El agotamiento por calor es la respuesta del cuerpo a una pérdida excesiva de agua y sal, en general a través de la sudoración excesiva. Entre sus síntomas se incluyen el dolor de cabeza, náuseas, mareo, sudoración y aumento de la temperatura corporal, sin embargo, esta no supera los 40,5 °C (104 °F). El cuadro puede aparecer de forma rápida o desarrollarse a lo largo de varios días, aunque, si no se trata, se puede producir un golpe de calor.

La causa suele ser estar asociada a altas temperaturas con una hidratación insuficiente. Entre los factores de riesgo se incluyen la edad avanzada, la edad temprana, la presión arterial alta y el ejercicio intenso. Es un tipo de enfermedad por calor de gravedad moderada. A diferencia del golpe de calor, no se asocia con confusión.

El tratamiento consiste en trasladar a la persona a un lugar fresco, darle líquidos fríos y mojarle el cuerpo con agua fría. Se debe interrumpir el ejercicio y evitar la exposición directa al sol. Se recomienda la evaluación en un servicio de urgencias. La aclimatación al calor y el entrenamiento físico pueden disminuir el riesgo.

El agotamiento por calor afecta a millones de personas cada año. Representa aproximadamente 4 de cada 10 000 visitas a los departamentos de emergencia en los Estados Unidos. Se prevé que las enfermedades relacionadas con el calor se vuelvan significativamente más frecuentes en las próximas décadas. Se recomienda planificar medidas para hacer frente a las olas de calor, incluida la disponibilidad de espacios con aire acondicionado.

Referencias

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