thumb|alt=5 personas reunidas en torno a una mesa |Participantes en un juego de rol. Como cada persona desempeña un solo rol, no aparecen conflictos de roles. Surgirían si a una persona que ya tiene un rol se le asignara otro que en algún momento pudiera resultar incompatible con el primero.
Un conflicto de roles ocurre cuando sobre una persona se ejercen demandas incompatibles. Suele ocurrir en el entorno laboral. La persona experimenta conflicto de roles cuando intenta desempeñar los diversos papeles que le han correspondido (por ejemplo como jefe y como compañero) y no resulta posible hacerlo a la vez (por ejemplo ante un error el jefe debe sancionar, mientras que el compañero debe apoyar). El conflicto de roles puede ser durar poco o mucho, y también puede surgir solo en determinadas situaciones.
El conflicto intrarrol ocurre cuando las exigencias se limitan a un solo ámbito de la vida, como el trabajo. Por ejemplo, 2 superiores piden a un subordinado que realice urgentemente sendas tareas, y ambas no pueden efectuarse a la vez, por lo que deberá ponerse con una y postergar la otra. El conflicto interrol se da entre varios ámbitos de la vida. Un ejemplo de conflicto interrol sería el de un esposo y padre que también es jefe de policía. Si un tornado azota el pequeño pueblo donde vive, el hombre debe decidir si regresa a casa con su familia y cumple el rol de ser un buen esposo y padre, o se queda al frente de la comisaría y cumple con las funciones de un "buen" jefe de policía, porque todo el pueblo necesita su experiencia.
Los efectos del conflicto de roles, como se ha comprobado en estudios de caso y encuestas nacionales, se relacionan con las características de personalidad individuales y las relaciones interpersonales.Katz, D., & Kahn, R. L. (1978). The social psychology of organizations 2ed. New York City: John Wiley. Los conflictos de características de personalidad individuales pueden surgir dentro del conflicto de rol de personalidad, donde «unos aspectos de la personalidad de un individuo entran en conflicto con otros».Truett, C. (1979). Women in Educational Administration: Is There a Basic Role Conflict? Speeches Meeting Papers, 1–2.
La dinámica de grupos, un campo de estudio de la psicología, reconoce el conflicto de roles dentro de un grupo. Los miembros de un grupo pueden sentir que son responsables de más de un rol y que estos roles pueden llegar a ser incompatibles entre sí. Cuando no es posible conciliar las expectativas de 2 o más roles, se produce un conflicto de roles. Por ejemplo, el capataz de una fábrica puede sentirse escindido entre su rol de amigo y mentor de los empleados y la supervisión estricta y profesional que debe ejercer sobre ellos. Dentro de un grupo humano pueden surgir otros tipos de conflicto.
Conflicto entre trabajo y familia Un conflicto de roles comúnmente observado es el que existe entre el trabajo y la familia. Se afronta mediante una buena conciliación de la vida familiar y laboral. Los investigadores han observado una disminución de la tasa de fertilidad en los países desarrollados. Algunos estudios sugieren que esta disminución puede deberse a que más mujeres buscan carreras profesionales y realizan estudios universitarios.
La investigación intenta demostrar que las mujeres con más dificultades para conciliar su vida laboral y familiar tienen menos hijos. Si bien algunos opinan que el conflicto de roles entre el trabajo y la familia (estrictamente entre el rol de trabajadora y el rol de madre) solo ocurre en las mujeres, un estudio de 2008 del Instituto de Familias y Trabajo (Families and Work Institute) mostró que el 49 % de los hombres empleados que tenían familia experimentaron conflictos entre ella y su trabajo.
El estudio también mostró que el trabajo flexible es el principal deseo de las empleadas con familia que no lo tienen. Para los empleados varones con familia que no tienen trabajo flexible, su falta constituye el segundo o tercer problema más importante al que declaran enfrentarse. La flexibilidad del horario puede ser un gran alivio para quien lucha por equilibrar su carrera y su vida familiar. Tener ese control es algo que podría cambiar la relación entre el trabajo y la vida familiar, al permitir una mejor gestión del conflicto de roles que generan los dos ámbitos. Si más empresas flexibilizaran sus horarios para ayudar a sus empleados con esta gestión, el resultado sería mejor para todos (empleados y empresas, porque los empleados con trabajo flexible son más productivos).
Otro estudio se realizó en Francia, donde el mismo conflicto entre vida laboral y familiar interfería notablemente. Descubrió que ni siquiera trabajar desde casa era la solución, pero poder llegar tarde o salir temprano, en un horario flexible, era lo que funcionaba mejor para poder gestionar el conflicto de roles.
Los conflictos de roles pueden surgir cuando diferentes roles compiten por el tiempo limitado de una persona, o debido a las diversas tensiones asociadas con varios roles. Algunas personas pueden desempeñar un solo rol y hacerlo bien, mientras que otras pueden desempeñar bien múltiples roles. Por ejemplo, la perspectiva social dominante era ver al padre como el proveedor y protector, y a la madre como el ama de casa, cocinando y limpiando. Si los hombres que aceptan esta perspectiva entran en una cocina y se ponen a cocinar, podrían sentirse inapropiados para ese rol, y lo mismo podría ocurrir con las mujeres que entran en un taller y se ponen a arreglar un coche. Esta actitud es una de las causas fundamentales del conflicto que muchas mujeres sienten cuando se convierten en trabajadoras a tiempo completo y madres.
Los derechos de las mujeres han evolucionado mucho desde el siglo XIX (han ido consiguiendo, en momentos diferentes según el país, el derecho al voto, el derecho a trabajar, el derecho a divorciarse, el derecho a tener una cuenta corriente de la que el marido no sea titular, el derecho a conducir automóviles, etc.) y en el siglo XXI las mujeres tienen los mismos derechos teóricos que los hombres en los países desarrollados (en otros persisten diferencias; ver Sexismo).
Si bien las mujeres han dado un paso al frente para desempeñar el rol de trabajadora además del de madre, algunas sienten que los hombres no han intervenido para conseguir un reparto justo entre el padre y la madre del tiempo dedicado a las tareas domésticas. En la década de 2020, los empleadores esperan que las madres y los padres tengan la misma capacidad profesional que sus contrapartes no progenitoras. También existe presión social (ver Tradwife) para que las madres modernas cumplan con el ideal de madre/esposa de la década de 1950. A numerosas mujeres les cuesta encontrar un equilibrio entre ambos roles. Muchas se sienten obligadas a elegir entre la carrera y la familia, y luego se sienten culpables sea cual haya sido su elección.
Factores sociales entre los adultos de bajos ingresos Cuando alguien tiene múltiples responsabilidades relacionadas con la educación, el trabajo o las relaciones familiares, puede serle difícil gestionarlas. Además, algunas responsabilidades son manejables, mientras que otras pueden resultar difíciles, especialmente cuando se vive en un hogar de bajos ingresos. Por ejemplo, resulta muy caro pagar un canguro para que cuide a los hijos.
Hombres sin hogar El sinhogarismo es una situación que afecta gravemente a cualquier persona, especialmente hombres con hijos o con dependientes. Los roles de género tradicionales describen a los hombres como proveedores. Los hombres sin hogar a menudo están desempleados, por lo que carecen de los medios para proporcionar los recursos que su familia necesita. Esto puede causarles altos niveles de angustia. Los hombres sin hogar también pueden convertirse en los únicos cuidadores de sus hijos durante la situación de calle. Esto puede generarles altos niveles de estrés, ya que se espera que asuman el rol tanto de proveedores como de cuidadores. La transición puede ser muy abrumadora.
En las cárceles El conflicto de roles se observa no solo en los reclusos, sino también en el personal penitenciario. Una posible clasificación de las prisiones es: de custodia y de tratamiento. El objetivo principal de una prisión de custodia es proteger a la comunidad manteniendo el control sobre los reclusos. Se espera que los funcionarios de prisiones mantengan el orden y hagan cumplir las normas. Una regla clave de su trabajo es que la interacción entre reclusos y funcionarios sea distante.
En cambio, la meta específica de una prisión de tratamiento es rehabilitar al recluso para que no vuelva a perjudicar a la comunidad. Se espera que los funcionarios de estas prisiones respondan a los reclusos de manera terapéutica y desarrollen vínculos con ellos.
Actualmente, las prisiones combinan ambos tipos de funciones y el personal experimenta un conflicto de roles: se pide a los funcionarios que realicen tareas contradictorias, como mantener la distancia y, al mismo tiempo, construir relaciones estrechas con los reclusos. Este planteamiento que combina custodia y tratamiento a menudo resulta en 2 grupos de personal distintos y antagónicos.
En las cárceles hay predominantemente reclusos varones. Por ejemplo, en enero de 2018 había en España 12 hombres presos por cada mujer. Esto se debe a que las mujeres delinquen menos (ver Diferencias por sexo en el crimen). En la cultura estadounidense, la dominación se exterioriza mediante el control, la independencia, la heterosexualidad, la agresividad, la autoridad y la capacidad de ejercer la violencia. Cuando un hombre se encuentra con carencias en una de estas áreas, puede verse obligado a compensarlas en otra; como cuando un joven pobre y desempleado intenta mostrar su masculinidad portando un arma o vistiendo ropa relacionada con pandillas. En prisión, muchos de los recursos que se utilizan para afirmar la masculinidad no están fácilmente disponibles, por lo que los hombres buscan otras formas de proclamarla. Muchos reclusos se ven obligados a ponerse una máscara de hipermasculinidad, que puede entrar en conflicto con su personalidad normal, para mantener su estatus dentro de la prisión. Esta expectativa de mantener cierta idea de masculinidad «contradice las necesidades humanas básicas y los deseos de intimidad y expresión emocional, creando estrés y conflicto entre la esencia misma de los hombres y las expectativas sociales».
Ambigüedad y claridad de roles Una de las principales causas del conflicto de roles es la ambigüedad de roles, que consiste en la falta de certeza sobre las exigencias de un determinado rol en una organización. Esto puede deberse a una comunicación deficiente de las responsabilidades laborales o a instrucciones poco claras de un superior. Esto puede generar conflictos de roles cuando existen ideas contradictorias sobre las tareas que deben realizarse. Entre los miembros del equipo puede extenderse entonces la incertidumbre sobre su rol. En las familias, un ejemplo de ambigüedad de roles es si un hijastro tiene las mismas obligaciones sociales o morales de cuidar a su padrastro o madrastra que un hijo biológico.
La solución a este problema, y al conflicto de roles en general, puede venir de la claridad de roles, que consiste en definir con precisión los roles y los objetivos para reducir los conflictos. Para ello, los empleadores deben comunicar claramente los objetivos de un proyecto a los empleados. Además, los empleados deben ser plenamente conscientes de su rol en el grupo y de sus responsabilidades (quién hace qué, cuándo y cómo). Es útil crear y mantener un entorno de trabajo donde los trabajadores se comuniquen y, si es necesario, puedan brindar retroalimentación.