El Casetón de la Era es un yacimiento arqueológico que surge en el Calcolítico situado en Villalba de los Alcores, Valladolid. El asentamiento corresponde a un poblado con recinto fosado, tipología característica de este periodo en el interior peninsular. Tras su abandono, el asentamiento fue reocupado a mediados del II milenio a. C., durante la Edad del Bronce, aunque con una ocupación de menor intensidad.

Recinto de fosos El recinto posee un diseño anular con tres fosos que rodean una superficie aproximada de 1,7 ha, los fosos presentan interrupciones interpretadas como accesos al interior del poblado.

El foso exterior alcanza un diámetro de 153 metros y cuenta con cinco interrupciones; el foso intermedio presenta un diámetro de 85 metros y cuatro interrupciones; y el foso interior, de 46 metros de diámetro, dispone únicamente de dos interrupciones. Los fosos presentan una anchura comprendida entre 3,5 y 5 metros y una profundidad variable entre 1,5 y 2,5 metros.

Desde el punto de vista estratigráfico, los rellenos de los fosos muestran una secuencia diferenciada. En los niveles inferiores predominan depósitos de arcilla, mientras que en los niveles intermedios se documentan rellenos mixtos de origen antrópico y natural. En la parte superior dominan los echadizos antrópicos.

Se cree que la excavación de los fosos no fue simultánea ni planificada desde un inicio. Esta interpretación se apoya en la disposición desigual de las entradas, cuyo número decrece progresivamente del foso exterior al interior; en las diferencias constructivas observadas en las estructuras asociadas al foso interior respecto a los otros dos; y en las dataciones radiocarbónicas, que indican que el foso exterior fue excavado cuando los fosos intermedio e interior ya se encontraban amortizados.

Estructuras internas En el interior del recinto se han documentado diversas infraestructuras domésticas, principalmente cabañas circulares y hoyos.

Se han identificado ocho cabañas de planta circular, construidas con barro y materiales vegetales. Aunque no se conservan sus alzados, se considera que responderían a modelos conocidos en otros poblados calcolíticos, con un cuerpo bajo y cilíndrico, postes dispuestos a lo largo del perímetro y la entrada, y una cubierta cónica de madera y materia vegetal. La presencia de cabañas cortadas por los fosos, así como la ubicación de dos de ellas junto a una entrada, prácticamente bloqueándola, indica que el asentamiento fue modificado y reorganizado a lo largo de su ocupación.

Hoyos Los hoyos constituyen el elemento más numeroso del registro arqueológico. Un total de 56 hoyos se adscriben al periodo calcolítico, con dimensiones y profundidades variables. En su interior se han documentado principalmente restos de cenizas, fauna y fragmentos cerámicos, así como osamentas de animales domésticos, elementos de molienda, materiales relacionados con actividades artesanales y restos constructivos. Muchos de estos hoyos aparecen sellados con capas de barro limpio, lo que sugiere una intencionalidad ritual o simbólica, además de un posible uso funcional.

Tras el abandono del poblado calcolítico, el yacimiento fue reocupado a mediados del II milenio a. C. Durante esta fase se han documentado 27 hoyos, todos ellos menos profundos y con un contenido arqueológico más reducido que los del Calcolítico. No obstante, presentan paredes rubefactadas, un rasgo habitual en los hoyos del Bronce Medio, que indica el uso del fuego y explica la escasez de materiales conservados en su interior.

Hallazgos relevantes En los hoyos aparecen de manera recurrente tanto instrumentos en perfecto estado de uso (molinos  de  mano, hachas  pulimentadas,  herramientas de  hueso,  vasijas completas,  etc.), como valiosas piezas de carne (las ancas de una ternera con los huesos en perfecta conexión anatómica), este tipo de hallazgos ha sido interpretado como un indicio de ser un yacimiento ceremonial.

Entre los materiales arqueológicos más relevantes destacan 26 objetos elaborados en sílex de tonalidades negras y marrones. El sílex es de procedencia local, aunque habría sido obtenido mediante redes de intercambio. Se considera probable que estas piezas procedan del yacimiento de Los Cercados (Mucientes), situado en las proximidades de El Casetón de las Eras, donde se documenta una especialización en la producción de este tipo de útiles líticos.

Otros elementos destacados del conjunto de dentales de sílex pertenecientes a los trillos, los cuales poseen huellas de uso compatibles tanto con el desgaste producido por el roce con el suelo de las eras, cuya localización no ha sido identificada, como con el corte de la paja durante las labores de trilla. Estos trillos habrían sido arrastrados por bueyes ya que son los únicos animales domésticos documentados en el yacimiento con la capacidad tractora suficiente para el desarrollo de esta actividad.

Bibliografía

Delibes, Germán; Crespo, Manuel; Rodríguez, J. A. (2016). Anatomía de un recinto de fosos calcolítico del valle medio del Duero: el Casetón de la Era (Villalba de los Alcores, Valladolid). En Del neolític a l’edat del bronze en el Mediterrani occidental: Estudis en homenatge a Bernat Martí Oliver, pp. 387–401.

Referencias

Categoría:Yacimientos arqueológicos de la provincia de Valladolid