La brecha digital en Chile se refiere a las desigualdades existentes entre personas, grupos sociales y zonas geográficas en el acceso, uso y calidad de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), particularmente en lo relativo a la conectividad a Internet, las competencias digitales y el aprovechamiento de los servicios digitales. Estas diferencias influyen en ámbitos como la educación, el trabajo, la participación ciudadana y el acceso a servicios públicos, y están asociadas a factores socioeconómicos, geográficos, etareos y culturales.

Contexto miniaturadeimagen|Encuesta de la Subsecretaría de Telecomunicaciones sobre el acceso a Internet domiciliario en Chile entre 2015 y 2017 A nivel latinoamericano, Chile se ubica entre los países con mayores niveles de acceso y penetración de tecnologías digitales, destacando en indicadores como la conectividad a Internet, la alta tasa de uso de teléfonos inteligentes, la cobertura de líneas telefónicas móviles y fijas, así como la disponibilidad de infraestructura de telecomunicaciones. No obstante, pese a estos avances, persisten brechas significativas en el acceso efectivo, la calidad del servicio y las competencias digitales entre distintos grupos de la población y zonas geográficas del país.

En contraste con la comparación a nivel regional, al analizar los mismos indicadores y proporciones en relación con el resto de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Chile se sitúa en una posición intermedia, con altos niveles de acceso a Internet y dispositivos digitales, pero con brechas persistentes en el uso avanzado, la calidad de la conectividad y las competencias digitales, especialmente en grupos socioeconómicos vulnerables y en zonas rurales.

Brecha digital por tipo

Brecha geográfica Chile ha avanzado en la expansión de la cobertura de conectividad y acceso a Internet en gran parte de su territorio nacional a través de múltiples sistemas de transmisión y una infraestructura diversificada que incluye redes de fibra óptica y tecnologías móviles. Sin embargo, persisten diferencias significativas entre zonas urbanas y rurales: mientras la mayoría de los hogares urbanos cuenta con acceso a Internet de alta velocidad, en las zonas rurales este acceso es menor y con menor calidad de servicio, debido a la falta de infraestructura adecuada y mayores costos de despliegue de redes, como también por factores climáticos en zonas aisladas y extremas del país. Las zonas con menor conectividad digital en Chile son denominadas zonas rojas, debido a sus bajos niveles de acceso a Internet y a la limitada disponibilidad de infraestructura de telecomunicaciones, lo que dificulta el acceso regular a servicios digitales, educativos y administrativos, especialmente en áreas rurales o de baja densidad poblacional.

Gracias a la instalación de cables submarinos de fibra óptica, se ha contribuido de manera significativa a reducir la brecha digital, al permitir un acceso a internet más veloz, estable y con mayor cobertura territorial, especialmente en países y regiones geográficamente alejadas de los grandes centros de datos, como lo es Chile. En este contexto, proyectos como el cable Humboldt, que conectará Chile con Asia–Oceanía; el cable Prat, que conecta las ciudades de Arica y Puerto Montt; el cable Mistral, orientado a fortalecer la interconexión digital entre Sudamérica y Centroamérica; y el cable Curie, que une América del Sur con la costa oeste de Estados Unidos, han mejorado la capacidad de transmisión de datos, la redundancia de las redes y la resiliencia de las telecomunicaciones, favoreciendo la integración digital, el desarrollo económico y el acceso equitativo a servicios digitales.

En 2024 se publicó la primera versión del Índice de Digitalización Comunal, un estudio elaborado por el Núcleo Milenio de Desigualdades y Oportunidades Digitales, integrado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de Chile, la Universidad Diego Portales y la Universidad Mayor, que mide distintos indicadores de acceso y uso de Internet a nivel comunal en Chile y elabora un ranking comuna por comuna. La muestra reveló la persistencia de una brecha significativa entre comunas urbanas y rurales, tanto en niveles de conectividad como en calidad y uso efectivo de los servicios digitales.

Brecha por edad La edad es uno de los factores que más influye en la desconexión digital en Chile, con un mayor porcentaje de hogares liderados por personas mayores de 60 años sin acceso a Internet o con habilidades digitales más limitadas. Esto se evidencia en estudios que muestran que una proporción considerable de hogares sin conectividad está encabezada por adultos mayores, quienes enfrentan mayores barreras para el uso de tecnologías digitales, tanto por falta de habilidades como por desinterés o dificultad en la adquisición de servicios.

De acuerdo con datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) 2017, solo el 31,5 % de las personas de 60 años o más utilizaba Internet, y menos del 23 % realizaba trámites en línea, lo que evidencia una brecha digital significativa asociada a la edad, particularmente en el acceso y uso de servicios digitales.

Brecha socioeconómica Las diferencias socioeconómicas también generan disparidades en el acceso a tecnologías digitales: los hogares con mayores ingresos y nivel educativo tienden a tener mayores tasas de acceso a Internet y dispositivos tecnológicos, mientras que los grupos de menores recursos presentan tasas de conectividad más bajas y menor capacidad para aprovechar plenamente los servicios digitales. Este fenómeno refleja cómo los factores económicos influyen directamente en la capacidad de las personas para adquirir dispositivos, pagar servicios de conectividad y desarrollar competencias digitales.

Brecha empresarial Existen diferencias significativas entre las pequeñas y medianas empresas (pymes) y las grandes empresas en el acceso y uso de Internet y de tecnologías digitales. Mientras las grandes empresas presentan mayores niveles de conectividad y adopción tecnológica, una parte de las pymes enfrenta limitaciones en infraestructura, costos y capacidades digitales, lo que afecta su incorporación al comercio electrónico, al uso de medios de pago electrónicos —como terminales de punto de venta (POS)—, en una economía altamente bancarizada, y a la digitalización de procesos productivos y administrativos. Estas brechas pueden incidir en la competitividad, el acceso a nuevos mercados y la capacidad de adaptación e innovación de las empresas menos digitalizadas.

Políticas gubernamentales El Gobierno de Chile ha implementado diversas políticas públicas y programas orientados a reducir la brecha digital mediante la expansión de la conectividad, la promoción del acceso a tecnologías y la capacitación en competencias digitales.

Planes de conectividad y acceso a Internet Una de las principales estrategias ha sido el plan “Brecha Digital Cero”, impulsado por la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel), que busca asegurar que todos los habitantes del país puedan acceder a Internet de calidad, independientemente de su ubicación geográfica o condición económica. El plan incluye inversiones en infraestructura, subsidios y coordinación con gobiernos locales para conectar zonas aisladas y áreas con baja cobertura.

Asimismo, iniciativas como el proyecto conjunto entre el Gobierno de Chile y las Naciones Unidas para garantizar cobertura digital en zonas rurales de Ñuble y La Araucanía, dos regiones con una de las más altas brechas digitales en el país, pretenden extender la infraestructura de Internet de alta calidad a territorios históricamente rezagados, fortaleciendo la inclusión digital de comunidades vulnerables.

Acceso a dispositivos y espacios públicos Programas como Biblioredes han permitido el acceso gratuito a computadores conectados a Internet en bibliotecas públicas a lo largo del país, combinando la disponibilidad de equipos en salas de computación de acceso gratuito, previa inscripción, con capacitación comunitaria en uso básico de tecnologías. Esta iniciativa forma parte de la Agenda Digital y ha facilitado el acceso a la tecnología para cientos de miles de personas en distintas comunas. Del mismo modo, se han visto esfuerzos de entidades públicas en todas las regiones del país, como los municipios, por brindar acceso gratuito a Wi-Fi en espacios de alta concurrencia. Asimismo, el programa Zonas WiFi ChileGob, ha instalado puntos de acceso Wifi gratuitos en hospitales, bibliotecas, escuelas y otros edificios públicos.

El programa Yo Elijo mi PC es otra iniciativa estatal, implementada a partir de 2009 por la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb), que tiene por objetivo reducir la brecha digital mediante la entrega de computadores portátiles con conectividad a estudiantes de establecimientos educacionales públicos y subvencionados, priorizando a alumnos de sectores socioeconómicos vulnerables y comunas apartadas, con el fin de facilitar el acceso a herramientas digitales y apoyar los procesos de aprendizaje.

Alfabetización digital y formación de competencias La alfabetización digital ha sido abordada mediante campañas y programas de educación tecnológica. Por ejemplo, la Campaña Nacional de Alfabetización Digital – implementada en conjunto con el Ministerio de Educación y diversas instituciones públicas y privadas a partir de 2003 – buscó capacitar a cientos de miles de personas en competencias digitales básicas para optimizar el uso de la infraestructura instalada en el país.

Además, entidades como el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) han impulsado talleres de alfabetización digital dirigidos a los adultos mayores, uno de los grupos más afectados por la brecha digital, con el objetivo de aumentar su autonomía y capacidad de uso de servicios digitales básicos. Una de ellas es la Estrategia Nacional de Inclusión Digital, una alianza entre el Senama, la Subtel y la Secretaría General de Gobierno de Chile.

Modernización del Estado y servicios digitales Dentro de las políticas para reducir barreras de acceso a servicios y de gobierno electrónico, se encuentra la implementación de la Clave Única, una contraseña digital unificada que permite a los ciudadanos y residentes chilenos acceder a múltiples trámites y servicios estatales en línea de forma más sencilla, segura y unificada a nivel nacional. Este tipo de medidas forma parte de una estrategia más amplia de la División de Gobierno Digital, organismo dependiente del Ministerio de Hacienda, para facilitar la interacción con la administración pública mediante plataformas digitales.

En este contexto, también destaca la Comisaría Virtual, una plataforma digital de Carabineros de Chile que permite realizar denuncias, constancias y otros trámites policiales de forma remota. Su implementación ha contribuido a agilizar los procesos administrativos, reducir tiempos de espera y ampliar el acceso a estos servicios, especialmente para personas que enfrentan barreras geográficas, de tiempo o de movilidad, favoreciendo además que un mayor número de ciudadanos se atreva a formalizar denuncias a través de medios digitales. No obstante, su uso efectivo depende del acceso a conectividad y de competencias digitales que tenga el usuario, lo que evidencia que, si bien estas herramientas pueden mitigar desigualdades, también pueden reproducir brechas existentes en sectores con menor acceso o alfabetización digital.

Digitalización de pequeñas y medianas empresas