Emilio, o De la educación, es un tratado sobre la naturaleza del hombre escrito en 1762 por el filósofo Jean-Jacques Rousseau: según él mismo la «mejor y más importante de todas sus obras».Rousseau, Jean-Jacques. Confesiones. Alianza Editorial, 1997, ISBN 84-206-0835-1 El texto trata temas políticos y filosóficos concernientes a la relación del individuo con la sociedad; en particular, señala cómo el individuo puede conservar su bondad natural (el autor sostenía que el hombre es bueno por naturaleza), mientras interviene en una sociedad inevitablemente corrupta. En la obra Rousseau propone la descripción de un sistema educativo que permita al «hombre natural» convivir con esa sociedad corrupta.Boyd, William. The Educational Theory of Jean Jacques Rousseau. Londres: Longmans, Green and Co. (1911), 127. Acompaña el tratado una historia novelada del joven Emilio y su tutor, ilustrando cómo se debe educar al ciudadano ideal. Por otro lado, Emilio no es una guía detallada, aunque sí incluye algunos consejos sobre cómo educar a los niños. Rousseau, respondiendo frustrado a lo que consideraba una grave malinterpretación de la obra, escribió en Cartas de la montaña: “Il s’sagit d’un nouveau système d’èducation dont j’offre le plan à l’examen des sages, et non pas d’une méthode pour les pères et les mères, à laquelle je n’ai jamais songé.” (se trata de un Nuevo sistema educativo donde ofrezco un plan para ser evaluado por los expertos, y no de un método para los padres y madres, algo que nunca había pensado.”) Peter Jimack, Rousseau: Emile. Londres, editorial Grant and Cutler, Ltd. (1983), 47. Hoy se le considera el primer tratado sobre filosofía de la educación del mundo occidental.
Emilio, junto con Algunos pensamientos sobre la educación de Locke, es considerado una de las obras fundamentales acerca de la educación en el -ambas obras constituyendo las bases de propuestas educacionales posteriores, tales como por ejemplo, Practical education de Maria Edgeworth. Sin embargo, hay una diferencia central -que algunos sugieren reflejan el cambio de clima intelectual que tomó lugar en esa época- entre ambas. El tratado de Locke ―a pesar de que sus sugerencias fueron rápida y generalmente percibidas como aplicables a todo estudiante―Leites, Edmund. "Locke's Liberal Theory of Parenthood." Ethnicity, Identity, and History. Eds. Joseph B. Maier and Chaim I. Waxman. New Brunswick: Transaction Books (1983), 69-70. está pensado en relación con la educación de un caballero, con la intención de preparar miembros de las clases altas para la vida en la nueva sociedad que estaba emergiendo. La obra de Rousseau ―por otra parte― fue revolucionaria, con la intención expresa que sus propuestas son aplicables a todos a fin de formar «buenos ciudadanos», lo que lo convierte en el primer tratado que expresa abiertamente las concepciones liberales de la época en materia de educación.
El Emilio fue condenado y se quemó públicamente en París y, más tarde, en Ginebra, por motivo del fragmento «Profesión de la fe del vicario saboyano», que es un ataque contra el dogma cristiano. Rousseau es excomulgado y se ve obligado a huir de Francia, donde no volverá más que de manera anónima. A pesar de su condena el texto se convierte en otro éxito editorial del autor de Julia.
Durante la Revolución francesa el Emilio sirvió como inspiración del nuevo sistema educativo nacional.Jean Bloch traza la recepción de la obra en Francia, particularmente entre los revolucionarios, en su obra Rousseanismo y educación en la Francia del siglo XVIII, Oxford: Voltaire Foundation (1995).
Esquema de la obra
El texto se divide en cinco «libros», dedicados a la infancia de Emilio, el cuarto a su adolescencia, y el quinto a la educación de Sofía, la «mujer ideal» y futura esposa de Emilio, y a la vida doméstica y civil de éste. El Emilio se considera una referencia en varias disciplinas, entre ellas la educación física, ya que marcará el camino del método natural descrito posteriormente por Georges Hébert, ya que defiende que la actividad física debe realizarse en la naturaleza y el hombre debe vivir el mayor tiempo posible al aire libre.
Libro I - Lactancia (cero a dos años de edad)
En este libro Rousseau introduce sus ideas generales acerca del hombre y educación. Cubre específicamente el desarrollo humano temprano.
Muchas de las sugerencias de Rousseau son derivadas de autores anteriores. Por ejemplo, Rousseau acepta la propuesta de Locke acerca de «endurecer» al cuerpo de los niños contra los rigores del clima y otras necesidades corporales (hambre, sed, cansancio, etc). Y generalmente usa un lenguaje retórico que bordea en lo excesivo, buscando la frase lapidaria, fácil de recordar y que tendrá influencia: «Déjese que las madres se dignen a amamantar a sus hijos y la moral cambiará, sentimientos naturales serán provocados doquier y el estado se repoblará».
Rousseau comienza su obra ofreciendo un resumen de su posición general sobre la moral y la necesidad de la educación: «Todo es perfecto cuando deja las manos del creador de todo, todo degenera en las manos del hombre [pues en ellas será bueno o malo]». A partir de eso desarrolla su visión. El hombre natural, cuando nace, es un animal, ni bueno ni malo por naturaleza; es el ser humano, es decir, la personalidad que va adquiriendo a través de la educación en sentido amplio, la que puede darse forma para que sea buena. El problema central de la educación es la contradicción entre el hombre natural y la necesidad social por altruismo o, por lo menos, el reconocimiento y aceptación de los derechos de otros: las «instituciones sociales son aquellas que mejor pueden desnaturalizar el hombre, transformar su existencia desde una existencia absoluta a fin de darle una (existencia) relativa y transportar el Ego a la unidad común». En un lenguaje más moderno, la contradicción entre una existencia que está centrada en forma absoluta en el interés individual y una en la cual ese interés tiene un valor relativo a otros.
Consecuentemente ―para Rousseau― toda sociedad tiene que elegir entre crear un buen ciudadano educado o dejar solo al hombre natural.
Rousseau se plantea también el hecho de que desnaturalizar al hombre es hacerlo perder algunas de esas características naturales que él mismo alaba en su «Contrato social». Rousseau busca resolver esta aparente contradicción tratando de mostrar cómo es que «el hombre natural» puede vivir en sociedad, lo que requiere que ese hombre natural pierda o controle algunas de esas características naturales, específicamente, el egoísmo que lo impulsa a sacrificar todo interés ajeno en beneficio del propio.
Libro II - (2 a 12 años) En este libro trata la educación en el periodo de la infancia hasta los 12 años y lo inicia insistiendo en la idea que no se debe cuidar ni proteger a los niños de manera excesiva. Tiene tres ideas fundamentales:
La reivindicación de un estatuto y unos derechos propios de la infancia. El concepto de la educación negativa. La educación de los sentidos.
El niño es un ser, no un hombre pequeño, la infancia tiene su propia razón de ser, se justifica por sí misma, tiene su propia madurez y sus propias leyes. Querer entender a un niño con los moldes de un adulto sería atentar contra el orden de la naturaleza. Educar a un niño sacrificando la felicidad presente no evitará sus sufrimientos en el futuro, por ende, es preciso dar a cada uno lo suyo (hombre-niño) y hacer por su felicidad todo lo que podamos.Se debe hacer sentir al niño la dependencia y la necesidad de las cosas, que es propia de la naturaleza, no humilla ni lesiona, ni genera vicios, se evitará que se sienta la dependencia de los hombres, que es propia de la sociedad.A los 12 años Emilio, es ágil, despierto, sin preocupaciones no tiene miedos a los elementos naturales, es sincero, no es vanidoso, no se inhibe ante los mayores, no emprende tareas superiores a sus fuerzas pues sabe que es libre.
Libro III - (12 a 15 años) Este periodo se extiende entre los 12 y 15 años. Dice Rousseau que el tercer estado de la vida del niño es una edad que se aproxima a la adolescencia sin ser todavía la pubertad. Esta etapa se tiene que aprovechar muy bien. Es un momento de fuerza, las energías del cuerpo y del alma exceden las necesidades y los deseos- esto desaparecerá con el inicio de la pubertad. Se dedicara a la instrucción: exploración del ambiente natural con un método activo, adquisición del sentido de lo útil, iniciación en el trabajo y en las relaciones sociales que este lleva consigo un afinamiento de la capacidad de juzgar. Entre todas las cosas que se pueden enseñar a Emilio en este periodo, se elegirán aquellas cuya utilidad inmediata pueda entender, no puede comprender las relaciones morales pero sí tiene el sentido de lo útil. Esta noción será el punto de apoyo de la enseñanza. Con preguntas y respuestas el educador tratará de mantener despierta la curiosidad, sin satisfacerla nunca por completo. A este propósito Rousseau repite su máxima preferida «recuerda siempre que la ignorancia nunca ha hecho mal a nadie, sólo el error es funesto, nadie se extravía por no saber, sino porque cree saber».
La exploración activa del ambiente La primera tarea que realiza Emilio es la exploración del ambiente natural pero siempre por un medio activo. El preceptor procurara que los hechos naturales despierten la curiosidad de Emilio, bastara una pregunta para que reflexione y termine por encontrar la solución; si sustituís en su espíritu la autonomía de la razón, él no razonará nunca.
Adquisición del sentido de lo útil Emilio no es capaz de entender lo que será útil para su felicidad.
El trabajo y la sociedad Emilio debe conocer las artes industriales, en las que diversos sujetos se dividen el trabajo. Se introducirá de esta manera en el mundo de las relaciones sociales, pero no todavía en su aspecto moral. Como trabajar es un deber indispensable para el hombre social, Emilio aprenderá un oficio (aunque por su patrimonio no le haga falta) será carpintero; también entenderá la función de la moneda.
El perfeccionamiento del juicio Hace años Emilio solo tenía sensaciones, ahora tiene ideas, antes sentía, ahora juzga. En la sensación el sujeto es pasivo, en el juicio es activo, y con la actividad aparece le posibilidad del error. Lo mejor sería no juzgar, como no es posible enseñaremos a Emilio a juzgar bien, «la mejor manera de aprender a juzgar es la que tiende a simplificar más nuestras experiencias y a permitirnos prescindir de ellas sin caer en el error». Termina el libro II con un retrato de Emilio de 15 años «Emilio tiene pocos conocimientos, pero los que tiene son verdaderamente suyos, porque no sabe nada a medias». Emilio tiene conocimientos naturales y puramente físicos, conoce las relaciones esenciales entre los hombres y las cosas, pero no las relaciones morales entre hombre y hombre. Emilio es laborioso, templado, paciente, resuelto, lleno de coraje; su imaginación no está agrandada, no sabe lo que es la muerte. No tiene vicios, o muy pocos como todos los hombres, tiene el cuerpo sano, las manos y piernas ágiles, el espíritu justo y sin prejuicios.
Libro IV - (15 a 20 años) Una vez que los niños son físicamente fuertes y han aprendido a observar cuidadosamente el mundo, están listos para la última parte de su educación: los sentimientos «Tenemos un ser activo y pensante. Sólo nos queda, a fin de completar al hombre, hacer un ser amable y sensible - es decir, perfeccionar la razón con el sentimiento». Aunque es considerable mencionar su manera de usar cada una de las virtudes que ha adquirido.