Philippe de Harveng o Philippe de Bonne-Espérance, latinizado como Philippus de Harveng o Philippus Bonae-Spei, llamado también Philippus Eleemosynarius o ab Eleemosyna (Felipe el Limosnero) (¿Harveng, 1100?-13 de abril de 1183),Cf. Heinrich Reusch, op. cit. fue el segundo abad de la orden premonstratense en su Abadía de Buena Esperanza (Hainaut o Henao, en Estinnes, Bélgica) y un fecundo escritor y teólogo del en lengua latina. No debe confundirse con un homónimo contemporáneo, Felipe el Limosnero, este archidiácono de Lieja en 1146 y por entonces monje de la abadía de Claraval.

Biografía Felipe nació alrededor de 1100, probablemente en Harveng, cerca de Mons (Henao), actualmente en la Valonia belga. Su familia no era noble y, habiendo sido confiada su educación a una desconocida escuela episcopal, fue después admitido en la orden de canónigos regulares de Prémontré. Se convirtió en prior de la Abadía de Bonne-Espérance, gobernada por el abad Odón, en 1130. Y, alrededor del año 1149, Felipe se peleó con el famoso monje Bernardo de Claraval por el traslado de un monje de Bonne-Espérance, llamado Roberto, a la abadía de Claraval, como lo demuestra la Carta X de su correspondencia. También entró en conflicto con dos cohermanos que acusaron al prior Felipe de sembrar discordia. Sus detractores desataron una campaña de calumnias contra él, llegando incluso a denunciarlo ante los superiores de la orden, el arzobispo de Reims y el abad de Claraval. Y, aunque contaba con el apoyo del obispo de Cambrai, sus superiores lo relegaron a otra abadía, junto con siete cohermanos. A medida que el rumor público comenzó a agitarse sobre su destino, sus enemigos agravaron sus calumnias y lo acusaron de un crimen infame castigado con la hoguera. Felipe protestó su inocencia y multiplicó sus esfuerzos, dirigiendo, entre otras cosas, una nueva carta de reproche a San Bernardo (Carta XI). Dos años más tarde, en 1151, su inocencia fue reconocida en un capítulo general de la orden, pero escribió al papa Eugenio III porque tenía la intención de ser completamente rehabilitado (Carta XII). En 1152, Felipe de Harveng pudo volver a la abadía de Bonne-Espérance, de la que se convirtió, tras la renuncia de Odón, en su segundo abad desde 1157 a 1182.

Mientras cuidaba de la cercana comunidad de hermanas premonstratenses de Rivreulle, gobernó su abadía sabiamente. Se dice que incrementó los ingresos de la abadía y obtuvo privilegios para ella de los papas y del emperador. En cualquier caso, el abad de Buena Esperanza se comportó con igual éxito tanto con los dignatarios de la Iglesia como con los poderes seculares, como lo demuestra la Carta XVI, dirigida a Felipe I, conde de Flandes, conocido como Felipe de Alsacia (1143-1151), y la Carta XVII, dirigida a Enrique I, conde de Champaña y Brie, conocido como Enrique el Liberal (1127-1181). Tras haber renunciado al cargo abacial el año anterior, Felipe falleció durante la cuaresma de 1183, un 11, 12 o 13 de abril.

Trayectoria literaria e ideológica Nos hubiera gustado terminar este retrato añadiendo que, como buen erudito, Philippe se enorgullecía de su poesía. Nicolas Chamart, abad de Bonne-Espérance, había publicado las obras completas de su ilustre predecesor en 1620 y 1621. Pero en el , al reimprimir esta edición en el volumen CCIII de su Patrología latina, Jacques-Paul Migne ya señaló que ciertos epitafios eran en realidad obra de Hildebert de Lavardin.J. P. Migne (ed.), D. Philippi, abbatis Bonae Spei... Opera omnia, juxta editionem quam anno 1621 in urbe Duacensi prelo subjicit Nicolaus Chamart, abbas Bonae Spei, accurante J.P. Migne, vol. 203 de la Patrologia Latina, Petit-Montrouge, 1855. Desde entonces se ha demostrado que ninguno de los poemas de los Carmina varia fue escrito por Philippe. Solo se puede conjeturar que los enigmas provienen del entorno de Bonne-Espérance. Sin embargo, el uso intensivo de la rima dentro de los textos en prosa sigue siendo un criterio de atribución a Philippe de Harveng.

Director de Bonne-Espérance, Philippe de Harveng es ante todo un gran intelectual. Su obra, compuesta íntegramente en latín, revela un profundo conocimiento de las Sagradas Escrituras y de los Padres de la Iglesia, así como de autores latinos (Virgilio, Horacio o Séneca). Por tanto, se perfila junto a sus contemporáneos Bernardo de Claraval, Hugo de San Víctor y Ruperto de Deutz como una de las cumbres teológicas del .

Sus cartas a los estudiantes (II y III a Héroard; IV a Engelbert; XVIII y XX a Richer) lo muestran atento a la adquisición de conocimientos que incluyen el aprendizaje del griego y el hebreo. Antiguo estudiante de una escuela catedralicia, practicó la quaestio / pregunta, un método teológico que consistía en extraer un problema de los datos de la Revelación y formularlo en forma de una concisa pregunta, antes de recopilar metódicamente y evaluar críticamente todas las auctoritates / autoridades (pasajes bíblicos u opiniones de los Padres de la Iglesia) sobre el tema; hecho esto, el maestro determinaba su posición con una responsio / respuesta. A este tipo de quaestio pertenecen los pequeños tratados Sobre la condenación de Salomón y la salvación de Adán, así como ciertas cartas (I a Guerric, abad de Saint-Vaast d' Arras; V, VI y VII a Juan, preboste premonstratense) y los libros Sobre la institución de los clérigos. Así pues, Felipe sigue el mismo método teológico que su famoso contemporáneo Pedro Abelardo, un procedimiento que anticipa la Escolástica universitaria del , distinguiéndose notoriamente por su tecnicismo e intención más científica de la cultura monástica de la época. Sin embargo, es a una obra más relacionada con la antigua teología sapiencial a la que debe su renombre en la historia de la Mariología.

El Comentario del Cantar de los Cantares es una exégesis espiritual del texto bíblico en línea con el misticismo de Bernardo de Claraval. Si se da crédito al prefacio que escribió, Felipe habría sido el primero en proponer una interpretación en la que el Esposo y la Esposa prefiguran a Cristo y a María en el misterio de la Encarnación respectivamente. En realidad, se encuentra aquí en competencia con Ruperto de Deutz, porque ambos extendieron a la Virgen lo que durante mucho tiempo se había restringido solo a la Iglesia. Sobre estas bases, la mariología de Felipe es más bien maximalista: no reconoce la Inmaculada Concepción, pero afirma la Asunción corporal. Testiga privilegiada de la Encarnación, María es la esposa de Cristo, la educadora de los apóstoles y la madre espiritual de los fieles, y, finalmente, la mediadora sin la cual no se puede pertenecer a Cristo. Estas posiciones, que influyeron en Guiard de Laon y Hermann Joseph de Steinfeld, marcan el auge medieval del culto mariano bajo el influjo del espíritu cortesano.

El comentario y las moralejas del Cántico sirvieron de acompañamiento espiritual a los religiosos. De igual modo, además de la Biografía original de Santa Oda, Felipe transpuso a prosa rimada las vitae / vidas de los santos Agustín, Saulo, Feuillen, Ghislain y Landelino (los tres últimos, santos locales del periodo merovingio, fundadores de abadías), con el fin de satisfacer las necesidades litúrgicas de la comunidad. A este respecto, información útil para comprender la vida religiosa durante el , en particular entre los premonstratenses, se puede encontrar en los seis libros que componen De institutione clericorum. Los primeros cuatro libros constituyen una única responsio: se trata de la intervención de Felipe en una polémica iniciada por Ruperto de Deutz con su panfleto Altercatio monachi et clerici quod liceat monacho praedicare. Felipe defiende a los clérigos, a los que asimila a los canónigos regulares. Así, es el primero en definir una espiritualidad específica del sacerdocio, enfatizando en las otras dos responsiones que los votos de obediencia y de silencio no son prerrogativa de los monjes. Esta espiritualidad del clero se alinea sobre todo con la de los fieles: se trata de practicar las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad, así como las otras. Sin embargo, de acuerdo con el espíritu de la reforma gregoriana, el clero tiene el deber de enfatizar su elección, conocimiento, pobreza y continencia.

Obras Correspondencia Epistolae XXI (21 Cartas): Epistola I ad Wedericum (Guéric, abad de Saint-Vaast d' Arras ); Epistola II ad Hervardum (Héroard, estudiante); Epistola III ad Heroaldum (Heroard, estudiante); Epistola IV ad Engelbertum (Englebert, estudiante en París); Epistola V ad Joannem (Jean, preboste de una casa premonstratense); Epistola VI ad Joannem (Jean, preboste de una casa premonstratense); Epistola VII ad Joannem (Jean, preboste de una casa premonstratense); Epistola VIII ad Gregorium (Gregoire); Epistola IX ad Bartholomaeum (Barthélemy, obispo de Laon); Epistola X ad Bernardum (Bernardo de Claraval, respuesta a su carta 253); Epistola XI ad Bernardum (Bernardo de Claraval); Epistola XII ad Eugenium III Papam (al Papa Eugenio III); Epistola XIII ad ... (destinatario desconocido); Epistola XIV ad Radulphum (Radulphe); Epistola XV ad Adamum (Adán); Epistola XVI ad Philippum (Felipe I, conde de Flandes , conocido como Felipe de Alsacia); Epistola XVII ad Henricum (Enrique I, conde de Champaña y Brie, conocido como Enrique el Liberal); Epistola XVIII ad Richerum (Richer, estudiante en París); Epistola XIX ad Raynaldum (Canciller Raynald de Dassel, Arzobispo de Colonia); Epistola XX ad Richerum (Richer, estudiante en París); Epistola XXI ad Willelmum (Guillaume).

Teología Commentaria in Cantica canticorum (exégesis tipológica del Cantar de los Cantares, con interpretación mariana). De Institutione clericorum tractatus VI (seis pequeños tratados sobre los deberes de los clérigos: 1) dignidad; 2) ciencia; 3) justicia; 4) continencia; 5) obediencia; 6) silencio. De somnio regis Nabucodonosor (El sueño de Nabucodonosor). In cantica canticorum moralitates (Comentarios al "Cantar de los Cantares"). Responsio de salute primi hominis (La salvación del primer hombre). Responsio de damnatione Salomonis (La condenación de Salomón).

Hagiografía (obras autentificadas) Vita sancti Augustini, Hipponensis episcopi (Vida de san Agustín, obispo de Hipona). Passio sancti Salvi martyris (Martirio de San Saulo). Vita sancti Foillani (Vida de San Foillán de Fosses). Vita sancti Gileni confesoris et abbatis (Vida de Gisleno de Hainaut, confesor y abad). Vita sancti Landelini, abbatis Crispinensis en Hannonia (Vida de san Landelín, abad de Crespin en Hainaut). Vita sanctae Odae virginis (Vida de Santa Oda, virgen).

Obras no autentificadas Vita sancti Amandi abbatis et episcopi Trajectensis (Vida de san Amand, abad y obispo de Maastricht). Passio sanctorum Cyrici et Jullitae (Martirio de los santos Julita y Quirico). Vita sanctae Waldetrudis virginis (Vida de santa Valdetrudis, virgen). Passio sanctae Agnetis virginis et martyris, carmine elegiaco (Elegía sobre el martirio de Santa Inés, virgen).

Poesía (obras no auténticas) Varia carmina (varios poemas, que contienen principalmente enigmas y logogrifos, pero también ocho epitafios para el papa Urbano II (VII Epitaphium Urbanis papae), Yves de Chartres (VIII Epitaphium Ivonis Carnotensis episcopi), Séneca (XI Epitaphium Senecae), Guillermo de Conches (XII Epitaphium magistri Guillelmi), Pierre Abélard (XI Epitaphium Magistri Petri ), Lanfranc (XIV Epitaphium Lamfranci), Enrique I de Inglaterra (XVI Epitaphium Henricis regis), Hilaire d'Orléans (XVII Epitaphium decani Aurelianensis).

Referencias

Notas Traducción de la Wikipedia en francés.

Bibliografía (Sin indicación de otra lengua, son todas obras en francés) Ursmer Berlière, Philippe de Harvengt, abad de Bonne-Espérance, Brujas, Desclée De Brouwer ,1892, 46 págs.