La clavería, y sus variantes, clavaria, clavaris, claveros o clavario (del latín medieval, clavarius, a su vez del latín clásico, clavis, llave) aludiendo a su función principal y genérica, a la persona responsable del uso y cuidado de las llaves de acceso a un bien preciado e importante para un señor, para un propietario. Bien pudiera ser una estancia, un edificio o un arca o arcón, según el lugar y el contexto. En este sentido, aunque no de forma general, el clavero era sinónimo de casero, como lo indicaba Yanguas y Miranda, pero también sinónimo de tesorero o administrador.
miniaturadeimagen|270x270px|Arcones antiguos de hierro, con tres llaves, utilizados para preservar la documentación.
El oficio según contextos
Corona de Aragón En el ámbito geográfico de Valencia, Hinojosa Montalvo recoge diversos ámbitos donde se registra la presencia de una clavería: concejos y municipios, hospitales, órdenes militares, iglesias. Por su parte, García de Valdeavellano, en 1968 ya indicaba la presencia de clavarios en las estructuras jurídico-constitucionales de las aljamas judías aragonesas. En el Consejo de Ciento local de Barcelona también existe la figura del Claver o «Clavario» como regente de la hacienda local.
Reino de Navarra En Navarra, según recopilaba Yanguas y Miranda en su Diccionario de antigüedades, eran «aquellas personas que los señores y autoridades de los pueblos, tenían para el cuidado у administración de sus casas o para su servicio, y las hacían exentas de las pechas a que estaba sujeta la clase contribuyente».
Entre los oficiales de menor categoría al servicio de la casa del rey, el historiador Juan Carrasco Pérez anota la existencia del clavero, un oficio de «origen eclesiástico» que «pronto pasó a ser intendente y recaudador en determinados municipios», en la línea que ya apuntaba Yanguas y Miranda para algunos pueblos de Navarra como Artajona o Larraga, añadiendo también los casos de Olite y Tiebas, tras hacerse eco que tal oficio municipal es frecuente en la Corona de Aragón, especialmente en Cataluña y Valencia. Este investigador también matiza que «en ocasiones son meros intermediarios entre agentes territoriales y los oficiales de la tesorería» asumiendo como una de sus funciones la administración de los depósitos de cereales. Por ellos actúan como agentes ayudantes de los merinos.
La presión de la clavería se muestra en ocasiones como excesiva hasta el punto de contribuir al despoblamiento de algunas poblaciones como la Ciudad de la Navarrería según se quejaban el obispo de Pamplona, Pedro de Artajona, y sus canónigos al rey de Navarra, Sancho VI el Sabio, cuando este les apremiaba en 1189 a poblar el lugar. Durante varios siglos el señor territorial de Pamplona y sus términos era el obispo y, en tales funciones, también responsables de estas cuestiones nada espirituales.
Otro caso de la presión fiscal que desempeñaba este oficio se colige del fuero concedido, el fuero de Caparroso, a Santacara en 1191 por Sancho el Sabio donde ordenó a sus pobladores:
Que Yanguas y Miranda resume en «que cada casa le pagase únicamente 4 sueldos; que no tuviesen clavero real ni diesen otra pecha».
Muy poco después, en 1197, su hijo Sancho VII de Navarra, hace otro tanto en otra localidad cercana, San Martín de Unx, cuando les concede fuero sobre los claveros y otros oficiales:
Órdenes militares Entre la estructura organizativa y administrativa de una encomienda adscrita a una orden militar era habitual el oficio de clavero. En tiempos de guerra podía estar al frente de tropas actuando como lugarteniente del maestre. En órdenes militares como Calatrava y Alcántara, «la guardia y defensa del principal castillo o convento de la "Orden" corría a cargo de un "Clavario" o "Clavero".
Clavería (edificio) En el ámbito geográfico de Navarra, al menos y quizás por metonimia, la Clavería era una construcción usada como depósito del cereal, vino, etc. que se tributaba a una entidad eclesiástica u orden militar. El responsable de su atención y cuidado, incluso de su recaudación, era el clavero. En las casas clavería de muchos pueblos navarros que tributaban a la Real Colegiata de Santa María de Roncesvalles era habitual la presencia de bodegas y graneros para depositar el grano y el vino que se pagaba a las iglesias.
Libros de Clavería En muchos archivos municipales y eclesiásticos figuraban los llamados "Libros de Clavería" donde los claveros anotaban y registraban las cuentas económicas o los movimientos del género custodiado a fin de rendir cuentas a la autoridad correspondiente.
Conocemos en el caso concreto de la catedral de Pamplona, el Arca de la Clavería que «era el depósito general del cabildo» con un origen medieval aunque eran de 1528 los libros más antiguos allí conservados. Se preservaban en un arca de tres llaves repartidas entre el prior y dos canónigos que, durante un año, ejercían de claveros. Pero aún siendo el fondo controlado por el cabildo, el administrador general era un seglar. Siendo remunerado en todos los casos el cargo, «al finalizar su ejercicio tanto el administrador como el prior y claveros recibían su salario.»
Referencias
Bibliografía
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