Loranca de Tajuña es un municipio y localidad española de la provincia de Guadalajara, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, ubicado en la comarca de la Alcarria. Cuenta con una población de . Pertenece a la región histórica de Castilla.

Geografía El casco antiguo de la villa está emplazado en la margen derecha del valle del río Tajuña a media ladera de una empinada vertiente orientada al mediodía que une el páramo alcarreño con el valle fluvial, lugar donde afloran numerosas fuentes y manantiales. miniatura|Loranca de Tajuña, desde la Peña de los Milánganos.|alt=|izquierdaRecientemente, la población se ha expandido en dirección al páramo, con la aparición de las urbanizaciones de El Olmillo, Montejaral y Fuentetajuña.

Su término municipal limita con los de Pioz, Aranzueque, Hontoba, Escariche, Guadalajara y Pezuela de las Torres.

Salpicando el término municipal y la propia villa, se encuentran numerosos manantiales y fuentes.

La localidad presenta una fuerte diferencia altitudinal, lo cual, marca elevadas pendientes que bajan del páramo al valle, desde los 891 m en las cercanías del Convento hasta los 690 m en las orillas del río.

De su toponimia, destaca el cerro de El Olmillo, que con sus 891 m, constituyendo la mayor altitud del término. Otras ubicaciones reseñables son la Era Peña, la peña de los Milánganos, Cabeza Gorda, El Pendolero, El Rebollar, El Castillejo...

Clima El clima de Loranca es mediterráneo continentalizado, de características muy locales debido a las diferencias de altitud que se producen entre el valle y el páramo así como por las fuertes inversiones térmicas que protagonizan los periodos anticiclónicos del invierno. Así, en el fondo del valle, se llegan a alcanzar temperaturas muy inferiores a las de zonas altas. Los veranos son cortos y calurosos, si bien, las noches son frescas gracias a la cercanía del río y arroyos y a las citadas inversiones térmicas.

En cuanto a las precipitaciones, rondan los 450 mm al año. Destacan los periodos tormentosos torrenciales que, puntualmente, asolan la comarca especialmente de agosto a octubre, superando dichos acumulados. Las nevadas son ocasionales. Las nieblas son habituales en las zonas bajas durante el invierno.

Naturaleza Geología

El casco antiguo de la villa se localiza en la loma norte del valle del Tajuña. El altiplano o meseta alcarreña es una mole caliza coronada por arcillas miocénicas, con un relieve claramente estratificado conforme se baja desde el páramo hacia la vega. En esta sucesión litológica donde las calizas hacen cumbre, poco a poco, conforme se desciende en altitud, se deja paso a margas, yesos y conglomerados para alcanzar, en última instancia, a los limos y arcillas propios de las cercanías del río Tajuña, constituyendo éstos los terrenos más fértiles junto con las inmediaciones de los arroyos.

Geológica y litológicamente, Loranca presenta unas características muy interesantes para observar la citada estratigrafía de los diferentes tipos de materiales y sus depósitos, los cuales se disponen de forma paralela y descendente, creando una curiosa escala de colores, destacando, especialmente, el blanco de las zonas gipsícolas o yesares.

Son terrenos muy susceptibles a la erosión donde desaparece la cubierta arbórea, dejando entrever fuertes barrancos, simas y cursos estacionales de agua que ganan importancia en episodios torrenciales. miniaturadeimagen|La peña de los Milánganos

Hidrología Loranca se asienta en un punto de surgencia o permeabilidad del acuífero de aguas del Alcarria, donde numerosos manantiales dan lugar a fuentes y arroyos en el término municipal, que van a desembocar al río Tajuña. Por todo ello, la mayoría de casas y propiedades cuentan con pozo o acceso al agua de los arroyos, propiciando el desarrollo de huertas.

Hasta finales del , los arroyos discurrían por el entramado urbano, quedando canalizados o escondidos en su mayoría actualmente, habiendo sido una de las escenas más pintorescas e identificativas de la localidad.

Entre las fuentes y manantiales históricos destacan:

Fuente de los Olmos Fuente Pera Fuente del Saúcominiaturadeimagen|Fuente del Olmo o de los Olmos, uno de los manantiales más antiguos citados en la bibliografía histórica. Se ubica al nordeste del municipio, bajo el paraje de los Navajuelos. Sus aguas se han empleado para riego de huertas y abastecimiento urbano. Fuente del Rey Fuente de Don Romero Fuente Rivera Fuente de la Paloma Fuente de la Zapatera Fuente de San Roque (desaparecida) Fuente del Hundido Fuente del Rincón La Encubierta (antigua Fuencubierta) La Hontanilla (antigua Fontanilla) La Fuensanta El Arca

Entre los cursos de agua que van a desembocar al río Tajuña destacan el arroyo del Canto o el arroyo del Robledal de las Cabañas. Al nordeste, en su límite municipal con Hontoba, desemboca en el río Tajuña el arroyo de Hontoba.

Flora miniaturadeimagen|Ejemplar centenario de Juglans regia En el entorno de Loranca crece un bosque mediterráneo relativamente alterado por la explotación agrícola milenaria. La composición florística es la característica de la comarca de «La Alcarria», siendo la encina Quercus ilex subsp. ballota la especie más abundante, conviviendo en las laderas del valle y en las umbrías con el roble quejigo Quercus faginea subsp. faginea. La mayoría de las masas de ambas especies se encuentran en régimen de monte bajo, algunas bastante degradadas debido a su histórico aprovechamiento para leñas y carbón, si bien, encontramos algunos ejemplares de buen porte dispersos. Dichas masas forestales son continuas en los montes y cotos tradicionales, tales como el Monte Guadalajara o Alcarria, en el Monte Loranca (actual finca Madrevieja) o en el Robledal de las Cabañas (en este caso una masa de quejigar casi pura) mientras que en el resto del término municipal aparecen manchas y ejemplares dispersos entre los terrenos de cultivo, huertas y olivares abandonados. Como especies acompañantes encontramos especies calcícolas como el arce de Montpellier, zarzamoras, escaramujos, espino albar, aladiernos y en las zonas donde existe mayor degradación del suelo predominan cistáceas como la jara blanca, aulagas, tomillos, romeros, espliego y espartos.

En las inmediaciones del río Tajuña y en las proximidades de los numerosos manantiales y arroyos que nacen en Loranca, encontramos especies de ribera y otras más exigentes en humedad como álamo negro, álamo blanco, olmo, tilos, carrizos, fresno del país...miniaturadeimagen|Loranca nevada tras la tormenta de nieve Filomena en 2021

Debido a la acción antrópica milenaria, las zonas agrícolas y forestales se superponen empujadas por el abandono de la agricultura y el pastoreo. Las masas forestales se entremezclan con olivares centenarios, romerales apícolas, nogueras, cerezos, ciruelos, zumaques y muchas más especies propias del aprovechamiento tradicional.

Fauna En el término habitan diversas especies típicas del entorno mediterráneo e ibérico con mamíferos como jabalíes, corzos, ciervos, zorros, turones, ginetas, tejones, liebres, conejos... Se han visto, en determinadas ocasiones, nutrias en el cauce del río Tajuña

Entre las aves, nidifican en Loranca y sus cercanías alguna pareja de águila imperial, también encontramos y es fácil observar águila real, milano real, búho real, autillos, cárabos, lechuzas y buitre leonado, que no reside en el término pero es usual verlos alimentándose o sobrevolando la zona.

Las principales especies acuáticas son el barbo, la carpa y el cangrejo de río.

Historia Se sabe que la etimología del vocablo Loranca es prerromano, lo que da indicio de su antigüedad.

Tras la reconquista de la zona a finales del , la población perteneció por poco tiempo al común de villa y tierra de Guadalajara y, posteriormente, al alfoz de la villa de Almoguera.

Tras ser objeto de trueque entre la Orden de Calatrava y el rey, finalmente Loranca perdió el realengo al ser entregada en mayo de 1379, como dote de boda por el rey Enrique II de Trastámara a su hija ilegítima María de Castilla, al contraer matrimonio con Diego Hurtado de Mendoza, posteriormente almirante de Castilla. Tras la muerte del almirante en 1404 heredó la villa su hija Aldonza de Mendoza, condesa de Arjona, y a la muerte de esta sin hijos, en junio de 1435 se le donó a Luis de la Cerda, conde de Medinaceli.

En 1475 fue objeto de venta a Íñigo López de Mendoza y Figueroa, primer conde de Tendilla, quien ya ejercía el señorío sobre las vecinas poblaciones de Aranzueque, Armuña de Tajuña, Fuentelviejo y Tendilla. Perteneció a los condes de Tendilla y a sus sucesores, los marqueses de Mondéjar hasta el . miniaturadeimagen|Panorámica de la vega. Ejemplares de roble y olivo en la imagen El segundo conde de Tendilla, Íñigo López de Mendoza y Quiñones, señor de Loranca, hizo noche en la villa el 5 de noviembre de 1509, con motivo de su último viaje a sus estados alcarreños desde la ciudad de Granada, donde residía en calidad de capitán general de aquel reino desde su conquista en 1492.

Ya en fecha 2 de diciembre de 1579, los entonces alcaldes ordinarios Pedro Gómez Caballero y Mateo Sánchez declararon a los funcionarios del censo de Felipe II que la villa contaba con 260 casas y vecinos, aproximadamente 1000 habitantes.miniaturadeimagen|Ruinas de la Casa de Jesús del monte, La Compañía de Jesús edificó en el punto más alto del valle, encima de la villa, el monasterio o casa de retiro de Jesús del Monte en el , sobre una ermita anterior dedicada a Santo Domingo. A principios del , alcanzó una próspera existencia de siglo y medio y, sus ruinas, siguen presidiendo el valle. Tras la expulsión jesuita decretada por Carlos III en 1767, los bienes de la Casa fueron subastados, así como sus elementos arquitectónicos más notables, pasando a ser utilizada parcialmente como casas de labor y penitenciaría hasta su abandono definitivo. Forma parte de la Lista Roja de Hispania Nostra desde 2018. A pesar de su maltrecho estado y del expolio y falta de cuidado patrimonial de que sufre, es el mejor mirador del término municipal, un lugar donde historia y paisaje se unen de forma sobrecogedora. Gracias a la presencia e intensa actividad cultural y recreativa de este espacio, por Loranca pasaron ilustres personajes de la Compañía de Jesús o vinculados a ella, tales como Pedro de Ribadeneira, Manuel López, Francisco de Borja, el cardenal Agustín Spínola, Gabriel Vázquez, Diego Luis de Sanvítores o el propio Miguel de Cervantes durante alguno de sus veranos junto a los jesuitas de Alcalá.

Entre 1625 y 1656, ejerció de párroco en Loranca Francisco Martínez de Argüello, cuya sobrina Úrsula de Argüello casó con el maestro médico Antonio de Murcia y fueron cabeza de una estirpe de médicos, letrados y clérigos muy poderosa en la comarca a lo largo de los siglos y . miniaturadeimagen|Portada renacentista de la hacienda de la Casa de Jesús del Monte. Trasladada en el año 2005 a la bilbioteca municipal. Según el censo del marqués de Campoflorido (1712) Loranca contaba en aquellas fechas con apenas 62 vecinos. La disminución obedeció a la fuerte mortandad de provocada por la hambruna del año 1699 y los saqueos de los ingleses y austriacos en el verano de 1706 durante la Guerra de Sucesión.

También hay constancia de fuerte mortandad en los libros de difuntos de la parroquial de San Pedro Apóstol para el otoño de 1748 y, posteriormente, en el año 1805.Historia de Loranca de Tajuña.

Hacia mediados del , el lugar tenía contabilizada una población de 1102 habitantes. La localidad aparece descrita en el décimo volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera: