mini|Carl Gustav Jung en una entrevista en su casa de Küsnacht, 1955. La psicología analítica (en alemán: Analytische Psychologie), también conocida como psicología de los complejos, psicología compleja, psicología profunda y análisis junguiano, es un término acuñado en 1913 por el médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo Carl Gustav Jung para describir la investigación de su nueva "ciencia empírica" de la psique. Fue designado para distinguirlo de las teorías psicoanalíticas del neurólogo vienés Sigmund Freud, ya que su colaboración durante siete años en el psicoanálisis finalizó entre 1912 y 1913. (New Pathways in Psychology) Representa por lo tanto la denominación oficial dada a su propio corpus teórico y clínico, y al de sus seguidores, distinguiéndose así del psicoanálisis freudiano, ante las discrepancias conceptuales existentes centradas fundamentalmente en las teorías de la libido, el incesto, la energía psíquica y la naturaleza del inconsciente. La evolución de su ciencia está contenida en su monumental Obra completa, elaborada a lo largo de sesenta años de su vida.
La historia de la psicología analítica está íntimamente ligada a la biografía de Jung. En sus inicios fue conocida como la "escuela de Zúrich", cuyos principales exponentes fueron Eugen Bleuler, Franz Riklin, Alphonse Maeder y Jung, todos ellos centrados en el hospital Burghölzli de Zúrich. Originalmente fue una teoría sobre los complejos psicológicos, hasta que Jung, al romper con Sigmund Freud, la convirtió en un método generalizado de investigación de los arquetipos y el inconsciente, así como en una psicoterapia especializada.
La psicología analítica, o "psicología compleja", del alemán: Komplexe Psychologie, es la base de muchos desarrollos en el estudio y práctica de la psicología así como de otras disciplinas. Jung tiene muchos seguidores y algunos de ellos son miembros de sociedades nacionales de todo el mundo. Colaboran profesionalmente a nivel internacional a través de la Asociación Internacional de Psicólogía Analítica (IAAP) y la Asociación Internacional de Estudios Junguianos (IAJS). Las proposiciones de Jung han dado lugar a una literatura multidisciplinar en numerosos idiomas.
Entre los conceptos ampliamente utilizados específicos de la psicología analítica se encuentran el ánima y el ánimus, los arquetipos, lo inconsciente colectivo, los complejos, la introversión y extraversión, la individuación, el sí-mismo, la sombra y la sincronicidad. El Indicador Myers-Briggs (MBTI) se basa en otra de las teorías de Jung sobre los tipos psicológicos. Una idea menos conocida fue la noción de Jung de lo psicoide para denotar un plano inmanente hipotético más allá de la consciencia, distinto de lo inconsciente colectivo, y lugar potencial de sincronicidad.
Se puede decir que las aproximadamente "tres escuelas" de psicología analítica posjunguiana actuales, la clásica, la arquetípica y la evolutiva, corresponden a los aspectos en desarrollo pero superpuestos de las exploraciones de toda la vida de Jung, aún habiendo expresado que no quería iniciar una escuela de "junguianos". (pp. 50–53) De ahí que procediendo Jung de una práctica clínica que estaba principalmente basada en la ciencia tradicional y empapada de filosofía racionalista, antropología y etnografía, su mente inquisitiva lo llevara simultáneamente a esferas más esotéricas como la alquimia, la astrología, el gnosticismo, la metafísica, el mito y lo paranormal, sin abandonar nunca su lealtad a la ciencia, como lo atestigua su larga colaboración con Wolfgang Pauli. Su amplia progresión sugiere a algunos comentaristas que, con el tiempo, su psicoterapia analítica, informada por su intuición e investigaciones teleológicas, se convirtió más en un "arte".
Los hallazgos del análisis junguiano y la aplicación de la psicología analítica a preocupaciones contemporáneas como las relaciones sociales y familiares, sueños y pesadillas, el equilibrio trabajo-vida, la arquitectura y la planificación urbana, política y economía, conflicto y guerra, y el cambio climático se ilustran en varias publicaciones y películas.Wisdom of the Dream (Carl Jung), a Stephen Segaller production.
Origen y contexto histórico Etapa psicoanalítica: Freud y Jung mini|izquierda|Burghölzli.
Las investigaciones iniciadas por Jung sobre el inconsciente fueron emprendidas en la clínica psiquiátrica universitaria Burghölzli de Zúrich, dirigida entonces por Eugen Bleuler, y a la que accedería en noviembre de 1900. Este hecho hizo que conociese a Sigmund Freud y que de este modo entrase en contacto con el psicoanálisis, etapa que duraría desde 1906 hasta la Primera Guerra Mundial (1914). Es durante este período cuando el psicoanálisis inicia su organización y expansión internacional bajo la tutela de Jung, nombrado presidente de la Asociación Psicoanalítica Internacional en 1910, y ejemplificándose por el viaje en 1909 a los Estados Unidos con Freud y Sándor Ferenczi.
Ruptura con Freud mini|izquierda|Sentados Sigmund Freud a la izquierda y Carl Gustav Jung a la derecha. Universidad Clark, 1909. Serán dos de las obras de Jung las que recojan las diferencias progresivas que se irán suscitando respecto de quien en su momento le nombrara su sucesor y heredero: Razones personales y conceptuales, expresión estas últimas de sus desavenencias científicas respecto a la temática del incesto y la noción de libido, serán desplegadas a lo largo de la obra Transformaciones y símbolos de la libido (1911-1912), reelaborándose en 1952 bajo el título Símbolos de transformación. Crítica de la concepción freudiana como reduccionista a través de la obra Ensayo de exposición de la teoría psicoanalítica (1913/1955), constituyéndose en el desencadenante final de la ruptura a instancias de Freud.
La siguiente cita de Nietzsche dirigida por Jung a Freud permite entrever el posicionamiento personal que este estableció respecto del fundador del psicoanálisis:
Importancia del presente Inicialmente Jung postularía la influencia existente de los factores contemporáneos en el desarrollo de la esquizofrenia, se producirían algunos cambios físicos que explicarían también el desarrollo de esta enfermedad, con lo cual relativiza ya de entrada la preeminencia de los factores históricos en la fundamentación freudiana. Y aun cuando Freud no disentía en esta peculiaridad sí que lo haría en términos generales, dada la focalización de Jung en resaltar, respecto del campo de estudio de las neurosis, el presente en detrimento del pasado.
Las potencialidades del hombre Jung no solamente señalaba la importancia del presente, sino que a su vez requería atención en las potencialidades del hombre, con lo que a su interés por la contemporaneidad se aunaba también su necesidad de comprender el futuro. No se trataba tanto de disentir como de completar un cuadro de estudio a todas luces insuficiente y unilateral, huyendo en definitiva de toda tendencia mecanicista y reduccionista. Tan importante es la historia personal como las metas e intenciones de un individuo. De ello se deduce que el ser humano en Jung, a diferencia del de Freud, tienda más hacia la creatividad, sea menos pasivo ante los condicionamientos infantiles y/o ambientales, y se le considere más optimista. Aunque también Freud exhortaba a Jung sus vanos intentos en la búsqueda de lo espiritual y en tratar de imprimir a su psicología un carácter sacerdotal.Ibídem 256-257.
Élan vital y libido Para Jung, el concepto de libido definiría una energía vital de carácter general que adoptaría la forma más importante para el organismo en cada momento de su evolución biológica (alimentación, eliminación, sexo), alejándose por tanto de la conceptualización freudiana acerca de una energía predominantemente sexual concentrada en diferentes zonas corporales a lo largo del desarrollo psicosexual del individuo.Ibídem 257.
Revisión de la conflictiva edípica mini|Jung en su biblioteca de Küsnacht. Dicha modificación en los pilares de la teorización analítica dio como resultado, al igual que con otros disidentes de la ortodoxia freudiana, una revisión y reinterpretación de lo contemplado hasta ese momento. De este modo, el conflicto edípico dejaría de sustentarse en la sexualidad y adquiriría otra fundamentación. Si para Freud, en la antesala de la reactividad del niño respecto de sus figuras parentales reside una sexualidad poliédrica, para Jung, el artífice central de la obra es un Élan vital, una figura neutra y difuminada entre bambalinas, que encubiertamente va tiñendo todas y cada una de las manifestaciones progresivas del escenario de la vida. Así, si inicialmente las funciones nutritivas orquestan la actitud del niño hacia la madre, será posteriormente, al ser presentado en sociedad el principado de la sexualidad, cuando dichas funciones se recubran y combinen con sentimientos sexuales. Combinadas con estos sentimientos existirían además «ciertas predisposiciones primitivas e inconscientes» que modularían la percepción maternal del infante, a modo de apercepciones o categorías kantianas. Sería la predisposición del arquetipo, en este caso el de la madre, nacido de lo inconsciente colectivo del niño, y en interacción con las circunstancias de lo fáctico, quien generaría lo real y no viceversa.
Energía psíquica Respecto de su conceptualización de la energía psíquica creía que ésta era tanto o más indestructible que la energía física. Postulaba que toda energía invertida en una función psíquica provocará su disminución paulatina en favor del incremento de su disponibilidad para cualquier otra función. Toda desaparición energética en un sistema psíquico conllevaría por tanto su reaparición en algún otro. Esta afirmación es muy semejante a los postulados energéticos freudianos, como queda patente en la teoría de la sublimación donde la sexualidad es redirigida hacia la creatividad artística. Por otra parte, Jung no creía en la constancia de la cuantía energética disponible. Siempre existe un intercambio con el mundo exterior que impide alcanzar por completo un estado de equilibrio, o como mínimo, un equilibrio persistente en el tiempo. Se podría contemplar más adecuadamente el funcionamiento de la energía psíquica como formando parte de un sistema dinámico y funcional donde lo único que sería constante es el intercambio energético entre sistemas o estructuras psíquicas, tendiendo siempre la direccionalidad de dicho movimiento desde los puntos más elevados de energía hacia los más bajos, es decir, y retomando a Freud, desde un sistema catectizado libidinalmente hacia otro que no lo está.Ibídem 257-258.
Resumiendo se podrían mencionar las siguientes concepciones desde el marco de una psique como sistema dinámico y energético, donde la energía psíquica o libido estaría primada por dos principios: la autorregulación y la compensación: La existencia de una psiquis dinámica como sistema autorregulador atravesado por la libido, en parte regresiva, en parte progresiva, y en movilidad constante. La cuota de dicha energía es constante, pero su distribución variable, pudiéndose transformar, trasladar y manifestarse bajo nuevas y diferentes formas de expresión. Dicha psiquis es definida como un sistema de estructura llena de contrastes. La vida psíquica consiste en el resultado final de un interjuego de pulsaciones diversas, diferentes y opuestas, resumidas en dos grupos: impulsos biológicos, o naturaleza, e impulsos espirituales, o espíritu. Existiría por tanto una contraposición de pares de opuestos dentro de una polarización mutuamente interdependiente. Si esto es así, el bienestar psíquico procede de la correcta tensión y relación de los mismos. La psique se definiría también como un organismo unitario donde las partes individuales se interrelacionan y determinan por medio de una relación complementaria y compensatoria orientada a la Unidad.