Fresia fue una elefanta asiática que residió en el Zoológico Nacional de Chile entre 1951 y 1991. Durante cuatro décadas fue uno de los animales más populares del recinto, conocida por sus habilidades —entre ellas tocar la armónica y bailar— y por la estrecha relación que estableció con los visitantes.
Historia Origen y llegada a Chile No existe certeza sobre el lugar ni la fecha de nacimiento de Fresia. En 1951, al momento de su llegada a Chile, se informó que había nacido en 1946 en Bombay (India). Sin embargo, en 1983 —con motivo del festejo de su supuesto cumpleaños número 43— se señaló que había nacido en Río de Janeiro en 1940.
En 1951 el director del Zoológico Nacional, Aníbal Gacitúa Guillén, anunció la adquisición de una elefanta por 400000 pesos de la época, con el propósito de reemplazar a «Juanita», un ejemplar que había habitado el recinto y que falleció de tuberculosis en 1945.
El 28 de marzo de 1951, la elefanta —todavía sin nombre— llegó proveniente de Brasil a bordo de un vuelo de Lyon Air que aterrizó en el aeródromo Los Cerrillos a las 18:30 horas. Al descender de la aeronave fue recibida por más de 2000 niños; entre sus primeras acciones estuvieron quitarle la gorra a un carabinero, comer una manzana y arrebatarle un periódico a un espectador. Su primer cuidador en el Zoológico fue Teófilo Pérez, quien también había cuidado a Juanita. En su primer día en el recinto, la elefanta consumió 15 kilogramos de alimentos: 2 de manzanas, 3 de cebada y 10 de pasto.
Bautizo miniatura|izquierda|Bautizo de Fresia (16 de junio de 1951) El diario La Nación organizó un concurso para que los lectores propusieran un nombre para la elefanta. El jurado, integrado por Aníbal Gacitúa (administrador del Zoológico Nacional), el biólogo Carlos Yáñez Bravo, la escritora Chela Reyes, el poeta Manuel Gandarillas y la periodista de La Nación Licia Ballerino, evaluó más de 2800 cartas recibidas hasta el 1 de mayo. El 14 de ese mes el jurado se reunió para deliberar y escogió «Fresia» como nombre definitivo.
El bautizo se realizó el 16 de junio de 1951, vertiendo champán sobre la cabeza del animal. En esa ocasión se premió a los tres niños que habían propuesto el nombre elegido: Sergio Romero (11 años) recibió 1000 pesos de premio; Jorge Edmundo Díaz Guzmán (7 años) obtuvo un perro fox terrier; y Teresa Solari fue premiada con dos pases anuales al Zoológico Nacional.
Vida en el Zoológico Nacional En su primer año en Santiago, Fresia pesaba 600 kilogramos. Entre sus habilidades se encontraban tocar la armónica, bailar y transportar canastos. Participó en espectáculos circenses, entre ellos los del circo «Buffalo Bill», así como en una exposición canina en octubre de ese año y en un espectáculo navideño en la Plaza Bulnes en diciembre.
En marzo de 1952, Fresia resultó herida en la trompa al incrustársele una barra de metal de 50 centímetros de largo. Fue sometida a una cirugía para extraer el objeto, y su tratamiento con antibióticos quedó a cargo del veterinario Rogelio Montero. Seis meses antes había ocurrido un incidente similar, cuando un desconocido le introdujo un palo de escoba de 25 centímetros por sus orificios nasales.
En 1953 su dieta diaria incluía 6 atados de pasto verde, entre 200 y 300 zanahorias, 20 kilogramos de cebada, alimento vitaminizado, un cuarto de fardo de pasto seco, 1 kilogramo de azúcar y una provisión de manzanas, higos y huevos. Para 1959 era el ejemplar de mayor costo de mantención del Zoológico Nacional.
En 1981 el recinto destinado a Fresia fue ampliado: se instaló un patio duro y otro blando con suelo de maicillo, se construyó una piscina y se habilitó un sistema de calefacción en su dormitorio mediante una losa radiante. En 1985, su desayuno habitual consistía en 1 kilogramo de miel y un tarro de Cerelac (suplemento multivitamínico). En su cumpleaños de ese mismo año se le ofreció un pastel elaborado con galletas, zanahorias, Cerelac y merengue.
En el cumpleaños de Fresi celebrado en 1987 se colocó en su cabeza una corona de cartón dorado y se le obsequió una torta de galletas de agua, merengue y zanahorias, mientras que en 1988 se realizó un concurso de dibujo infantil que contó con tres categorías: 5 a 7 años, 8 a 10 años, y de 11 a 12 años.
Muerte y destino de sus restos Fresia falleció el 17 de mayo de 1991 a causa de una artrosis degenerativa que la tuvo agonizando durante cuatro días. Su último cuidador fue Mario Gutiérrez. El personal del Museo Nacional de Historia Natural —ubicado en el parque de la Quinta Normal— intentó embalsamar el cuerpo, pero la falta de recursos y presupuesto impidió llevar a cabo el proceso completo en un animal de esas dimensiones. Solo fue posible conservar la cabeza, que comenzó a exhibirse en el museo en septiembre de 1997. Ante las quejas de los visitantes, la pieza fue retirada y devuelta al zoológico, que finalmente la enterró junto con el resto de los restos de Fresia en el Bosque Santiago del Parque Metropolitano en 2012.
Legado cultural Fresia es reivindicada como símbolo del maltrato que los seres humanos han ejercido sobre los animales. En el episodio 14 de la primera temporada de 31 minutos, estrenado en junio de 2003, el personaje Juan Carlos Bodoque —conductor del segmento de conciencia ecológica «La Nota Verde»— visita el Museo Nacional de Historia Natural y se conmueve ante la cabeza disecada de Fresia.
El grupo de música infantil Mazapán grabó la canción «La elefanta Fresia», compuesta por Marlore Andwanter, como homenaje al animal del Zoológico Nacional. En 2009, el poeta Nicolás Vergara publicó Fábulas y contrafábulas de la elefanta Fresia, obra de creación literaria inspirada en el paquidermo.
Referencias
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