La Capilla de la Purificación, también llamada de la Presentación, de la Candelaria y de San Benito, es una obra anónima realizada en el siglo . Está ubicada en la Iglesia de San Ginés de Padriñán, en Sangenjo, Pontevedra (Galicia, España).

Historia De la feligresía de San Ginés de Padriñán existen datos desde al menos el siglo , si bien el templo actual se corresponde con una reconstrucción acometida a principios del siglo ; de acuerdo con la información aportada por Francisco Varela Sarmiento, cura de Sangenjo para 1702, el inicio de dicha reforma tuvo lugar en 1514, año en que el abad Gonzalo de Saavedra costeó la capilla mayor, finalizando las obras al parecer en 1519. Respecto a la Capilla de la Purificación, la misma, construida en el siglo , fue dotada con una fundación en 1603, año en que este espacio fue puesto bajo la advocación de Nuestra Señora de la Purificación por parte de los señores de la Torre, el mercader Simón Díaz de Saavedra y su esposa Margarita Suárez de Tanxil, de quienes ya hay noticias en un foro del Monasterio de Santa María de Armenteira de 1574, fecha en que constan diversas concesiones de tierras conseguidas por mediación del párroco Juan de Saavedra, las cuales servirían de base para el levantamiento del pazo de Miraflores, antiguamente conocido como «casa grande de Reis»: «Simón Díaz de Saavedra para si y su mujer Margarita Suárez de Tanxil y para más dos voces aforó la heredad de Nanin y la vega de Casás que dice son anejas al lugar de Reis por pensión de cuatro celemines digo ferrados de pan mediado». En 1575 vuelve a haber noticias del matrimonio gracias a otro foro monacal: «Fray D. Alonso Sánchez, abad de Santa María de Armenteira, aforó la heredad y agro de Casas a Simón Diaz de Saavedra y a su muger Da Margarita Suárez Tanxil».

Pese a que algunas fuentes afirman que la fundación tuvo lugar en 1710, la misma se produjo en 1603 tal y como figura en el testamento de Saavedra, habiendo constancia de dicha fundación en un documento de 1610: «En 3 días del mes de mayo del año de 1610 su merced visitó la capilla que fundó Simón Díaz de Saavedra y Margarita Suarez, Su muger, con carga de doce misas cada un año y cuatro el día de la Purificación, se haga misa cantada... todo seís cargas de pan que se paga en la aldea de Nantes, después su sucesor dejó tres misas más [...]». Se conoce que este espacio del templo, ubicado en el lado de la epístola del transepto, estuvo anteriormente dedicado a San Sebastián y a la Virgen de la O, advocaciones que pasarían a ocupar la actual Capilla del Carmen y, en el caso del título mariano, el nicho de la sacristía. Con motivo de la fundación de la capellanía de Nuestra Señora de la Purificación, los patronos instalaron un relieve empotrado en el muro frontal el cual constituía una réplica fiel de la imagen de la Virgen de Quitapesares ubicada en la Basílica de Santa María la Mayor de Pontevedra, título que se corresponde con el de la Purificación y también con el de la Candelaria, siendo conocida durante un tiempo como Capilla de la Virgen de Quitapesares; la decisión del matrimonio de disponer una copia de esta imagen mariana estuvo motivada por el hecho de que tanto la villa de Sangenjo como la iglesia sufrieron un ataque por parte de las tropas de Francis Drake en 1585, asedio que sin embargo fracasó en su intento de llegar a Pontevedra debido al cúmulo de sedimentos que, fruto de la confluencia de agua dulce y agua salada, impidieron la extensión del ataque, acontecimiento que los pontevedreses atribuyeron a la Virgen de Placeres venerada en Lourizán, también conocida como Virgen de Quitapesares.

El 10 de julio de 1642 se produjo una visita pastoral en la que se hizo constar lo siguiente:

thumb|Capilla de la Sagrada Familia (anónimo, 1670). Iglesia de San Ginés de Padriñán. Contradiciendo la visita pastoral de 1642, documentación contemporánea registra como primer patrono de la capilla al primogénito de Simón, Fernando Arias de Saavedra, quien dejó plasmado en su testamento, firmado en 1643 ante Antonio de la Maza, su voluntad de agregar a esta capellanía un total de seis misas. Poco más de una década después, en 1654, figura como segundo patrono el primer vástago de Fernando, Antonio Díaz de Saavedra, quien sin embargo no residía en Sangenjo, pues en su testamento consta que vivía en La Coruña, documento en el que a mayores dotó a la capellanía con otras cuatro misas (algunos textos lo acreditan como poseedor del patronato ya en 1640). Para finales del siglo Domingo Posse de Faxín, hermano de Juan Posse de Faxín, fundador de la Capilla de la Sagrada Familia, sita frente a la Capilla de la Purificación, figura como tercer patrono en virtud de su matrimonio con Margarita Suárez de Saavedra y Pardo de Cela, cuya madre era Margarita Suárez de Saavedra, hija a su vez de Fernando; Margarita y Domingo tuvieron una hija llamada Andrea Posse de Faxín y Saavedra, quien contrajo matrimonio con Carlos Sarmiento de Valladares Arauxo y Reinaldo, responsable de la financiación del retablo de la Sagrada Familia y cuarto patrono de la Capilla de la Purificación, donde se halla su sepultura. Fue bajo el patronato de la rama de los Valladares que la capilla fue puesta bajo la advocación de San Benito, destacando el hecho de que Domingo fue enterrado en la Capilla de la Sagrada Familia el 9 de diciembre de 1702, mientras que su esposa fue sepultada en la Capilla de la Purificación tal y como consta en el Libro 1.º de bautismos, matrimonios, confirmaciones y defunciones: «El día 28 de octubre de 1699 se enterró Da Margarita Suarez de Saavedra, en la capilla de Na Sra de la Purificación».

De la capilla hay noticias en 1715, cuando con motivo de la visita pastoral de Juan Antonio Trelles se documentaron varias sepulturas:

Pocos años después, en 1719, la capilla corrió el riesgo de resultar destruida durante un ataque inglés:

Pocos años antes del ataque la imagen de la Virgen de Quitapesares venerada en Padriñán fue picada y emplazada en su lugar una réplica de madera, la cual terminaría siendo destruida durante un incendio provocado por los ingleses, quienes también quemaron el retablo mayor además de robar las campanas,En los archivos parroquiales figura que «el Inglés se llevó la campana». lo único que las tropas anglosajonas pudieron llevarse, pues unas misteriosas luces en el horizonte advirtieron a los habitantes de la llegada de los ingleses, lo que les permitió huir ladera arriba hacia el interior de la parroquia llevando consigo casi todos los objetos de valor. Este nuevo asedio motivó que en Pontevedra, también víctima de la furia inglesa a diferencia del ataque de 1585, surgiese un rechazo generalizado hacia la advocación de la Virgen de Quitapesares, a la que culparon de lo sucedido por no haber protegido a los lugareños; en el caso particular de Sangenjo, y pese a que la capilla acabaría siendo puesta bajo la advocación de San Benito, la devoción a la Virgen de Quitapesares se mantuvo a través de la actual talla de la Virgen de la Purificación, instalada poco después del asedio junto con el retablo que hoy preside la capilla, obra cuyo escudo atestigua que fue costeada por los señores de Miraflores, concretamente por la rama de los Valladares, la cual se extinguiría con la muerte sin haber tenido descendencia de las dos únicas hijas de Jacobo Sarmiento de Valladares Posse, primogénito de Carlos Sarmiento de Valladares y Andrea Posse de Faxín.Tras la extinción de esta rama de los Miraflores, el patronato de la capilla pasaría a manos de la familia Pardo Bazán. Precisamente con motivo del fallecimiento de Jacobo en 1766 se vuelven a tener noticias de la capilla:

thumb|Virgen de Quitapesares (anónimo, c. 1590). Basílica de Santa María la Mayor de Pontevedra. Tanto la capilla como el retablo y sus imágenes corrieron el riesgo de ser destruidos o de ser víctimas del expolio durante la invasión francesa de 1808 tal y como relató en 1819 un monje del Monasterio de Santa María de Armenteira:

Nuevamente tanto la capilla como el retablo corrieron peligro debido a un fuerte temporal acaecido el 13 de diciembre de 1870 el cual dejó gravemente afectada la cubierta de la iglesia, si bien las obras de reparación no serían acometidas hasta 1872, previo apercibimiento por parte de los vecinos a las autoridades gubernamentales. En 1871 se realizó un exhaustivo inventario gracias al cual se puede conocer cómo era la distribución del templo además de constatarse por vez primera la existencia del retablo, denominado «altar de San Benito» por estar entonces presidido por una talla representativa de San Benito de Nursia:

Un nuevo inventario en 1891 permite apreciar que en los veinte años transcurridos no se produjeron cambios en la distribución ni de los altares ni de las imágenes:

En 1936 el cura ecónomo Manuel Pérez Rajoán redacta un inventario con destino al boletín del obispado en el que se citan los mismos altares aunque se mencionan nuevas imágenes y cambios de distribución con respecto a los inventarios de 1871 y 1891:Estos dos inventarios también fueron remitidos al obispado.

En 1938 se llevaron a cabo importantes labores en el templo consistentes en «descubrir la cantería de la Iglesia, cubierta por una gruesa capa de cal, abrir una ventana en la nave, descubrir el arco de la puerta lateral, limpieza de la bóveda de madera y arcos, arreglo de la tarima de San Benito, reparación completa de la capilla de San José, abrir una ventana y lavado y barnizado del retablo, además del lavado y barnizado del altar mayor y colaterales. Importando toda la obra la cantidad de 1078 pts, con 5 céntimos». Poco después, en 1941, se realizaron más obras gracias a que el 19 de junio el cura Jesús Lois cursó al obispado una petición para que se ejecutasen los siguientes arreglos:

Al igual que en 1870, en 1973 el retablo corrió riesgo de sufrir desperfectos a raíz del desplome de una parte del tejado producto de un fuerte temporal. Décadas después, en 2004, se llevaron a cabo extensas reformas en el templo, tales como sustitución del pavimento y del tejado así como saneamiento de los muros y de los retablos por parte de la empresa Atlas, todo ello con un coste total de 149 586,16 euros, mientras que en 2016 todos los retablos fueron nuevamente restaurados, en este caso mediante un baño químico por la parte posterior debido a la presencia de carcoma, proceso que supuso un coste de 484 euros. En 2016 el párroco Samuel García advirtió el mal estado en que se encontraba el retablo de la Capilla de la Purificación durante el acometimiento de trabajos de restauración en la Capilla de la Sagrada Familia debido a la presencia de polilla y carcoma, por lo que se dio inicio a las correspondientes labores de reparación; en agosto de ese mismo año, tras procederse a la retirada de las últimas tablas del retablo y del altar que tapaban los muros de la capilla, se descubrió, bajo una capa de tierra y piedras, una lápida decorada con un escudo severamente deteriorado a causa de la erosión y carente de cualquier inscripción que pudiese identificar a la persona allí sepultada, aunque en su momento se barajaron doce identidades. Tras este hallazgo se procedió al desmontaje de la mesa del altar, sin interés histórico ni artístico aparente, saliendo a la luz dos muros laterales compuestos por ladrillos de cemento, lo que permitió corroborar que la reforma experimentada por el templo en 1941 alteró en gran medida la composición original de la capilla.