Zarza la Mayor es una villa y municipio español, en la provincia de Cáceres, comunidad autónoma de Extremadura. Pertenece al partido judicial de Cáceres y es la localidad más occidental de la mancomunidad de la Rivera de Fresnedosa, siendo el único municipio de dicha mancomunidad que tiene frontera con Portugal, situándose a cuatro kilómetros en línea recta de Salvaterra do Extremo. La principal carretera del municipio es la EX-117, que une Moraleja y Alcántara pasando por Zarza.
El municipio tuvo importancia durante la invasión musulmana de la península ibérica, como demuestran fortalezas que aún se conservan en el municipio como Racha-Rachel y el Castillo de Bernardo. Tras la Reconquista, la Orden de Alcántara repobló el lugar, formando la encomienda de Peñafiel y la Çarça. Titulada villa desde 1356, la localidad vivió una época de esplendor en el que fue frenada con la guerra de Restauración portuguesa, en la que los portugueses forzaron el exilio de los zarceños entre 1665 y 1668, volviendo a ser ocupado el pueblo en la guerra de sucesión española entre 1705 y 1713.
Fruto de su compleja historia, Zarza alberga una buena cantidad de monumentos, entre los cuales destaca la iglesia de San Andrés Apóstol, declarada conjunto histórico-artístico en 1982, así como varias ermitas y varios castillos.
Geografía física Localización miniatura|Término municipal de Zarza la Mayor en la provincia de Cáceres.|izquierda Situada en el noroeste de la provincia de Cáceres y en la misma frontera con Portugal de la que la separa el río Eljas, llegando por esa parte oeste su término municipal hasta dicho río, y encontrándose al otro lado de la frontera Salvaterra do Extremo, por la parte sur limita con Piedras Albas a 14 km de distancia; por el este limita con el término de Ceclavín, separado del mismo por el río Alagón y una distancia entre ambos pueblos de 11 km; y por el norte limita con Moraleja de la que lo separan 28 km, la distancia a Cáceres es de 90 km.
Clima
Zarza la Mayor tiene un clima mediterráneo Csaaemet.es, Atlas climático ibérico. (templado con verano seco y caluroso) según la clasificación climática de Köppen.
Historia
Prehistoria miniatura|Dolmen Pata del Caballo. El pueblo de Zarza la Mayor, tal como se conoce hoy, tiene su origen en la época prehistórica. De aquel pretérito tiempo se conservan un sinfín de ruinas que delatan la organización social y estructura económica que caracterizó la vida diaria. Cobran importancia ante todo los restos relativos a la arquitectura funeraria. Así, podemos mencionar un amplio número de dólmenes, entre los que destaca el conocido como Pata de Buey, ubicado al norte de Zarza la Mayor. Este monumento responde a la tipología de sepulturas de falsa cúpula, abundantes en el norte de la provincia cacereña.
En plena Edad del Hierro, allá por el milenio a. C. a la zona comprendida por las provincias de Salamanca, Ávila y el norte de la de Cáceres le correspondió albergar al pueblo indígena conocido como vetones. De ello se deduce que este pueblo fue el primero en habitar el actual término zarceño.
Roma miniatura|Calzada romana cerca de Zarza la Mayor. La forma de vida relativamente pacífica de los vetones, basada en el aprovechamiento ganadero de los extensos pastizales que rodeaban a los poblados, se vio repentinamente trastornada por la llegada de los cartagineses y, poco después, de los romanos. Ambos se enfrentaron por la conquista de la tierra, viéndose implicados en la disputa los pueblos indígenas autóctonos, caso de los vetones. Fue durante esta época cuando, debido al ambiente hostil, comenzó a hacerse presente un nuevo tipo de hábitat. Se mudó la vivienda situada en plena llanura por la situada en lugares de difícil acceso, buscando así una mejor defensa ante el enemigo. Conservamos restos de este cambio, siendo el poblado castrense de Las Moreras el más representativo.
Con el transcurso del tiempo finalizaron las guerras. Victoriosa Roma, comenzó un largo periodo de paz y bonanza, durante el cual podemos rastrear los primeros indicios factibles que darán lugar, más tarde, a la fundación de la actual Zarza la Mayor.
A partir de la segunda mitad del milenio a. C., comienzan a surgir un buen número de poblados debidos al nuevo modelo urbano implantado por Roma. Son los conocidos como oppida, o villae. Los hallazgos arqueológicos dan fe de ello. Es sobre todo la aparición de lápidas y cipos funerarios con caracteres latinos, los que ofrecen interesantes datos sobre este crucial momento. Entre todas las laudes merece destacarse una, que contiene un nombre, Interamnia. Los últimos estudios científicos parecen confirmar que esta fue la primitiva y originaria denominación de Zarza la Mayor. Se trató de una población estipendiaria, englobada en la provincia de la Lusitania, cuya importancia quedó ratificada con su inclusión en la lápida conmemorativa por la erección del puente de Alcántara, situado escasamente a 30 km de la actual villa zarceña.
La fructífera etapa latina acabó bruscamente. Fueron las invasiones de pueblos bárbaros las que sumieron en sombras la época siguiente, de la cual sólo tenemos vagas referencias que inciden sobre continuas guerras que dificultaron la vida de los campesinos.
Y esta fue la tónica dominante hasta la entrada en escena de los árabes, ya en el .
Época musulmana
La etnia bereber ocupó los antiguos asentamientos romanos, recuperando la tradición ganadera como medio básico en torno al cual giraba la vida rutinaria.
Entre los árabes existieron diferencias internas que provocaron nuevos conflictos bélicos. Por este motivo la arquitectura de tipo militar cobró gran importancia. En el término zarceño quedan aún ejemplos de gallardas fortalezas construidas en este tiempo y que, unas veces ocupando las crestas de la sierra y otras lamiendo el paso de la rivera, controlaban la defensa del territorio. La nómina de castillos es amplia: Racha-Rachel, Benavente, Bernardo, Hernán Centeno y Peña de Frey Domingo. Aunque todos gozaron de vital importancia, fueron los dos primeros quienes iban a dejar amplia estela de su existencia.
Reconquista y Edad Media miniatura|Torre del homenaje del Castillo de Peñafiel.
El año 1212, aprovechando el desconcierto causado entre los musulmanes a causa de su derrota en la batalla de Las Navas de Tolosa, las tropas del monarca leonés Alfonso IX ocuparon definitivamente la mayor parte de la actual provincia de Cáceres.
El territorio fue distribuido entre los principales protagonistas de su conquista. Desde ese momento ellos serían los encargados de su administración y defensa.
La zona occidental de la provincia cacereña es de este modo entregada a los monjes soldados de la Orden de Alcántara.
Inmediatamente comienzan a llegar colonos que construyen gran número de poblados para sustituir a las antiguas alquerías árabes. Uno de estos poblados recibe el nombre de La Zarza, un viejo caserío de pastores que, a medida que llegaban más gentes, fue creciendo en importancia. Por otra parte, la otrora antigua fortaleza musulmana de Racha-Rachel va a ser reutilizada, y con el nuevo apelativo de Peñafiel, se va a convertir en la cabeza administrativa de toda la comarca circundante. Era el año 1251. Ambos, pueblo y castillo, serán los lugares de referencia durante toda la Edad Media, si bien Peñafiel gozó de mayor prestigio gracias a que los caballeros alcantarinos lo designan como cabecera de una de sus encomiendas, titulada de Peñafiel y la Çarça. Esta importancia se ratifica en 1323, cuando los vecinos de La Çarca deciden abandonar sus hogares e instalarse junto a los recios muros de la fortaleza buscando protección.
En el año 1356 el maestre de la Orden concedió un segundo Fuero y Carta de Martiniega a los pobladores que habían emigrado, con el objetivo de que retornasen al antiguo asentamiento. Este suceso marcó el abandono paulatino de la fortaleza, que perdió definitivamente su vigencia en favor de la titulada villa de La Zarza.
Tiempos modernos
El año 1500 significa un tiempo de esplendor en la historia local de La Zarza. El crecimiento demográfico se refleja en un desarrollo urbano muy interesante, donde el modelo de pueblo cerrado entre murallas y con apenas infraestructuras es cambiado por el de la visión de una población extensa, donde la vida fluye por sus calles. Se construyen destacados edificios, tanto de carácter civil como religioso, tales como la iglesia parroquial y los diferentes palacios y residencias de hidalgos. Los zarceños llevan el nombre de su pueblo natal incluso allende los mares, participando en la gran empresa de la colonización americana. El esplendor cultural choca con la crudeza de la sociedad, que cristaliza su estructura antagónica de clases, dando primacía a las familias nobles, dueñas del terrazgo y de la riqueza municipal, mientras que el pueblo llano, formado por una ingente grey de campesinos, deambula a la sombra de aquellas.
La vida diaria gira en torno a la explotación agroganadera del extenso término municipal, que recibe anualmente gran número de cabezas de ganado trashumante, ávidas de llegar a los pastizales de la importante dehesa de Benavente, origen de la riqueza zarceña. Serán precisamente los trashumantes uno de los problemas clave de este siglo en el desarrollo de Zarza la Mayor, al detentar para sí la mayor parte del terrazgo, dejando a muchos zarceños sin apenas recursos para sobrevivir. Defensores acérrimos de este sistema de explotación de la tierra son los Comendadores, que tratan de mantener su estatus social con la pervivencia de usos feudales. Enfrente surge la oligarquía rural, compuesta por hidalgos y labradores enriquecidos, que ven como el antiguo poder medieval frena sus ansias de poder. Este será otro de los factores que caracterizaran la centuria, el choque entre poderes, uno creciente y el otro sumiéndose más en el olvido.
De esta forma, envuelta la monotonía en constantes disputas iniciadas por unos y otros, vieron los zarceños pasar el tiempo, hasta que de nuevo se presentó, para desestabilizar definitivamente aquel frágil equilibrio, la guerra de Portugal, ya en pleno siglo.
Guerras con Portugal miniatura|Rollo de Zarza la Mayor. Zarza la Mayor tuvo dos hitos en su devenir. Uno ya lo mencionamos al tratar del dominio romano, cuando parece confirmarse la existencia de un poblado como germen y antecedente para el surgimiento del núcleo zarceño posterior. El segundo momento estelar acaeció a mediados del , fruto de un nuevo periodo de guerras a las que tan acostumbrados estaban ya sus habitantes. El motivo fue la revuelta independentista del vecino reino de Portugal. Debido a su situación, extremadamente fronteriza, Zarza la Mayor sufrió como pocas poblaciones los rigores del conflicto. Desde 1640 hasta 1668 tuvieron que soportar los zarceños varias intentonas lusas por tomar el pueblo, y en todas ellas hubo motivos suficientes para recordar lo sucedido y trazar un antes y un después. En los primeros compases de la guerra, en 1644, llegó el primer golpe. Fue concretamente el 18 de mayo de aquel año cuando, tras un ataque fallido de los portugueses, rechazados una vez más por los bravos zarceños, sucedió la explosión y derrumbe posterior del polvorín, ubicado en los sótanos de la torre parroquial. El infortunio quiso que más de 300 personas perecieran bajo los escombros. Años después, ya sin la defensa de la preciada atalaya, fue fácil para los lusitanos conquistar definitivamente la plaza, aunque no sin haberse defendido cara la posición. Cinco días duro el asedio final. El 16 de junio de 1665 Zarza la Mayor fue derrotada y sus moradores desterrados a otros lugares. Fue el segundo y definitivo golpe.