La Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Melilla es la principal infraestructura de tratamiento de aguas residuales urbanas de la Ciudad Autónoma de Melilla (España). Su función es recoger y depurar las aguas residuales generadas por la ciudad antes de su vertido o reutilización, reduciendo impactos ambientales y contribuyendo al saneamiento y reciclaje del agua.

Historia La EDAR de Melilla fue puesta en marcha en la década de 1980, solucionando un problema crónico de la ciudad, que hasta entonces vertía sus aguas residuales sin tratamiento al mar. Esta obra marcó un hito en el ciclo integral del agua en Melilla al proporcionar un sistema moderno de tratamiento de aguas residuales.

A lo largo de su vida, la planta ha sido objeto de mejoras y ampliaciones. En 2011 se llevó a cabo una ampliación que elevó su capacidad de tratamiento alrededor de un 26 %, con la construcción de un decantador adicional, ampliación de depósitos de fangos y mejoras en redes internas para responder al incremento de caudal urbano.

En 2021 se licitó la ampliación del tratamiento terciario, con el objetivo de aumentar la producción de agua regenerada de 2.000 a 4.000 m³/día para usos como riego y baldeo urbano sin extraer más de los acuíferos locales.

Ubicación y red urbana La EDAR está situada en el barrio del Hipódromo, en el sur de Melilla, y forma parte de una red de saneamiento urbana que incluye aproximadamente 180 km de colectores y varias estaciones de bombeo (como Río de Oro, La Hípica, La Constitución y Plaza de España) que conducen las aguas residuales desde distintos puntos de la ciudad hasta la depuradora.

Características técnicas

Capacidad y diseño

Diseñada para tratar un caudal de aproximadamente 20.000‑28.000 m³/día de aguas residuales urbanas. Actualmente, el caudal medio tratado es de unos 21.618 m³/día, con porciones que son cloradas en época de baño y parte regenerada mediante tratamiento terciario.

Procesos de tratamiento La planta implementa un proceso combinado físico‑biológico y de manejo de lodos:

Pretratamiento: eliminación de sólidos gruesos, arenas y grasas. Tratamiento biológico secundario: proceso de fangos aerobios de doble etapa con digestión anaeróbica de lodos. Deshidratación y manejo de lodos: centrifugación o filtración y valorización/incineración de biosólidos. Tratamiento terciario: sistemas de ultrafiltración para obtener agua regenerada apta para riego de zonas verdes y baldeo urbano.

La planta genera aproximadamente 1.440‑1.450 toneladas de lodos de materia seca al año, que se gestionan en la planta de residuos integrales de Melilla.

Gestión y contratos Desde el 1 de septiembre de 2014, la explotación, mantenimiento y conservación de la EDAR, junto con otras instalaciones hídricas de Melilla como estaciones de bombeo y la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP), fue adjudicada mediante contrato público a ACCIONA Agua, con un valor inicial de 3,6 millones de euros y posibles ampliaciones.

Bajo este contrato, la EDAR trata millones de metros cúbicos de aguas residuales anualmente, incorpora cloración y regeneración mediante membranas de ultrafiltración, y forma parte de un sistema integral de gestión del agua urbana.

Normativa y cumplimiento ambiental La EDAR está regulada por la normativa española y europea sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas, especialmente el Real Decreto 509/1996, que fija los límites máximos de contaminantes en el agua depurada y otros requisitos técnicos de depuración.

No obstante, en 2019 dos de los decantadores de la EDAR se averiaron, lo que llevó a incumplimientos significativos de los parámetros de calidad (como DBO, DQO y sólidos en suspensión) por encima de los límites legales establecidos, según informes de organizaciones ecologistas.

Además, el tratamiento terciario —destinado a producir agua reusable para usos urbanos— no ha funcionado de manera óptima durante largos periodos, lo que ha obligado a seguir extrayendo agua de los acuíferos sobreexplotados de Melilla para el riego.

Impacto y funciones La EDAR de Melilla es crucial para la protección ambiental local, ya que evita el vertido de aguas no tratadas al mar y contribuye a reducir la contaminación de ecosistemas costeros. También es fundamental para la gestión sostenible del agua urbana, promoviendo la reutilización del agua depurada en riegos y limpieza urbana para aliviar la presión sobre los recursos hídricos subterráneos.

Controversias y problemas La planta ha enfrentado desafíos técnicos y ambientales, como las averías de decantadores en 2019 que provocaron vertidos de mala calidad y llevaron a organizaciones ecologistas a calificar la situación de emergencia extrema. También se ha criticado la falta de funcionamiento continuo del tratamiento terciario.

Véase también

Depuración de aguas Estación depuradora de aguas residuales

Referencias

Enlaces externos

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