thumb|right|225px|Paciente con parálisis general progresiva, c. 1869. La parálisis general progresiva —también conocida como parálisis general del demente o enfermedad de Bayle— es un trastorno neuropsiquiátrico ocasionado por la sífilis. Originalmente considerada un trastorno mental, suele presentar un inicio gradual tras la sífilis secundaria y está caracterizada por déficits cognitivos, síntomas afectivos y alteraciones conductuales.
Historia Fue descrita por vez primera en 1822 por el médico francés Antoine Laurent Bayle en su tesis doctoral —«Recherches sur les maladies mentales»—, en la que presentó los trabajos de investigación patológica que condujo en el asilo Charenton y que consistieron en seis casos de parálisis general a los que se les practicaron necropsias. Describió su postura —contraria a la de Jean Étienne Dominique Esquirol, que defendía que la parálisis era producto de la insania— en la que sostuvo que «la alienación mental puede ser el síntoma de una inflamación crónica de la aracnoides» y, por tanto, que la parálisis era una parte de un trastorno más complejo que abarcaba síntomas físicos y mentales. Enlistó tres fases de la enfermedad: la primera caracterizada por parálisis leve, afectación del lenguaje e ideas delirantes —particularmente de grandiosidad—; la segunda, con manía y parálisis espástica, y la tercera, con parálisis grave y demencia.
Epidemiología Inicialmente, la parálisis general progresiva fue una complicación grave de la sífilis y motivo de hospitalizaciones. Con la disminución de casos que ocurrió tras la introducción del tratamiento antibiótico con penicilina, pasó a convertirse en una «rareza neuropsiquiátrica». Se estima que esta condición representa el 0.37 % de todos los casos de sífilis, mientras que implica a entre el 38.9 y el 49.0 % de los de neurosífilis.
Manifestaciones clínicas La sífilis terciaria, que ocurre entre cinco y veinte años después de la infección inicial por Treponema pallidum, conlleva la presentación de gomas sifilíticas, lesiones cardiovasculares o la infección del sistema nervioso central, conocida como neurosífilis, que puede dividirse en formas tempranas y tardías, siendo la más común de estas la parálisis general progresiva. Esta forma clínica es la más frecuentemente asociada con síntomas psiquiátricos e implica el compromiso parenquimatoso y la pérdida neuronal. Lo anterior se traduce en cambios afectivos, de la personalidad, del discurso, hiperreflexia, pupila de Argyll Roberston, ideas delirantes, alteraciones sensoperceptivas —ilusiones y alucinaciones— e intelectuales —funciones mentales, como orientación, cálculo, memoria, juicio e introspección—.
Referencias
Categoría:Enfermedades neurológicas Categoría:Enfermedades de transmisión sexual Categoría:Historia de la medicina Categoría:Historia de la psiquiatría Categoría:Sífilis