thumb| Mezquita de Nuruosmaniye (1748-1755) thumb|Cuartel de Selimiye (1800-1803) en Üsküdar, construido originalmente por Selim III pero reconstruido por Mahmud II thumb|Mezquita Nusretiye (1822-1824) en Tophane, Estambul
La arquitectura barroca otomana, también conocida como barroco turco, corresponde a un período de la arquitectura otomana del y principios del , influenciado por la arquitectura barroca europea. Precedido por los cambios de la Era de los tulipanes (1718-1730) y de su arquitectura, este estilo marcó un cambio significativo respecto al estilo clásico otomano e introdujo nuevas formas decorativas en los habituales tipos de edificios otomanos, en su mayoría tradicionales. Surgió en la década de 1740 durante el reinado de Mahmud I ( r. 1730-1754) y su monumento más importante fue la mezquita Nuruosmaniye, terminada en 1755. Más tarde, en el siglo XVIII, también se incorporaron nuevos tipos de edificios inspirados en la influencia europea, como los cuarteles (en especial, el cuartel de Selimiye en Üsküdar). Los últimos monumentos plenamente barrocos, como la mezquita Nusretiye, fueron construidos por Mahmud II (r. 1808-1839) a principios del siglo XIX, aunque en ese momento también se introdujeron nuevos estilos de influencia europea que sustituirían al barroco.
En las edificaciones de este período predominan las líneas onduladas y curvas. Además de los edificios ya mencionados, los principales ejemplos son la mezquita Laleli (1760-1764), la tumba de Fatih, la mansión de Birgi Çakırağa (1761) y el cuartel Militar de Taksim. El arquitecto más importante de la época fue Mimar Tahir.
El edículo que albergaba la tumba de Jesús, en el Santo Sepulcro de Jerusalén, el lugar más sagrado de la cristiandad, también fue reconstruido en 1810 en estilo barroco otomano.
Contexto
A partir del siglo XVIII, las influencias europeas se introdujeron en la arquitectura otomana a medida que el propio Imperio otomano se abría más a las influencias externas. Durante este período, el estilo arquitectónico predominante en Europa Occidental era el Barroco. En el contexto otomano, el término «Barroco» se aplica a veces de forma más amplia al arte y la arquitectura otomanos del siglo XVIII, incluido la Era de los tulipanes. Sin embargo, en términos más específicos, el período posterior al siglo XVII está marcado por varios estilos diferentes. El estilo otomano o «barroco» turco alcanzó su máxima expresión durante la década de 1740 y reemplazó rápidamente al estilo de la Era de los tulipanes. Este cambio marcó el fin definitivo del estilo clásico anterior que había dominado la arquitectura otomana en los siglos y .
Las condiciones políticas y culturales que dieron origen al Barroco otomano se remontan en parte a la Era de los tulipanes, durante el reinado de Ahmed III, cuando la clase dirigente otomana se abrió a la influencia occidental. Tras la Era de los tulipanes, la arquitectura otomana imitó abiertamente la arquitectura europea, de modo que las tendencias arquitectónicas y decorativas europeas se reflejaron en el Imperio otomano al mismo tiempo o con un breve retraso. Los cambios fueron especialmente evidentes en la ornamentación y en los detalles de los nuevos edificios más que en sus formas generales, aunque con el tiempo también se introdujeron nuevos tipos de edificios procedentes de influencias europeas. El término «rococó turco», o simplemente «rococó», también se utiliza para describir el Barroco otomano, o partes de él, debido a las similitudes e influencias del estilo rococó francés en particular, pero esta terminología varía de un autor a otro.
Desarrollos
Primeros monumentos barrocos (década de 1740) thumb|Fuente de Mahmud I en Hagia Sophia, Estambul (1740-1741) thumb|Puerta del imaret de Hagia Sophia, Estambul (1743) Las primeras edificaciones que exhiben el nuevo estilo barroco son varias fuentes y sebils construidos por mecenas de la élite en Estambul entre 1741 y 1742: la fuente de Nisançı Ahmed Pasha añadida al muro suroeste del cementerio de la mezquita de Fatih, el Sebil Hacı Mehmet Emin Ağa cerca de Dolmabahçe, y el Sebil Sa'deddin Efendi en el Cementerio de Karacaahmet en Üsküdar. El Hamam Cağaloğlu de estilo barroco en Estambul también se construyó el mismo año y fue patrocinado por Mahmud I, lo que demuestra que incluso el sultán promovió el estilo. Los ingresos de este hammam se destinaron a Hagia Sophia (la mezquita de Santa Sofía, Ayasofya), donde Mahmud I construyó varios anexos y adiciones nuevos. Estas ampliaciones incluyeron una fuente abovedada para las abluciones entre 1740 y 1741, decorada con motivos barrocos, pero que aún conserva en general la forma tradicional otomana. Un ejemplo más representativo del nuevo estilo es el imaret que Mahmud I añadió en la esquina noreste del recinto de Santa Sofía en 1743. El imaret tiene una extravagante puerta barroca tallada con volutas vegetales en alto relieve y un frontón en espiral de «cuello de cisne», flanqueado por columnas de mármol con capiteles como de estilo corintio y coronado por amplios aleros.
Godfrey Goodwin (1921-2005), un erudito inglés en historia de la arquitectura otomana, sugiere que el külliye que muestra con mayor claridad la transición entre los estilos antiguo y nuevo fue la mezquita Beşir Ağa y su sebil, construida en 1745 cerca del perímetro occidental del palacio de Topkapi. El historiador turco Doğan Kuban (1926-2021), especiaista en la arquitectura otomana, afirma que los motivos barrocos se extendieron gradualmente de un elemento arquitectónico a otro, reemplazando progresivamente a la decoración geométrica más nítida de la era clásica con formas curvas más dinámicas como las curvas en «S» y «C» y, finalmente, con elementos barrocos europeos aún más extravagantes. Ünver Rüstem argumenta que la rapidez con la que el estilo apareció en Estambul después de 1740 y el hecho de que las primeras edificaciones barrocas fueran todas encargadas por élites de alto rango deben interpretarse como un esfuerzo deliberado del sultán y su corte para promover el nuevo estilo.
El complejo de Nuruosmaniye thumb|Mezquita de Nuruosmaniye, Estambul (terminada en 1755) thumb|Alzado y planta de la mezquita de Nuruosmaniye (según dibujos de Cornelius Gurlitt) thumb|Interior de la mezquita de Nuruosmaniye thumb|Patio de la mezquita de Nuruosmaniye
El monumento más importante que anuncia el nuevo estilo barroco otomano es el complejo de la mezquita de Nuruosmaniye, iniciado por Mahmud I en octubre de 1748 y completado por su sucesor, Osman III (a quien está dedicado), en diciembre de 1755. Kuban lo describe como la «construcción monumental más importante después de la mezquita de Selim en Edirne]]», marcando la integración de la cultura europea en la arquitectura otomana y el rechazo del estilo otomano clásico. También era la primera vez, desde la mezquita del Sultán Ahmed I (principios del siglo XVII), que un sultán otomano construía su propio complejo de una mezquita sultanesca (selâtin) en Estambul, recuperando así esta tradición. Las fuentes históricas atestiguan que el arquitecto a cargo fue un maestro de carpintería cristiano llamado Simeón o Simón. El asistente principal de Simeón era también un hombre cristiano llamado Kozma y la mayoría de los canteros bajo su mando también eran cristianos. Tanto Simeón como Kozma recibieron túnicas de honor del gran visir en la ceremonia inaugural de la mezquita. Ünver Rüstem señala que esta pudo haber sido la primera vez que arquitectos cristianos fueron honrados oficialmente de esta manera en la inauguración de una mezquita, y que esto reflejaba el creciente estatus de los artesanos cristianos durante esta época.
La mezquita consta de una sala de oración cuadrada coronada por una gran cúpula única con pechinas. Esta cúpula es una de las más grandes de Estambul, con 25,75 metros de diámetro. Desde el exterior, la cúpula se asienta sobre cuatro enormes arcos (uno por cada lado del cuadrado) perforados por numerosas ventanas que iluminan el interior. El precedente más cercano a este diseño en la arquitectura otomana clásica es la mezquita Mihrimah Sultan en el barrio de Edirnekapi. El ábside saliente que contiene el mihrab también es comparable al de la mezquita de Selim en Edirne.
Los detalles y la decoración de la mezquita son claramente barrocos. Por ejemplo, los frontones curvos sobre los arcos exteriores presentan florituras cóncavas en sus bordes, mientras que las ventanas, portales y arcos de la mezquita presentan perfiles mixtilíneos(es decir, una combinación de diferentes curvas) o redondos en lugar de los habituales perfiles de arco apuntado. La puerta central del patio está rematada por un inusual motivo de sol radiante tallado en piedra, mientras que las demás puertas presentan semibóvedas piramidales que, en lugar de los tradicionales muqarnas, están talladas con numerosas filas de frisos similares al acanto y otros motivos, una composición que no es ni otomana ni europea. Aún más inusual fue la forma del patio de la mezquita, que es semielíptico en lugar de la tradicional forma rectangular.
En el interior, la sala de oración de la mezquita está flanqueada por galerías simétricas de dos pisos que se extienden fuera del perímetro principal de la sala. Las esquinas de estas galerías, a ambos lados del área del mihrab, incluyen espacio para los muecines en un lado y para el palco del sultán en el otro, prescindiendo así de la tradicional plataforma müezzin mahfili en el centro de la mezquita. Esta disposición de la galería deja el espacio central libre a la vez que disimula los pilares de soporte de la cúpula. Las tallas barrocas más exuberantes, como flautas y formas de volutas, se encuentran en el minbar. La capota del mihrab, al igual que las semibóvedas sobre las puertas exteriores, está tallada con una mezcla de frisos eclécticos que reemplazan a las tradicionales muqarnas. La decoración en piedra de la mezquita también establece un nuevo estilo de capiteles que distingue al barroco otomano: una forma de vaso o campana invertida, ya sea lisa o decorada, generalmente con pequeñas pero prominentes volutas en sus esquinas, similar a los capiteles de orden jónico.
Al igual que las fundaciones imperiales anteriores, la mezquita constituía el centro de un complejo compuesto por varios edificios, entre ellos una madrasa, un imaret, una biblioteca, una tumba real, un sebil y una fuente y un pabellón imperial (Hünkâr Kasır), la mayoría de los cuales eran igualmente barrocos. El sebil y la fuente que flanquean la puerta occidental del complejo presentan formas curvas y extravagantes, contrarrestadas por los muros lisos que los rodean, que Goodwin denomina el «epítome del barroco» por estas características. La biblioteca, en la esquina noreste, se distingue por sus curvas onduladas y un interior aproximadamente elíptico. La tumba, que alberga los restos de Şehsuvar Sultan, presenta molduras ornamentadas y cornisas cóncavas.