El mausoleo de Carlos III de Navarra y Leonor de Trastámara, ubicado en la Catedral de Pamplona es un monumento funerario, «una de las obras más representativas de la escultura gótica navarra y del arte funerario del siglo XV». Diversas fuentes y autores concuerdan en afirmar que «es la mejor estudiada y documentada de todas las que integran el conjunto de la escultura gótica catedralicia».
En rigor, es un panteón real construido en estilo gótico entre finales de 1413 y mediados de 1419 donde reposan los restos de varios monarcas más y sus familiares que estaba provista de una cripta de enterramiento. De todas las que realizaron en Navarra, es la «obra cumbre» de Jehan de Lome de Tournai y su taller, un equipo de artesanos procedentes de Francia, Borgoña y los Países Bajos borgoñones.
Este conjunto sirvió, además, de empuje inicial a una moda de escultura funeraria con la posterior construcción de varios mausoleos levantados en diferentes puntos de Navarra. Sin embargo, esta sepultura exenta no fue imitada en este aspecto siendo los monumentos posteriores del tipo arcosolio como los construidos en el propio claustro catedralicio pamplonés para Sancho Sánchez de Oteiza, Leonel de Garro, como en la catedral de Tudela donde, además del mencionado Sancho Sánchez de Oteiza de nuevo, se encuentra el excepcional conjunto de Francés de Villaespesa e Isabel de Ujué.
En 1908 un historiador del arte francés que la visitó, Émile Bertaux, afirmaba:
miniaturadeimagen|360x360px|Recreación a tamaño natural de la cama sepulcral del Mausoleo de Carlos III de Navarra y Leonor de Trastámara en el Archivo Real y General de Navarra durante la exposición titulada «Carlos III de Navarra, el rey del buen gobierno. 1387-1425» (2025)
Contexto histórico: Santa María, los reyes y Pamplona
Señorío territorial de Pamplona Desde el nacimiento del reino de Pamplona, la ciudad contaba con una «célebre iglesia» que fue completamente destruida en el 924 por Abd al-Rahmán III. Tras su reconstrucción fue recibiendo los favores reales, algunos de gran trascendencia, como la donación a Santa María del rey Sancho Garcés II de Pamplona, o Sancho Abarca (970-990), de la ciudad de Pamplona y el castillo de San Esteban de Monjardín. Sancho Garcés III de Pamplona, o Sancho el Mayor, «la restauró, le devolvió sus bienes, especialmente la villa de Pamplona, y reconstruyó el primer templo diocesano, dedicado a la Asunción».
Posteriormente otros monarcas, como Sancho V de Pamplona, o Sancho Ramírez, fueron confirmando a la iglesia de Santa María de la Asunción de Pamplona «la posesión de la ciudad de Pamplona, libre e ingenua, con todos sus términos». Por entonces la festividad de la Asunción se celebró el 28 de octubre de 1092. Alfonso I de Pamplona, al tiempo que concedía el fuero de Jaca al nuevo Burgo de San Cernin, donaba también esta población a la iglesia de Santa María (1129). Además, por estas fechas, sobre el terreno que pertenecía al arcediano de la tabla, afloraba la Población de San Nicolás que, por ello, también era posesión de esta iglesia.
La gran devoción de García IV Ramírez de Pamplona, fue solemnemente celebrada en 1135 en una ceremonia desarrollada en la sala capitular con la asistencia de la reina y figuras notables del reino. Su hijo y sucesor, Sancho VI de Pamplona y luego de Navarra, en 1189 apremia al obispo de Pamplona, Pedro de París, a repoblar la ciudad de la Navarrería, cada vez más deshabitada: «Porque, como es sabido —dice el rey—, toda la ciudad de Pamplona con su territorio pertenece en propiedad a la iglesia de Santa María», reafirmando así otro monarca el señorío territorial de Santa María de Pamplona sobre las poblaciones conocidas como Pamplona o Iruña.Las primeras referencias documentales al uso de este término, Iruña, se registran precisamente en esta época, en el entorno episcopal, en utiliza tal denominación quizá para distinguirse de la institución regia, reino de Pamplona, y de la propia localidad, Pamplona, en rigor tres poblaciones independientes administrativamente, aunque recibieran en conjunto el mismo nombre. Véase en Y también en Según el obispo y los canónigos la razón de este despoblamiento era «que la clavería estaba destruyendo la Navarrería, ya que los bailes y merinos regios cometían muchas exacciones con sus habitantes» ante lo cual Sancho el Sabio «quitó para siempre la clavería de dicha ciudad y de su territorio concediendo el fuero de San Cernin a sus pobladores. Además con ocasión de la festividad de la Asunción, cada vecino debía pagar a Santa María de Pamplona dos sueldos anuales por cada doce codos de tierraSegún la Tabla de Pamplona, el codo de tierra era unos 50,8 cm. Por lo que el monarca estaba hablando de pagar 2 sueldo por cada 6 m de fachada. Véase en que tuviera la fachada de su casa.
Durante los reinados de Sancho VII de Navarra, Teobaldo I de Navarra y Enrique I la confrontación entre la institución regia hacia el obispado a causa del señorío territorial sobre Pamplona de los eclesiásticos culminará con la desolación de la Navarrería, en 1276, a la cual no fue ajena la catedral que fue saqueda duramente por las tropas francesas. Estos hechos también dejaron la primera referencia a la imagen de plata de la actual Santa María la Real.Hasta su coronación canónica en 1946 no asume este título de Real. Hasta entonces lo propio es simplemente Santa María. Véase en
Finalmente, tras casi medio siglo de impasse, tras las renuncia del obispado de Pamplona a todo dominio territorial, se registra en 1319 la reconciliación entre la monarquía y la iglesia recibiendo Santa María de Pamplona una generosa compensación real.
Unción y coronación de los reyes Esta ceremonia, que desde el (tiempos de García el de Nájera y Sancho el de Peñalén) se tiene registro, probablemente llevará ya incluido el alzamiento sobre el escudo, aunque sin unción. Sin embargo, con Sancho el Sabio, Sancho el Fuerte, y los dos Teobaldos, la jura de los fueros y alzamiento sobre el escudo se verificaba en la catedral. En el caso de Teobaldo II incluso, la unción. En 1259 el papa Alejandro IV autoriza a los reyes navarros a recibir la unción de manos de cualquier obispo si estuviera vacante la sede de Pamplona o el obispo de Pamplona no quisiera ungir al monarca.
Acorde a lo establecido en el Fuero General de Navarra, «todo rey de Navarra se debe levantar en Sancta María de Pamplona en manera como ha feyto muytas vezes». Así ocurre con Enrique I (1271), con Luis I de Navarra (1307) y con Juana II de Navarra y su esposo Felipe III o Felipe de Evreux (1329). Parte de este ceremonial era, además de la misa, ofrendas y comunión, el mencionado alzamiento seguido del grito: REAL, REAL, REAL mientras el alzado arrojaba monedas sobre los presentes y se ceñía la espada él mismo. Con Carlos II el ceremonial se completa con la unción y coronación (1350) y, finalmente, Carlos III, 40 años después (1390) rodea el acto de mayor fastuosidad.miniaturadeimagen|Vista superior donde se observan los yacentes con la cabeza orientada a Occidente.|254x254px Contexto artístico En la historiografía del arte reciente, en lo que respecta al ámbito del reino de Navarra, se han venido delineando un serie de etapas de evolución de este estilo gótico adaptado a las vicisitudes propias del referido ámbito geográfico y político donde se desarrollan. En líneas generales, en base al conocimiento de las obras estudiadas, se trazan cuatro etapas dentro de este ámbito para este estilo. A saber:Se adopta la estructuración realizada en la obra de conjunto El arte gótico en Navarra antes mencionada, editada por el Gobierno de Navarra en 2015 a través de la Institución Príncipe de Viana en la serie ARTE nº 44
Gótico Pleno (1200-1276). Gótico Radiante (1276-1387). Gótico Internacional y de influencia bogoñona (1387-1441), el arte de los príncipes.Aunque la prof. Fernández-Ladreda quizá más prudentemente se limita de enmarcarlo en los reinados de Carlos III (1387-1425) y Blanca (1425-1441), el prof. Martínez de Aguirre más decididamente apunta al «triunfo del arte "de los príncipes" en las décadas próximas al 1400» por el decidido y singular impulso personal de Carlos III el Noble que prosiguió su hija Blanca. Véase en la bibliografía antes citada y especialmente en su oportuna y necesaria afirmación hecha en 1987 sobre este aspecto: «Resulta difícil precisar en un concepto la relación que existe entre los monarcas y las obras de arte por ellos encargadas en la Navarra bajomedieval. La terminología artística en castellano no ofrece un término adecuado a las circunstancias concretas del momento.» Es esta etapa donde se sitúa «la que se puede considerar la obra clave del período: el sepulcro de Carlos III.»Véase en , El gótico navarro en el contexto hispánico y europeo, 2008, pág. 107 Tardogótico (1441-1512). miniaturadeimagen|320x320px|Figura yacente de Carlos V de Francia en la Basílica de San Denís. Obsérvese la semejanza de la indumentaria usada con la de Carlos III.
Descripción Situado en el centro de la nave mayor bajo la bóveda del segundo tramo, antes del crucero y frente al prebiterio. Es una sepultura que sigue la tipología de cama sepulcral exenta, de forma prismática regular (un paralelepípedo) sobre la que reposan los cuerpos yacentes del matrimonio real cubiertos por sendos doseles «de fina tracería calada» y los pies apoyados en animales de simbología precisa. Sus dimensiones son de 2,73 metros de largura, 2,12 de anchura y 1,08 de altura. Es una estructura independiente, construida de arenisca y alabastro. Originalmente se utilizó un tono oscuro para que el lecho de arenisca aunque en la actualidad es una pintura verde y blanca imitando al mármol. Hay algunos toques de pintura de color y dorado, pero las piedras preciosas que alguna vez existieron se han perdido. La figura de Carlos III El rey yacente, con las manos en actitud orante, muestra una indumentaria de tres piezas:
Una túnica talar visible en los puños y en la parte inferior; Una sobrepelliz o sobretúnica abierta por los laterales, algo más corta de mangas que se muestran mucho más amplias, y cuyas bocamangas y borduras inferiores se presentan unas cenefas adornadas con grecas azules salpicadas de flores de lis. Por encima, por último, viste su manto abierto, tipo socq o soccus,El manto tipo socq o soccus era un prenda derivada de la clámide que se mostraba hendida por el frente y los costados, abrochado sobre el hombro. Se empleaba en ceremonias y consagraciones reales especialmente en Francia. Véase en por su lado derecho y fijado sobre su hombro derecho por un broche.
Es un atuendo ceremonial que hasta fechas recientes se consideraba que era el utilizado en su ceremonia de coronación, sin embargo, ya se sabe que era diferente,Según Merche Osés, el ritual de la coronación recoje la indumentaria real empleada durante la misma: «una hopalanda de escarlata rosada de Bruselas y un manto de escarlata bermeja forrado de armiño, por dentro y por fuera.» Véase en e incluso ajeno a la moda del momento inspirado en los yacentes de los reyes franceses de la dinastía de Valois, linaje al que pertenecía por línea materna. En especial a la usada por su tío Carlos V de Francia.
El rostro de Carlos III se considera un retrato fidedigno del monarca que ha servido de inspiración a representaciones artísticas realizadas posteriormente. Se sabe que fue labrada aún en vida del rey, a diferencia de Leonor, que había fallecido unos años antes.
Los pies de la figura real descansan sobre un león, símbolo de fuerza y de majestad. Se cree que su rostro es un retrato. miniaturadeimagen|596x596px|Juana de Borbón, reina de Francia, esposa de Carlos V de Francia (Museo del Louvre). Su indumentaria es muy similar a la usada con Leonor de Trastámara.
La figura de Leonor de Trastámara