La Hinojosa es un municipio y localidad española de la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. El término municipal tiene una población de .
Geografía El municipio tiene una superficie de 42,11 km². Se halla situado en la provincia de Cuenca, en la comarca de La Mancha Conquense, concretamente en La Mancha Alta, a unos 58 km de la capital provincial. Puede considerarse un término elevado, pues su altura 939 m sobre el nivel del mar, superior a la de la Submeseta Sur.
Hidrografía La red hidrográfica, por consiguiente, es tributaria de las cuencas del Guadiana y del Júcar.
En la zona que corresponde a la zona del Guadiana está surcada por pequeños arroyos que suelen secarse en verano. En esta zona se da un valle con gran riqueza agrícola, aparte de ser un paso natural entre la región levantina y Madrid, lo que da lugar a que fuese lugar de tránsito y de asentamientos de algunos pueblos prehistóricos e históricos.
La vertiente del Júcar es más árida y con vallejos. Está atravesada por una vega estrecha y rica que la riega el río Cañaro o de la Retuerta que va a desembocar en el Júcar.
Clima El clima es el propio de La Mancha, es decir, mediterráneo continentalizado con inviernos fríos y veranos calurosos. Muchas veces en primavera se producen heladas intensas que tienen efectos nefastos para la agricultura. Las precipitaciones son escasas, pues es difícil superar los 600 mm anuales. Las lluvias suelen darse en primavera y otoño.
miniatura|centro|600px|Vistas desde la iglesia
Vegetación La vegetación es la propia de la región, con ausencia de arbolado prácticamente en todo el término municipal. El monte municipal que existía y que era de cierta consideración fue roturado en los inicios del , para el aprovechamiento de sus tierras en la explotación agrícola. Actualmente, sólo quedan unas cuantas hectáreas, conocidas con el nombre de «El Chaparral», ya que su terreno no era apto para la labor agrícola. Quedan algunas matas de carrascas en los aledaños de caminos límites de fincas resultantes de la partición vecinal del monte o en sitios de nula utilización agrícola. También podemos encontrar chopos en zonas húmedas y algunos olmos puesto que los pocos que quedaban desaparecieron con la grafiosis.
En cuanto al monte bajo también ha sufrido las consecuencias de la roturación sin control. Encontramos aliagas, la mielga o alfalfa silvestre, el cardo borriquero y el setero, plantas olorosas como el tomillo, la morquera, el espliego, el té de roca y el romero. En zonas húmedas tenemos el carrizo y el junco.
El hinojo simboliza el origen del nombre del pueblo y está incluida como parte integrante del escudo local. Es una planta herbácea con propiedades aromáticas. Hay dos variedades: una, de gusto dulce y se usa en medicina y como condimento; otra, de sabor algo salado, abundante entre las rocas. Ambas de diferentes tamaños.
Fauna La fauna carece prácticamente de animales de caza mayor, apareciendo en estos últimos años algunos grupos de corzos que no superan los diez ejemplares. Seguidamente por tamaño tenemos al zorro. En cuanto a la caza menor viven en el término municipal el conejo, la liebre, la perdiz roja silvestre, la codorniz, la paloma torcaz y la tórtola. La codorniz es migratoria llegando avanzada la primavera estableciéndose en zonas húmedas y emigra a finales del verano.
Viven también pájaros como el jilguero y el pardillo, el gorrión, la bubilla, la alondra, golondrinas, vencejos, tordos, urracas, cuervos. De la misma manera podemos observar rapaces como el mochuelo, la lechuza, gavilán y el águila perdicera.
Historia No hay documentos escritos que nos acrediten el origen del primer núcleo de población que dio lugar al actual pueblo de La Hinojosa.
Podría asegurarse, sin temor a error, que el primer núcleo de población, origen del actual casco urbano de La Hinojosa, se formó en los contornos de lo que, en la Hinojosa, llamamos el Palomar, en otros tiempos denominado el Castillo.
Estos restos se encuentran a las afueras del pueblo, junto a la iglesia y erigido en un cerrillo, en parte artificial. Primeramente, este montículo estuvo habitado por el hombre de la Edad del Bronce, como lo atestiguan los grabados en las rocas contiguas y los pequeñísimos fragmentos de cerámica de este periodo de tiempo, hallados en este mismo lugar.
Seguidamente fue poblado por los íberos, etapa de la cual se encuentran restos de cerámica pintada. A esta etapa pueden pertenecer vestigios de una muralla, cercana a la atalaya.
A continuación fue ocupado por los romanos. Se afincaron en cuatro puntos: El Cuadro y La Venta; poblados regulares en extensión. Cavero y El Palomar donde quizá se diese una continuidad del núcleo Ibero del cerro, también de ellos se encuentran restos (cerámica común y terra sigillata), aunque muy escasos. thumb|El pilarEl conjunto del abrevadero, el Pilar , podría ser de origen romano. Aunque esto está pendiente de estudio.
Y, finalmente la era medieval, siendo muy habitual el hallazgo en superficie de cerámica de este periodo de la Historia.
A medida que el peligro de posibles avances árabes se va alejando, este núcleo reducido, en torno a la atalaya va extendiéndose y formando barrios, paulatinamente que darán lugar al venidero pueblo. Sería el momento de adoptar, quizás, el nombre topónimo de Hinojosa, tomado de hinojo, planta perteneciente a la flora de este terreno, que suele verse con relativa frecuencia
Realizada la expansión del núcleo urbano que se albergaba en torno a la fortaleza de la atalaya, y por los apeos que mandaba hacer la iglesia para la comprobación de sus bienes, puede deducirse que las viviendas de La Hinojosa, en los siglos , y , estaban concentradas en media docena de barrios o núcleos de casas aisladas, como eran el Calvario, El Ejido de la Iglesia, la calle de los Morales, Travesía del Ejido, algunas casas en la calle del Horno, Calle Real, calle del Cura Viejo, calle del Tránsito, el Huesario y la calle de la Iglesia.
La antigua plaza estaba situada en el lugar que ocupan las casas del lado izquierdo de la actual calle del Horno, en su parte más alta. Es residuo de esta plaza el callejón amplio y último que está al final de la calle de los Morales, en su lado derecho, con salida a la misma.
La calle, donde se hallaba enclavada la plaza y que seguía hacia la iglesia, cruzando el Ejido de esta, la llamaban del Tránsito. De aquí se deriva la costumbre de conducir los cadáveres a través de ella, yendo a desembocar a la misma todos los entierros, cualquiera que sea el lugar del pueblo donde procedan.
La plaza actual, hasta el , la constituían cercados, alguna era y muladares. Por medio de estos solares cruzaban el camino de La Almarcha, que se comunicaba con el camino de Cardona, que bajaba a su vez desde lo que hoy se llama calle Oscura.
A mediados del , la villa tenía contabilizada una población de 565 habitantes. Aparece descrita en el noveno volumen del Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de Pascual Madoz de la siguiente manera:
Demografía La Hinojosa cuenta con una población de .
Administración y política
Economía
El fundamento de la economía de La Hinojosa ha sido, desde tiempos remotos y sigue siéndolo, la agrícola-ganadera, predominando absolutamente la primera sobre la segunda, ya que esta última se reduce a la explotación personal de unos cientos de ovejas por media docena de pastores, convertidos en ganaderos-propietarios, en su mayoría desde hace poco tiempo.
Hay que constatar que las 4222 ha de que se compone el término municipal, están distribuidas entre los vecinos, de forma diferenciada pero no desproporcionada, teniendo en cuenta la ausencia de latifundios. Todos los vecinos han sido y son propietarios, habitualmente, de alguna parcela.
Hasta los años sesenta, que se empieza a mecanizar el campo, paulatinamente, la agricultura se desenvolvía con medios primitivos, utilizados a través de los siglos, usando la caballería de tiro, el arado romano, con todos los aperos y utensilios manejados para el desarrollo agrario, que lleva inherentes a las faenas del campo.
Un alivio, en la economía familiar estaba relacionado con los pequeños hortales, que preparaban por temporada, así como la cría de unas gallinas corraleras, el cerdo y algunos conejos.
Un hecho relevante fue la concentración parcelaria llevada a cabo durante la década de los sesenta que tuvo efectos inmediatos inmejorables en la capacidad del trabajo mecanizado y mayor renta en la producción. Resolvió muchos males habituales y centenarios que venía arrastrando la agricultura, con la desaparición de las minúsculas parcelas existentes. Se planificó una red de caminos amplios y cómodos para el transporte agrícola.
El olivar y el viñedo sólo están destinados al consumo familiar, aunque actualmente apenas quedan restos de estos cultivos.
En cuanto a industria y comercio son mínimos y sin un significado económico en la economía local.
Vías de comunicación
Hasta el segundo tercio del La Hinojosa estuvo aislada de las vías de comunicación principales. Sólo un camino vecinal de 5,306 Kilómetros, la unía a la carretera nacional Madrid-Valencia. Con la construcción del pantano de Alarcón, esta se desvió hacia el pueblo.
Con la posterior construcción de la Autovía de Levante, está queda a unos 300 metros de la población. Otras vía cercana es la carretera provincial CUV-3231, que va desde Olivares de Júcar, enlaza a Montalbanejo y llega hasta a Villar de Cañas.
Los caminos de la población se planificaron durante la concentración parcelaria y tienen forma radial partiendo del contorno del casco urbano para recorrer todo el término municipal, cruzados, a su vez, por otros caminos transversales y los ponen en comunicación entre sí. Son caminos de 6 metros de ancho que han sustituido a los antiguos caminos de herradura, estrechos y poco apropiados para la mecanización que ha sufrido el campo.
Se conserva desde la Edad Media, la denominada Cañada de los Chorros, reliquia del antiguo de la cañada real del Concejo de la Mesta, que es por donde circulan rebaños de ovejas formados por grandes ganados trashumantes, buscando el clima más propicio para el pasto. Esta cañada proviene de Aragón (Teruel) se dirige a Andalucía, adentrándose en la provincia de Cuenca por los términos de Tragacete y Huélamo para continuar su marcha por la provincia hasta llegar a La Hinojosa. Desaparecidos los grandes rebaños de ovejas, queda solamente, y cada vez en menor número, el paso de reses bravas.
Arqueología
En el término municipal se encuentran vestigios arqueológicos interesantísimos que abarcan desde el Paleolítico Inferior y Superior y Neolítico, Calcolítico, Edades del Bronce y del Hierro, épocas romana y Medieval.
El conocimiento de una parte importante de la prehistoria y protohistoria de la Hinojosa se debe a Vicente Martínez Millán gracias a su labor se conocen los yacimientos de «los Dornajos», que se convirtió en un hito para la prehistoria peninsular,"el Recuenco", el conjunto de grabados rupestres de "San Bernardino" y otros como la necrópolis de "El Navazo". Aficionado a la arqueología, materiales y restos arqueológicos de su colección privada se pueden contemplar en el Museo de Cuenca
Paleolítico y Neolítico
Del Paleolítico Inferior se han hallado un hendedor de buen tamaño, cuatro raederas y dos cantos rodados trabajados. Del Paleolítico Superior, han aparecido restos en lugares como La Venta, Cañaro, La Retuerta y el Ranal, es material muy escaso y se han hallado piezas aisladas y no en un yacimiento. Con el Neolítico sucede como con el Paleolítico: se da la dispersión de piezas encontradas, sobre todo de hachas pulimentadas. Su hallazgo se ha producido en La Venta, La Retuerta. Del Calcolítico destacan los grabados y la cerámica campaniforme.
Los grabados