Jacobo Rodríguez PereiraCon respecto a sus apellidos, hay autores que lo citan como Rodrigues o Rodríguez, Pereira o Pereire, además con diversas variantes ortográficas, como Pereyra, Pereyre, Rodrigue. Nosotros nos hemos decantado por Jacobo Rodríguez Pereira, pues es el más utilizado en las diferentes fuentes documentales en español. (en francés: Jacob Rodrigues Pereire) (BerlangaAlgunos autores y páginas web citan erróneamente que Jacobo Rodríguez Pereira nació en Peniche (Portugal). Incluso en esta ciudad tiene un monumento. miniaturadeimagen|158x158px|Monumento a Pereira en Peniche., 11 de abril de 1715-París, 15 de septiembre de 1780) fue un eminente pedagogo y un excelente maestro de sordos. Pionero de la educación de sordos. El primer maestro que enseñó a hablar a los sordos en Francia. Creó un excelente método de educación de sordos y de rehabilitación logopédica, su “método fisiológico”. Defensor de los derechos de los judíos
Biografía Jacobo Rodríguez Pereira nació en Berlanga (Badajoz) el 11 de abril de 1715. Fue bautizado con el nombre de Francisco Antonio López Enríquez en la iglesia parroquial de “Nª Sª de Gracia” de Berlanga el 8 de mayo de 1715 y registrado en el Libro octavo de Bautismos, folio 197 de dicha parroquia.En Pérez Agudo, 2025, p. 31 y Pérez Agudo, 2020, pp. 181-182 aparecen la fotografía y la transcripción del certificado de la partida original de bautismo de Francisco Antonio López Enríquez copiada "letra a letra" por el párroco Don Ricardo González Jiménez, en el que consta según aparece en el Libro octavo de Bautismos folio 197 que Francisco Antonio, hijo de Juan López Díaz y Leonor Enríquez, fue bautizado en Berlanga el 8 de Mayo de 1715. Asimismo, aparece en el Índice general de Bautismos de la parroquia de Berlanga, A-L 1708-1892, letra L, folio 273r.
La familia de López Enríquez tuvo varios cambios de residencia, primero Llerena, localidad próxima a Berlanga, después Sevilla y más tarde Cádiz. Desde esta ciudad Jacobo realizó varios viajes a Francia por negocios familiares
Cambió el nombre de Francisco Antonio López Enríquez por Jacob Rodrigues Pereire (Jacobo Rodríguez Pereira en español): La primera modificación del nombre de la que tenemos constancia documental apareció en 1737 en el certificado de bautismo de su sobrino Jorge Juan, hijo de su hermano Manuel,El nombre completo de su hermano Manuel en este certificado de bautismo es Manuel López Díaz Rodríguez Pereyra. Como podemos ver, Manuel ha añadido a los apellidos paternos (López Díaz) el segundo apellido del padre (Rodríguez) que se halla en el acta de su defunción (1735) y el segundo apellido de su madre (Pereyra). en el que figura como padrino con el nombre de Francisco Antonio Rodríguez.En Pérez Agudo, 2020, p. 183 aparecen la fotografía y la transcripción del certificado de bautismo de su sobrino Jorge Juan, que está incluido en el Proceso de legitimidad y limpieza de sangre de Jorge Juan López Pereyra. La segunda modificación se produce en 1741, tras instalarse en Burdeos, y consistió en cambiar el nombre cristiano de Francisco Antonio por Jacob (Jacobo)El cambio del nombre cristiano Francisco Antonio por Jacob obedeció a motivos religiosos, al adoptar abiertamente la religión judía. De hecho, en aquella época los judíos que retomaban su religión frecuentemente cambiaban su nombre cristiano por otro judío, como ocurrió con su madre y con sus hermanos cuando se trasladaron a Francia. y añadir Pereira, que es el segundo apellido de su madre, pasándose a llamarse Jacob Rodrigues Pereira (Jacobo Rodríguez Pereira), como consta en el acta de su circuncisión.En este acta de circuncisión figura como padrino su tío Daniel López Díaz. En Pérez Agudo, 2025, p. 47 y Pérez Agudo, 2018, pp. 224-225 aparecen la fotografía y la transcripción del acta de circuncisión de Jacobo. La tercera modificación se produjo en 1747, cuando Jacobo afrancesó su segundo apellido en un esfuerzo de integración en la “exquisita” sociedad parisina de la época, hecho que nunca llegó a conseguir totalmente, adoptando definitivamente el nombre de Jacob Rodrigues Pereire (a veces Rodrigues sin la s final), el cual aparece en diversos documentos y con el que firmó sus escritos. De hecho, el primer documento del que tenemos constancia en que se halla el nombre de Jacob Rodrigues Pereire es un artículo del Journal des Sçavans de Julio de 1747.En Pérez Agudo, 2020, pp. 185-186 aparecen la fotografía y la transcripción del artículo del Journal des sçavans de Julio de 1747 donde consta por primera vez el nombre de Jacob Rodrigues Pereire.
La familia López Enríquez, aunque aparentemente era cristiana, continuaba practicando de forma oculta la religión judía, educando a sus hijos en esta religión. De ahí el temor a la Inquisición, que junto con el antijudaísmo que les rodeaba y el peligro que entrañaba continuar en España, motivó la decisión de abandonar el país hacia un entorno más permisivo con los judíos. Por ello, Jacobo, con parte de su familia, abandona España para no volver nunca más, estableciéndose en Burdeos a finales de octubre de 1741. Las razones de elegir esta ciudad son la presencia de familiares y la ventajosa situación que gozaban los judíos. En Burdeos vivió como judío, aprendió hebreo, se circuncidó, continuó con los negocios financieros familiares y empezó a trabajar de maestro de sordos.
La fama de Jacobo como maestro de sordos se acrecentó tanto que llegó su notoriedad a diferentes personalidades de la época. De este modo, el 7 de enero de 1750 fue presentado con su alumno d’Azy de Tavigny al rey Luis XV de Francia; en 1754 fue presentado junto a su alumno Saboureux de Fontenay al rey de Polonia Estanislao I Leszczynski; en 1768 fue presentado como “novedad científica” a Christrian VII de Dinamarca; y en 1771 fue presentado junto a tres de sus alumnos al rey Gustavo III de Suecia.
En 1760 fue elegido miembro de la Real Sociedad de Londres y en 1765 fue nombrado intérprete del rey de Francia para las lenguas española y portuguesa. miniaturadeimagen|Jacobo Rodríguez Pereira. Jacobo Rodríguez Pereira fue un verdadero ilustrado, un hombre de grandes talentos para las ciencias y las finanzas. Realizó algunos trabajos interesantes e ingeniosos, de los destacamos: el diseño y construcción de una máquina calculadora, la elaboración de una memoria sobre los medios para suplir la acción del viento en la puesta en movimiento de los grandes navíos, un proyecto de seguros marítimos, un minucioso análisis de las peculiaridades fonéticas de la pronunciación de un indígena de Tahití, que apareció publicado en Voyage autour du monde (1771) de Louis Antoine de Bougainville, y el libro Observations sur treize des principales langues de l’Europe (1779), primer volumen de un ambicioso proyecto de diccionario visual multilingüe que no llegó a finalizar debido a su muerte.
Rodríguez Pereira se ocupó de los intereses del pueblo judío, especialmente de los judíos sefarditas, sirviéndose de su prestigio y su fama para su defensa. Desempeñó el cargo de agente de las comunidades judías de Burdeos y Bayona en París desde 1750 (oficialmente desde 1760). Utilizó su notoriedad y sus relaciones con el fin de obtener para los judíos el reconocimiento de ciertos derechos fundamentales. A él se le debe gran parte de la prosperidad que lograron los judíos en Francia.
Jacobo se casó el 5 de noviembre de 1766 con Miriam Lopes Dias. De este matrimonio nacieron seis hijos: Abraham (1767-1767), Abigaïl (1768-1803), Isaac (1767-1806), Samuel (1772-1780), David (1774-1775) y Abraham (1775-1777). Isaac tuvo tres hijos: Jacob Émile, Mardochée Télèphe e Isaac. Émile e Isaac son los célebres hermanos Pereire, muy conocidos en el ámbito económico y sansimoniano francés del .
Jacobo Rodríguez Pereira murió en París el 15 de septiembre de 1780, en su casa de la calle Montmartre. Fue enterrado en el cementerio de la Villette, primer cementerio judío que, gracias a sus infatigables gestiones, se fundó en París unos meses antes de su muerte. En 1875, sus restos fueron trasladados al panteón familiar del cementerio de Montmatre.
Maestro de sordos Asuntos de negocios lo llevaron en 1744 a La Rochelle, donde trabajó con el joven Aaron Beaumarin, sordo de nacimiento, de trece años y de familia judía. En 1745 dio a conocer los resultados de este trabajo en diferentes presentaciones públicas. Pereira seguro de sí mismo y de su método, y temiendo ser acusado de estafador y charlatán, lo cual era bastante frecuente en la época, decidió dar a conocer los resultados de su sistema de enseñanza mediante presentaciones públicas de su alumno en el colegio de los jesuitas y en otros lugares de La Rochelle.
En 1746 se marchó al colegio de Beaumont-en-Auge, cerca de Caen, para enseñar al joven sordo de 18 años d’Azy de Tavigny. El prior Cazeaux, miembro de la Academia de las Ciencias, Artes y Literatura de Caen, sorprendido del progreso tan rápido del alumno, solicitó una sesión extraordinaria de esta academia para presentar a Pereira y a su alumno. Dicha sesión se realizó el 22 de noviembre de 1746 y en ella Jacobo pronunció un discurso en el que explicaba que su sistema de enseñanza era fruto de varios años de reflexión, de un gran número de observaciones y experiencias sobre los medios de enseñar a hablar a los sordos de nacimiento. De esta forma, logró enseñar a los sordos a articular palabras y a comprender su significado y a expresar oralmente y por escrito sus pensamientos.
En 1749 se trasladó con su alumno a París porque pretendía que la Academia de Ciencias confirmara sus logros educativos con sus alumnos sordos. Así, el 11 de junio de 1749, La Condamine lo presentó junto a su alumno d’Azy de Tavigny a la Academia de Ciencias. En esta sesión de la Academia Jacobo pronunció un discurso-memoria en el que explicaba cómo fue la educación de este joven desde su inicio hasta ese momento.
En 1750, el duque de Chaulnes le encomendó a Pereira la educación de su ahijado Saboureux de Fontenay, sordo de 12 años. Tras tres meses de duro trabajo, Jacobo presentó el 13 de enero de 1751 a Saboureux a la Academia de Ciencias para que evaluara sus progresos. Saboureux llegó a tal grado de aprendizaje autónomo que aprendió con la única ayuda de libros y diccionarios varias lenguas. Asimismo, publicó diversos artículos y realizó numerosas traducciones de obras inglesas. Saboureux causaba admiración a todos aquellos que le conocían, pues no solamente era una persona erudita, sino también fue maestro de sordos. miniaturadeimagen|Jacobo Rodríguez Pereira enseñando a un alumno sordo. Otros de sus alumnos fueron: Marie-Magdeleine Marois, de 7 años de edad; Marie Lerat de Magnitot, de 7 años; la hija de Barret, secretario jefe del Parlamento de Guyenne, de 14 años; el hijo de Freinch, de 11 años; De la Voulte, de 22 años;La edad de sus alumnos se refiere a los años que tenían cuando entraron en la escuela de Rodríguez Pereira. En aquellos que no aparece es porque no hay constatación documental. la hija de Gerde, cirujano mayor en Santo Domingo; Lecouteux, primo de los famosos banqueros; el hijo de Jean Solier, director de una de las casas de comercio más importantes de Marsella; el hijo del cochero de la condesa de Bérulle, el hijo del conde del Solar; dos jóvenes sordos de Romorantin; dos alumnos vinculados con el embajador de Portugal; y Théodore, hijo de su amigo el doctor Morand.
Rodríguez Pereira formó como maestros de sordos, expertos en su sistema de enseñanza, a su hermano David y una de sus hermanas.
El primer maestro oralista de sordos de Francia