Apagón cultural es la denominación informal al periodo cultural en Chile durante la dictadura militar, caracterizado por la intervención de universidades, el exilio de artistas e intelectuales, la proscripción de la prensa independiente y el ejercicio de la censura estatal en torno a posibles contenidos políticos en las artes.

En las décadas posteriores, tanto el concepto como su extensión han sido discutidos, relativizados y cuestionados.

Historia En 1977, el contralmirante Arturo Troncoso, entonces ministro de Educación durante la dictadura de Augusto Pinochet, acuñó el término de «apagón cultural» en relación a las bajas calificaciones de los postulantes a las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, el concepto en retrospectiva ha servido para nombrar la época cultural iniciada por el golpe de Estado en 1973. En ese sentido, a meses de ocurrido el golpe, el productor musical Camilo Fernández fue informado por el entonces secretario general de Gobierno, Pedro Ewing que los sellos discográficos debían dejar de grabar, editar y publicar música "que atentara contra la nueva institucionalidad". La decisión, informada de palabra, implicó el retiro del catálogo y fabricación del denominado "folclor nortino", además de discos de Víctor Jara, Violeta Parra, Joan Baez, Quilapayún e Inti Illimani.

En esa misma época, el muralismo estimulado por la Unidad Popular durante el gobierno de Salvador Allende fue eliminado, mientras que las fuerzas armadas allanaron espacios como el edificio de UNCTAD III, quemando obras e incluso robando piezas artísticas. Asimismo, la editorial estatal Quimantú fue allanada y renombrada Gabriela Mistral, mientras que la Facultad de Artes de la Universidad de Chile fue cerrada y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) fue acosada políticamente hasta la eliminación de su legalidad personal en 1978.

Entre los formatos de producción cultural censuradas o controlados por el régimen militar se incluyeron la prensa escrita, la literatura, el cine, el teatro, la música, el folclor y la televisión. Las excepciones habrían sido la música clásica y la pintura.

Debate en torno al concepto y su duración

Concepto Historiadores como Manuel Vicuña han planteado que el apagón cultural como tal no exisitó, ya que "surgieron en los años ochenta personajes de inquietud profunda y escaso cálculo, unidos en algo así como pandillas movilizadas por el deseo de hacer algo".

Por otra parte, los investigadores Cristián González Farfán y Gabriela Bravo han planteado que, gracias a las peñas folclóricas, "no hubo un apagón como tal, o hubo un contra-apagón, ya que lo que estaba pasando abajo, en lo marginal, era un movimiento con una fuerza extraordinaria". Mientras que Verónica Tello y Sebastián Valenzuela-Valdivia plantean que, tras el golpe militar, "una serie de contra estratregias fueron iniciadas para activar el campo cultural en Santiago de Chile en educación superior, producción cultural y medios de comunicación".

Duración En 2013, la investigadora Paula Thorrington planteó que el apagón cultural caracterizó "la primera fase del régimen autoritario de Augusto Pinochet" en oposición a una "apertura de los años ochenta" tras el inicio de las Jornadas Nacionales de Protesta en 1983. Mientras que el periodista Claudio Lagos Olivero plantea el fin del apagón cultural en 1989, según su libro Cine chileno en el Santiago del apagón cultural.

Referencias

Categoría:Dictadura militar de Chile