Eriosyce paucicostata es una especie de planta suculenta perteneciente al género Eriosyce, dentro de la familia Cactaceae. Es endémica del norte de Chile, específicamente de la zona suroeste de la región de Antofagasta.
Descripción Eriosyce paucicostata es una especie de cactus de porte solitario, simple y columnar, que alcanza de 6 a 8 cm de diámetro y de 15 a 30 cm de longitud. Con la edad, el tallo tiende a disponerse de forma semiacostada. Presenta una coloración gris azulado verdosa muy llamativa y una raíz pivotante poco desarrollada o casi inexistente. izquierda|miniaturadeimagen|Porte de la planta El tallo muestra costillas muy marcadas, visibles incluso en ejemplares jóvenes. Con el tiempo alcanzan de 1 a 2 cm de altura y aparecen en número reducido, generalmente entre 8 y 12. Sobre las areolas se observan surcos transversales poco profundos, mientras que bajo ellas se desarrollan quillas bien definidas. Las areolas no se encuentran hundidas y presentan fieltro blanco. Miden aproximadamente de 0,25 a 0,5 cm de longitud y de 0,3 a 0,5 cm de anchura, con una separación de 1 a 1,5 cm entre sí.
Las espinas son negras en estado juvenil y adquieren tonos grises con la edad. Tienen una superficie algo áspera y se curvan hacia arriba, con un aspecto bastante uniforme. Se distinguen de 5 a 8 espinas radiales y alcanzan longitudes de 1,5 a 3 cm. También tienen de 1 a 4 espinas centrales, miden de 2 a 4 cm y a menudo muestran un ligero aplanamiento, carácter que normalmente no se aprecia en plantas jóvenes.
Las flores se desarrollan en el ápice del tallo, miden de 3 a 5 cm de longitud y presentan una apertura similar en diámetro. Carecen de aroma. Los pétalos miden entre 1,7 y 2 cm de longitud y entre 3 y 5 mm de anchura. Tienen el ápice más o menos agudo; los internos son blancos, mientras que los externos muestran tonalidades rosadas con un margen blanco. miniaturadeimagen|Detalle de las flores El ovario tiene color verde a pardo verdoso y muestra pequeños mechones de lana blanca en las axilas de escamas muy diminutas y parduzcas. El tubo floral es tubular en la zona de la cámara nectarífera y adopta una forma embudada a campanulada hacia la parte superior. Su longitud oscila entre 1,4 y 2,2 cm, con una abertura de 1,3 a 1,7 cm. Exteriormente mantiene el aspecto del ovario y, en la parte superior, presenta algunas cerdas rígidas de color pardo a negro en las axilas. El interior es casi blanco. La cámara nectarífera mide de 2,5 a 4 mm de largo y de 3 a 4 mm de ancho, y permanece semiabierta.
Los estambres son blancos, con un leve matiz verdoso. Los inferiores miden de 0,5 a 1 cm de longitud y los superiores de 1 a 1,5 cm. Las anteras son pequeñas, de color amarillo limón pálido, y no alcanzan la mitad de la altura total de la flor. El pistilo es de color carmín, mide de 2,2 a 2,4 cm de longitud y alrededor de 1,5 mm de grosor. Presenta entre 8 y 10 estigmas de color crema, de unos 3 mm de largo, situados a la misma altura que las anteras o ligeramente por encima.
El fruto mide de 1,5 a 2 cm de longitud y de 1 a 1,5 cm de grosor. Presenta color rojo a rojo verdoso y conserva pequeños mechones de lana blanca en las axilas de escamas extremadamente pequeñas. La pared es coriácea y el interior hueco. Las semillas miden aproximadamente 0,7 mm de largo, 0,5 mm de ancho y 0,3 mm de grosor. Tienen color pardo negruzco, aspecto mate y un ligero quillado dorsal. La testa resulta algo nudosa y con estrías gruesas. En ocasiones, los nódulos más marcados casi desaparecen y solo persisten las protuberancias originales muy finas, normalmente poco visibles. El extremo inferior aparece ligeramente truncado de forma oblicua hacia el lado ventral por un hilio redondeado u ovalado. Distribución y hábitat El área de distribución natural de esta especie se sitúa en el norte de Chile, al norte de la ciudad de Taltal, en las inmediaciones del poblado de Paposo, dentro del sector suroccidental de la región de Antofagasta. Su presencia se asocia principalmente a la franja costera y a zonas interiores cercanas, influenciadas por el clima desértico característico de la región.
La especie habita en ambientes desérticos y de matorral seco, donde las precipitaciones son muy escasas y la humedad atmosférica proviene en gran medida de la camanchaca o niebla costera. Se desarrolla a altitudes que oscilan aproximadamente entre los 50 y los 1000 m s. n. m. Crece en colinas y lomas costeras, así como en laderas con exposición abierta, donde la insolación es elevada y la cobertura vegetal resulta muy reducida. Prefiere suelos bien drenados, de naturaleza rocosa o arenosa.
Ecología La especie muestra una elevada tolerancia a la sequía y se encuentra bien adaptada a ambientes con precipitaciones prácticamente inexistentes. En su área de distribución, las lluvias son muy escasas o nulas durante largos periodos, por lo que la supervivencia depende en gran medida de otras fuentes de humedad. Esta aridez extrema se ve parcialmente atenuada por la frecuente presencia de nieblas costeras, conocidas localmente como camanchaca, que ingresan de forma regular desde el océano.
La camanchaca se condensa sobre las superficies frías de rocas y suelos, lo que permite que el agua resultante quede disponible en el entorno inmediato de las plantas. De este modo, los individuos pueden aprovechar la humedad por condensación, incluso en ausencia total de lluvias. En sectores con mayor incidencia de neblina, las plantas suelen presentar espinas con tonalidades anaranjadas, un rasgo que probablemente se relaciona con la presencia de hongos u otros microorganismos favorecidos por la mayor humedad ambiental.
La especie presenta una notable variabilidad cromática en el tallo, influida tanto por las condiciones ambientales como por la exposición solar. Se observan ejemplares de color verde intenso, otros con tonalidades rojizas cuando crecen en zonas muy expuestas al sol, y también poblaciones con epidermis de color verde glauco. Esta diversidad de colores refleja la capacidad de la especie para adaptarse a distintos microhábitats dentro de un entorno extremadamente árido.
Taxonomía La primera descripción de esta especie fue como Horridocactus paucicostatus, publicada en 1959 por el botánico alemán Friedrich Ritter en la revista científica Succulenta (Netherlands) 1959: 113.
Más tarde, el botánico Roger M. Ferryman trasladó la especie al género Eriosyce, por lo que pasó a llamarse Eriosyce paucicostata. Registró estos cambios en la revista científica Cactaceae Systematics Initiatives 16: 11, publicada en 2003. Etimología
Eriosyce: nombre genérico formado a partir de las palabras griegas erion (que significa 'lana') y sykē (que se traduce como 'higo'), en alusión a los frutos cubiertos de lana que producen las plantas. paucicostata: epíteto específico formado a partir de las palabras latinas paucus (‘poco' o 'pequeño') y costātus (que se traduce como 'costillas'), en alusión a que los tallos de las plantas presentan pocas costillas.
Subespecies Actualmente se distinguen tres subespecies: ImagenSubespecieDescripciónDistribuciónsinmarcoEriosyce paucicostata subsp. echinus (F.Ritter) Ferryman, 2004Tallos muy espinados y sus puntas tienen mechones de lana cortos. Sus flores son blancas por debajo y rojo fucsia por arriba.Norte de Chile (Antofagasta)sinmarcoEriosyce paucicostata subsp. floccosa (F.Ritter) Ferryman, 2003Tiene las puntas del tallo con mechones de lana largos.Norte de Chile (Antofagasta)sinmarcoEriosyce paucicostata subsp. paucicostata Tiene flores de color rosa pálido.Norte de Chile (suroeste de Antofagasta)
Sinonimia
Estado de conservación En la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, la especie está clasificada como de “Preocupación Menor (LC)”, lo que indica que, en el momento de su evaluación, no enfrenta un riesgo inmediato de extinción a nivel global. Actualmente no se identifican amenazas graves que comprometan de forma significativa su supervivencia.
Usos Eriosyce paucicostata se cultiva principalmente como planta ornamental. Presenta un crecimiento lento, pero resulta relativamente fácil de mantener cuando se respetan sus requerimientos básicos. Durante el otoño y el invierno necesita mantenerse completamente seca, ya que el exceso de humedad y la falta de ventilación favorecen la aparición de pudriciones, a las que esta especie resulta especialmente sensible. Requiere un sustrato mineral con drenaje muy rápido, compuesto aproximadamente por un 70–80 % de arena gruesa y un 20–30 % de tierra vegetal. Para reducir el riesgo de pudrición del cuello, conviene rodear la base del tallo con arena muy gruesa o gravilla, lo que mejora tanto el escurrimiento del agua como la circulación de aire alrededor de la raíz.
Debido a su susceptibilidad a los problemas radiculares, el riego debe aplicarse con cuidado. Durante el verano conviene regar de forma regular, lo justo para mantener la planta compacta y evitar un crecimiento excesivamente alargado y antinatural. En el período de reposo invernal, o cuando las temperaturas nocturnas descienden por debajo de los 10 °C, es fundamental mantenerla completamente seca, ya que incluso pequeñas cantidades de humedad pueden resultar perjudiciales. miniaturadeimagen|Cultivo en maceta Durante la época de crecimiento activo se recomienda aportar un fertilizante bajo en nitrógeno y rico en potasio y fósforo. Este tipo de abonado favorece un desarrollo equilibrado y evita que los tejidos se vuelvan blandos y excesivamente acuosos, condición poco deseable en las plantas suculentas. La especie necesita una exposición solar intensa para desarrollar una espinación fuerte y una coloración adecuada. Tolera la semisombra ligera, que puede resultar beneficiosa durante los días más calurosos del verano, especialmente en climas muy cálidos. Presenta buena tolerancia al calor, aunque en regiones de temperaturas extremas conviene protegerla del sol directo más intenso durante las horas centrales del día.
Tolera heladas leves y puntuales, hasta aproximadamente −5 °C, siempre que se mantenga completamente seca. Sin embargo, no soporta periodos prolongados de congelación, por lo que para un cultivo seguro se recomienda mantener una temperatura mínima cercana a los 5 °C y asegurar una ventilación adecuada. El mantenimiento incluye el trasplante en primavera, cuando las raíces ocupan por completo el contenedor. En general, conviene renovar el sustrato cada dos años para aportar tierra fresca. Tras el trasplante, se aconseja no regar durante al menos una semana, con el fin de permitir la cicatrización de posibles daños en las raíces.
La propagación se realiza principalmente por semillas, ya que rara vez produce brotes laterales. La siembra se lleva a cabo en primavera, en un sustrato bien aireado, a temperaturas de entre 22 y 24 °C. Las semillas se distribuyen sobre la superficie del sustrato y se presionan ligeramente, sin cubrirlas. El recipiente debe humedecerse por inmersión y mantenerse cubierto con vidrio o plástico transparente en un lugar cálido y con luz tamizada. La germinación puede iniciarse en una o dos semanas, aunque a temperaturas más bajas el proceso se prolonga.
Tras la germinación, conviene retirar la cubierta de forma gradual y situar las plántulas en un lugar bien iluminado, evitando el sol directo. El sustrato debe mantenerse ligeramente húmedo, sin llegar a secarse ni encharcarse. El crecimiento inicial suele ser rápido, pero muchas plantas se injertan, ya que los ejemplares adultos enraizados directamente presentan una alta predisposición a la pudrición. De hecho, los ejemplares más longevos y vigorosos en cultivo suelen corresponder a plantas injertadas.
Galería
Referencias
paucicostata Categoría:Flora endémica de Chile Categoría:Plantas descritas por F.Ritter Categoría:Cactus y suculentas Categoría:Plantas descritas en 1959 Categoría:Plantas descritas en 2003