Marco Antonio (Roma, 14 de enero de 83 a. C.-Alejandría, 1 de agosto de 30 a. C.) fue un militar y político romano de la época final de la República, conocido también como Marco Antonio el Triunviro.Jugó un papel fundamental en la transformación de la República romana de una república constitucional al autocrático Imperio romano.
Fue familiar y un importante colaborador de Julio César durante la guerra de las Galias y la segunda guerra civil. Fue nombrado administrador de Italia y la gobernó con escaso acierto durante la ausencia de César en 47 a. C., mientras este eliminaba a sus oponentes políticos en Grecia, el norte de África y España, y fue postergado hasta su nombramiento como magister equitum y cónsul, junto con el propio dictador, para el año 44 a. C., cuando se produciría su asesinato. Tras este suceso, Marco Antonio pactó hábilmente con los proclamados libertadores, que serían amnistiados a cambio de confirmar los acta Caesaris, es decir, la legislación promulgada y los magistrados nombrados por Julio César. Convertido así en el hombre fuerte de la República, se hizo con el tesoro y los papeles de César y casi de inmediato lanzó al pueblo romano contra los asesinos del dictador, buscando monopolizar el poder.Plutarco, Antonio, 14. Sin embargo, su intento chocó con la llegada del ambicioso hijo adoptivo de César, Octavio. Al acabar el año 44 a. C., se dirigió a la Galia Cisalpina para hacerse cargo de su gobierno, que el cónsul Bruto se negó a entregarle. El Senado declaró a Antonio enemigo público y encargó su eliminación a Octaviano. Derrotado en la guerra de Módena, pudo rehacer sus posiciones y recibió ayuda de otro importante cesariano, Lépido. Finalmente, ambos pactaron con Octaviano el llamado Segundo Triunvirato (43 a. C.) contra la facción senatorial, lo que llevó a su entrada en Roma, seguida de una terrible proscripción y de una nueva guerra civil, en esta ocasión contra los asesinos de César, finalmente derrotados en la doble batalla de Filipos, en 42 a. C.
Tras la victoria, Antonio recibió el control de las provincias orientales del Imperio, entró en relaciones con la reina Cleopatra VII de Egipto y combatió a los partos. La guerra de Perusa alteró la paz entre los triunviros y, aunque se renovó el pacto en 37 a. C., Antonio fue desentendiéndose cada vez más de los asuntos de Roma, centrándose en sus campañas contra Partia y Armenia, mientras Octavio se concentraba en derrotar a Sexto Pompeyo. Rota al fin la alianza en 33 a. C. y, apartado Lépido de la escena, las disensiones entre Octavio y Marco Antonio se trocaron en abierta guerra civil en el año 31 a. C. Marco Antonio, aliado con la reina Cleopatra VII de Egipto, fue finalmente derrotado en la batalla naval de Actium, en 31 a. C. De regreso a Alejandría, fue incapaz de hacer frente a las fuerzas del futuro Augusto, suicidándose apenas un año después de su derrota.
Muerto Antonio, Octavio se convirtió en el amo indiscutible del mundo romano. En el 27 a. C., Octavio recibió el título de Augusto, lo que marcó la etapa final de la transformación de la República romana en un imperio, con él mismo como primer emperador romano.
Juventud right|thumb|200px|Busto en los Museos Vaticanos catalogado como Marco Antonio. La identificación es casi seguramente errada. La identificación inicial del busto se basa únicamente en el hecho de que fue supuestamente encontrado junto a un busto de Augusto y Lépido. Sin embargo, los tres retratos datan de periodos distintos y el retrato de Augusto no representaba a dicho gobernante, por lo que la identificación es inválida. Perteneciente a la rama plebeya de familia de los Antonios (gens Antonia), Marco Antonio nació en Roma en torno al año 83 a. C. Su padre fue su tocayo Marco Antonio Crético (Marcus Antonius Creticus), hijo a su vez del orador Marco Antonio el Orador (Marcus Antonius Orator), asesinado por los partidarios de Cayo Mario en 87 a. C.
Marco Antonio descendía de los Julios César por el lado materno, pues era hijo de Julia, hermana del consular Lucio Julio César. Su padre murió a una temprana edad, dejando a Marco Antonio, junto con sus hermanos Lucio y Cayo, al cuidado de su madre, quien se casó después con Publio Cornelio Léntulo Sura, un político acusado de estar involucrado en la conjura de Catilina (63 a. C.). Por este motivo Cicerón ordenó su ejecución, lo que originó la enemistad entre Antonio y el célebre orador.
Los primeros años de la vida de Marco Antonio se caracterizaron por la falta de una adecuada orientación paterna. De acuerdo con historiadores como Plutarco, pasó sus años de adolescencia vagando por Roma con sus hermanos y amigos. Juntos se embarcaron en una clase de vida rebelde y despreocupada, frecuentando casas de apuestas, dándose a la bebida y viéndose involucrados en escándalos amorosos. Plutarco menciona el rumor de que antes de cumplir los veinte años de edad Antonio ya estaba endeudado y debía unos doscientos cincuenta talentos (seis millones de sestercios), que había asumido su amigo Escribonio Curión. Asimismo, hacia el año 59 a. C. entró en contacto con el círculo del polémico Publio Clodio Pulcro y sus bandas callejeras.
Después de este periodo de imprudencias, Antonio huyó a Grecia hacia el año 58 a. C. para escapar de sus acreedores. Tras un breve periodo invertido en asistir a las clases de los filósofos en Atenas, donde aprendió retórica como solían hacer otros jóvenes nobles romanos de su época, fue convocado por Aulo Gabinio, procónsul de Siria, para participar en la campaña contra Aristóbulo de Judea, en la que se le concedió su primera distinción militar por ser el primero en asaltar una fortificación judía. Posteriormente participó en la campaña militar de Gabinio en 55 a. C. para restablecer en el trono de Egipto a Ptolomeo Auletes, demostrando su talento como prefecto ecuestre (comandante de la caballería), destacando por su valentía y coraje en la toma de Pelusio. Fue en esta ocasión cuando conoció Egipto, Alejandría y a la princesa Cleopatra.
La guerra de las Galias y la guerra civil
La influencia de Clodio y de Curión acercaron a Marco Antonio al partido de Julio César, rival de Pompeyo y del Senado romano. En el año 54 a. C. Marco Antonio entró a formar parte del mando del ejército de Julio César en las Galias; probó de nuevo su competente liderazgo militar en la guerra de las Galias y destacó en el doble asedio de Alesia, aunque su personalidad provocaba conflictos continuamente, donde quiera que fuese; César mismo llegó a decir que su conducta le hacía irritar frecuentemente.
Sin embargo, la influencia de César le valió los cargos de cuestor (52 a. C.), augur (50 a. C.), cargo que ocuparía hasta su muerte, y tribuno de la plebe (49 a. C.), y siempre apoyó la causa de su protector con gran energía. Cuando los dos mandatos proconsulares de César expiraron (al cabo de 10 años), el general quiso retornar a Roma para las elecciones consulares. Pero la facción conservadora del Senado romano, liderada por Pompeyo, exigió a César que renunciara previamente a su proconsulado y a la dirección de su ejército antes de obtener el permiso para solicitar su reelección en el consulado. César no podía permitir esto, ya que pretendía continuar las acciones que iniciara en su mandato de procónsul; además, en ese caso, pasaría a ser (entre el final de su proconsulado y su segundo consulado) un simple ciudadano (privatus), lo cual podría dejarle a merced de los optimates (entre ellos Pompeyo) que querían traducirle en justicia.
César, a través de Antonio, sugirió entonces que todos los comandantes que compartían el mismo imperium entregaran el mando (Pompeyo y él), pero la idea fue rechazada, y cuando Antonio recurrió a las amenazas y a sembrar el descontento, fue finalmente expulsado del Senado. De esta forma, Antonio huyó de Roma, uniéndose a César, que había dejado su ejército acampado a orillas del Rubicón, el arroyo que marcaba el límite meridional de su autoridad proconsular. Se desvanecían todas las esperanzas de hallar una solución pacífica tras la expulsión de Antonio del Senado. Con la ofensa a su dignidad y con el ataque a la inviolabilidad de Antonio como tribuno de la plebe, César justificó su decisión de cruzar el río y la marcha de su ejército hacia Roma, comenzando así la segunda guerra civil. Durante esta contienda, Antonio fue el segundo al mando de César; en todas las batallas contra los pompeyanos, Antonio dirigió el ala izquierda del ejército, prueba evidente de la confianza de César en él.
La dictadura de César
Con César como dictador, Antonio fue nombrado magister equitum, siendo la mano derecha del dictador y permaneciendo como administrador de Italia (47 a. C.), mientras César luchaba contra los últimos pompeyanos, quienes se habían refugiado en África. Pero las habilidades de Antonio como administrador fueron un pobre reflejo de las que poseía como general, aferrándose a la oportunidad de satisfacer sus más extravagantes excesos (como la compañía de la actriz liberta Cytheris), que quedaron reflejados por Cicerón en sus Philippicae, catorce discursos (que hayan subsistido, pues hay indicios de que fueron escritos al menos diecisiete)Los escritores romanos preferían denominarlas Antonianae. Un gramático del siglo IV, Arusiano Mesio, cita dos frases extraídas unas presuntas Filípicas XVI y XVII. pronunciados en su mayoría por Cicerón entre el 2 de septiembre del año 44 y el 21 de abril del 43, contra todos los aspectos de las ambiciones políticas y la misma catadura moral de Antonio, algo que le valió probablemente a Cicerón, pese a sus esfuerzos por esconderse, el ser asesinado por parte de sus sicarios. Ciertamente, la segunda, que nunca fue pronunciada, es una obra maestra de la invectiva. En el año 46 a. C. Antonio se ofendió cuando César le insistió en que pagara las propiedades de Pompeyo que Antonio había simulado comprar, ya que en verdad se había apropiado simplemente de ellas. Los problemas pronto surgieron y, como en otras ocasiones anteriores, Antonio recurrió de nuevo a la violencia: cientos de ciudadanos fueron asesinados, mientras la ciudad de Roma caía en un estado de anarquía. César mostró su gran disgusto por todo este asunto, y relevó a Antonio de todas sus responsabilidades políticas. Ambos dejaron de verse durante dos años, si bien el distanciamiento no fue muy continuado: Antonio se reunió con el dictador en Narbona (45 a. C.), rechazando la propuesta de Trebonio para que se uniera a la conspiración que ya estaba en marcha. La reconciliación definitiva llegó en 44 a. C., cuando Antonio fue elegido colega de César durante el quinto consulado del dictador, como parte del incipiente plan de César para conquistar el Imperio parto, dejando en Roma al nuevo y leal cónsul.
Cualesquiera que fuesen los problemas surgidos entre ellos, Antonio permaneció fiel a César en todo momento. En febrero de 44 a. C., durante las fiestas lupercales (15 de febrero), Antonio ofreció públicamente una diadema a César. Este hecho poseía un significado preciso: la diadema era el símbolo propio de un rey, y César, al rechazarla, demostraba, una vez más, que no estaba interesado en asumir el título de Rey.
El asesinato de César
En los idus de marzo (15 de marzo) de ese mismo año, César fue asesinado por un grupo de senadores, liderados por Cayo Casio Longino y Marco Junio Bruto, mientras Antonio era entretenido en la habitación contigua. Bruto rechazó la sugerencia de Casio para acabar también con la vida de Antonio, alegando que su objetivo había sido librarse de César, mientras que acabar con un magistrado electo legítimamente significaría un varapalo para la causa republicana.