José Antonio González (¿?, 1752 - Santiago de Chile, 1840) fue un compositor y maestro de capilla chileno.
Vida
Se desconoce el lugar de nacimiento de José Antonio González, que debió de producirse hacia 1752. Recibió su formación musical en la Catedral de la Asunción de la Virgen María de Santiago de Chile. En 1782 ingresó como seise de la capilla de música, donde estudió con el maestro Francisco Antonio Silva y, posteriormente, con José de Campderrós. Desarrolló toda su carrera en la catedral santiaguina: en 1788 fue nombrado organista meritorio y, desde 1803, organista segundo, en atención al «mérito que tiene contraído en la misma capilla». Tres años más tarde obtuvo el cargo de organista primero.
En 1811 fallecía el maestro José de Campderrós, quedando vacante el magisterio de capilla. El 1 de diciembre de 1812 González fue designado para ocupar el puesto. Entre sus funciones se contaban arreglar y componer la música, enseñar a los seises, buscar músicos para la mayor solemnidad de las fiestas y dejar a favor de la iglesia todos y cualesquiera papeles del arte que usare en ellas.
A comienzos de la década de 1810, los movimientos independentistas en Chile afectaron también a la vida musical de la catedral. Así, en la festividad del Apóstol Santiago de 1816 la capilla contó con un número muy reducido de músicos, pues algunos habían sido incorporados al ejército patriota. Sin embargo, la situación más grave se produjo el 4 de octubre de 1817, cuando el canónigo José Ignacio Cienfuegos informó al cabildo de que González había sido separado de su cargo «por no haberse calificado en su conducta política y tenerse por contrario a la sagrada causa de América». Fue desterrado a Mendoza (Argentina), aunque, debido a su delicado estado de salud, se le permitió residir en Los Andes.
Durante su ausencia, el cabildo nombró en su lugar al cantor Manuel de Salas Castillo, quien debía mantener una enemistad personal con González. El cabildo sostuvo que Salas poseía «todas las calidades e instrucción necesaria para este destino». González defendió su causa indicando su propia idoneidad y cuestionó la preparación musical de su sustituto en un alegato donde afirmaba: «Salas es solo un cantor de voz, muy mal música, sin principio de composición, que ignora el contrapunto y las reglas del acompañamiento, pues no sabe poner el posturage del órgano. Yo le he dado algunas composiciones mías de super erogación; canto y toco el órgano cuando es preciso sin estar obligado a lo uno ni a lo otro. Salas, en cambio, finge componer sin hacer más que una rapsodia de varios autores».
Su defensa tuvo éxito y fue restituido en el cargo. A su regreso encontró la capilla en un estado de notable desorganización e indisciplina, reflejo tanto de la inestabilidad política como de la gestión de su sustituto. Los conflictos continuaron en años posteriores. En 1827 el clarinetista Guillermo Carter fue expulsado por alcoholismo y reemplazado por José Zapiola Cortés. Poco después, González solicitó la expulsión de Zapiola por insubordinación, sin éxito. Zapiola no solo no fue sancionado, sino que llegaría a ejercer el magisterio catedralicio en 1864.
Hacia 1836 la capilla de música atravesaba nuevamente una situación crítica, lo que llevó al cabildo a adoptar medidas de reforma. Se recurrió a músicos franceses con experiencia en repertorio operístico y sinfónico, quienes además debían desempeñarse como «profesores de música de la sociedad santiaguina». En París fueron contratados el pianista Amault, los tenores Caruel y Enrique Maffei, y el bajo Henry Lanza, quien sería nombrado maestro de capilla tras su llegada a Santiago en 1840.
En 1839, ya de edad avanzada y con numerosa familia, González solicitó al cabildo su jubilación con renta completa. El chantre interino, Julián Navarro, apoyó la petición, señalando que, aunque la mayoría de los cargos eclesiásticos menores no tenían derecho a jubilación, en atención a sus 57 años de servicio debía asignársele alguna cantidad procedente de los novenos beneficiados. Se desconoce el resultado de esta gestión. González falleció poco después en Santiago, hacia marzo de 1840.
Tras su muerte, Manuel Salas Castillo asumió interinamente el cargo, que fue finalmente otorgado a Henry Lanza en 1840. Este último lo perdió en 1846 por descuidar sus obligaciones.
Obra
No se conservan más que cuatro villancicos de González, todas conservadas en la Catedral de Santiago de Chile:
Al monte Carmelo, villancico a la Virgen; Festivos zagales venid a mi voz, villancico de Navidad; Villancico y pastorela (1812), villancico de Navidad.
A Gonzáles hay que agradecer que los papeles de José de Campderrós fueran donados por la viuda a la catedral, lo que generó que se conserven más de ochenta partituras del maestro. Esta música fue a menudo «recilada» por el maestro González, por lo que siguió tocándose en la catedral durante el siglo XIX.
Referencias
Categoría:Fallecidos en Santiago de Chile Categoría:Organistas de Chile Categoría:Compositores de música clásica de Chile Categoría:Maestros de capilla de la Catedral de Santiago de Chile