thumb|Cristo en la Cruz, de Miguel Ángel, 1539-1541. La mirada levantada hacia el cielo puede identificarse con las «palabras» primera, cuarta o séptima, dirigidas a Dios Padre. thumb|Cristo y el Buen Ladrón, de Tiziano, ca. 1566. Representa la «segunda palabra». thumb|Crucifixión de Pietro Perugino, ca. 1482. Su composición (la Virgen a la derecha del Crucificado y Juan a su izquierda) es la clásica del Stabat Mater, que corresponde a la «tercera palabra». thumb|Sed tengo, paso procesional de la Cofradía de las Siete Palabras en la Semana Santa de Valladolid. Cristo se representa durante la «quinta palabra», pero los sayones que se juegan la túnica de Cristo aluden a la «primera palabra».Historias de Valladolid - El juego de las chapas. Paso Sed Tengo. Gregorio Fernandez 1612-1616 thumb|Consummatum est, detalle del púlpito de la catedral de Ribe. Representa la «sexta palabra». thumb|Lo que Nuestro Salvador vio desde la Cruz, de James Tissot. Las Siete Palabras (Septem Verba en latín) es la denominación convencional de las siete últimas frases que Jesús pronunció durante su crucifixión, antes de morir, tal como se recogen en los Evangelios canónicos. Los dos primeros —el de MateoVersión en castellano en la web oficial del Vaticano. Vulgata latina y el de Marcos—Versión en castellano en la web oficial del Vaticano. Vulgata latina mencionan solamente una: la cuarta. El de Lucas relata tres: la primera, segunda y séptima.Versión en castellano en la web oficial del Vaticano. Vulgata latina El de Juan recoge las tres restantes: la tercera, quinta y sexta.Versión en castellano en la web oficial del Vaticano. Vulgata latina No puede determinarse su orden cronológico.

Las siete palabras se recogen de los cuatro evangelios canónicos. En el Evangelio de Mateo y el Evangelio de Marcos, Jesús clama a Dios. En Lucas, perdona a sus asesinos, tranquiliza al ladrón arrepentido, y encomienda su espíritu al Padre. En Juan, habla con su madre, dice que tiene sed y declara el final de su vida terrenal. Este es un ejemplo del enfoque cristiano para la construcción de una armonía de los Evangelios, en la que se combina material de diferentes evangelios, produciendo un relato que va más allá de cada evangelio.

Desde el , estos dichos se han utilizado ampliamente en los sermones del Viernes Santo, y se han escrito libros enteros sobre su análisis teológico. Las Siete Palabras de Cristo en la Cruz son una parte integral de la liturgia en las tradiciones católica, protestante y otras tradiciones cristianas. Varios compositores han puesto las palabras en música.

Su orden tradicional es (con traducción en español de la Biblia de Jerusalén): «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». - Pater dimitte illis, non enim sciunt, quid faciunt (Lucas, 23: 34). «De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso». - Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso (Lucas, 23: 43). «¡Mujer, ahí tienes a tu hijo! Hijo ¡Ahí tienes a tu madre!». - Mulier, filius tuus est! Ibi habes matrem tuam Juan! (Juan, 19: 26-27). «¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?». - ¡Elí, Elí! ¿lama sabactani? (Mateo, 27: 46) - Deus meus Deus meus ut quid dereliquisti me (Marcos, 15: 34). «Tengo sed». - Sitio (Juan, 19: 28). «Consumado está». - Consummatum est (Juan, 19: 30). «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». - Pater in manus tuas commendo spiritum meum (Lucas, 23: 46).

Palabras de Jesús en la cruzMateoMarcosLucasJuanSalmosPadre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.23:34De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso23:43¡Mujer, ahí tienes a tu hijo! Hijo ¡Ahí tienes a tu madre!19:26–27¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?27:4615:3422:1Tengo sed.19:28Consumado está19:30Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.23:4631:6

Su interpretación devocional es una comparación con situaciones por las que inevitablemente pasa la vida de todo creyente; a la que se suman todo tipo de exégesis. El mismo texto evangélico atribuye a estas «palabras» un fin de cumplimiento de profecías del Antiguo Testamento: sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final (Juan, 19: 28).

Son objeto de particular devoción al ser consideradas como «verdaderas palabras» de Jesús, condición compartida con algunas otras expresiones, recogidas a lo largo de los Evangelios, que pretenden ser citas exactas (aunque traducidas al griego, excepto una pocas que se transcribieron literalmente en hebreo o arameo por los evangelistas y reciben la denominación particular de ipsissima verba o ipsissima vox).Theopedia. Fuente citada en Ipsissima verba

Historicidad James Dunn considera que los siete dichos están débilmente arraigados en la tradición y los ve como parte de las elaboraciones en los diversos recuentos de las últimas horas de Jesús. Sin embargo, argumenta a favor de la autenticidad del dicho de Marcos/Mateo, en el que Jesús parece describirse a sí mismo como abandonado por Dios. Esto habría sido una vergüenza para la iglesia primitiva, y por lo tanto probablemente no se habría inventado. Leslie Houlden sugiere que Lucas pudo haber excluido deliberadamente este dicho de su evangelio porque no encajaba con el modelo de Jesús que estaba presentando.

Michael Licona sugiere que Juan ha redactado las declaraciones auténticas de Jesús tal y como están registradas en Mateo, Marcos y Lucas. Mientras que Mateo y Marcos hacen que Jesús cite el Salmo 22:1, Juan registra que «para que se cumpliera la Escritura, Jesús dijo: «Tengo sed»». Las últimas palabras de Jesús, tal y como se registran en Lucas, se simplifican en Juan como «Consumado es».Michael R. Licona, Why Are There Differences in the Gospels? What We Can Learn from Ancient Biography (Oxford University Press, 2017), pp. 165–166.

Primera Palabra

La oración se ofreció para quienes eran culpables de darle muerte. Puede interpretarse como dirigida a los judíos, a los soldados romanos (que en el final de ese versículo aparecen jugándose su túnica a los dados),Marvin R., Escrito con ayuda de Barnes, Notes on the Bible a ambos o, genéricamente, a la humanidad entera.

Para «perdona», además de la voz latina dimitte, también es muy frecuente usar ignosce.Por ejemplo, como lo cita Antonio de Guevara, Libro primero de las epístolas familiares . El original griego es Πατερ, συγχωρησον αυτους· διοτι δεν εξευρουσι τι πραττουσι.ΚΑΤΑ ΛΟΥΚΑΝ 23, 34.

Esta primera declaración de Jesús en la cruz se conoce tradicionalmente como «La palabra del perdón». Se interpreta teológicamente como la oración de Jesús pidiendo perdón para los soldados romanos que lo estaban crucificando y para todos los demás que participaron en su crucifixión.

Algunos manuscritos antiguos no incluyen esta frase en Lucas 23:34. Eruditos bíblicos como Bart Ehrman han argumentado que fue omitida por algunos escribas debido al sentimiento antijudío alrededor del .

Segunda Palabra

Es la respuesta de Cristo a la súplica «acuérdate de mí, cuando vengas en tu reino» del ladrón arrepentido. Con ello se interpreta que le asegura la salvación sin que para ello haya obstáculo en sus pecados anteriores, por la fe que ha puesto en Jesucristo.

Este dicho se conoce tradicionalmente como «La palabra de salvación». Según el Evangelio de Lucas, Jesús fue crucificado entre dos ladrones (tradicionalmente llamados Dimas y Gestas), uno de los cuales defiende la inocencia de Jesús y le pide que se acuerde de él cuando entre en su reino. Jesús responde: «De cierto te digo...» (), seguido de la única aparición de la palabra «Paraíso» en los evangelios (, originalmente del persa , «jardín del paraíso»).

Un cambio aparentemente simple en la puntuación de este dicho ha sido objeto de diferencias doctrinales entre los grupos cristianos, dada la falta de puntuación en los textos griegos originales.| Los católicos y la mayoría de los cristianos protestantes suelen utilizar una versión que dice «hoy estarás conmigo en el Paraíso». Esta lectura supone un viaje directo al cielo y no tiene implicaciones de purgatorio. Por otro lado, algunos protestantes que creen en el sueño del alma han utilizado una lectura que enfatiza «Os digo hoy», dejando abierta la posibilidad de que la declaración se haya hecho hoy, pero la llegada al cielo puede ser posterior.

Tercera Palabra

Una primera señalización que ve este pasaje en sentido ético y social es: Cristo entregó el cuidado de su madre al discípulo amado, cumpliendo un elemental deber filial. Se ve la enseñanza de atender «las cosas del reino» (a las que es enviado Juan), sin desatender las responsabilidades asignadas desde antes; si amamos a Dios, amamos a nuestro prójimo y le atendemos, pero primeramente lo haremos con los más cercanos. En Jesús descansaba el deber de cuidar a su madre, que se supone viuda en esos momentos. Si no tenía otros hijos (la problemática existencia o ausencia de hermanos de Jesús), se entiende que su único hijo la encomiende al discípulo amado, dándosela por madre. Este acto recíproco se interpreta como demostración de que no sólo hay que recibir amor, sino saber darlo sin importar las circunstancias.

Se han hecho numerosas afirmaciones mariológicas sobre este pasaje. Según Raymond Edward Brown, «parece absolutamente increíble que una escena tan reveladora y dramática, que sitúa a la madre de Jesús en una nueva relación con el discípulo amado acabe simplemente en que él la lleva a su casa. [...] El significado de este episodio reside en la nueva relación entre la madre de Jesús y el discípulo amado». Según Francis J. Moloney, no se puede eludir el hecho de que Jesús crucificado creó desde la cruz «una familia nueva». En el espacio de tres versículos (), el término «madre» aparece no menos de cinco veces. Esa misma expresión había aparecido en el pasaje de las bodas de Caná (), cuando todavía «no había llegado la hora» de la glorificación de Jesús. Moloney apunta que en el relato de la crucifixión y muerte de Jesús («la hora» de la glorificación), tan sofisticado y simbólico, el evangelista no pudo significar simplemente que el discípulo amado tenía que cuidar de la viuda y madre de Jesús una vez muerto su hijo. En el concepto de Moloney, el pasaje afirma el papel maternal de la madre de Jesús en la nueva familia de Jesús creada en la cruz.

Esta declaración se conoce tradicionalmente como «La palabra de la relación» y en ella Jesús confía a María, su madre, al cuidado de «el discípulo a quien Jesús amaba».

Jesús también se dirige a su madre como «mujer» en Juan 2:4. Aunque en español suene despectivo, la palabra griega es un término de respeto o ternura. Los comentaristas católicos, basándose en estos dos pasajes, a menudo relacionan a María con la «mujer» de Génesis 3:15, y la «mujer vestida de sol» de Apocalipsis 12, y por lo tanto ven este título de «mujer» como una justificación para la veneración de María como una segunda Eva.

Cuarta Palabra

Aparece en el Evangelio de Marcos (el más antiguo) en arameo (Elohi, Elohi, lema' šĕbaqtani), y en el Evangelio de Mateo en hebreo ( 'Eli, 'Eli, lĕma' šĕbaqtani ).

Según la interpretación tradicional, Jesús estaría recitando el Salmo 22, que empieza precisamente por esas palabras. Para la teología Jesús se ha entregado libremente al sacrificio por la humanidad, y en su naturaleza humana se siente abandonado, como había expresado en Getsemaní. Él es el Siervo Sufriente de Dios, pero finalmente acepta el sacrificio vicario para con la humanidad. El sufrimiento de Cristo simboliza también el sufrimiento del ser humano aún en la mayor de las fes.