Santa Rosalía es una obra realizada por Francisco Font y Pons en el siglo . Está ubicada en la Iglesia de San Ginés de Padriñán, en Sangenjo, Pontevedra (Galicia, España).
Historia Santa Rosalía Hagiografía Rosalía Sinibaldi nació hacia 1130 en Palermo. Perteneciente a la nobleza por ser miembro de una familia descendiente de Carlomagno, Rosalía era hija del conde Sinibaldo Sinibaldi, señor de Quisquina, y de María Guiscardi, ligada a la corte de Roger II de Sicilia, en cuyo palacio la santa se crio entre todo tipo de lujos y comodidades además de convertirse en dama de honor de Sibila de Borgoña. Prometida al caballero Balduino con apenas 14 años, Rosalía, dotada de una gran belleza, experimentó poco antes de la boda la aparición del rostro de Jesús en un espejo donde estaba contemplando su propio reflejo, tras lo cual se cortó el cabello e informó a su familia y a toda la corte de su intención de entregarse a la fe cristiana, abandonando en consecuencia el palacio con apenas un crucifijo y unos libros de temática espiritual para dirigirse al Monasterio del Santísimo Salvador de Palermo. Sin embargo, las constantes visitas de sus padres y su otrora prometido entorpecían sus deberes espirituales, por lo que buscó refugio en una gruta próxima a Quisquina, donde viviría como eremita por doce años, en constante penitencia y alimentándose a base de raíces. Pasado este tiempo, y por invitación de Margarita de Navarra, Rosalía se trasladó al Monte Pellegrino, a una oscura y estrecha cueva, en la que pasaría el resto de su vida. En dicha caverna erigió un diminuto altar y dejó grabada en una roca varias inscripciones alusivas al amor que sentía por Dios, recibiendo en ocasiones la Eucaristía. El 4 de septiembre de 1160, con tan solo 30 años, Rosalía murió, siendo su cuerpo hallado con un crucifijo sobre el pecho y una cruz de plata entre las manos.
Culto La veneración a Santa Rosalía daría inicio cinco siglos después de su muerte. De acuerdo con la tradición, en 1624 una bordadora de nombre Girolama La Gattuta, oriunda de Ciminna, enfermó de fiebre maligna y fue ingresada en el Hospital Grande de Palermo, donde vio a una monja enteramente vestida de blanco la cual dejó a su paso una estela de relámpagos; tras tocarla se curó milagrosamente. Esta monja, quien era Santa Rosalía, encomendó a Girolama acudir al Monte Pellegrino, petición que la mujer no atendió, lo que provocó una recaída en la enfermedad, hecho que la llevaría a dirigirse finalmente a dicho destino el día de Pentecostés en compañía de su marido Benedetto Lo Gattuto y dos amigos. Tras acceder a la cueva bebió el agua que manaba de las rocas y se recuperó por completo, apareciendo acto seguido la santa para indicar a los presentes dónde se encontraban sus restos. Avisado el obispo Giannettino Doria del hallazgo de los huesos, ubicados bajo una losa de mármol e incrustados en calcarenita, estos exhibían un intenso color blanco y desprendían un fuerte aroma a flores. En febrero del año siguiente la santa se apareció a Vincenzo Bonello en el Monte Pellegrino; Bonello, originario de Monte di Pietà, se dedicaba a la elaboración de jabón y pretendía suicidarse a causa del dolor que sentía por la muerte de su esposa a causa de la peste negra que entonces asolaba la región. La santa impidió este acto e informó al hombre de que la epidemia llegaría a su fin con la procesión de sus restos por todo Palermo al ritmo del «Te Deum Laudamus». Tras contarle a su confesor lo ocurrido, Bonello contrajo la peste y murió, teniendo lugar la procesión el 9 de junio de ese año encabezada por Doria y seguida por el resto del clero y las autoridades políticas, acto que puso fin a la peste y llevó a venerar desde entonces a Santa Rosalía como abogada contra las epidemias; su fama pronto se extendería por toda la isla de Sicilia, alcanzando Italia y más tarde Europa, con varias de sus reliquias repartidas por diversas ciudades italianas.
Imagen Imagen primitiva Hay constancia del culto a Santa Rosalía en la Iglesia de San Ginés de Padriñán ya en el siglo , pues su fiesta se celebra desde al menos 1775 de acuerdo con las ordenanzas del gremio de mareantes del Corpo Santo de Pontevedra. En 1871 se realizó un exhaustivo inventario gracias al cual se conoce la existencia en ese entonces de una imagen de vestir representativa de la eremita en el ático del retablo de la Virgen del Rosario:
En un registro del ajuar se informa que los vestidos de la imagen no se guardaban en el templo sino en la casa de uno de los camareros:
Un nuevo inventario en 1891 permite apreciar que en los veinte años transcurridos no se cambió la ubicación de la imagen:
La talla, hoy conservada en el nicho de la sacristía, levantado a comienzos del siglo y antaño sede de la Capilla de Nuestra Señora de la O, es fechable en el siglo y pudo haber sido facturada por José Bernardo Malbares, pues en las cuentas de 1782 figura que este escultor cobró 1028 reales por distintas tallas, las cuales no se concretan. La imagen sería retirada del culto en fecha desconocida debido a su deterioro, ocupando actualmente el ático del retablo de la Virgen del Rosario una imagen de talla completa de Santa Lucía, donada en 1950 por Isabel y Dolores Pita Durán, hermanas de José Pita Durán, fundador del Hotel del Mar y alcalde de Sangenjo entre 1955 y 1957. Pese a que la fecha en que la imagen fue conducida a la sacristía resulta desconocida, no parece que dicho traslado se hubiese producido en 1950 con la llegada de la talla de Santa Lucía puesto que no aparece inventariada en un registro realizado en 1936, aparte de que para mediados de la centuria se veneraba supuestamente en el templo desde hacía al menos tres décadas la actual imagen de Santa Rosalía, por lo que la talla primitiva debió de ser retirada probablemente al tiempo que llegó la talla sustituta ya que resulta poco plausible que se permitiese el culto de dos imágenes bajo idéntica advocación, habiéndose dado años atrás un caso idéntico con dos tallas representativas de San Antonio de Padua; mientras una se hallaba expuesta a los fieles la otra, hoy ubicada en la cercana Parroquia de San Ginés, permanecía fuera de la vista del público, en la sacristía, dentro del mismo nicho donde se guarda la imagen primitiva de Santa Rosalía.Cabe sin embargo la poco probable posibilidad de que las dos imágenes de Santa Rosalía recibiesen culto simultáneamente dado que de acuerdo con los inventarios de 1871 y 1891, hubo dos tallas de San José veneradas al mismo tiempo.
Imagen actual thumb|Cristo yacente (1924), por Maximino Magariños. Iglesia de San Ginés de Padriñán. La imagen de Santa Rosalía que hoy recibe culto en la iglesia fue donada por Augusto González Besada, quien fuera ministro de Hacienda en 1903, de Gobernación en 1905 y de Fomento en 1907, ostentando el cargo de Presidente de las Cortes en 1914. Besada gozaba de gran aprecio en Sangenjo y zonas aledañas debido a que tomó partido por los marineros en el conflicto que estos mantuvieron en 1901 con las traíñas, un tipo de red de pesca cuyo uso perjudicaba seriamente la captura tradicional mediante el jeito. A mayores, Besada autorizó la construcción del puerto (inaugurado en 1908) y de la carretera que conecta Sangenjo con Portonovo (abierta en 1910), siendo el político veraneante asiduo de Padriñán junto con otras destacadas personalidades, como Eugenio Montero Ríos, Jesús Muruais, José Echegaray, Casto Sampedro Folgar y Alejandro Pérez Lugín. En un acto de generosidad y devoción, Besada encargó al escultor catalán afincado en Madrid Francisco Font y Pons la elaboración de la talla de Santa Rosalía, obra que llegó a Pontevedra por ferrocarril procedente de la capital española, adonde el artista se había mudado hacia 1888, arribando a Sangenjo por vía marítima. Cabe destacar que el político era gran amigo de Ramón Orge Pérez, alcalde de la villa entre finales del siglo y comienzos del que en 1924 regaló a la Iglesia de San Ginés una talla de Cristo yacente facturada por Maximino Magariños, una de las tres imágenes que actualmente desfilan en Semana Santa.El profesor José Manuel García Iglesias nombró erróneamente a Orge Pérez como el donante de la imagen de Santa Rosalía. Pese a que la fecha de la donación resulta desconocida, lo más probable es que la misma se produjese entre 1901, data del conflicto de los marineros de Sangenjo, lugar del que la santa es copatrona junto con San Ginés, y 1919, año de la muerte de Besada. Así mismo, es posible que la intervención de este último en favor de los marineros sangenjinos llevase al nombramiento de la eremita como copatrona de la villa por ser su imagen un obsequio del político, quien a día de hoy goza del honor de tener en Sangenjo una calle con su nombre, aunque teniendo en cuenta que la fiesta de Santa Rosalía se celebra en Padriñán desde al menos 1775, lo más probable es que para cuando Besada hizo la donación ya la santa ostentase el patronazgo de Sangenjo. En cuanto al precio, el mismo resulta desconocido ya que al tratarse de un encargo particular la factura correspondiente no consta en los archivos parroquiales, aunque su coste debió de ser inferior a 6000 pesetas, precio pagado al escultor en 1897 por la talla de la Virgen Blanca conservada en el Museo de los Faroles de Vitoria, pues la imagen de Santa Rosalía, además de tener un tamaño inferior al de la talla mariana, carece de la riqueza ornamental (incluyendo pan de oro) que caracteriza a esta última.
Resulta llamativo que en el inventario llevado a cabo en 1936 por el cura ecónomo Manuel Pérez Rajoán, con destino al boletín del obispado, la imagen de Santa Rosalía no figure pese a llevar supuestamente en la iglesia en aquel entonces como mínimo casi dos décadas, aunque la festividad de la santa sí consta en el registro de funciones religiosas y fiestas:Esta misma circunstancia se da con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, ausente en el inventario pese a figurar dicha advocación en el registro de festividades.