200px | thumb|Folio del Papiro 46 (escrito alrededor del año 200 d. C.), que contiene 2 Corintios 11:33-12:9. Este manuscrito contiene partes casi completas de todas las epístolas paulinas 2 Corintios 5 es el quinto capítulo de la Segunda epístola a los corintios del Nuevo Testamento de la Biblia cristiana. Fue escrito por Pablo de Tarso y Timoteo de Éfeso (2 Corintios 1:1) en Macedonia entre los años 55 y 56 d. C.

El teólogo del John Gill (1697-1771) resume el contenido de este capítulo:

Texto El texto original fue escrito en griego koiné. Este capítulo se divide en 21 versículos. Testimonios textuales Algunos de los primeros manuscritos que contienen el texto de este capítulo son: Papiro 46 (~200 d. C.) Códice Vaticano (325-350) Códice Sinaítico (330-360) Códice Ephraemi Rescriptus (~450; versículos 3-24 conservados) Codex Freerianus (~450; versículos 1, 9, 16-17 conservados) Codex Claromontanus (~550). Texto bíblico

Versículo 1 Porque sabemos que si nuestra morada terrenal, esta tienda, es destruida, tenemos un edificio de Dios, una casa no hecha por manos humanas, eterna en los cielos. Nueva Biblia del rey Jacobo «Nuestra morada terrenal» se refiere al cuerpo; de manera similar, Platón también llama al cuerpo , , «tabernáculo terrenal», al igual que los judíos llaman al cuerpo una casa o un «tabernáculo». En Stromata de Clemente de Alejandría. l. 5. p. 593. Cita: «todo hombre (Sepher Caphtor, fol. 38. 2.) tiene dos casas, «la casa del cuerpo» y la casa del alma"; una es la casa exterior, la otra la casa interior.» Citado por Gill en 2 Corintios 5:1. Abarbinel parafrasea «mi morada, que es el cuerpo, pues ese es «el tabernáculo del alma»».Mashmia Jeshua, Bnei Brak 2014, vol. 3. 3,16

La «casa no hecha por manos humanas, eterna en los cielos» puede interpretarse como el «cuerpo glorificado» (después de la resurrección), o «la casa santa» en el mundo venidero,Zohar en Éxodo. fol. 34. 3. y 35. 3. lo que podría estar contemplado en o .

Versículo 6 Por eso siempre estamos animados. Sabemos que mientras estamos en el cuerpo, estamos lejos del Señor.: English Standard Version O. P. Kretzmann señala que en la vida de un creyente cristiano «hay un anhelo por el hogar, una nostalgia por el cielo». Harold H. Buls comenta que «este versículo aborda la gran paradoja de la vida del cristiano»: aunque los creyentes sienten nostalgia, están alegres; anhelan el cielo, pero están contentos.Buls, H. H., 2 Corintios 5:1-10, adaptado de “'Exegetical Notes Epistle Texts, Series B, Sundays after Pentecost”': Concordia Theological Seminary Press: Ft Wayne IN, 1987, pp. 17-20, consultado el 13 de junio de 2025 Comentario a los versículos 1-10 Aunque la expectativa de gozar de bienes tan grandes impulsa a Pablo a anhelar vivir junto al Señor, no olvida que en el presente debe actuar con diligencia para agradar a Dios, manteniendo la mirada puesta en el encuentro definitivo con Cristo. Este fragmento también señala la realidad del juicio particular, en el que cada persona rendirá cuentas de su vida y de sus obras ante Dios, reafirmando la responsabilidad moral que acompaña a la esperanza de la vida eterna.

La sentencia de premio o castigo depende de los merecimientos del alma durante su vida en la tierra, ya que con la muerte termina el tiempo y la posibilidad de merecer. Las palabras de San Pablo nos exhortan a esforzarnos en esta vida por ser gratos al Señor:

Pablo retoma la explicación de su conducta, subrayando su transparencia y rectitud. El principio que guía sus acciones es «el amor de Cristo», entendido tanto como el amor de Cristo hacia la humanidad como el amor de los creyentes hacia Él. A partir de este amor, resume de manera concisa el núcleo de la Redención: Dios ha reconciliado a la humanidad consigo mismo a través de Jesucristo, quien asumió los pecados de todos y entregó su vida por la salvación de todos los hombres.Universidad de Navarra. Cátedra de Teología. Comentarios a la Sagrada Biblia. p. 10096. EUNSA Editorial

Versículos 18-19 18 Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 es decir, en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, sin tomar en cuenta sus transgresiones y confiándonos el mensaje de la reconciliación.: ESV MacDonald sugiere que el pasaje a partir de 2 Corintios 2:14, en el que Pablo defiende su autoridad como apóstol, termina aquí, en 2 Corintios 5:19. Señala que la siguiente sección (versículo 20 a 2 Corintios 6:2) está «estrechamente relacionada» con el texto anterior, al tiempo que inicia «un nuevo tipo de exhortación». Comentario a los versículos 11-21 Pablo explica nuevamente su conducta, destacando su sinceridad y claridad. Su comportamiento se guía por «el amor de Cristo», entendido tanto como el amor de Cristo hacia la humanidad como el amor de los creyentes hacia Él. A partir de este amor, sintetiza el núcleo de la Redención: Dios ha reconciliado a los hombres consigo mismo mediante Jesucristo, quien asumió los pecados de todos y entregó su vida por la salvación de la humanidad.

Como aparece en el v-19, Dios ha constituido a los Apóstoles embajadores de Cristo para llevar a los hombres la palabra de la reconciliación:

Pablo dice en el v-14: La caridad de Cristo nos urge. Esta expresión señala que el amor de Cristo es un impulso decisivo en la vida de los creyentes. Para todos los cristianos, este amor debe convertirse en un motor que los motive a anunciar y compartir con los demás la salvación obtenida por Jesucristo, llevando su gracia y esperanza a todas las personas.

«Lo hizo pecado» (v. 21). En los sacrificios expiatorios del Antiguo Testamento, el término “pecado” se aplica más al sacrificio o a la víctima ofrecida que al acto de transgresión en sí. Por ello, cuando se dice que Dios “lo hizo víctima por el pecado” o “sacrificio por el pecado”, se señala que Cristo fue ofrecido como expiación por la humanidad, sin que Él mismo pudiera ser culpable de pecado, cumpliendo así su misión redentora. Cristo no tuvo pecado alguno; cargó con el pecado, pero no lo cometió.Agustín de Hipona, Enarrationes in Psalmos 68,1,10 Jesucristo, al asumir nuestros pecados y ofrecerse en la cruz como víctima por ellos, realiza plenamente la Redención. Con su entrega, reconcilia a la humanidad con Dios, abre el camino de la salvación y permite que los hombres participen de la vida divina, transformando el sufrimiento en un acto de amor que da plenitud y esperanza a todos los creyentes.

Véase también Transfiguración de Jesús Catecismo de la Iglesia Católica Juicio particular Partes relacionadas de la Biblia: Isaías 53, Romanos 3, Romanos 4, 2 Corintios 4, Apocalipsis 6

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos King James Bible - Wikisource English Translation with Parallel Latin Vulgate Online Bible at GospelHall.org (ESV, KJV, Darby, American Standard Version, Bible in Basic English) Multiple bible versions at Bible Gateway (NKJV, NIV, NRSV etc.)

Categoría:Capítulos de la Segunda epístola de Pablo a los corintios