250px | thumb|La parte del libro de los Profetas Menores que contiene el libro completo de Joel en el Códice de Leningrado (año 1008 d. C.) Joel 4 (abreviado Yl 4) es el cuarto y último capítulo del Libro de Joel en la Biblia hebrea y el Antiguo Testamento de la Biblia cristiana. Contiene la palabra de Dios que fue revelada al profeta Joel hijo de Petuel. P.K Pilon. 2009. “'Interpretación de la Biblia: Libro de Joel”'. Yakarta: BPK Gunung Mulia. Pág. 2. Dianne Bergant y Robert J. Karris (ed.). 2002. «Interpretación de la Biblia del Antiguo Testamento». Yogjakarta: Kanisius. Pág. 648. Texto El texto original fue escrito en hebreo. Este capítulo se divide en 21 versículos que se centran en el castigo de Dios a los enemigos de Israel y la bendición para el pueblo de Dios. Trata sobre la restauración futura de Israel y el castigo de Dios sobre todas las naciones del mundo; este castigo incluirá una gran guerra en Armagedón que precederá al reinado de Cristo sobre toda la tierra siguiendo lo iniciado en Joel 3 (véase ).The Full Life Study Bible. Life Publishers International. 1992. Teks Penuntun edisi Bahasa Indonesia. Penerbit Gandum Mas. 1993, 1994. Fuente principal Hebreo: Masorético () Rollos del mar Muerto: (finales del ). Dead sea scrolls - Joel 4Q78 (4QXIIc): conservado: versículos 10-20 4Q82 (4QXIIg): conservado: versículos 12-14 Griego: Septuaginta () Versión Teodoción (~180 d. C.) Texto bíblico Facultad de Teología. Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (Spanish Edition) (pp. 8800-05). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra. Estructura = Juicio de todas las naciones. = Llamada a la guerra del Señor. = El Día del Señor. = Restauración de Israel escatológico. Comentarios A los versículos 1-8 La restauración del pueblo de Dios implica también el juicio sobre las naciones que lo oprimieron. Joel menciona a los pueblos vecinos del Mediterráneo (v. 4), acusados de haber saqueado y comerciado con los israelitas. El escenario del juicio se ubica en el valle de Josafat (v. 2), cuyo nombre significa «el Señor juzga». Más adelante (4,14), se denomina «valle del Jarús», lugar simbólico donde Dios dictará sentencia.
No está claro si el profeta se refiere a un sitio real. Desde el , tradiciones judías, cristianas y más tarde musulmanas identificaron el valle de Josafat con el Cedrón, entre el monte de los Olivos y el Templo de Jerusalén, considerado en la literatura apócrifa como el valle del Juicio Final. Esta visión explica la abundancia de tumbas en esa zona. Otros autores, sin embargo, interpretan el valle como una imagen apocalíptica más que geográfica. En cualquier caso, representa el juicio divino, que siempre conlleva una invitación al arrepentimiento.Facultad de Teología. Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (Spanish Edition) (p. 8800). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra.
Versículos 9-13 9-Pregonad estas cosas entre las naciones. Proclamad la guerra santa, estimulad a los valerosos; que se acerquen, que suban todos los guerreros. 10-Forjad espadas de vuestras azadas, y lanzas de vuestras hoces. Que diga el débil: «Yo soy fuerte». 11-Apresuraos y venid todas las naciones vecinas, y reuníos ahí. Haz bajar, Señor, a tus valerosos. 12-Que se levanten y suban las naciones al valle de Josafat, que allí me sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor. 13-Meted la hoz, que la mies ya está madura. Venid, pisad, que está lleno el lagar, rebosan las cavas, pues abundó su maldad. La llamada: «Proclamad la guerra santa», literalmente quería decir «santificad la guerra»: guerra era considerada una acción santa, que debía ser preparada por sacrificios, incluso los soldados eran llamados y considerados consagrados.Libro de Isaías; capítulo 13, versículo 3
A los versículos 9-13 «Santificad la guerra»: así se lee la consigna, entendida como preparación cultual de un conflicto considerado sagrado; la guerra se acompaña de sacrificios y ritos (cf. 1 S 7,8–10) y aun los combatientes reciben carácter consagrado (cf. Is 13,3). El vers. 10 recoge imágenes similares a Is 2,4 —espadas convertidas en arados, lanzas en hoces— pero aquí la inversión implica armarse: el pueblo debe prepararse militarmente. El combate tiene lugar en el valle de Josafat, escenario del juicio divino, por lo que la victoria pertenece al Señor y a los suyos.Facultad de Teología. Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (Spanish Edition) (p. 8802). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra.
Versículos 14-17 13-Meted la hoz, que la mies ya está madura. Venid, pisad, que está lleno el lagar, rebosan las cavas, pues abundó su maldad. 14-¡Muchedumbres, muchedumbres en el valle del Jarús!, porque está próximo el día del Señor en el valle del Jarús. 15-Sol y luna se oscurecen, los astros retiran su brillo. 16-El Señor ruge desde Sión, alza su voz desde Jerusalén: cielos y tierra se estremecen. El Señor es refugio para su pueblo, fortaleza para los hijos de Israel. 17-''Y sabréis que Yo soy el Señor, vuestro Dios, que habito en Sión, mi monte santo, y Jerusalén será el lugar santo: ya no pasarán por ella extranjeros. Comentario a los versículos 14-17 Los versículos precedentes preparan este oráculo final, donde se manifiestan el juicio y la victoria del Señor. El «valle del Jarús» —también traducido como «valle de la Decisión» o «del Trillo» (v. 14)— es el mismo que el valle de Josafat. El juicio divino en el día del Señor se compara con la siega, de ahí la posible relación del término *Jarús* con el “trillo”. El desenlace es claro: el Señor libera a su pueblo fiel y aniquila a sus enemigos.Facultad de Teología. Sagrada Biblia: Universidad de Navarra (Spanish Edition) (p. 8803). EUNSA Ediciones Universidad de Navarra.
En el núcleo del oráculo se encuentran los vv. 16-17, donde Joel contempla al Señor reinando desde Jerusalén, protegiendo a su pueblo como refugio y fortaleza.Libro de los salmos; Salmo 46 Esta visión del Señor que habita en su Templo prolonga la antigua tradición bíblica de la presencia divina en medio de Israel, y probablemente inspira la afirmación del cuarto evangelio: «El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1,14). Asimismo, la declaración del v. 17 —que consagra a Jerusalén como lugar santo, inaccesible a los extranjeros— anticipa el “muro de separación” del Templo, que impedía a los gentiles penetrar en el recinto sagrado bajo pena de Pablo de Tarso reinterpretará ese símbolo afirmando que Cristo, mediante su cruz, derribó el muro que separaba a judíos y gentiles, creando «un solo hombre nuevo» y reconciliando a ambos con Dios en un mismo cuerpo.Pablo de Tarso; Epístola a los efesios; capítulo 2; versículo 16..
Comentario a los versículos 18-21 El libro concluye con una visión de plenitud y restauración del Israel escatológico. A las calamidades iniciales —la plaga de langostas, el hambre y la desolación— se contrapone ahora una imagen paradisíaca: Judá aparece como un vergel abundante, lleno de vino y leche (v. 18), evocando los paisajes de Isaías (Is 30,25), Ezequiel (Ez 47,1-12) y Zacarías (Za 14,8). La imagen del agua viva anticipa la enseñanza de Jesús en el Evangelio de Juan (Jn 4,10-15) y reaparece en la visión del Apocalipsis.
En contraste con la fecundidad de Judá, Egipto y Edom —símbolos de los enemigos de Israel— quedan sumidos en la desolación (v. 19). Finalmente, los vv. 20-21 sellan la promesa definitiva: Judá y Jerusalén permanecerán habitadas para siempre, y «el Señor habitará en Sión». Este cierre expresa el cumplimiento total de la salvación: Dios morando en medio de su pueblo. Juan, en el Apocalipsis (Ap 21,10-11), relee esta promesa en clave trascendente, viendo en la nueva Jerusalén que desciende del cielo el símbolo de la comunión eterna entre Dios y la humanidad redimida.
Referencias
Categoría:Capítulos del Libro de Joel