El yacimiento arqueológico de La Ermita-Las Arenas se localiza en el término municipal de Cabezón de Pisuerga, provincia de Valladolid, España. La zona arqueológica se delimitó y fue declarada bien de interés cultural el 20 de noviembre de 2025.

Historia A un momento indeterminado de la Prehistoria, tal vez a momentos finales de la Edad del Bronce o a la Primera Edad del Hierro, se adscribe una primera ocupación en la zona del yacimiento conocido como La Ermita-Las Arenas, en Cabezón de Pisuerga. Las primeras noticias acerca de hallazgos prehistóricos en el sector suroccidental del yacimiento se deben a los investigadores Pedro de Palol y Federico Wattenberg, que señalaron la cronología celtibérica de algunos fragmentos cerámicos pintados con motivos clásicos de estos momentos. Sin embargo, ya en los años noventa del siglo pasado, los trabajos de Luis Carlos Sanmiguel propusieron una revisión del enclave, que vino a ser adscrito a la Primera Edad del Hierro.

En 1997, fruto de los trabajos para la realización del Inventario Arqueológico de la provincia de Valladolid, se concluye que no es posible realizar una adscripción concreta, proponiendo que lo que está bien contrastado es que en este lugar se instaló un poblado prehistórico localizado sobre un espigón, en una zona defendida hacia el oeste por el cauce del Pisuerga, mientras que por el norte y el sur estaría flanqueado por desniveles y barranqueras y hacia el este pudiera haber existido un foso (Palol y Wattenberg, 1974:74 y 75) y tal vez un cercado.

Al reconocimiento superficial de materiales prehistóricos se unen los datos obtenidos por fotografía aérea, que sugieren, al menos en zonas determinadas del mismo, la existencia de un poblado del tipo de “campo de hoyos” caracterizado a través de los círculos que conforma el crecimiento diferencial del cereal. A estas evidencias se unen otros restos estructurales de gran envergadura y mucha más difícil caracterización, excepción hecha de un foso.

A esta primera ocupación sigue otra de época romana asociada, muy probablemente, a que este emplazamiento se halla al pie del trazado de la calzada que unía las ciudades de Segisama, en Olmillos de Sasamón (Burgos) con Ocellum Duri, en Villalazán (Zamora). Se trata de una ocupación de 35 hectáreas aproximadamente de la que se tenía conocimiento a través de las noticias de Palol y Wattenberg. Los trabajos realizados para el Inventario Arqueológico de la Provincia de Valladolid permitieron definir, con bastante claridad, dos momentos de ocupación romana en una superposición espacial. Así, al sur del cementerio de la localidad se reconoce un espacio en el que los materiales apuntan claramente a momentos altoimperiales –siglos I a. C. a II d. C.–, mientras que, en la zona norte del yacimiento, la más próxima al pueblo, se identifican también materiales de época bajoimperial –siglos III a V d. C.–.

Una excavación realizada en 1988 permitió documentar la traza de algunas construcciones, tal vez viviendas, de época bajoimperial, datadas entre finales del y últimos compases del , de las que se localizaron las cimentaciones de los muros realizados con piedra y adobe. Otros espacios, interpretados como calles y pórticos exteriores a las viviendas, parecían indicar que pudiera tratarse de un vicus, una mansio o una mutatio –edificio de postas para atender al alojamiento y descanso de los viajeros– en alguno de los momentos de ocupación.

El derrumbe de las estructuras documentadas se produjo en un momento bajoimperial o a comienzos de la Alta Edad Media, cuestión que ha quedado testimoniada por la identificación de un incendio, fruto del cual se habrían expoliado los materiales de algunos de los antiguos muros romanos, seguramente para construir nuevas edificaciones, mientras que otros se preservaron in situ, constituyendo el testimonio de que el hábitat habría continuado, de alguna manera, hasta ese momento.

En uno de los cortes del terreno se halla una necrópolis de tumbas de lajas construidas con piedra y ladrillo macizo que podría relacionarse con la existencia de una ermita. El hallazgo de una hebilla de cinturón de bronce de tipología hispanovisigoda podría venir a reforzar la propuesta del uso funerario de este espacio desde la tardoantigüedad hasta ahora, ya que el cementerio municipal se halla instalado sobre el yacimiento.

Esta superposición en la ocupación del lugar, con una trayectoria de más de 3000 años, la caracterización del hábitat prehistórico, el urbanismo romano y la ocupación hispanovisigoda y medieval, hacen de este lugar un enclave excepcional con unos valores singulares en el contexto de las ocupaciones del territorio de la Comunidad.

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