La Tumba francesa de Bejuco es una manifestación cultural de música y danza asentada en la comunidad de Bejuco, municipio de Sagua de Tánamo, provincia de Holguín, Cuba. Forma parte del complejo cultural de la tumba francesa, surgido en el oriente cubano a finales del y principios del como resultado de la migración franco-haitiana vinculada al desarrollo cafetalero.

Integra elementos musicales y danzarios de origen africano occidental con influencias de los bailes de salón franceses y constituye una de las tres sociedades de tumba francesa activas en Cuba, junto a las de Santiago de Cuba y Guantánamo. La tumba francesa fue declarada Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Ubicación Se localiza en la comunidad homónima, perteneciente al consejo popular de El Progreso, en una zona montañosa próxima al río Sagua, en la cabecera municipal. Su emplazamiento rural y el relativo aislamiento geográfico han favorecido la preservación de sus rasgos tradicionales, con limitada influencia de expresiones musicales urbanas.

Orígenes La presencia de la Tumba francesa de Bejuco se vincula a la llegada de colonos franceses y personas esclavizadas procedentes de Saint-Domingue tras la Revolución haitiana. En el territorio de Bejuco existió una dotación esclava asociada a la finca cafetalera La Dolorita, en el barrio rural de La Catalina, de la cual se conservan ruinas de la vivienda del colono francés. En este contexto se formó el grupo como espacio de sociabilidad de los esclavos, quienes se asociaron para mantener prácticas culturales propias frente a las condiciones de discriminación imperantes.

La existencia de esta tumba francesa fue documentada durante el levantamiento etnográfico nacional realizado en la década de 1980. La investigadora holguinera Haidée Toirac puso los resultados de dicha investigación a disposición de las instituciones culturales del país, lo que permitió su incorporación a los registros patrimoniales nacionales y su posterior divulgación.

En torno a su origen persiste una tradición oral asociada a Candelaria Nobles, considerada la primera practicante en la comunidad. Su tumba se conserva como sitio simbólico dentro del asentamiento. No existen fuentes documentales que confirmen su procedencia, aunque se presume un origen haitiano, lo que se refleja en el uso predominante del creole en los cantos.

Características culturales La Tumba francesa de Bejuco conserva un complejo musicodanzario transmitido de forma oral y mediante la práctica colectiva. Su continuidad ha estado condicionada por la cohesión comunitaria y por las dificultades de acceso propias del entorno montañoso.

En el plano danzario se mantienen coreografías derivadas de los bailes de salón franceses, reinterpretadas por personas esclavizadas en el contexto de las plantaciones cafetaleras e integradas con patrones rítmicos de origen africano. Se practican los ritmos masón, yubá, frenté, carabiné y tahona o tajona.

Los cantos son interpretados por un solista o composé con respuesta coral. Predomina el uso del criollo haitiano, con incorporaciones del español que dan lugar a expresiones bilingües. Las temáticas incluyen referencias históricas, cantos dedicados a la mujer, composiciones satíricas, de confrontación simbólica y de reconocimiento social.

El vestuario femenino se compone de vestidos largos y amplios adornados con encajes y pasacintas. El vestuario masculino incluye camisas tipo guerrera o chambras con alforzas y bolsillos frontales, pantalón largo, sombreros de yarey o panamá y pañuelos de colores utilizados como distintivo de los bailadores.

Reconocimiento y difusión Esta manifestación cultural ha sido objeto de estudios, registros sonoros y audiovisuales y representaciones artísticas. En 2013 se realizó el documental Tumba Francesa de Bejuco, producido por Aracelys Avilés Suárez, que recoge la historia del grupo a partir de los testimonios de sus portadores. También se han producido materiales audiovisuales de divulgación como el documental Yo soy tumbero. En el ámbito de las artes visuales, la manifestación fue abordada en la exposición Tumbas Francesas en el Cafetal del pintor holguinero Pedro Pablo Bientz Carballo.

Premios y distinciones La Tumba francesa de Bejuco ha recibido el Premio Nacional de Cultura Comunitaria y el Premio Nacional “Memoria Viva”, así como la Distinción “Juan Marinello”. Ha sido reconocida en eventos culturales nacionales y regionales, entre ellos la Fiesta del Fuego, las Romerías de Mayo y encuentros de tumbas francesas. La manifestación de la tumba francesa fue declarada por la UNESCO Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, reconocimiento que comprende a las sociedades portadoras de Santiago de Cuba, Guantánamo y Bejuco.

Referencias

Categoría:Provincia de Holguín Categoría:Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en Cuba Categoría:Cultura de Cuba