el Instituto. El 7 de mayo de 1833 la legislatura local le concedió facultades al gobernador Manuel Lorenzo de Zavala para restablecer al Instituto Literario. El 30 de mayo de 1833 el edificio del antiguo beaterio fue expropiado por el Congreso del Estado de México y fue cedido al Instituto Literario para que fuese su sede. José María González Arratia, director del instituto, comenzó con las adecuaciones necesarias y a finales de 1834 finalmente se convirtió en la sede del Instituto Literario del Estado de México.

thumb|Placa conmemorativa en el Edificio Histórico de Rectoría, junio de 2024

No obstante, el Instituto Literario fue cesado nuevamente el 5 de octubre de 1835 ante la inminente instauración de la República Centralista. Fue hasta el 7 de noviembre de 1846, tras la reinstauración de la República Federal, que se expidió el decreto para la reinstauración definitiva del Instituto Literario, que entró el vigor hasta el 7 de junio de 1847, designando al licenciado Felipe Sánchez Solís como director del instituto y volviendo el Instituto a instalarse en el edificio del antiguo beaterio.Entre enero y mayo de 1848 el edificio fue utilizado como cuartel por tropas estadounidenses durante la Intervención estadounidense en México, los estudiantes y docentes del instituto se refugiaron en el Rancho La Virgen (donde hoy se encuentra el templo de San José "El Ranchito") durante la ocupación del edificio.

Diferentes directores del instituto se esforzaron en realizar modificaciones al Edificio de Rectoría para atender la demanda creciente de estudiantes. En 1851 fue inaugurado el patio oriental, llamado Patio de los Naranjos o Patio de los Estudios porque en sus pasillos se ubicaban muchas de las aulas del instituto. Sin embargo, para 1864 el estado del edificio se encontraba muy deteriorado por el poco financiamiento que se le daba al instituto producto de varios años de inestabilidad política, por lo que los estudiantes se trasladaron al ex convento de El Carmen para ahí tomar clases. Los emperadores Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota visitaron Toluca el 25 de octubre de 1864 y en su recorrido conocieron el edificio del Instituto Literario, al ver las malas condiciones en las que se encontraba ordenaron su recate pero los fondos nunca llegaron al instituto. En 1883 se adoptó el proyecto integral de construcción presentado por el arquitecto José Luis González-Collazo Villanueva y dirigido por el ingeniero Anselmo Camacho para unificar la apariencia de las 4 fachadas y la construcción de 4 torreones en las esquinas del edificio, la construcción comenzó hasta 1887. En 1896 fue terminado el patio poniente, hoy llamado Patio del Centenario junto con el torreón norponiente.

En 1900 se inauguraron las instalaciones de la biblioteca, administración, secretaría, archivo, dirección y sala de juntas, así como la casi totalidad de la fachada norte y el pórtico; también fue colocada la primera piedra del Aula Magna. En 1904 se puso en servicio el salón de eventos, hoy llamada Aula Magna. La fachada principal junto con el torreón nororiente, donde se instaló el observatorio meteorológico “Mariano Bárcena”, se concluyeron en 1909. En 1928 fue acondicionado el patio poniente y se hizo un remozamiento general de la construcción. El 4 de marzo de 1928 fue colocada la primera piedra del Monumento a los Maestros, obra del escultor Ignacio Asúnsolo y el arquitecto Vicente Mendiola Quezada, el monumento fue inaugurado en 1933.

En 1942 se levantó un pretil y un recuadro en el frontón de la fachada principal, en el que se instaló un reloj, inaugurado por el presidente de la república Manuel Ávila Camacho y el gobernador Isidro Fabela Alfaro. En 1945 el gobierno del Estado de México ordenó la construcción de una alberca al oriente del edificio, en donde actualmente se encuentra la Plaza de la Autonomía Universitaria. En 1955 se demolió la parte ruinosa del edificio en la fachada poniente.

Rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de México

thumb|left|Aula Magna de la Universidad Autónoma del Estado de México, junio de 2024

El 21 de marzo de 1956 entró en vigor el decreto número 70 de la XXXIX Legislatura del Congreso del Estado de México, a través del cual el Instituto Científico y Literario Autónomo (ICLA) se convirtió en la Universidad Autónoma del Estado de México, manteniendo su sede en el Edificio Histórico de Rectoría. Entre 1958 y 1959 se construyó un edificio en la parte trasera del edificio que albergaría la Escuela Preparatoria de Toluca. El 5 de noviembre de 1964 se fundó la Ciudad Universitaria de la universidad en el Cerro de Coatepec, al poniente de la ciudad de Toluca de Lerdo, por lo cual las escuelas y facultades, que se encontraban al interior del Edificio Histórico de Rectoría, se establecieron en las nuevas instalaciones dejando al edificio de rectoría como el principal edificio administrativo, cultural y ceremonial de la universidad.

En 1966 se realizó una remodelación completa del edificio. Durante la década de 1970 se realizaron múltiples trabajos para la unificación estilística de las fachadas exteriores e interiores del edificio, se eliminaron las instalaciones deportivas aledañas al edificio de rectoría y se reconstruyó y adaptó el ala oriente del inmueble para alojar en la planta alta, las oficinas generales de rectoría y el Salón de Sesiones del Consejo Universitario. Durante el movimiento estudiantil de la universidad de 1976 y 1977 el edificio fue sede de múltiples manifestaciones, siendo plasmados en sus muros exteriores e interiores las consignas de los estudiantes en huelga que protestaron en contra de la reelección del rector Jesús Barrera Legorreta. El 3 de marzo de 1978 se inauguró la integración estilística de las fachadas occidental y sur del edificio.