miniaturadeimagen|230x230px|La fachada del edificio que da a la calle (actualmente una calle turística de la ciudad vieja). miniaturadeimagen|230x230px|La sinagoga al fondo del antiguo cementerio judío La sinagoga de Klaus o de Klausen es una sinagoga de Praga, capital de la República Checa, construida en el al estilo barroco temprano. Se encuentra en pleno Josefov (nombre que recibe el antiguo barrio judío de Praga), a la entrada al antiguo cementerio judío. Su construcción coincidió con la consolidación del Josefov (entonces aún no se llamaba así) como uno de los lugares judíos más prominentes de la Europa central de la época. El nombre de la sinagoga podría referirse tanto a la distribución del edificio original en «claustros» como a la escuela talmúdica que ocupaba uno de ellos. En 1906 se incorporó un edificio adyacente, la Sala de Ceremonias, construido al estilo neorrománico.
Desde 1984, la sinagoga, como otras del entorno, sirve como museo administrado por el Museo Judío de Praga (MJP). Aunque fue renovada en su mayor parte en los años 70 y 90, se considera un singular exponente de la arquitectura barroca en edificios de culto judío checos. En octubre de 2024 se celebró aquí el servicio de Yom Kipur por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose por ende en una sinagoga activa, la segunda y más grande del Josefov (aunque no de Praga). Como el resto de edificios antiguos del lugar, forma parte del sitio de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, la ciudad vieja de Praga.
Historia
Primer edificio En 1570 comenzó un período de prosperidad para la comunidad judía de Praga. Uno de sus líderes, el filántropo y banquero de la corte de Bohemia Mordechai Maisel (quien contaba con la simpatía de los Habsburgo al ser su benefactor en la guerra contra los turcos), financió la construcción de un complejo de tres estructuras adosadas en lo que sería el barrio judío, que incluía una escuela talmúdica, una sinagoga y un baño ritual (mikve) en un espacio que servía además para acoger a los enfermos. La escuela es conocida en la historiografía y literatura judía por ser el lugar principal donde enseñaba el Maharal (a quien se atribuye la creación del Gólem en la más antigua sinagoga Vieja-Nueva). De hecho, fue este quien en la práctica fundó la escuela talmúdica (en yidis occidental Klaus, en yidis oriental y actual Kloyz; del latín claustrus), que ocupaba el espacio principal (o «claustro») del edificio. El nombre de la sinagoga se adjudica tanto al Klaus (en singular) como a la forma en la que fue diseñado (en plural), en ambos casos de la misma raíz latina.
Casi no existe información sobre la sinagoga original, pues esta, junto con la escuela y la mayoría de edificios del lugar, resultó quemada en su totalidad en el gran incendio de Praga de 1689 (atribuido a un sabotaje por parte de Luis XIV de Francia contra los Habsburgo). Dado que Maisel era gran aficionado a la arquitectura renacentista, habiendo financiado la renovación del barrio judío con muchos edificios de este estilo (incluida la famosa y más tardía sinagoga que lleva su nombre hasta la actualidad, aunque esta sería renovada al estilo barroco tras ser destruida en el mismo incendio, y posteriormente en el neogótico), es posible que la primera sinagoga del complejo también fuera renacentista.
Edificio barroco miniaturadeimagen|Dibujo del del interior abovedado. El incendio supuso un gran momento de renovación para la ciudad de Praga, y la comunidad judía no fue una excepción. Los trabajos comenzaron poco después en el mismo estilo barroco temprano (al igual que otros edificios de la ciudad) bajo auspicios del rabino de la comunidad y arquitecto sacro, Šalamoun Chališ Kohen. En sus interiores, el nuevo edificio constaba de un auditorio de una sola nave con una bóveda de cañón ricamente decorada con estuco y lunetas. Fue la sinagoga más grande del barrio judío y el segundo templo principal de la judería de Praga. Desde allí operó la Jevra Kadisha de Bohemia (sociedad encargada de los entierros y cementerios judíos, en aquellos tiempos también de los enfermos, ancianos y moribundos). La nueva sinagoga fue inaugurada en 1694, y en 1696 se introdujo un gran hejal de tres niveles donado por Samuel Oppenheimer (banquero real y hoflieferant de la corte austríaca en Praga).
Existe mucha información sobre la historia del edificio barroco, que quedó sin modificaciones durante casi dos siglos, en los que sirvió como núcleo principal de la vida judía de Praga, estando ligado a personajes destacados (como el pensador de la Ilustración judía Baruch Jeitteles) e importantes acontecimientos de la ciudad y del reino en los siglos y . Solo a finales del tendría lugar su primera significante renovación, siendo reformado entre 1882 y 1883/4 por el arquitecto Bedřich Münzberger, de los diseñadores de la Sinagoga Española. Interesantemente, Münzberger no incorporó elementos neoárabes al edificio (su estilo favorito) ni modificó esencialmente sus exteriores barrocos. Incluso en la gran renovación urbana de comienzos del , la estructura logró conservar su aspecto, mientas que otros edificios barrocos como la Casa Gitana, la Gran Corte y la Sinagoga Nueva fueron demolidos.
Adición del edificio neorrománico miniaturadeimagen|214x214px|Entrada al edificio neorrománico La renovación del barrio judío a principios del vio una mezcla de estilos arquitectónicos más modernos, que incluía la adición de un edificio neorrománico dedicado a la institución funeraria Jevra Kadisha, que había tenido hasta entonces su sede administrativa en el auditorio de la sinagoga. Construido entre 1906 y 1908, el edificio se erigió en el lugar de otro anterior de estilo barroco. Sus exteriores aún presentan elementos como las basas y los capiteles de las columnas, rejillas típicas del neorrománico centroeuropeo y una puerta del mismo estilo.
Bautizado como Sala Ceremonial de la Sagrada Sociedad Funeraria Judía de Praga, fue destinado desde su proyección a la Jevra Kadisha de Praga (aún conserva la inscripción original en la fachada encima de la puerta), si bien esta solo hizo uso de él durante dos décadas. En ese tiempo, la morgue se encontraba en el amplio sótano, mientras que en la primera planta había una sala para la purificación ritual de los muertos (tahará), y en la segunda una sala de reuniones, donde la Sociedad celebraba sus reuniones y banquetes anuales. Durante la Primera Guerra Mundial el edificio ya no era suficiente para los tiempos que corrían, primero por el elevado número de fallecidos que produjo la guerra, y luego por las olas de desplazamientos desde territorios del desintegrado Imperio austrohúngaro. La sede la Sociedad se trasladó a un lugar más adecuado, mientras que el edificio fue asumido por la dirección de la sinagoga de Klausen, que lo arrendó en 1926 al MJP.
Pinturas neobarrocas: El interior del edificio exhibe un conjunto de quince pinturas de gran detalle que representan rituales y costumbres relacionadas con el fallecimiento y la sepultura judía. Un autor anónimo cumplió un encargo de la Sociedad que remonta a 1772, realizándolas en el indicado estilo pictórico barroco, pero con un enfoque más apto para la nueva era ilustrada (más de dos siglos después del encargo), que muestra el importante aspecto social de la institución, más que el puramente religioso. Las pinturas también narran la etapa final de la historia del antiguo cementerio judío, lo cual refuerza su valor sentimental.
En 1997 se llevó a cabo una extensa renovación del edificio de la Sala de Ceremonias, ajustándolo a sus actuales fines museísticos
Durante la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de la población local fue deportada a campos de concentración, si bien el Josefov se conservó casi en su totalidad debido a un plan de los nazis de convertirlo en un «monumento de una raza extinta». La sinagoga de Klaus fue usada como depósito de provisiones (destino de muchas sinagogas durante la ocupación nazi) y parte de ella fue destinada a fines museísticos. Es más, al parecer los alemanes encontraron interés artístico en colecciones judías de arte y artefactos que consideraban de valor, muchos de los cuales habían sido almacenados en la sinagoga ya antes de la guerra, y seguían allí durante su duración. Por consiguiente, al igual que otros edificios de la vecindad, solo sufrió daños en sus interiores durante la ocupación, conservando la arquitectura exterior.
Inmediatamente después de la guerra, se inauguró en el edificio una exposición sobre festividades judías y costumbres (minhaguim) como contrapuesta a las intenciones de sus anteriores ocupantes. En 1948, Checoslovaquia se convirtió en un estado satélite soviético, y, aunque no se prohibiera de forma tajante el culto en lugares públicos, los pocos que visitaban las sinagogas eran perseguidos y muchas veces detenidos por la policía secreta. A lo largo de la era comunista el edificio seguía sirviendo periódicamente con fines museísticos, hasta la inauguración en 1984 de un museo propiamente dicho bajo la dirección del Museo Judío de Praga. En los cinco años anteriores fue objeto de una completa renovación, conservando tan solo los elementos barrocos de la fachada, especialmente las ventanas. También se conservó el pilar principal con una placa con inscripción en hebreo. Tras la caída del comunismo, de una comunidad ya diezmada durante el Holocausto quedaban pocos que pudieran atender los servicios en las dos únicas sinagogas activas del Josefov (entre las seis existentes), una de ellas la de Klausen.
En 1995-1996 tuvo lugar una significativa restauración del edificio barroco, centrada sobre todo en su espacio interior, adaptándolo a una nueva exposición sobre festividades y tradiciones (retomando el tema de los años de la posguerra), que sigue siendo la exposición principal del museo a día de hoy. A grandes rasgos, pese a las reformas y restauraciones a lo largo del tiempo, la sinagoga de Klausen mantiene una arquitectura por la que ha sido calificada como el único ejemplo sobreviviente de una sinagoga barroca en Praga.
Usos actuales
Museo miniaturadeimagen|240x240px|Exposición museística en el interior de la sinagoga
Temática religiosa miniaturadeimagen|Fachada sur de la Sala de Ceremonias, conformando la otra mitad del museo.|187x187px Desde hace décadas que la exhibición del museo de la sinagoga de Klausen se dedica al tema de festividades y tradiciones, habiendo recopilado numerosas piezas del barrio judío, y también importado material de otras comunidades de la región. Gran parte de la exposición está dirigida a un público no judío, introduciéndolo a los pilares del judaísmo, como la Torá, el Talmud, los rezos, los servicios religiosos, los festivos, objetos de culto, el día a día de una familia judía (observante, en la diáspora) y los hitos en la vida judía.
La exposición termina en la Sala de Ceremonias (el edificio neorrománico), donde trata el final de la vida (coincidiendo con su uso original) y proporcionando información sobre el antiguo cementerio judío y otros cementerios judíos del país, como también de la Sociedad Funeraria Judía de Praga. Parte de la exposición son las mencionadas pinturas neobarrocas.
En 2024 se anunciaron planes de amplias reformas del museo, que supondrían su cierre al público hasta 2028. A fecha de junio de 2025 aún no habían comenzado los trabajos.
Temática arquitectónica