Gregorio Buchovsky (Las Breñas, Chaco, Argentina; 1 de setiembre de 1952 - Corrientes, Argentina; 4 de junio de 2020) fue un médico hematólogo y docente universitario argentino. Fue conocido por sus aportes a la medicina argentina sobre el uso del Interferón en el tratamiento de los primeros casos de sida en el país, como así también en sus estudios para el tratamiento del COVID-19.
Carrera Se recibió de médico en la Universidad Nacional del Nordeste en diciembre de 1979. Fue el primer médico residente del Hospital Escuela general José de San Marín, en la provincia de Corrientes e hizo toda su carrera dentro del mencionado nosocomio, donde cumplió funciones como Jefe del área de Hematología.
Además, se destacó como profesor de la carrera de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE) lo que implicó la formación de médicos del Nordeste Argentino, del Norte de Santa Fe y de países hermanos.
Buchovsky falleció a los 67 años el 4 de junio de 2020, luego de 33 años de labor. Sus restos descansan en el cementerio Parque del Recuerdo.
Investigaciones y tratamientos para el sida y la COVID-19 En su época como médico internista, y cuando contaba con 33 años, fue junto a su colega, el doctor Carlos Levin que lograron curar a un enfermo de sida mediante el uso del Interferón. En aquel momento, el director del Hospital era el rumano Bogdan Popescu (también profesor y jefe de Medicina Interna). El paciente era un sujeto de 30 años que decía llamarse Alfredo M., que hacía 3 meses que manifestaba fiebre, diarrea, dolor en las articulaciones, ganglios inflamados en su cuello y en sus axilas. En ese tiempo había perdido 45 kilos. De orientación homosexual, vagamente contestaba las primeras preguntas diciendo que era de Brasil y que los médicos de San Pablo le dijeron que padecía de Paludismo. Luego de la entrevista clínica mandaron los estudios inmunológicos y virológicos a Buenos Aires, a la Academia Nacional de Medicina, el resultado: Linfocitos herpers o colaboradores OKT4: bajos-relación entre esos linfocitos y los OKT8 o supresores: por debajo de 0,9-lifocitos: disminuidos (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida). Supieron decir en ese momento:
En ese momento Levin y Buchovsky apenas tenían un caso como referencia. Fue en 1984. De un enfermo que entró al hospital de Paso de los Libres (de donde también era Alfredo M.), frontera con Brasil, segundo país en casos de sida detrás de los Estados Unidos. Una vez detectada la infección oportunista (hongos) le administramos Anfotericina B en dosis absolutamente vigiladas. Al cabo de un mes y medio de tratamiento lograron estabilizarlo.
En una revista médica inglesa Lancet encontraron un estudio del Hospital Massachusetts (Boston) que explicaba cómo se había comprobado invitro que el interferón inhibía el virus del sida y cómo actuaba en humanos enfermos de Sarcoma de Kaposi. El estudio aconsejaba probar el Interferón en pacientes sida no enfermos de Sarcoma de Kaposi, en estadio precoz de la enfermedad y sin infecciones oportunistas. Tras conseguir la droga en Norteamérica (porque en Argentina todavía no estaba a la venta). Le administraron 3 millones de unidades internacionales de Interferón diarias durante 45 días por vía subcutánea manteniendo cifras constantes de suero para que la acción fuera permanente. En 45 días posteriores cedieron la anorexia, la astenia y el decaimiento general. El paciente recuperó 9 kilos, dejó de tener fiebre y diarrea, la infección oportunista no recidivó, los glóbulos rojos y los blancos aumentaron, y en la última evaluación de sus defensas hubo un dato notable: respondió a 5 de 8 antígenos, cuando al internado no había respondido a ninguno. Es decir, tuvo la misma respuesta que una persona normal.
El equipo francés que atendió al actor Rock Hudson , del Hospital Pitie-Salpetriére (dirigido por Michel Garacagnan) elogió en aquel momento la labor de los médicos argentinos en el tratamiento de pacientes con sida. Su constante búsqueda de conocimiento hizo que implementara nuevas terapias que favorecieron la salud de las personas que padecían esa enfermedad, que por esos años era desconocida y preocupante.
También presentó una investigación sobre la Púrpura trombótica trombocitopénica (PTT), que fueron atendidos en el Servicio de Clínica Médica del Hospital Escuela de Corrientes durante un período de 11 años.
En 2019 y 2020, en el contexto de la pandemia, fue un fuerte impulsor del uso de plasma convaleciente en el tratamiento de personas que padecen coronavirus .
Referencias
Bibliografía wedzef*
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