miniaturadeimagen|Placa del Instituto Nacional de Antropología e Historia que marca el lugar donde se encontraba e Hospicio de Pobres. El Hospicio de Pobres de la Ciudad de México fue una institución de carácter secular, considerada la más extensa del Virreinato, fundada en 1794 a partir de las Reformas Borbónicas por el doctor Fernando Ortíz de Cortés, decano de la Catedral de México quien al ser testigo de un hecho citado por varios autores del donde un niño buscaba alimentarse del seno de una mujer muerta decidió impulsar la creación de una institución que ayudara a disminuir la pobreza. En 1806 el hospicio se convirtió en la Escuela Patriótica que ofrecía educación a las infancias huérfanas.
El proyecto fue promovido por el Arzobispo Francisco de Lorenzana y el virrey Bucareli, con el objetivo de educar a las personas en situación de calle y abandono social. La propuesta era una mezcla de utilitarismo y humanismo, sin embargo, para su establecimiento influyó más el ámbito de la caridad cristiana. Para 1905, durante el gobierno de Porfirio Díaz, el hospicio se trasladó a la Calzada San Antonio Abad y Río de la Piedad con la intención de servir como hogar para las infancias de la clase trabajadora que sufrían de abandono y carecían de acceso a la educación.
Historia
El Hospicio de Pobres fue un experimento de transformación de la población en situación de calle, abandono u orfandad. Existían leyes que criminalizaban la mendicidad, así que con la creación de este espacio se buscaba impulsar la transformación de las personas en ciudadanos con acceso a educación y oficios.
La Iglesia, el Estado y los particulares lograron que en los primeros años de operación del hospicio se alcanzaran los objetivos de eficiencia y modernización del servicio de ayuda a las personas pobres, más allá de la caridad, ya que ofrecía disciplina y bienestar para la población. El inmueble que fue sede del hospicio se construyó en 1768. Se ubicó frente a la Alameda Central, en la entonces calle del Calvario, renombrada posteriormente como Avenida Juárez; colindaba al oriente con la calle de Revillagigedo y al poniente con el callejón de la Acordada. Debido a la falta de recursos económicos para dar asilo a infancias huérfanas, personas ancianas y en situación de calle, se retrasó su apertura hasta 1774. Inició sus actividades con 250 personas de distintas edades.
Inicialmente se conformó por cuatro departamentos:
Niños o Escuela Patriótica Ancianos u Hospicio de Pobres Corrección para jóvenes menores edad Partos ocultos.
Entre 1806 y 1811, la Escuela Patriótica prosperó más que los otros departamentos, debido a que las donaciones beneficiaban a un grupo reducido de estudiantes: niños y jóvenes mayoritariamente blancos, al privilegiar a este grupo específico de la población se promovió una nueva sensibilidad hacia las infancias desprotegidas, hacia las personas con capacidades distintas y adultas mayores. La institución era administrada por las autoridades virreinales y el ayuntamiento, pero debido a la cantidad de fondos que proporcionaron para su funcionamiento, adquirieron mayor relevancia instancias privadas como la Real Junta del Hospicio y personas como el capitán Francisco de Zúñiga, quien fuera mecenas de la escuela. Eventualmente, la responsabilidad del hospicio se alternó entre la congregación de las Hermanas de la Caridad, el Ayuntamiento y finalmente la beneficencia pública. miniaturadeimagen|Hospicios de México en el siglo XX De 1811 a 1823, el hospicio entró en crisis, fue justo en los años de la Guerra de Independencia de México que las personas que habitaban el hospicio perdieron donaciones económicas, se perdió el apoyo otorgado por el virrey y el patrocinio eclesiástico. El hospicio reorganizó sus recursos de acuerdo a un sistema de subsistencia que modificó el sentido para merecer los recursos, imitando la organización del Hospicio de Cádiz y los departamentos se renombraron a:
Escuela Patriótica Pobres verdaderos Corrección Partos reservados
Durante el gobierno de Antonio López de Santa Ana, el hospicio estuvo involucrado en escándalos por malversación de fondos, abuso sexual a personas hospiciadas y desprestigio. Se creó entonces una junta independiente del hospicio que debía vigilar el buen funcionamiento y administrar los fondos. Así que nuevamente, en 1848 se reorganizaron sus departamentos:
Hospicio Escuela Patriótica Casa de Huérfanos Curación de Ojos
Aunque no existen registros para algunos periodos, se sabe que entre 1774 y 1871 el hospicio recibió a personas adultas, jóvenes y adultas mayores de diversos grupos étnicos nacionales y extranjeros, a infancias en situación de calle y abandono social, menores infractores, personas solteras, casadas y viudas; personas sanas y enfermas en periodos de epidemia.
La renovación hecha por Porfirio Díaz en 1905 modificó el sistema de atención a las infancias; al cumplir doce años, los niños pasaban a la Escuela Industrial donde terminaban la educación primaria y de forma simultánea aprendían algún oficio. Las niñas, podían permanecer hasta los veinticuatro años mientras aprendían cocina, corte y confección o si tenían familia, eran reincorporadas a ellas.
Inmueble miniaturadeimagen|Estudiantes de los hospicios virreinales de México En el hospicio existieron salas de labores o talleres, donde las personas asiladas trabajaban en la elaboración de ropa, zapatos y sombreros. Para 1843, se introdujeron los talleres de bonetería, bordado y fotografía. Contó con un patio de visitas para hombres e incluso una capilla al interior. En 1848 funcionaban tres departamentos; Hospicio, Escuela Patriótica y Casa de Huérfanos, a los que se sumó uno nuevo llamado Curación de Ojos, que permitía la atención y corrección de las personas que ingresaban al Hospicio.
El 7 de abril de 1845 ocurrió un sismo que arruinó el edificio. En el contexto de la intervención norteamericana, la institución no contaba con recursos para la reparación, sin embargo, Francisco Fagoaga proporcionó el dinero y aseguró su continuidad, a pesar de la inestabilidad política que atravesaba al México independiente. Durante la Reforma y el Imperio no hubo mayores cambios administrativos. En los años de la República Restaurada la beneficencia volvió a ser dirigida por el ayuntamiento, hasta que Porfirio Díaz creó la Dirección General de Beneficencia Pública en 1877, con el objetivo de centralizar la administración de los establecimientos de ayuda social, entre ellos el Hospicio de Pobres.
En el periodo de 1870 a 1872 el hospicio experimentó varias modificaciones, tanto en su dinámica interna como en el personal a cargo, por lo que estuvo a punto de cerrar. Para 1876 se decidió trasladar a los niños mayores de 10 años que ahí residían, al Tecpan de Santiago, establecimiento que también albergó a infancias huérfanas y a jóvenes infractores en este periodo, al mismo tiempo, los menores de 10 años de este lugar fueron llevados al hospicio. En 1883, las últimas treinta y nueve personas adultas mayores que habitaban el hospicio fueron trasladadas a un asilo privado, por lo que la institución se dedicó exclusivamente al cuidado de niñas y niños huérfanos, cambiando su nombre de Hospicio de Pobres por el de Hospicio de Niños.
El hospicio continuó su labor por algún tiempo, incluso se mejoró la formación académica de los niños asilados con la aplicación de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria de 1891. Sin embargo, desde años atrás el edificio se redujo en extensión y se deterioró considerablemente, debido a que varios propietarios adquirieron terrenos del hospicio tras la ley de desamortización. Por esta razón y en el contexto modernizador del porfiriato, en 1900 se inicia la construcción de un nuevo edificio ubicado en Río de la Piedad y Calzada de Tlalpan, para trasladar a las infancias del hospicio, el cual fue inaugurado por Porfirio Díaz el 17 de septiembre de 1905.
En cuanto al Hospicio de Pobres original, inició su demolición ese mismo año y para 1906 quedó totalmente demolido; un lugar que durante más de cien años de existencia albergó entre 35 mil y 40 mil personas en condición de mendicidad y abandono.
A partir del año 2003, un hotel ocupa el lugar donde se encontraba el Hospicio de Pobres y una placa conmemorativa del Instituto Nacional de Antropología e Historia, ubicada en la esquina de avenida Juárez y Revillagigedo, rememora su existencia.
Referencias
Categoría:Hospicios