miniaturadeimagen|Prenda Cold Culture Cold Culture es una marca española de streetwear que destaca por una estética limpia, minimalista y ligeramente distópica. Su nombre, “cultura fría”, hace referencia a una identidad visual basada en colores neutros, cortes oversize y materiales técnicos. Más que una marca de ropa, representa una comunidad que comparte una mentalidad creativa y una forma de entender la moda como autoexpresión.
Fundadores
Cold Culture nace como un proyecto de moda urbana impulsado por un grupo de jóvenes españoles creativos encabezados por Andrés Varela y Martina Merry-del Val, apasionados por la moda, el arte y la cultura callejera. Lanzaron la firma en 2021 y la han posicionado como una marca líder en moda urbana, con expansión internacional y un crecimiento significativo en ventas. Comenzaron en Madrid, desarrollando colecciones conceptuales y cuidadas que conectaron rápidamente con un público joven que buscaba una marca coherente, estética y con visión cultural. Su perspectiva creativa y sensibilidad urbana han sido claves en la construcción de la identidad de Cold Culture.
Historia La marca surge en un contexto de auge del streetwear en España, marcado por la influencia de la cultura digital y la conexión con escenas urbanas internacionales. Desde sus inicios, se planteó como algo más que una firma de ropa, apostando por construir una identidad cultural propia y una comunidad alrededor de la marca.
Al principio, el proyecto se desarrolló de forma independiente, con recursos limitados y una fuerte implicación creativa por parte de sus fundadores. Las primeras colecciones se caracterizaron por un diseño minimalista, una paleta cromática neutra y prendas oversize que conectaron rápidamente con un público joven interesado en la moda urbana contemporánea.
Desarrollo Tras el lanzamiento de sus primeras colecciones, Cold Culture experimentó un crecimiento acelerado debido a su estrategia digital eficaz. El uso intensivo de redes sociales y contenido visual permitió a la marca ganar visibilidad y consolidar su imagen en un mercado altamente competitivo.
A nivel empresarial, la marca pasó de un proyecto emergente a una estructura profesionalizada en pocos años, incrementando su volumen de ventas y ampliando su catálogo de productos. La combinación de exclusividad, lanzamientos limitados y una fuerte identidad visual favoreció la fidelización de su comunidad.
Creación y producto
Inspiración La inspiración de Cold Culture surge de la cultura urbana, el arte contemporáneo, la arquitectura, la música y la estética de distintas ciudades del mundo. La marca construye sus colecciones a partir de conceptos visuales y narrativos que reflejan una visión moderna. Esta inspiración internacional refuerza su carácter global y su conexión con diferentes escenas culturales. El enfoque creativo prioriza la simplicidad formal, evitando excesos decorativos y apostando por diseños atemporales que trascienden las tendencias inmediatas.
Productos y líneas El catálogo de Cold Culture se compone principalmente de prendas de streetwear como camisetas, sudaderas, pantalones, chaquetas, gorras y accesorios. Las colecciones suelen presentarse en ediciones limitadas, lo que refuerza su exclusividad y valor simbólico dentro de la comunidad de la marca. Además de sus líneas principales, la marca desarrolla colecciones cápsula y colaboraciones con otras marcas.
Identidad y estilo. La identidad de Cold Culture se define por una estética minimalista y contemporánea. El uso predominante de colores neutros como el negro, gris, blanco y tonos tierra, junto a cortes oversize y materiales técnicos. El logotipo y los elementos gráficos se integran de forma sutil en las prendas, reforzando así su imagen.
Plan de negocio En 2021, Martina Merry y Andrés Varela, fundaron la marca con un capital inicial de 3.000 euros. En 2023, estos números se duplicaron, llegando a cerrar el año con una cifra de negocio de 6,5 millones de euros, debido al posicionamiento internacional de la marca. En 2024, el 60% de la facturación provenía de los mercados internacionales, concretamente de Reino Unido, Alemania y Francia, dónde operan a través del comercio online.
Cold Culture ha incorporado un modelo de expansión mixto, combinando tiendas propias, colaboraciones con distribuidores y una gran apuesta por la venta online. Su e-commerce, lanzado en 2018, representa hoy más del 40 % de sus ventas a nivel global y ha sido una estrategia imprescindible para captar clientes en mercados donde aún no están presentes.
En un entorno donde la sostenibilidad es una exigencia del consumidor, la marca ha empezado a integrar métodos responsables en toda su cadena de valor. Desde seleccionar proveedores con certificado y utilizar telas recicladas, hasta implementar un modelo de producción bajo demanda con el fin de reducir excedentes y minimizar su impacto ambiental.
Comunicación y marketing La marca se centra en crear una gran conexión con su comunidad. Cold Culture utiliza estrategias de comunicación efectivas, incluyendo la creación de contenido visual impactante en redes sociales, destacando en TikTok e Instagram.
Eventos: expansión nacional e internacional Cold Culture realiza “Pop ups”, tiendas temporales donde no solo ofrecen dar a conocer sus productos de forma directa e innovadora, también es una experiencia para el cliente, ya que ellas disponen de música en vivo, comida, bebida y diferentes actividades. La marca comenzó a organizarlas en diferentes ciudades españolas, consolidando su presencia física de forma puntual y estratégica. Además, realizan un tour de pop ups por todo el mundo llamado “The Cold World Tour”, colecciones inspiradas en diversas ciudades, como London, París o Milán, con el fin de reflejar la identidad y la marca.
Colaboraciones A lo largo de los años, la marca ha realizado muchas colaboraciones, entre las que destaca Cold Culture X Ford, fusionando la ropa vintage y urbana con el estilo motorcore. En 2024, el logo del fabricante automovilístico estadounidense estuvo presente en sudaderas, camisetas y gorras que se agotaron en horas, en total fue una colección de 18 prendas.
En 2025, destacó la colaboración de Cold Culture X Kappa. Esta colección combinó el fútbol, el barro y las motos, de hecho, se trata de un deporte llamado motoball que lleva extendiéndose desde hace más de un siglo, desde Reino Unido hasta el resto de Europa. Esta colaboración, consistió en dos piezas inspiradas en equipaciones utilizadas por jugadores. Estas dos camisetas destacaron por los patrones de textura del estampado, los contrastes visuales y por los colores, una con tonos azules y rosas, y la otra con tonos blancos y rojos Referencias