La Bella durmiente (en inglés: Sleeping Beauty) fue una obra realizada por Philippe Curtius hacia 1776 y desaparecida en el siglo . La obra actual, réplica de la original, fue creada en 1989 y está ubicada en el Museo Madame Tussauds de Londres (Inglaterra, Reino Unido).
Historia Datación Diversas fuentes afirman que los moldes a partir de los cuales se creó la obra fueron fabricados en 1765, fecha no obstante poco probable por varios motivos. En primer lugar, Curtius, quien llevó a cabo su primera exhibición de figuras de cera en 1770, no empezó a fabricar esculturas a tamaño natural y de cuerpo entero hasta aproximadamente 1776, año en que, de acuerdo con un testimonio contemporáneo, se encontraba estudiando la técnica del modelado bajo las directrices de un artista de nombre Sylvestre, por aquel entonces asentado en el Bulevar du Temple (a mayores, Curtius, quien en 1777 figura como residente en la rue de Bondi, donde ya exponía bustos y estatuas a tamaño natural, muy probablemente aún no se había trasladado a París para 1765 desde su Berna natal). En segundo lugar, la identidad de la mujer representada en la escultura desaconseja la datación comúnmente aceptada, pues se asume que la persona retratada es la condesa Madame du Barry, la última amante del rey Luis XV; para 1765, du Barry era todavía una completa desconocida, al menos en el ambiente monárquico, pues no haría su entrada en Versalles hasta la primavera de 1768. En 1765 residía en la rue de la Jussienne como amante del conde Jean Baptiste du Barry, a quien había conocido poco antes mientras ejercía la prostitución de lujo en una casa de apuestas, lo que la llevaría a ser conocida por la policía, en cuyos registros constaba como Mademoiselle Lange y Mademoiselle de Beauvarnier o Vaubernier. Resulta muy poco probable que Curtius se prestase a elaborar un retrato escultórico de una mujer entonces prácticamente anónima, si bien cabe destacar que varios historiadores fechan su primer retrato en 1764, año en que habría sido pintada por François-Hubert Drouais, lo que indicaría cierta relevancia y poder social, aunque nada comparable con el elevado nivel de fama que obtendría tras convertirse en maîtresse-en-titre. Una miniatura en cera cuya inscripción permite identificarla como un retrato de perfil de la condesa realizado en 1771 y de autoría anónima podría situar la obra de Curtius en torno a este año, pues para esa época du Barry gozaba de una posición envidiable en la corte y tenía autoridad para ensalzar y deponer ministros a su antojo, existiendo incluso la posibilidad de que dicha miniatura hubiese sido facturada por el propio Curtius.
En tercer y último lugar, la pose yacente de la estatua aleja esta representación de un retrato y la acerca en gran medida a las esculturas pertenecientes a la tipología de Venus anatómica. Cabe destacar que el 14 de abril de 1785 tuvo lugar una exposición de figuras de cera en el Gran Salón del Teatro del Liceo de Londres; esta exposición, en la que se encontraban varias obras idénticas a las modeladas por Curtius, fue organizada por Sylvestre, ya entonces un destacado artista que ostentaba el honor de ser miembro de la Academia real de pintura y de escultura de París. Entre las diversas estatuas exhibidas sobresalía la Venus durmiente, consistente en realidad en una Venus anatómica; de acuerdo con Teresa Ransom, lo más probable es que esta figura fuese una réplica de la Bella durmiente de Curtius puesto que en abril de 1787 la obra de Sylvestre pasaría a ser referenciada como un retrato de la «condesa du Barre». No obstante, también podría darse el caso contrario y ser la obra de Curtius una copia realizada a partir de la Venus durmiente o de alguna otra pieza similar modelada por Sylvestre u otro artista, esto debido a que la pose de la Bella durmiente remite a los modelos típicos de la Venus anatómica, destacando el hecho de que la Venus durmiente de Sylvestre cambiaría de título a los tres meses de su exhibición en el Teatro del Liceo para pasar a ser conocida como Leda durmiente. Ransom considera que hacia el último cuarto del siglo ya existía un tráfico considerable de figuras de cera puesto que una vez obtenido el molde, la estatua en sí podía ser reproducida innumerables veces hasta el punto de terminar convertida en una obra fabricada en serie, aunque lo más plausible es que en el caso de la Bella durmiente, Curtius obtuviese el molde directamente de Sylvestre aprovechando que era su maestro, teoría que se sustenta en cierta forma con la crónica redactada por el dramaturgo August von Kotzebue, primer testimonio registrado de la existencia de la obra de Curtius; Kotzebue relató haber visto un retrato escultórico de Madame du Barry en el Salón de Cera del Palacio Real durante el invierno de 1790 el cual describió como una mujer durmiendo semidesnuda, detalle que remite a las figuras anatómicas y, por consiguiente, a la Venus durmiente de Sylvestre. El relato de Kotzebue es consistente con la edición publicada en 1878 de las memorias sobre la vida de la que fuera sobrina de Curtius: la artista Marie Tussaud, quien tuvo en su poder una figura representativa de Madame du Barry realizada según la escultora cuando la condesa tenía 22 años, lo que situaría su hechura en 1765; pese a que Tussaud no llegó a mencionar quién era el autor de esta pieza, sin duda se trataba de Curtius ya que en 1765 Marie apenas contaba 4 años. thumb|Venus anatómica, también conocida como Venus desmontable y Venus de Médici (1780-1782), taller de Clemente Susini. Museo de Historia Natural y Zoología La Specola (Florencia, Italia). La figura de la imagen alberga grandes similitudes con la Bella durmiente. En opinión de la profesora de la Universidad de Hawái en Mānoa Kathryn Hoffmann, la Bella durmiente hoy expuesta remite indudablemente a las estatuas anatómicas del siglo , más concretamente al modelo de Venus anatómica, tanto a las pequeñas como a las de tamaño natural, aunque el color del cabello dista en gran medida de esta tipología al ser rojizo en vez de castaño, negro o rubio, lo que la convierte en la única estatua de esta clase con el pelo de este color. Según Hoffmann, es muy probable que Curtius replicase un modelo anatómico de su maestro o de otro artista, tal vez expuesto en algún museo, y lo adaptase para convertirlo en una suerte de retrato de la condesa. A este respecto cabe destacar un testimonio del naturalista Michel Lemire, quien sostiene que en 1776 existió un autómata denominado La bella dormida, el cual constituía un retrato de Madame du Barry a la edad de 22 años; de ser cierta esta afirmación, la figura de Curtius no solo existiría con seguridad en 1776 sino que su datación se situaría con certeza en 1765, aparte de que ya ostentaría la condición de autómata desde el siglo , aunque seguiría tratándose muy probablemente no de una obra original ni menos aún de un retrato en el sentido estricto, sino de una copia más o menos fiel de un trabajo de Sylvestre u otro artista, si bien la falta de referencias documentales impide verificar la información aportada por Lemire. Destaca el hecho de que con motivo de su segunda exhibición en el Bulevar du Temple en 1782 (la Cueva de los Grandes Ladrones, precursora de las hoy famosas Cámaras de los Horrores), Curtius realizó varias copias de algunas de sus figuras (tanto estáticas como mecánicas), participando posteriormente varias de ellas en una gira por la India. Estas obras fueron expuestas primero en Calcuta, concretamente en Old Court House Street (con las entradas a un precio de un mohur), siendo trasladadas tras haberse mantenido intactas a pesar del excesivo calor y el monzón a Chennai (entonces conocida como Madrás), donde fueron exhibidas en Chaultry Plain y admiradas por los caballeros de la Compañía Británica de las Indias Orientales y sus familias, si bien las altas temperaturas obligaron a mostrar las esculturas en un local climatizado para evitar su destrucción, figurando en la edición del Madras Courier del 12 de agosto de 1795 que las piezas fueron expuestas «en la gran y espaciosa casa aireada y jardín de su Alteza el Nabob», con las entradas a dos pagodas por tres noches a la semana, existiendo la opción de ver las figuras en privado por una pagoda adicional (es posible que alguna de las obras allí expuestas fuese una réplica de la Bella durmiente). Cabe resaltar que Curtius crearía tras la muerte de Madame du Barry una representación de su rostro a partir de un detallado estudio de su cabeza decapitada en el cementerio de la Magdalena, donde habían sido sepultados los restos de la condesa, tras la obtención de los permisos correspondientes, siendo esta historia corroborada por Monsieur de Favrolles, pseudónimo de Élisabeth Guénard. El realismo de esta representación era tal que Pierre-François Palloy concluyó que «en realidad él ya debe haber modelado una máscara de cera del natural»; Marina Warner afirma sin embargo que Curtius no efectuó ningún estudio sino que elaboró una máscara mortuoria disponiendo una capa de cera en el suelo junto a la tumba y haciendo rodar la cabeza sobre ella para imprimir sus rasgos, debiendo pellizcarle previamente las mejillas para desdibujar el rictus de horror que reflejaba el rostro, lo que explicaría el enorme realismo de la obra y, por ende, no indicaría la creación de ninguna máscara en vida de la condesa como supuso Palloy.
Identidad thumb|Retrato de María Teresa de Saboya (1779), por Marie-Victoire Lemoine. Banco de Francia.