Marceliano Soler Aliaga (Muel, - Zaragoza, h. 1945.) fue un ceramista español, considerado el último gran representante de la tradición alfarera de Muel.
Biografía Nacido en Muel, era hijo de Roque Soler, miembro de una de las históricas familias ceramistas de la localidad. Su familia llevaba varias generaciones operando obradores en la localidad y vinculada a la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza. Marceliano inicialmente explotó uno de esos obradores en el barrio del camino real a Zaragoza. Sin embargo, las expropiaciones para la construcción de la línea ferroviaria Caminreal-Zaragoza le obligaron a emigrar a Zaragoza, donde estableció un nuevo taller en el barrio de Torrero.
Marceliano se convirtió en un artista reconocido por su contribución a la gran obra pública de Zaragoza en la primera mitad del . Entre sus trabajos cabe destacar la decoración neomudéjar para la reforma del Monasterio de Nuestra Señora de Cogullada, la construcción de la Academia General Militar y el Hospital San Juan de Dios y múltiples trabajos de restauración para la basílica de El Pilar. Colaboró en estos trabajos con los principales arquitectos aragoneses del periodo como Teodoro Ríos. Además de su vertiente neomudéjar cultivó otros estilos, siendo digna de mención sus piezas para el Cine Dorado de Zaragoza, de estilo cubista.
Su producción igualmente incluyó piezas típicas de la tradición popular de Muel, como es el caso de vajillas, placas de calles o arte funerario. Piezas de sus vajillas se conservan en colecciones de cerámica en Estados Unidos. Su trabajo en rótulos para las calles marcó un estilo característico en Aragón defendido por los especialistas en la materia. Su contribución al arte funerario ha sido igualmente señalada, siendo considerado un caso de estudio de una tradición secular que se ha perdido en la mayoría de España.
Sus últimos trabajos fueron acabados por su yerno y sucesor, Luis Valenzuela. Igualmente, había transmitido el oficio a una nueva generación de artistas zaragozanos como Alberto Duce o Joaquín Azpeitia. Se atribuye a la obra de Marceliano la supervivencia de la tradición cerámica de Muel, que gracias a él siguió viva en un periodo difícil. Así, algunos consideran su fallecimiento el final de la cerámica de Muel tradicional, que tras Soler no revivió hasta la creación de la escuela-taller de Muel en la década de los sesenta.
Referencias
Bibliografía
Categoría:Nacidos en Muel Categoría:Fallecidos en Zaragoza Categoría:Alfareros y ceramistas de Aragón Categoría:Artistas de Zaragoza